| 8mm | ||
|---|---|---|
| Título | 8mm | |
| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Producción |
Judy Hofflund Gavin Polone Joel Schumacher | |
| Guion | Andrew Kevin Walker | |
| Música | Mychael Danna | |
| Fotografía | Robert Elswit | |
| Montaje | Mark Stevens | |
| Protagonistas |
Nicolas Cage Joaquín Phoenix James Gandolfini Peter Stormare Anthony Heald | |
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País | Estados Unidos | |
| Año | 1999 | |
| Estreno | 26 de febrero de 1999 | |
| Género | Crimen, drama, misterio, suspense | |
| Duración | 123 minutos | |
| Clasificación |
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| Idioma(s) | inglés | |
| Compañías | ||
| Productora | Columbia Pictures | |
| Distribución | Sony Pictures Entertainment | |
| Presupuesto | 40 000 000 USD | |
| Recaudación | 96 618 699 USD | |
| Ficha en IMDb Ficha en FilmAffinity | ||
8mm, también titulada Asesinato en 8mm u Ocho milímetros en español, es una película de suspenso de 1999. Parte de un guion de Andrew Kevin Walker, está dirigida por Joel Schumacher y cuenta con Nicolas Cage en el papel principal. La productora fue Columbia Pictures, mientras que la distribución corrió a cargo de Sony Pictures Entertainment.
Es un relato que presenta una visión cruda y lúgubre del contenido snuff, que es aquel en el que se muestran asesinatos reales de forma muy violenta. Dueña de una propuesta transgresora, la película obtuvo el rechazo unánime de la prensa especializada, con críticas enfocadas en la representación de la pornografía explícita y la agresión sexual, pero encontró la aceptación del público.
En 2005, Sony cambió el titulo de una de sus películas estrenadas directamente para video, el suspense con tintes eróticos The Velvet Side of Hell, por 8mm 2, aunque este no funciona como una secuela como tal.
La película sigue a Tom Welles, un enigmático detective privado que se ha hecho con una reputación entre la clase alta gracias a su completa discreción, aunque sigue esperando su gran oportunidad. En ese contexto, es contactado por el abogado de una viuda rica, quien le pide que examine una supuesta película snuff que encontró en la caja fuerte de su difunto esposo. La anciana está preocupada por la muchacha que sale en el metraje —que es brutalizada por un hombre enmascarado— y no está segura de si ha sido asesinada, por lo que le pide a Welles que la rastree. Él acepta, no sin antes consolarla y asegurarle que esas películas recurren a todo tipo de efectos especiales y son falsas, simples leyendas urbanas.
A través de un trabajo metódico de análisis, Welles descubre que el video data de unos seis o siete años y logra identificar a la joven: Mary Anne Mathews, desaparecida desde 1993. Gracias a esos datos llega a su madre, Janet, quien le informa de que Mary Ann desapareció cuando se marchó a Los Ángeles persiguiendo una carrera como actriz. Welles construye un vínculo con Janet, una señal de que se está alejando de su marco de acción habitual, que hasta entonces había consistido en investigar adulterio y casos semejantes.
Tras los pasos de Mary Ann, Welles llega a Hollywood, donde contrata a Max California, un vendedor de contenido para adultos que lo ayuda a entrar en la cara más oscura de la industria pornográfica: aquellos videos que se filman por encargo y presentan violencia extrema. Max lo conduce hasta el creador de contenido porno Eddie Poole, a quien Welles muestra una foto de Mary Ann para ver si la reconoce; por su reacción, el detective se da cuenta de que en efecto la ha visto antes. Cada vez más convencido de que la chica realmente fue asesinada, Welles investiga a Eddie hasta dar con Dino Velvet, un director de producciones pornograficas muy duras que generalmente están protagonizadas por «Máquina», un actor cuyo aspecto y máscara de cuero recuerdan al hombre que aparece en el video de Mary Ann.
Uno de los temas principales de la película es que el mal es lo suficientemente fuerte como para contagiar a aquellos que tratan de erradicarlo, un planteo que Andrew Kevin Walker ya había tocado en Seven, en ese caso a través del personaje interpretado por Brad Pitt. El título se origina del metraje sobre el que se desarrolla la historia, grabado en celuloide de ocho milímetros. Parte de este se muestra en los primeros compases del largometraje, cuando Welles reacciona con horror al verlo, y con el correr de las escenas se enseña más. El misterio en torno al caso gira a secuencias de cine negro repletas de caos una vez que Welles y Max se vuelven víctimas de los criminales a los que intentan atrapar.
Welles se cuestiona constantemente el porqué de las acciones de los antagonistas, hasta el punto de exasperarse. En el cierre, llega a la conclusión de que simplemente hay personas malvadas, una afirmación que se refuerza cuando Máquina explica que comete atrocidades simplemente porque le producen placer. Por el contrario, Welles no es un héroe vengador capaz de matar villanos a sangre fría: cuando tiene la oportunidad, se le presenta un dilema moral y requiere de la confirmación de otra persona para consumar el acto. Su reticencia a usar el arma de fuego prolonga la trama y permite que los antagonistas tomen la delantera para dar rienda suelta a su sadismo. En esencia, es un hombre íntegro que paulatinamente se descubre capaz de enfrentar situaciones violentas, lo que lo desmorona emocionalmente.
A través de personajes como Eddie, la película sugiere que la economía de Los Ángeles capta a jóvenes esperanzadas con convertirse en celebridades y, en cambio, las adentra en el mundo pornográfico. Esta configuración presta ocasión a múltiples escenas de mujeres golpeadas, degradadas y posiblemente asesinadas. Las imágenes de estilo sadomasquista con las que Welles se encuentra en librerías son breves, pero muy gráficas. La fotografía se vale de una paleta de colores sombría y lúgubre; en el aspecto técnico, algunas secuencias están escasamente iluminadas. La música está compuesta en su mayoría por melodías de sitar y cánticos sufíes que se intensifican cada vez que 8mm revela información clave. Adicionalmente, la canción de Aphex Twin «Come to Daddy» se escucha en dos oportunidades y su video musical aparece en un televisor pequeño en la oficina de Velvet.
Esta es una lista con breves descripciones de los personajes principales y menciones a los actores que los interpretaron.
Walker había trabajado en una tienda de videos en su juventud, pero nunca había visto una película snuff. Su concepto inicial de 8mm presentaba a un detective que se sumergía en una espiral de depravación clandestina que lo hacía cambiar; el personaje acababa tan dañado por la experiencia que, en la última escena, estrellaba su vehículo contra el pilar de un puente y se suicidaba. Este final respondía al llamado «cine de la incomodidad», un estilo de películas que adentra al espectador en un escenario en el que nunca querría vivir. El prototipo de guion tenía 138 páginas, una extensión considerable dado el énfasis que Walker ponía en las descripciones. Amy Pascal vio con buenos ojos la historia, una propuesta que nunca se había hecho y que podía resultar rentable —fundamentalmente porque podía hacerse con un presupuesto limitado—, así arregló que Columbia Pictures adquiriera los derechos.
Schumacher venía trabajando para Warner Bros. en películas enfocadas en el rendimiento comercial, algo con lo que no se sentía realizado artísticamente y que lo llevó a dejar la compañía para, en cambio, retomar los proyectos menos ambiciosos pero más sombríos que siempre le habían interesado. Entre esos títulos estaba Seven, escrito por Walker, a quien admiraba por sus obras. En ese marco, y habiendo sido eximido de Runaway Jury, en 1997 se unió a los productores Gavin Polone y Judy Hofflund para hacer 8mm, tras analizar el guion durante un mes. Por entonces, Cage ya estaba entre las primeras opciones para interpretar a Welles, pero Max originalmente sería encarnado por Mark Wahlberg, quien ya había explorado el cine para adultos como tema en Boogie Nights. Sin embargo, al poco tiempo sobrevino el anuncio de que Wahlberg no participaría en la película.
La relación entre Schumacher y Cage se remonta a la época en que el primero trabajaba en la franquicia de Batman: el director lo quería para el papel de El Espantapájaros en una quinta entrega —la tercera suya— que finalmente nunca se llevó a cabo, y conversaron mientras el actor se encontraba en el rodaje de Face/Off. Una vez que tomó las riendas de 8mm, Schumacher le ofreció el papel principal, pero Cage prefería interpretar a algún villano. El director le aseguró que hacer de héroe le daría un nuevo enfoque a su carrera, en la que hasta entonces abundaban personajes antagónicos; Cage se sintió dividido y renunció, pero regresó dos días después con aires renovados. Los constantes retrasos de Superman Reborn, donde Cage se iba a poner a las órdenes de Tim Burton, contribuyeron a que se abriera un espacio en su agenda. El cineasta y el actor platicaron sobre la evolución trágica del protagonista y trazaron un paralelismo entre él y veteranos de guerra o supervivientes del Holocausto, personas que tuvieron experiencias traumáticas de las que no pueden olvidarse al volver a casa.
En diciembre de 1997 se anunció que Phoenix interpretaría al compañero del protagonista principal y que el rodaje comenzaría el 2 de febrero del siguiente año, con un presupuesto bajo. Originalmente, el papel de Amy iba a ser para Cate Blanchett, a quien el director conoció en una oportunidad y con la que conversó sobre David Mamet, puesto que Blanchett había trabajado con este en la obra Oleanna. La actriz tuvo una gran impresión de Schumacher y habló con su agente para involucrarse en alguno de sus proyectos. Sin embargo, cuando llegó la oferta para 8mm Blanchett optó por rechazarla para participar en Elizabeth. Concel fin de ar al actor que diera vida a Velvet, Schumacher siguió el consejo de Peter Brook y contrató a Stormare, «el mejor actor shakesperiano de Europa». Así, el cineasta y el intérprete perfilaron a Velvet como un villano shakesperiano. Por otra parte, en primera instancia Powell era una doble que había sido contratada para interpretar a una stripper, pero el director la eligió como Mary Ann porque consideraba que tenía un aspecto «embrujado».
Terminada la producción, Walker afirmó que no había visto la película y, basándose en los avances, criticó varios aspectos de la adaptación. En primer lugar, aseguró que la cifra por la que vendió el guion no fue de 1,75 millones de dólares como se había informado, sino una mucho menor. Después dijo que Schumacher modificó el manuscrito original, lo que se tradujo en la reescritura de algunas escenas y la fusión de otras, intentando mantener el dinamismo; Walker opinó que la versión ajustada perdió suspenso y tensión. Puntualmente, criticó la escena final en la que Máquina se desenmascara y explica sus motivos —algo que no salía en el borrador—, el diálogo en off del diario de Mary Ann —que a su juicio se siente «tosco»— y la carta final de Janet —cuyo atisbo de esperanza desvirtúa el mensaje que quería dar—.
Hasta cierto punto, la recepción crítica del filme está contemplada en sitios compilatorios de reseñas como Rotten Tomatoes, en el que tiene una puntuación que promedia el 23 % entre las opiniones de los profesionales y el 52 % según los espectadores. El consenso general dictamina que 8mm introduce violencia sádica que resulta «desagradable» y, además, carece de tensión y misterio. En otro sitio como Metacritic se repite la tendencia, pues los especialistas la califican con un 21/100 —que se traduce a «generalmente desfavorable»—, pero el público se muestra algo más entusiasta, con un puntaje de 6.6/10 —«generalmente favorable»—.