| Sulfato de hierro(II) | ||
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| Nombre IUPAC | ||
| Tetraoxidosulfato de hierro(II) | ||
| General | ||
| Otros nombres |
Sulfato ferroso Tetraoxosulfato(VI) de hierro(II) Vitriolo verde Vitriolo de hierro Caparrosa verde Melanterita Szomolnokita | |
| Fórmula semidesarrollada |
FeSO4 (sal anhidra) FeSO4·H2O (monohidrato) FeSO4·4H2O (tetrahidrato) FeSO4·5H2O (pentahidrato) FeSO4·7H2O (heptahidrato) | |
| Fórmula estructural |
Fe2+ + | |
| Fórmula molecular | FeSO4 | |
| Identificadores | ||
| Código ATC | B03AA07 | |
| Número CAS |
7720-78-7(sal anhidra) (monohidrato) ( | |
| ChEBI | 75832 | |
| ChEMBL | CHEMBL1200830 | |
| ChemSpider | 22804 | |
| DrugBank | DB13257 | |
| PubChem | 24393 | |
| UNII | 2IDP3X9OUD | |
| Propiedades físicas | ||
| Apariencia | cristales verde-azules o blancos : | |
| Densidad | 1898 kg/m³; 1898 g/cm³ | |
| Masa molar | 151,908 g/mol (sal anhidra); 169,923 g/mol (monohidrato); 224,120 g/mol (tetrahidrato); 242,135 g/mol (pentahidrato); 278,05 g/mol (heptahidrato) g/mol | |
| Punto de fusión | 337 K (64 °C) | |
| Punto de ebullición | 363 K (90 °C) | |
| Punto de descomposición | 573 K (300 °C) | |
| Propiedades químicas | ||
| Solubilidad en agua | 29,5 g / 100mL de agua | |
| Termoquímica | ||
| ΔfH0sólido | -928,4 kJ/mol | |
| S0sólido | 107,5 J·mol–1·K–1 | |
| Peligrosidad | ||
| SGA |
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| NFPA 704 |
1
2
1
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| Frases R | 20/22-36/37/38 Nocivo por inhalación y por ingestión. Irrita los ojos, la piel y las vías respiratorias. | |
| Frases S | 2-7/8-24-26-36 Manténgase fuera del alcance de los niños. Manténgase el recipiente bien cerrado y en lugar seco. Evítese el contacto con la piel. En caso de contacto con los ojos, lávense inmediata y abundantemente con agua y acúdase a un médico. Úsese indumentaria protectora adecuada. | |
| Riesgos | ||
| Ingestión | Baja toxicidad en pequeñas cantidades pero dosis mayores pueden causar náuseas, vómitos y diarrea. La decoloración de la orina hacia un color rosado indica intoxicación con hierro lo que puede causar la muerte. | |
| Inhalación | Irritación en vías respiratorias | |
| Piel | Enrojecimiento | |
| Ojos | Causa irritación, dolor y enrojecimiento | |
| LD50 | oral ratón: 1520 mg/kg | |
| Compuestos relacionados | ||
| Otros aniones |
Cloruro de hierro(II) sulfuro de hierro(II) sulfato amónico de hierro(II) óxido de hierro(II) | |
| Otros cationes |
sulfato de hierro(III) sulfato de cobre(II) sulfato de bario sulfato de amonio sulfato de plomo(II) | |
| Valores en el SI y en condiciones estándar (25 ℃ y 1 atm), salvo que se indique lo contrario. | ||
El sulfato de hierro(II) es un compuesto químico iónico de fórmula (FeSO4). También llamado sulfato ferroso, caparrosa verde, vitriolo verde, vitriolo de hierro, melanterita o Szomolnokita, el sulfato de hierro(II) se encuentra casi siempre en forma de sal heptahidratada (FeSO4•7 H2O) , de color azul-verdoso.
El reconocimiento del hierro como tratamiento médico tiene raíces que se remontan al siglo XVII. En 1681, Thomas Sydenham reconoció la importancia del reemplazo de hierro en el tratamiento de la clorosis (una forma de anemia que afectaba principalmente a mujeres jóvenes).
No fue hasta el siglo XIX cuando el sulfato ferroso se estableció como tratamiento farmacológico. Pierre Blaud, médico francés, fue quien introdujo las píldoras que contenían sulfato ferroso y reportó curaciones exitosas de anemia.
Estas preparaciones se conocieron históricamente como "píldoras de Blaud" y marcaron el inicio del uso sistemático del sulfato ferroso en la práctica médica. Desde entonces, el sulfato ferroso se ha mantenido como el estándar de oro para la terapia oral con hierro durante más de 150 años.
Su uso se ha extendido a lo largo de muchos años como tratamiento para la anemia por deficiencia de hierro en general, así como durante el embarazo.
A lo largo del siglo XX, el sulfato ferroso se consolidó como:
La sal de hierro más comúnmente prescrita para personas de todas las edades. El agente estándar y más utilizado para tratar la anemia por deficiencia de hierro nutricional. La preparación más simple, menos costosa y más frecuentemente prescrita.
Las preparaciones actuales de hierro oral son generalmente económicas, efectivas cuando se toman correctamente y fáciles de obtener. En años recientes se han desarrollado nuevas formulaciones de hierro oral, como el maltol férrico lipofílico o el hierro sucrosomial® encapsulado en nanopartículas.
El sulfato ferroso continúa siendo la primera línea de tratamiento debido a su facilidad de uso, disponibilidad sin receta médica y bajo costo de la mayoría de las formulaciones comunes. El sulfato ferroso permanece como el estándar de oro para la terapia oral con hierro en 2025, manteniendo su relevancia clínica después de más de 180 años desde su introducción por Pierre Blaud, a pesar del desarrollo de múltiples alternativas terapéuticas.
En el área de la medicina, el sulfato ferroso pertenece al grupo farmacológico de los preparados antianémicos y se clasifica como un medicamento esencial que se indica para el tratamiento y la prevención de la anemia ferropénica, incluyendo las anemias hipocrómicas y las asociadas a pérdidas sanguíneas. Se emplea en estados de deficiencia de hierro en niños, adultos y mujeres embarazadas, con el objetivo de restablecer las reservas corporales de hierro y favorecer la síntesis de hemoglobina.
El sulfato ferroso se comercializa principalmente en las siguientes formas farmacéuticas: Tableta y jarabe.
Además, existen formulaciones que combinan sulfato ferroso con otros componentes y que pueden encontrarse en diferentes presentaciones, como cápsulas, gotas, soluciones orales, polvos o sobres. Estas asociaciones incluyen principalmente: Vitamina C, vitamina B12, ácido fólico y multivitamínicos.
Durante el embarazo aumentan las necesidades de hierro debido al incremento del volumen sanguíneo materno y a los requerimientos del crecimiento y desarrollo fetal. Por esta razón, el sulfato ferroso se utiliza con frecuencia para prevenir o tratar la deficiencia de hierro y la anemia ferropénica durante la gestación. Diversos estudios han demostrado que la suplementación con hierro reduce la frecuencia de anemia materna y contribuye a mantener adecuadas reservas de hierro, favoreciendo mejores resultados tanto para la madre como para el feto.
En niños,la deficiencia de hierro es una de las principales causas de anemia en la infancia pero, no todo niño que presenta cansancio, somnolencia, irritabilidad o disminución del apetito necesita recibir suplementos de hierro. Estos síntomas pueden tener diferentes causas, por lo que el tratamiento con hierro debe iniciarse únicamente después de una valoración médica y de confirmar la deficiencia mediante la historia clínica y, cuando sea necesario, estudios de laboratorio.
Antes de considerar la suplementación con hierro en personas sin una deficiencia confirmada, es recomendable evaluar la alimentación e incentivar el consumo de alimentos ricos en hierro.
Entre las principales fuentes se encuentran las carnes rojas, hígado, pollo, pescado y mariscos (hierro hemo), así como las lentejas, fríjoles, garbanzos, espinaca, acelga, quinua y cereales fortificados (hierro no hemo).
El consumo simultáneo de alimentos ricos en vitamina C favorece la absorción del hierro de origen vegetal. Cuando existe una deficiencia de hierro o anemia ferropénica confirmada, la suplementación debe realizarse bajo indicación del profesional de la salud.
El hierro hemo y el hierro no hemo son las dos clases de hierro que se pueden absorber en la dieta. El hierro hemo, que proviene de la hemoglobina y la mioglobina de fuentes alimenticias de origen animal (aves de corral, carne, mariscos), es el más sencillo de absorber y representa aproximadamente el 10% o más del total del hierro que absorbemos.El hierro no hemo, que procede de los vegetales y alimentos fortificados con hierro, tiene una absorción menor.
El sulfato ferroso se administra por vía oral, que constituye la forma habitual de tratamiento tanto de la deficiencia de hierro (ID) como de la anemia ferropénica (IDA). La vía oral es la más utilizada debido a su facilidad de uso, su bajo costo, su disponibilidad sin necesidad de prescripción médica en muchos países, y porque permite aprovechar el mecanismo fisiológico normal de absorción intestinal del hierro, evitando así el riesgo de sobrecarga de hierro asociado a otras vías de administración.
El sulfato ferroso se comercializa en comprimidos, cápsulas y en forma líquida (jarabe). El contenido de hierro elemental varía entre las distintas presentaciones comerciales, situándose generalmente entre 30 mg y poco más de 100 mg por unidad. En las formulaciones líquidas, dado que el hierro ferroso (Fe²⁺) disuelto tiende a oxidarse fácilmente a la forma férrica (Fe³⁺), insoluble, se incorporan excipientes como el bisulfito de sodio con el fin de mantener el hierro en su estado reducido.
Existen además comprimidos de sulfato ferroso de liberación prolongada, en los cuales un complejo polimérico envuelve los iones Fe²⁺ y regula su disponibilidad a lo largo de las distintas secciones del tracto gastrointestinal conforme a su capacidad de absorción. En un estudio que comparó su biodisponibilidad con la de una preparación de liberación rápida de ascorbato ferroso mediante isótopos estables, no se encontraron diferencias en la absorción intestinal medida al día 21, y ambos grupos de tratamiento alcanzaron valores de hemoglobina cercanos a los basales tras dos meses de tratamiento.
En cuanto a otras sales ferrosas administradas por vía oral, el fumarato ferroso y el gluconato ferroso constituyen, junto con el sulfato ferroso, las formulaciones bivalentes de hierro más utilizadas en la práctica clínica. Las tres comparten un perfil general similar: bajo costo, alta eficacia terapéutica y amplia disponibilidad, aunque con una tolerabilidad gastrointestinal limitada. Entre ellas, el sulfato ferroso contiene 65 mg de hierro elemental por comprimido con un costo aproximado de 0,07 dólares estadounidenses por unidad; el fumarato ferroso contiene 100 mg de hierro elemental con un costo aproximado de 0,26 dólares; y el gluconato ferroso contiene 35 mg de hierro elemental con un costo aproximado de 0,10 dólares por comprimido. Estas tres sales, incluyendo el sulfato ferroso, son recomendadas como tratamiento inicial de primera línea para la anemia ferropénica en adultos según las guías de la British Society of Gastroenterology.
Las preparaciones de sulfato ferroso presentan una biodisponibilidad situada generalmente entre el 10 % y el 15 %, mientras que las preparaciones de hierro férrico presentan una biodisponibilidad entre 3 y 4 veces menor, debido a la escasa solubilidad del hierro férrico en medios alcalinos y a la necesidad de que este sea reducido a la forma ferrosa antes de su absorción.
Cuando la vía oral resulta insuficiente, mal tolerada o está contraindicada —por ejemplo, en casos de intolerancia, malabsorción intestinal, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad renal crónica o cuando se requiere una reposición rápida de hierro—, se recurre a la administración intravenosa de hierro. Estas formulaciones intravenosas no corresponden al sulfato ferroso, sino a complejos de hierro distintos, como el hierro sacarosa, el gluconato férrico, el hierro dextrano de bajo peso molecular, el ferumoxitol, la carboximaltosa férrica y el isomaltósido férrico.
La absorción del hierro depende de transportadores específicos presentes en los enterocitos del intestino delgado y de mecanismos reguladores por las necesidades del hierro del organismo. Ambas formas de hierro siguen vías de absorción diferentes y presentan distinta biodisponibilidad.
El hierro hemo posee una mayor biodisponibilidad que el hierro no hemo y se absorbe principalmente en el duodeno y el yeyuno proximal. Tras ser liberado de los alimentos por la acción de las proteasas gástricas y pancreáticas, es incorporado al enterocito probablemente mediante un proceso de endocitosis mediado por receptor. Aunque el transportador responsable aún no ha sido identificado con certeza, el gen 1 sensible al hemo (HRG1) ha sido propuesto como un posible candidato. El hemo citosólico es catabolizado por la enzima hemo oxigenasa-1 (HO-1) en el retículo endoplasmático, en donde degrada el grupo hemo y libera hierro ferroso (Fe²⁺), el cual puede almacenarse en forma de ferritina o exportarse hacia la circulación mediante la ferroportina.
La ferritina es una proteína hueca con forma esférica, conformada por 24 subunidades que optimizan la regulación y el almacenamiento de los niveles de hierro en el cuerpo. El hierro, en forma de Fe³⁺, se almacena dentro de la esfera de ferritina al ser absorbido por un mineral cristalino sólido que se llama ferrihidrita.
El hierro no hemo, forma en la que se encuentra el hierro aportado por el sulfato ferroso, presenta una menor biodisponibilidad y también se absorbe principalmente en el duodeno y el yeyuno proximal. En la dieta, este hierro se encuentra predominantemente en estado férrico (Fe³⁺), por lo que debe reducirse a hierro ferroso (Fe²⁺) antes de su absorción. Este proceso es catalizado por la ferrirreductasa citocromo b duodenal (DCYTB) y es favorecido por el ácido ascórbico (vitamina C) y el medio ácido gástrico, que aumentan la solubilidad del hierro ya que facilitan la reducción de Fe³⁺ a Fe²⁺. Posteriormente, el Fe²⁺ es transportado al interior del enterocito mediante el transportador de metales divalentes 1 (DMT1).Dentro del enterocito, el hierro ferroso puede unirse a proteínas citosólicas chaperonas como la proteína de unión a poli(RC) 1 (PCBP1) y ser distribuida varias ubicaciones celulares (por ejemplo, mitocondrias), utilizarse en procesos metabólicos o almacenarse como ferritina. Cuando las reservas corporales de hierro son insuficientes, el Fe²⁺ es exportado a través de la ferroportina ubicada en la membrana basolateral del enterocito. Posteriormente, la ferroxidasa hefaestina oxida nuevamente el hierro a su forma férrica (Fe³⁺), permitiendo su unión a la transferrina para su transporte por la circulación portal hacia el hígado y otros tejidos.
El metabolismo del hierro está en los enterocitos está regulado por factores celulares y sistémicos. La homeostasis celular involucra el sistema de proteína reguladora del hierro (IRP) - elemento sensible al hierro (IRE), y un factor de acción trans sensible a la hipoxia, HIF2α. Los IRP son proteínas intracelulares con detección de hierro que interactúan con estructuras de tallo-bucle llamadas IREs ubicadas en las regiones no traducidas (UTR) de los transcritos de ARNm que codifican las proteínas involucradas en el metabolismo del hierro. Cuando el hierro celular (citosólico) es bajo, los IRP se unen a un IRE presentes en los ARNm de ferritina y en el transportador de metales divalentes (DMT1), lo que mejora la estabilidad de la transcripción, aumentando así la síntesis de proteínas. Por el contrario, cuando el hierro celular es alto, los IRP dejan de unirse a los IRE y, por lo tanto, incrementa la síntesis de ferritina y reduce la expresión de DMT1.
El otro mecanismo regulador celular importante implica la regulación transcripcional por el factor de transcripción que responde a la hipoxia HIF2α. Cuando los niveles celulares de hierro caen o cuando existe hipoxia, HIF2α se estabiliza y estimula la expresión de genes que codifican proteínas como DMT1 y la ferroportina (FPN), incrementando la absorción y exportación de hierro desde lo enterocitos hacia la circulación para reponer reservas de hierro del cuerpo.
A nivel sistémico, la regulación de hierro está regulada por la hormona hepcidina, sintetizada en los hepatocitos. La hepcidina se une a la ferroportina (FPN), el principal exportador de hierro localizado en la membrana basolateral de los enterocitos, induciendo su internalización y degradación. Como consecuencia, disminuye la liberación de hierro desde los enterocitos hacia la circulación y, por tanto, la absorción intestinal de hierro. La expresión del gen HAMP, que codifica la hepcidina, disminuye cuando las reservas corporales de hierro son bajas, durante la hipoxia o cuando aumenta la demanda eritropoyética, favoreciendo así una mayor absorción de hierro. En estas condiciones, la producción de hepcidina también es inhibida por la eritroferrona (ERFE), una hormona secretada por los eritroblastos en respuesta a la eritropoyetina (EPO). Por el contrario, cuando las reservas de hierro son elevadas o durante procesos inflamatorios, especialmente por la acción de citocinas como la interleucina-6 (IL-6), aumenta la síntesis de hepcidina, lo que reduce la absorción intestinal y la liberación de hierro desde los enterocitos, hepatocitos y macrófagos.
La mayor parte del hierro absorbido se une a la proteína transferrina, la cual funciona como su transportador principal a través del torrente sanguíneo hacia la médula ósea, donde se incorpora finalmente en la hemoglobina.
El hierro restante se distribuye para ser almacenado en los tejidos en formas de reserva conocidas como ferritina o hemosiderina. Asimismo, una porción del mineral se destina a la formación de mioglobina y a la integración en diversas enzimas que contienen hemo. En un cuerpo humano promedio, que contiene aproximadamente 4 gramos de hierro, la gran mayoría de este mineral se encuentra presente en la hemoglobina.
Es fundamental considerar que, dado que el cuerpo conserva el hierro de manera muy eficiente y carece de mecanismos de excreción activa, el almacenamiento excesivo en diversos tejidos puede dar lugar a una hemosiderosis en casos de ingesta excesiva o prolongada.
No sigue el camino de degradación química de otros fármacos, sino que se integra en un ciclo de conservación y reutilización sumamente eficiente dentro del organismo.
Incorporación funcional: Una vez que el hierro es transportado a la médula ósea, se utiliza principalmente para ser incorporado en la molécula de hemoglobina. También se integra en la mioglobina y en diversas enzimas que contienen el grupo hemo. Mecanismo de reutilización: El cuerpo humano posee una capacidad notable para reciclar el mineral. La mayor parte del hierro que se libera tras la destrucción natural de los glóbulos rojos (hemoglobina) es reutilizada por el organismo en lugar de ser eliminada.
Almacenamiento: El hierro que no se utiliza de inmediato para la síntesis de hemoglobina se almacena en los tejidos en forma de ferritina o hemosiderina, quedando disponible para futuras necesidades fisiológicas.
Ausencia de metabolismo excretor: A diferencia de muchas sustancias que el hígado o los riñones procesan para su eliminación, el cuerpo carece de un mecanismo de excreción activa para el exceso de hierro. Debido a esta falta de una vía metabólica de salida, la ingesta excesiva puede llevar a una acumulación tóxica o sobrecarga de hierro (hemosiderosis).
A diferencia de otros minerales, los mamíferos, incluido el ser humano, carecen de un mecanismo fisiológico para excretar activamente el hierro. Esta característica es uno de los rasgos distintivos de la homeostasis del hierro y tiene implicaciones directas tanto en la fisiología normal como en el uso terapéutico de suplementos como el sulfato ferroso.
Debido a que el organismo no dispone de una vía específica para eliminar el exceso de hierro, la regulación de su contenido corporal total (entre 3 y 4 gramos en un adulto) depende casi exclusivamente del control de la absorción intestinal en el duodeno, y no de su salida del cuerpo. En otras palabras: el cuerpo humano puede decidir cuánto hierro absorbe de la dieta, pero una vez que el hierro ingresa al organismo, no cuenta con un mecanismo activo para deshacerse del excedente. Este control de la absorción está mediado principalmente por el eje hepcidina-ferroportina.
Aunque no existe una excreción activa, sí se producen pérdidas pasivas y mínimas de hierro, del orden de 1 a 2 mg diarios en un adulto. Estas pérdidas ocurren principalmente por:
Estas pérdidas representan apenas alrededor del 5% del recambio diario de hierro plasmático, y se compensan simplemente absorbiendo una cantidad equivalente de hierro proveniente de la dieta. No se trata, por tanto, de un mecanismo regulado de excreción, sino de un desgaste fisiológico constante e independiente de las reservas o del estado de sobrecarga de hierro del organismo.
La incapacidad del organismo para excretar el exceso de hierro tiene consecuencias clínicas importantes:
Riesgo de sobrecarga de hierro: dado que el cuerpo no puede aumentar sus pérdidas de forma proporcional a un exceso de ingesta, cualquier situación que incremente la absorción intestinal de forma sostenida (por ejemplo, mutaciones que reducen la producción de hepcidina, como en la hemocromatosis hereditaria) conduce inevitablemente a la acumulación progresiva de hierro en órganos como el hígado, el corazón y las glándulas endocrinas.
Relevancia para la suplementación con hierro: en el contexto del sulfato ferroso y otros suplementos orales de hierro, esta característica implica que una administración excesiva o una intoxicación aguda (como la ingesta accidental de tabletas de hierro en niños) no puede ser corregida por el organismo mediante una mayor eliminación; el exceso de hierro absorbido permanece en el cuerpo y puede generar toxicidad tisular mediada por especies reactivas de oxígeno.
Necesidad de eliminación farmacológica en la sobrecarga de hierro: en enfermedades donde el hierro se acumula de forma patológica (por ejemplo, la hemocromatosis hereditaria o la sobrecarga transfusional en la beta-talasemia), la única forma de reducir el hierro corporal es mediante intervenciones externas, como la flebotomía (extracción de sangre) o el uso de fármacos quelantes del hierro (deferiprona, deferoxamina y deferasirox), que inducen artificialmente su excreción por vía urinaria y/o fecal, ya que el organismo por sí mismo no puede lograrlo.
El papel principal del sulfato ferroso es aportar hierro; por esta razón no actúa sobre proteínas, enzimas, canales o transportadores. Tras ser absorbido, el hierro circula unido a la transferrina y es transportado principalmente hacia la médula ósea, donde los precursores eritroides captan cerca del 70 % del hierro corporal para la síntesis de hemoglobina. Esta captación depende del receptor de transferrina tipo 1 (TfR1), que internaliza el complejo hierro-transferrina mediante endocitosis. En el endosoma acidificado, el hierro se libera de la transferrina, es reducido por la ferrirreductasa STEAP3 y posteriormente es transportado al citosol a través del transportador de metales divalentes 1 (DMT1).
Desde allí, el hierro es dirigido a la mitocondria mediante la mitoferrina-1, que junto con el transportador ABCB10 y la ferroquelatasa conforma un complejo esencial para la biosíntesis del grupo hemo. La ferroquelatasa cataliza la inserción de Fe²⁺ en la protoporfirina IX, formando el grupo hemo, el cual posteriormente se une a las cadenas de globina para generar hemoglobina. De esta manera, la administración de sulfato ferroso restablece el suministro de hierro necesario para una eritropoyesis eficaz y corrige la producción de eritrocitos microcíticos e hipocrómicos característica de la anemia por deficiencia de hierro. Además, el hierro se incorpora a la mioglobina y a proteínas que contienen grupos hemo o clústeres hierro-azufre, esenciales para el transporte y almacenamiento de oxígeno, la respiración mitocondrial, la síntesis de ADN y otros procesos metabólicos celulares.
Además, el hierro participa en la síntesis y funcionamiento de numerosas proteínas dependientes de este elemento.
Las metaloproteínas son proteínas que contienen uno o más iones metálicos como parte de su estructura y cuya actividad biológica depende de dichos metales. Los metales más comunes son hierro, zinc, cobre, magnesio participando en procesos vitales como el transporte de oxígeno (ej. hemoglobina) o la reparación celular (ej. metaloproteinasas de la matriz).
Las metaloproteínas de hierro pueden clasificarse según la forma en la que el hierro se encuentra unido a la proteína (su "grupo prostético"): como grupo hemo, como parte de un clúster hierro-azufre, unido directamente a residuos de aminoácidos, o en forma de depósitos de oxihidróxido de hierro sin unión a aminoácidos.
En estas proteínas, el hierro se encuentra dentro de un anillo de protoporfirina (grupo hemo).
| Proteína | Función |
| Hemoglobina | Transporte de oxígeno en la sangre |
| Mioglobina | Transporte y reserva de oxígeno en el tejido muscular |
| Citocromos (p. ej. citocromo c, citocromo oxidasa) | Transporte de electrones en la cadena respiratoria mitocondrial |
| Citocromo P450 | Metabolismo oxidativo de fármacos y otras sustancias xenobióticas |
| Triptófano 2,3- dioxigenasa | Degradación del triptófano |
| Peroxidasas | Descomposición de hidroperóxidos |
| Catalasas | Descomposición del peróxido de hidrógeno |
| Ciclooxigenasa (hemo y ácidos) | Síntesis de prostaglandinas y tromboxanos |
En este grupo, el hierro forma parte de agrupaciones con átomos de azufre, generalmente unidas a residuos de cisteína.
| Proteína | Tipo de cluster | Función |
| Adrenodoxina | 2Fe-2S | Transporte de electrones, reacciones de oxidorreducción |
| Aconitasa | 4Fe-4S | Ciclo del ácido tricarboxílico (ciclo de Krebs) |
| Succinato deshidrogenasa | 2Fe-2S, 4Fe-4S, 3Fe-4S | Ciclo de Krebs |
| NADH deshidrogenasa | Clústeres Fe-S | Cadena respiratoria mitocondrial |
| Xantina oxidasa | 4× (2Fe-2S) | Conversión de xantina a ácido úrico |
| Aldehído oxidasa | 2× (2Fe-2S) | Metabolismo de aldehídos |
En estas proteínas el hierro está en el sitio activo, coordinado directamente por cadenas laterales de aminoácidos, sin intervención de un grupo hemo ni de un clúster Fe-S.
| Proteína | Función |
| Ribonucleótido reductasa | Síntesis de ADN |
| Prolina hidroxilasa | Síntesis de colágeno |
| Fenilalanina hidroxilasa | Degradación de la fenilalanina |
| Homogentisato 2,3-dioxigenasa | Relevante en el diagnóstico de la alcaptonuria |
| Lipoxigenasa | Síntesis de HPETE y leucotrienos |
| Transferrina | Transporte de hierro en el plasma sanguíneo |
| Lactoferrina | Unión de hierro en la leche y en secreciones corporales (saliva, lágrimas, moco) |
En estas proteínas el hierro no está unido a aminoácidos, sino almacenado en forma de complejos polinucleares de oxihidróxido-fosfato férrico.
| Proteína | Función |
| Ferritina | Almacenamiento de hierro |
| Hemosiderina | Almacenamiento de hierro |
Estas proteínas no contienen ni transportan hierro en su estructura, pero regulan su movimiento hacia dentro o fuera de las células.
| Proteína | Función |
| Hefaestina | Actividad ferroxidasa; transporte transmembrana de entrada de hierro |
| Ferroportina | Transportador transmembrana de salida de hierro de la célula |
| Hepcidina | Hormona peptídica reguladora de la captación y liberación de hierro |
Un adulto sano de entre 70 y 75 kg contiene aproximadamente entre 4.5 y 5.0 gramos de hierro en total, distribuidos en distintos compartimentos corporales.
| Compartimento | Cantidad aproximada |
| Hemoglobina (eritrocitos) | 2.3–2.6 g (alrededor del 58 % del total) |
| Ferritina | 0.7 g |
| Mioglobina (tejido muscular) | 0.32–0.40 g |
| Hemosiderina | 0.3 g |
| Enzimas no hemínicas | 0.1 g |
| Citocromos mitocondriales | 17 mg |
| Catalasa | 5 mg |
| Transferrina (plasma) | 4 mg |
El hierro de depósito, almacenado en forma de ferritina y hemosiderina, constituye entre el 20 % y el 25 % del hierro corporal total y se localiza principalmente en el hígado, el bazo, el músculo y la médula ósea órganos que en conjunto contienen entre 1.1 y 1.5 gramos de hierro almacenado.
La ferritina es la principal proteína de depósito de hierro. Se encuentra en prácticamente todas las células del organismo y también circula en el suero sanguíneo, razón por la cual la ferritina sérica se utiliza como marcador clínico del estado de las reservas de hierro. Estructuralmente es una proteína esférica y hueca, compuesta por 24 subunidades, capaz de encerrar en su interior el hierro en forma de un complejo polinuclear de oxihidróxido-fosfato férrico.
La hemosiderina se considera un derivado de la ferritina, formado cuando la cubierta proteica de esta se degrada parcialmente, dejando el núcleo de hierro más expuesto. Su proporción aumenta especialmente en estados de sobrecarga de hierro, como ocurre en pacientes sometidos a transfusiones sanguíneas repetidas.
La liberación del hierro almacenado ocurre preferentemente desde la superficie externa del núcleo de ferritina o hemosiderina, más accesible, mientras que el hierro del núcleo interno, más compacto, es liberado con mayor dificultad; este comportamiento se describe como el principio de "último en entrar, primero en salir".
El efecto farmacológico principal del sulfato ferroso es la corrección de la deficiencia de hierro y de la anemia ferropénica mediante la reposición de las reservas corporales de hierro y el restablecimiento de la síntesis normal de hemoglobina. Tras su administración oral, se produce un aumento transitorio del hierro sérico y de la saturación de transferrina, lo cual ha sido utilizado experimentalmente como indicador de la biodisponibilidad del fármaco, si bien se ha señalado que la naturaleza dinámica del pool de transferrina podría hacer que este incremento transitorio no sea del todo representativo de la eficacia real de la suplementación.
El parámetro considerado más relevante para evaluar la respuesta terapéutica es el aumento de la concentración de hemoglobina. Una respuesta óptima al tratamiento oral con hierro se define como un incremento de hemoglobina de 2 g/dL dentro de un plazo de 3 a 4 semanas, considerándose razonable un aumento de 1 g/dL en el mismo periodo. La repleción completa de los depósitos corporales de hierro, reflejada en una concentración de ferritina sérica superior a 100 μg/L, generalmente requiere un tratamiento más prolongado, de varios meses de duración.
Fármacos que interaccionan con sulfato ferroso:
| Medicamento o grupo farmacológico | Categoría | Mecanismo de interacción | Resultados de la interacción |
| Dimercaprol / Preparados de hierro | Evitar la combinación | forma complejos con el hierro que pueden ser más tóxicos que el hierro solo, especialmente a nivel renal, aumentando el riesgo de nefrotoxicidad. | Incremento de la nefrotoxicidad, con mayor riesgo de lesión renal. Por ello, se recomienda evitar la administración concomitante de dimercaprol y preparados de hierro, y no utilizar dimercaprol para tratar la intoxicación por hierro. |
| Baloxavir Marboxil / Productos que contienen cationes polivalentes | Evitar la combinación | Los cationes polivalentes forman quelatos (complejos de coordinación) con el baloxavir en el tracto gastrointestinal, disminuyendo su absorción oral y, por tanto, sus concentraciones séricas. | Disminución de la biodisponibilidad y de las concentraciones séricas de baloxavir, con posible reducción de su eficacia antiviral. |
| Levonadifloxacino / Preparados de hierro | Evitar la combinación | El hierro forma complejos insolubles (quelatos) con el levonadifloxacino en el tracto gastrointestinal, lo que disminuye significativamente su absorción oral. | Disminución de las concentraciones séricas y de la exposición (AUC) del levonadifloxacino, con posible reducción de la eficacia antibacteriana y riesgo de fracaso terapéutico. |
| Productos que contienen unitiol/cationes polivalentes | Evitar la combinación | El unitiol forma quelatos con los cationes polivalentes, como el hierro, disminuyendo la cantidad de unitiol libre disponible para unirse a metales pesados y ejercer su acción quelante. | Disminución del efecto terapéutico del unitiol, con posible reducción de su eficacia en la quelación de metales pesados. |
El sulfato ferroso es el tratamiento de primera línea para la deficiencia de hierro y la anemia ferropénica en la mayoría de las poblaciones, debido a su eficacia demostrada, bajo costo y amplia disponibilidad.
Tratamiento: anemia ferropénica confirmada (adultos, niños/adolescentes, gestantes)
Prevención: poblaciones de riesgo (gestantes, niños pequeños, adolescentes, personas con sangrado menstrual abundante, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca, cáncer).
La recomendación general es siempre iniciar con hierro oral antes de considerar hierro intravenoso, por ser efectivo, accesible, económico y seguro.
Reticulocitos: aumentan entre los días 4–7, con pico entre los días 7–10 (primer indicador objetivo de respuesta).
Hemoglobina: comienza a subir en la 2ª semana; incremento medio de 1.0–1.4 g/dL a las 2 semanas con dosis diarias.
La respuesta se presenta durante el primer mes. Si no aparece, evaluar falta de adherencia, malabsorción o pérdida de sangre que supere la ingesta de hierro.
El tratamiento debe continuar hasta normalizar no solo la hemoglobina, sino también la ferritina y la saturación de transferrina (reposición de depósitos de hierro), lo que habitualmente requiere hasta 200 mg de hierro elemental/día durante 3–12 semanas.
Evitar presentaciones de liberación prolongada o con cubierta entérica: reducen la absorción y pueden extender el tratamiento hasta 2 años o más.
Una revisión Cochrane actualizada en 2026 (que incluyó 5 ensayos adicionales, con 1,830 participantes) no encontró evidencia de que la suplementación con hierro aumente el riesgo de malaria clínica, parasitemia, mortalidad por todas las causas u otras complicaciones infecciosas en niños de áreas de transmisión intensa de malaria, siempre que se implementen servicios de prevención o manejo de la enfermedad.
La suplementación con hierro reduce la incidencia de anemia en niños de áreas endémicas de malaria (483 vs 763 por 1000 niños), sin aumentar el riesgo de contraer malaria (evidencia de alta calidad). Se observaron además tasas más bajas de malaria clínica en niños menores de 2 años y en malaria causada únicamente por P. falciparum, así como menor incidencia de malaria grave (evidencia de alta calidad).
Desde 2011, la OMS recomienda que en áreas endémicas de malaria la provisión de hierro se implemente en conjunto con medidas para prevenir, diagnosticar y tratar la malaria, incluyendo mosquiteros tratados con insecticida y acceso a tratamiento antimalárico de primera línea.
| Característica | Fumarato ferroso | Gluconato ferroso | Sulfato ferroso |
| Uso | Prevención y tratamiento de anemias por deficiencia de hierro | Prevención y tratamiento de anemias por deficiencia de hierro | Prevención y tratamiento de anemias por deficiencia de hierro |
| % de hierro elemental | 33% | Variable según presentación | Variable según presentación |
| Dosis en niños – anemia grave | 4-6 mg Fe elemental/kg/día en 3 dosis divididas | 4-6 mg Fe/kg/día en 3 dosis divididas | 4-6 mg Fe/kg/día en 3 dosis divididas |
| Dosis en niños – anemia leve/moderada | 3 mg Fe elemental/kg/día en 1-2 dosis | 3 mg Fe/kg/día en 1-2 dosis | 3 mg Fe/kg/día en 1-2 dosis |
| Profilaxis en niños | 1-2 mg Fe elemental/kg/día | 1-2 mg Fe/kg/día | 1-2 mg Fe/kg/día (máximo 15 mg/día) |
| Dosis en adultos – deficiencia | 150-200 mg Fe elemental/día en dosis divididas; 60-100 mg 2 veces/día, hasta 60 mg 4 veces/día | 60 mg 2 veces/día, hasta 60 mg 4 veces/día | 300 mg 2 veces/día, hasta 300 mg 4 veces/día (o 250 mg liberación extendida 1-2 veces/día) |
| Profilaxis en adultos | 60-100 mg Fe elemental/día | 60 mg/día | 300 mg/día |
| Dosis en ancianos | 15-50 mg Fe elemental/día (menor efecto adverso GI que dosis altas ~150 mg/día) | Igual (15-50 mg/día) | Igual (15-50 mg/día) |
| Presentaciones disponibles | Tabletas: 29, 90, 150, 324, 325 mg | Tabletas: 240 (27 Fe), 256 (28 Fe), 324 (37.5 Fe), 325 (38 Fe) mg | Elixir, líquido, solución, jarabe, tabletas normales, de liberación retardada y extendida (con y sin conservantes) |
| Observación especial | Bajo costo, alta eficacia, amplia disponibilidad
Poca tolerabilidad gastrointestinal |
Bajo costo, alta eficacia, amplia disponibilidad
Poca tolerabilidad gastrointestinal |
Bajo costo, alta eficacia, amplia disponibilidad
Precaución: existen múltiples concentraciones de líquido oral; verificar la concentración exacta para evitar sobre o subdosificación |
Nota común a los tres suplementos: Las dosis de ingesta diaria de referencia (RDA) por edad son idénticas en las tres fichas, ya que corresponden al requerimiento nutricional de hierro elemental, independientemente de la sal utilizada: 0-6 meses: 0.27 mg/día; 7-12 meses: 11 mg/día; 1-3 años: 7 mg/día; 4-8 años: 10 mg/día; 9-13 años: 8 mg/día; 14-18 años: 11-15 mg/día según sexo (embarazo 27 mg/día, lactancia 10 mg/día); 19-50 años: 8-18 mg/día según sexo (embarazo 27 mg/día, lactancia 9 mg/día); ≥50 años: 8 mg/día.
Se prescribe: Se indica cuando hay anemia microcítica o normocítica con evidencia de deficiencia de hierro, generalmente confirmada con ferritina sérica baja. En pacientes con inflamación o enfermedad crónica. La Asociación Americana de Gastroenterología (AGA)indica su uso ante anemia y/o síntomas de deficiencia (fatiga, pica, síndrome de piernas inquietas), y lo recomienda considerar en sangrado menstrual abundante, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca o cáncer.
En Colombia, la anemia en mujeres en edad reproductiva es un problema de salud pública leve, con una prevalencia de 7.6% a 18.7% — considerablemente menor que en Guatemala, Brasil, República Dominicana o Bolivia (problema moderado, 21.4%-38.3%) y muy por debajo de Panamá o Haití (problema severo, 40.0%-45.5%).
Países de altos ingresos: ~38% de mujeres no embarazadas en edad reproductiva tiene deficiencia de hierro sin anemia, y 13% adicional anemia ferropénica.
La dosis tradicional era 325 mg(65 mg de hierro elemental) tres veces al día; la evidencia reciente muestra que dosis bajas (15–20 mg de hierro elemental/día) o la administración en días alternos son igual de eficaces y mejor toleradas. Esquema actual habitual: 325 mg una vez al día o en días alternos.
El recuento de reticulocitos aumenta entre los días 5 y 7 de iniciado el tratamiento oral, y luego se normaliza; este es el primer indicador objetivo de respuesta.
Se espera un incremento mínimo de hemoglobina de 1 g/dL a las 2 semanas de tratamiento.
Una vez corregida la anemia, el tratamiento debe continuar hasta normalizar también la ferritina y la saturación de transferrina —es decir, reponer los depósitos de hierro—, lo que requiere hasta 200 mg de hierro elemental diario durante 3 a 12 semanas en la mayoría de los pacientes.
La Asociación Europea de Hematología recomienda controlar la hemoglobina cada 3 meses durante el primer año tras el diagnóstico, y dos veces al año durante los años 2 y 3.
Usar formulaciones de liberación prolongada o con cubierta entérica reduce la absorción y puede extender el tratamiento hasta 2 años o más, por lo que se deben evitar.
Se prescribe:tanto para prevención como para tratamiento de la deficiencia de hierro en el embarazo. La OMS recomienda 30–60 mg de hierro elemental/día como prevención en todas las gestantes, y 120 mg/día cuando ya hay anemia diagnosticada. El USPSTF recomienda iniciar la suplementación desde la primera visita prenatal. Es especialmente relevante porque hasta el 84% de las embarazadas en países de altos ingresos presenta deficiencia de hierro en el tercer trimestre.
Estudio clínico: Un metaanálisis de 8 ensayos clínicos aleatorizados con 2,822 mujeres (Hansen et al., Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, 2023) evaluó la suplementación diaria con hierro en embarazadas sin anemia y con reservas normales de hierro, mostrando que probablemente:
Beneficios maternos: menos anemia materna al término (4.0% vs. 7.4%; RR 0.30; IC 95% 0.20–0.47; certeza baja) y menos deficiencia de hierro (44.0% vs. 66.0%; RR 0.51; IC 95% 0.38–0.68; certeza baja).
Reduce probablemente la anemia ferropénica al término (5.0% vs. 18.4%; RR 0.41; IC 95% 0.26–0.63; certeza moderada).
Beneficios fetales: menos bajo peso al nacer, <2500 g (5.2% vs. 6.1%; RR 0.84; IC 95% 0.72–0.99; certeza moderada).
Tiempo de recuperación: los beneficios se miden al término del embarazo, como resultado acumulado de la suplementación continua durante la gestación.
Prevención universal: 27 mg/día durante todo el embarazo (ACOG/CDC) — cifra distinta al rango de 30–60 mg/día de la OMS para el mismo fin; ambas guías coexisten.
Tratamiento de anemia ya diagnosticada: 60–120 mg/día.
Límite superior tolerable: 45 mg/día (Institute of Medicine, EE. UU.), aunque en tratamiento las dosis terapéuticas pueden superarlo bajo supervisión médica.
1er trimestre: el hierro oral es la única opción segura. En el 2º–3er trimestre el hierro oral sigue siendo seguro; el hierro IV puede considerarse ante intolerancia, malabsorción o necesidad de reposición rápida.
Seguridad: no se han reportado eventos adversos graves con la suplementación oral en el embarazo; el sulfato ferroso no está clasificado como categoría X de riesgo. Los efectos adversos gastrointestinales pueden ser más frecuentes que con hierro IV (OR 9.44; IC 95% 2.23–33.93).
Riesgos de no tratar: la deficiencia de hierro y la anemia ferropénica no tratadas se asocian con bajo peso al nacer, parto prematuro y mayor mortalidad perinatal (ACOG 2021; Pavord 2020), además de fatiga materna, mayor riesgo de depresión posparto y posible hemorragia posparto. En EE. UU., los grupos de mayor riesgo incluyen personas afroamericanas, latinoamericanas, mayores de 60 años, lactantes amamantados, vegetarianas y mujeres en edad reproductiva (datos NHANES).
Lactancia: el sulfato ferroso es seguro y no está contraindicado. Los requerimientos bajan a 9 mg/día (vs. 27 mg/día en el embarazo), ya que no hay pérdidas menstruales en los primeros 6 meses posparto y el hierro acumulado en la gestación puede reciclarse. La suplementación universal no suele ser necesaria; se reserva para mujeres con deficiencia de hierro durante el embarazo, pérdida sanguínea importante en el parto o reservas inadecuadas tras el parto. Debe evitarse continuar dosis altas de prenatales (~30 mg/día) sin necesidad real, para no superar el límite tolerable de 45 mg/día.
Se prescribe: Se usa para tratar la anemia ferropénica confirmada y para prevenir la deficiencia de hierro en poblaciones pediátricas de riesgo. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda 3 mg/kg de hierro elemental una vez al día como dosis inicial en niños pequeños con anemia ferropénica leve a moderada no complicada (administrado con el estómago vacío o con agua), y 65 mg de hierro elemental diario en adolescentes.
Estudios clínicos: Un ensayo clínico aleatorizado en 80 niños con anemia ferropénica nutricional moderada a severa (hemoglobina mediana de 7.8 g/dL) mostró mejoría clínica con 3 mg/kg de hierro elemental administrado una vez al día, al acostarse.
Un metaanálisis de 28 estudios con 8,829 participantes (Rehman et al., PLoS One, 2025) encontró un tamaño de efecto agrupado de 2.01 g/dL (IC 95%: 1.48-2.54) en la mejoría de hemoglobina con suplementación de hierro en general; el sulfato ferroso oral específicamente mostró un efecto de 2.03 g/dL (IC 95%: 1.24-2.82).
Un ensayo clínico comparativo (Powers et al., JAMA 2017) mostró que el sulfato ferroso produce un incremento de hemoglobina significativamente mayor que los complejos de hierro polisacarídico —aproximadamente 1 g/dL más a las 12 semanas— con mayor proporción de niños que resuelven completamente la anemia.
En niños con anemia leve, se espera alcanzar la hemoglobina normal para la edad dentro de 4 semanas de tratamiento. En niños con anemia moderada se espera un incremento de al menos 2 g/dL sobre el valor basal dentro de 4 semanas. Se considera respuesta subóptima cuando no se normaliza la hemoglobina en anemia leve, o cuando el incremento es menor al esperado en anemia moderada.
Según duración del tratamiento, el metaanálisis de Rehman et al. encontró que los tratamientos de menos de 3 meses lograron el mayor efecto sobre la hemoglobina (2.39 g/dL; IC 95%: 0.72-4.07), seguidos por los de más de 6 meses (1.93 g/dL; IC 95%: 0.09-3.77); el menor efecto se vio con tratamientos de 3 a 6 meses (1.58 g/dL; IC 95%: 0.93-2.23).
Para reponer los depósitos de hierro (no solo corregir la anemia), la AAP recomienda continuar el tratamiento un mínimo de 3 meses en total, con controles a 1 y 3 meses. Los niños cuya hemoglobina ya se normalizó deben mantener la misma dosis terapéutica hasta completar los 3 meses. Si la ferritina sigue baja a los 3 meses, se prolonga la suplementación 3 meses más.
Gastrointestinales: presentes en 30–32% de los pacientes, proporcionales a la cantidad de hierro elemental ingerido — náuseas, vómito, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento. Para minimizarlos: iniciar con dosis bajas o tomar con alimentos (esto último reduce la biodisponibilidad).
El hierro no absorbido tiñe las heces de negro (inofensivo, pero debe informarse al paciente).
Las presentaciones líquidas pueden teñir los dientes por contacto directo; se recomienda diluir y usar pitillo.
Efectos teratogénicos y cancerígenos: no hay evidencia de efectos teratogénicos; el sulfato ferroso es seguro durante el embarazo en dosis terapéuticas. No hay evidencia establecida de carcinogenicidad en dosis terapéuticas; existe preocupación teórica sobre exceso de hierro y estrés oxidativo a largo plazo, no demostrada con suplementación oral estándar.
Administración en días alternos: mejora la tolerancia con eficacia similar. Dosis más bajas: 200 mg dos veces al día es tan efectivo como 325 mg tres veces al día, con menos efectos adversos. Tomar con alimentos: reduce efectos adversos pero disminuye la absorción a ~40%. Cambiar a gluconato ferroso (325 mg = 35 mg Fe elemental): puede ser mejor tolerado.Tomar entre comidas y antes de acostarse: maximiza la absorción y puede distribuir mejor los efectos adversos.
El ácido ascórbico (vitamina C) aumenta la absorción en al menos 30%, pero también incrementa los efectos secundarios.
No se recomiendan combinaciones con vitamina B12, folato o cobalto, ya que la respuesta a la combinación no puede interpretarse fácilmente.
Usar con cautela en enfermedad inflamatoria intestinal o diverticulitis (efecto irritante); el hierro favorece el crecimiento microbiano y podría aumentar la susceptibilidad a infecciones en ciertas poblaciones.
Puede causar falsos positivos en pruebas de sangre oculta en heces in vitro (Hemoccult), sin significancia clínica in vivo por eliminación del hierro en formas insolubles.
Los síntomas (náuseas, molestias epigástricas) pueden minimizarse tomando el hierro antes de dormir o después del almuerzo (estómago lleno).
<20 mg/kg: no tóxico.
20–60 mg/kg: toxicidad leve.
60 mg/kg: puede provocar síntomas graves y morbilidad.
| Reacciones adversas a sulfato ferroso | ||
| Sistema implicado | Grupo CIOSM | Tipo de reacción |
| Gastrointestinal / Aparato Digestivo
Sistema Digestivo / Cavidad Oral. Sistema Inmunológico Multiorgánico (Endocrino, Cardíaco, Hepático) |
Muy frecuentes | Irritación local debida a la acción astringente de las sales de hierro
|
| Frecuentes | Alteración del tránsito intestinal y depósito superficial
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| Poco frecuentes | Susceptibilidad a infecciones: El hierro es esencial para el crecimiento de microorganismos; el exceso o la suplementación podrían aumentar la incidencia o severidad de ciertas infecciones bacterianas | |
| Raros | Sobrecarga tisular crónica (Hemosiderosis)
| |
| Muy raros | Secuela post-toxicidad aguda
Obstrucción gastrointestinal o estenosis pilórica: Puede aparecer semanas después de una sobredosis severa debido a la cicatrización de las lesiones iniciales en el tracto digestivo | |
El sulfato ferroso debe tomarse idealmente:En ayunas o con agua para maximizar la absorción, por la mañana , ya que la absorción es mejor que por la tarde debido a niveles más bajos de hepcidina.
Con vitamina C (80-100 mg) o jugo cítrico puede mejorar la absorción.
Deben evitarse al tomar sulfato ferroso: Lácteos, té y café (especialmente el té, que reduce la absorción hasta un 90%)
Alimentos ricos en calcio o fibra.
Antiácidos, inhibidores de bomba de protones.
Preparaciones con cubierta entérica (menos efectivas porque la absorción ocurre principalmente en el duodeno y la función de estas es que permanezca intacto hasta llegar a zonas del intestino con un pH más alcalino, generalmente el intestino delgado distal).
Trastorno genético que causa absorción intestinal excesiva de hierro, con acumulación progresiva en hígado, corazón, páncreas, hipófisis, articulaciones y piel. Se identifica por ferritina elevada (>300 ng/mL en hombres, >200 ng/mL en mujeres) y saturación de transferrina >75%.
Contraindicado: suplementos de hierro y vitamina C (favorece la absorción de hierro).
Tratamiento correcto: flebotomía terapéutica semanal hasta ferritina de 50-100 μg/L.
Remover el hierro antes de que aparezcan cirrosis o diabetes reduce la morbimortalidad; una vez establecido el daño hepático o endocrino, generalmente ya no revierte.
Acumulación de hierro en tejidos sin daño orgánico significativo (a diferencia de la hemocromatosis), originada por transfusiones múltiples o absorción excesiva de hierro. Administrar hierro suplementario aumenta el riesgo de progresar a hemocromatosis con daño de órganos.
La sobrecarga de hierro ocurre por dos vías: transfusiones múltiples (talasemia dependiente de transfusión) y absorción intestinal aumentada por eritropoyesis inefectiva (talasemia no dependiente de transfusión). Umbrales de toxicidad: hierro hepático >440 μmol/g, ferritina >2,500 ng/mL, saturación de transferrina >75%.
Contraindicado suplementar hierro; agrava una sobrecarga ya existente.
Tratamiento correcto: quelación de hierro (deferoxamina, deferiprona o deferasirox), con meta de ferritina ≤300 ng/mL.
Sin quelación, la sobrecarga de hierro históricamente causaba muerte por miocardiopatía y falla endocrina en la segunda década de vida; con tratamiento adecuado, estas complicaciones son prevenibles y mayormente reversibles.
A pesar de cursar con anemia, estos pacientes tienen depósitos de hierro aumentados, porque el hierro no se utiliza correctamente en la síntesis de hemoglobina y se acumula en las mitocondrias de los eritroblastos.
Contraindicado dar hierro: el exceso se deposita en tejidos y causa daño similar al de la hemocromatosis.
Manejo: piridoxina (vitamina B6) en formas hereditarias que respondan, transfusiones en casos severos, y quelación si hay sobrecarga significativa — nunca suplementación con hierro.
El hierro oral puede reducir la diversidad bacteriana intestinal y favorecer la inflamación de la mucosa por generación de radicales libres. En brote activo se prefiere el hierro intravenoso; en enfermedad quiescente puede usarse hierro oral, con monitoreo de síntomas digestivos y de la respuesta al tratamiento.
El hierro oral puede irritar más la mucosa y empeorar el sangrado; además, oscurece las heces y dificulta detectar melena o sangrado oculto. Debe tratarse primero la causa del sangrado; si la reposición es urgente, se debe considerar hierro intravenoso.
Estos estados elevan la hepcidina, que bloquea la absorción intestinal de hierro y reduce la eficacia del hierro oral; además, el hierro puede servir de nutriente a bacterias patógenas. Se recomienda considerar diferir la suplementación hasta controlar la infección, o usar hierro intravenoso (evita la barrera de la hepcidina).
La deficiencia de hierro es frecuente tras cirugía bariátrica, sobre todo en bypass gástrico en Y de Roux (se excluye el duodeno, sitio principal de absorción de hierro) y, en menor medida, en gastrectomía en manga.
Incidencia:
Bypass gástrico: deficiencia de hierro sube de 12.9% (antes) a 24.5% (después); anemia ferropénica post-bypass: 16.7%.
Gastrectomía en manga: deficiencia baja de 36.6% a 12.4%; anemia ferropénica: 1.6%.
Manejo recomendado:
Control del estado de hierro a los 3 meses post-cirugía, luego cada 3-6 meses hasta el año, después anual.
Hierro oral (sulfato, fumarato o gluconato ferroso) para aportar 150-200 mg de hierro elemental/día; puede añadirse vitamina C.
Hierro intravenoso si hay intolerancia severa al oral o deficiencia refractaria por malabsorción.
Eficacia: una revisión de 49 estudios (12,880 pacientes) mostró que el hierro oral solo fue efectivo en 52% de los estudios para prevención, y en el tratamiento de deficiencia establecida el oral funcionó en 50% de las estrategias frente a 100% del intravenoso.
Importante: ante anemia post-bariátrica sin sangrado evidente, se recomienda endoscopia para descartar úlcera en la anastomosis antes de atribuirla solo a malabsorción. Mujeres premenopáusicas y quienes ya tenían deficiencia de hierro antes de la cirugía tienen mayor riesgo.
Hasta el 70% de los pacientes presenta efectos gastrointestinales con el hierro oral (estreñimiento 12%, náusea 11%, diarrea 8%, sabor metálico, heces oscuras), lo que reduce la adherencia a la mitad de los pacientes.
Mejora con: dosificación en días alternos (la hepcidina permanece elevada hasta 48 h tras una dosis), dosis bajas (15–20 mg de hierro elemental/día, igual de eficaces y mejor toleradas), o tomar con alimentos si la dosis en ayunas no se tolera (reduce algo la absorción, pero mejora la tolerancia).
La toxicidad aguda por hierro es una emergencia médica grave. Se considera que dosis superiores a 20 mg/kg de hierro elemental pueden desencadenar síntomas, mientras que dosis mayores a 60 mg/kg generan toxicidad severa y niveles entre 200 y 250 mg/kg son potencialmente fatales.
La sobredosis evoluciona típicamente en cuatro fases clínicas:
Nivel sérico de hierro:
Radiografía abdominal simple: Las tabletas de sulfato ferroso son radiopacas y pueden visualizarse en el tracto GI
Laboratorio: Acidosis metabólica, elevación de transaminasas, coagulopatía.[9
Tratamiento de la sobredosis: El manejo inicial incluye la irrigación intestinal completa o lavado gástrico si se realiza en las primeras 6 horas post-ingestión; el carbón activado no es efectivo para el hierro.
El tratamiento de elección para la toxicidad sistémica es la quelación con deferoxamina, la cual debe iniciarse de inmediato en pacientes con síntomas graves (choque o coma) o niveles elevados de hierro sérico.
Indicaciones: Nivel sérico de hierro >500 mcg/dL (89,5 μmol/L).
Signos de toxicidad sistémica (acidosis metabólica, shock, alteraciones del estado mental).
Ingesta >60 mg/kg de hierro elemental con síntomas significativos.
Intramuscular (pacientes estables): 1.000 mg inicial, luego 500 mg cada 4-12 horas (máximo 6.000 mg/24 horas).
Intravenosa (pacientes en shock): Infusión lenta, 15 mg/kg/hora (máximo 6,000 mg/24 horas en adultos).
Duración: Continuar hasta que el nivel sérico de hierro sea <100 mcg/dL y el paciente esté asintomático
Vitamina C: Puede administrarse como adyuvante (hasta 200 mg) para aumentar la disponibilidad de hierro para quelación
Hemofiltración veno-venosa continua: Reportada efectiva en casos con niveles de hierro sérico de 700 μmol/L (3,913 mcg/dL).
Exanguinotransfusión: Considerada cuando la terapia estándar es inadecuada; reportada efectiva reduciendo hierro sérico de 1,362 mcg/dL a 134 mcg/dL.
El sulfato de hierro(II) puede encontrarse en varios estados de hidratación, y varias formas de estas existen en la Naturaleza:
A 90 °C, el heptahidrato pierde agua para formar el monohidrato incoloro, también llamado vitriolo verde o caparrosa.
La fórmula química de esta sal es FeSO4, la cual se origina de la reacción del hidróxido ferroso Fe(OH)2 y el ácido sulfúrico H2SO4
En el proceso de acabado del acero antes de la galvanoplastia o el recubrimiento, la lámina, la hoja o la barra de acero se pasa a través de un baño decapante de ácido sulfúrico. Este tratamiento produce grandes cantidades de sulfato de hierro(II) como producto.
Otra fuente de grandes cantidades de esta sustancia es la producción de dióxido de titanio a partir del mineral ilmenita.
Comercialmente se prepara por oxidación de la pirita, o tratando hierro con ácido sulfúrico.
El sulfato ferroso se usa para purificación de agua por coagulación y para eliminar fosfatos en las plantas de depuración municipales e industriales para prevenir la eutrofización de masas de agua superficiales.
Grandes cantidades de esta sal se usan como agente reductor, sobre todo para la reducción de cromatos en cemento.
El sulfato ferroso se usa para tratar la anemia ferropénica. Efectos secundarios de esta terapia pueden incluir náuseas y molestias epigástricas después de tomar el hierro. Estos efectos pueden minimizarse si se toma antes de ir a dormir o también se puede consumir después del almuerzo, puesto que el estómago se encuentra lleno. La caparrosa se dio indiscriminadamente a personas tratadas como esclavos en los siglos XVIII y XIX con varios alimentos. El sulfato ferroso se usa también para enriquecer ciertos alimentos con hierro, por ejemplo, el preparado de trigo llamado Cheetos.
El sulfato ferroso se usa en la fabricación de tintas, muy especialmente tinta ferrogálica de hierro, que se usó desde la Edad Media hasta la Revolución Americana. También se usa en la coloración de la lana como mordiente.
Se usaron dos métodos diferentes, en la Inglaterra del siglo XVIII, para la aplicación directa de colorante índigo, y siguieron usándose en el siglo XIX. Uno de estos métodos, conocido como azul de China, emplea sulfato ferroso. Después de imprimir una forma insoluble de índigo sobre el tejido, el índigo se reduce a leucoíndigo en una serie de baños de sulfato ferroso (con reoxidación a índigo por el aire, entre las inmersiones).
El sulfato ferroso puede usarse también para teñir el hormigón de un color amarillento oxidado.
Los carpinteros usan disoluciones de sulfato ferroso para teñir la madera de arce con un matiz plateado.
En horticultura se emplea como acondicionador del césped y para eliminar los musgos.
En la segunda mitad del siglo XIX, el sulfato ferroso se empleó como revelador fotográfico de imágenes por el proceso al colodión húmedo.
A veces se añade sulfato ferroso al agua de enfriamiento que circula a través de los tubos de latón de un condensador de turbina para que resistan la erosión y proteger el recubrimiento del interior de estos tubos.
En micología se utiliza para identificar algunas setas, por ejemplo dentro de las russulas se distingue la Russula cyanoxantha de las otras russulas que sí reaccionan con el sulfato de hierro.