
En la arquitectura griega y romana clásica, y en edificios que representan la arquitectura clásica en general, las acroteras son los pedestales que sostienen los adornos, dispuestos en el vértice o sobre las extremidades de un frontón. La palabra llega al español del griego antiguo ἀκρωτήριον, 'cumbre', latinizada como acroterium, a través del francés acrotère.
Por extensión, las acroteras designan a los propios adornos, pueden ser estatuas, estatuillas de piedra, vasos de terracota, pero también puede representar figuras humanas o animales, etc. Los materiales utilizados son variados: piedra, terracota, pintado, plástico y bronce.
En la arquitectura etrusca tienen forma tanto animal como fantástica, por ejemplo un pegaso.
En la arquitectura moderna, se llama muro acrótero, abreviado acrótero, al murete situado al borde de las terrazas para permitir elevar la estanqueidad.