
Agartha (también Agharta, Agharti, Agarta o Agarttha) es, según algunos autores vinculados al esoterismo, una región subterránea o inaccesible ubicada en el interior de la Tierra o bien en el desierto de Gobi. Si bien es un territorio inexistente, Agartha sirvió de base para la creencia en la Tierra hueca.
En la creencia euroasiática antigua, compartida por griegos, semitas e indios, el mundo se dividía en tres planos, el celestial, morada de los dioses, el central, donde habita la raza humana, y las cavernas subterráneas, destinadas a los antiguos héroes caídos y, posteriormente, a los muertos. Estas regiones, Hades o Infierno, permanecieron en el imaginario europeo como lugares a los que sólo se accedía después de la muerte, aunque en algunas obras literarias se mencionaban profundas simas a través de las cuales se podía llegar a dichos reinos subterráneos. En 1665, el polígrafo Athanasius Kircher publicó una obra llamada Mundus subterraneus, quo universae denique naturae divitiae, donde exponía la idea de que el globo terrestre está formado por multitud de cavernas subterráneas. Por la misma época, Edmund Halley, después de trabajar con Isaac Newton analizando las fluctuaciones del magnetismo en la Tierra y sus posibles causas, postuló que la Tierra aloja tres conos concéntricos en su interior con un centro fundido de la lava, que sirve como un “sol interior”, teoría que defendieron otros científicos prominentes del siglo XVII como Johannes Kepler o Robert Boyle. La misma, ya desacreditada, sirvió de base para la novela Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne, publicada en 1864; en ella se establece la habitabilidad del interior del globo terrestre, pero no se mencionan otros habitantes que especies desaparecidas, como los dinosaurios, y, tal vez, seres humanos prehistóricos.
El mito de Agartha fue desarrollado a fines del siglo XIX y principios del siglo XX por varios escritores ocultistas:
| Autor o mito | Época | Detalles |
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| Helena Blavatsky (1831-1891) | Escribió que Agartha (a la que ella denomina la Logia Blanca) fue fundada hace unos quince millones de años sobre lo que era una isla en el «mar de Gobi» ―el actual desierto de Gobi― donde aterrizaron los Señores de la Llama, semidioses provenientes del planeta Venus. Helena afirma que este mundo subterráneo pudo haber inspirado creencias religiosas antiguas como el Hades, el Sheol y el Infierno. | |
| Louis Jacolliot (1837-1890) | 1873 | Menciona a Agartha en su libro Les fils de Dieu. |
| Nicolas Roerich (1874-1947) | En su libro,[¿cuál?] donde describe su búsqueda espiritual personal, menciona a Agartha. Relata cómo llegó supuestamente a entablar contacto con sus habitantes en un viaje, que tenía como propósito retornar la piedra Chintamani. También la representó en algunas de sus pinturas.[cita requerida] | |
| Ferdynand Ossendowski (1876-1945) | Afirmó que un mongol le había contado que:
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| René Guenón (1886-1951) | 1927 | En el libro El rey del mundo, enumera una gran cantidad de tradiciones antiguas de una tierra santa por excelencia, que se encuentra en muchos lugares verdaderos o legendarios:
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Según Madame Blavatsky, Agartha está formada por varios continentes, océanos, montañas y ríos. Shambhala es su ciudad central. Habría unas cien colonias subterráneas debajo de la Tierra, todas ―menos una― bastante próximas a la superficie. Estas ciudades subterráneas han sido conocidas como la Red de Agartha. Sus costumbres varían, pero siguen una estructura de vida común orientada espiritualmente en las enseñanzas de Melquisedec. Cada ciudad tiene una población de medio millón de habitantes, pero Telos ―una de las ciudades de Agartha― bajo el monte Shasta tendría 1,5 millón de habitantes.
Según Blavatsky, existen diversas razas en Agartha, y los seres que la habitan pueden variar mucho en el aspecto. Por ejemplo, por un lado, los habitantes de Agartha vendrían del continente de Gondwana, ahora desaparecido; gracias a las mediciones de las mareas realizadas por medio del Candelabro de los Andes, estos comprendieron que una catástrofe estaba por azotar su tierra, y se refugiaron en inmensas galerías subterráneas, iluminados por una particular luz ―no un sol― que haría brotar las semillas, llevando consigo el bagaje de sus antiguos conocimientos.
En cambio, Brad Steiger, en su libro El hueco de la Tierra, mito o realidad, afirma aunque sin aportar ninguna evidencia que «los más ancianos» una antigua raza muy inteligente y científicamente avanzada que pobló la Tierra millones de años atrás y luego se mudó bajo tierra―eligió estructurar su propio ambiente bajo la superficie del planeta y fabricar allí todas sus necesidades. Los más ancianos son homínidos extremadamente longevos, y antecesores del Homo sapiens por más de un millón de años. Los más ancianos permanecen generalmente a distancia del mundo en la superficie, pero de vez en cuando se han sabido ofrecer para aportar críticas constructivas.
Willis George Emerson, en su libro El dios humeante, afirmó ―sin aportar ninguna evidencia― que los habitantes de Agartha viven entre 400 y 800 años, y que tendrían una altura de unos 4 m.
Todos los escritores coinciden en que la tecnología de los habitantes de Agartha es muy avanzada y que se comunican mediante telepatía.
Según Blavatsky, las entradas hacia las galerías que llevan a Agartha estarían ocultas en lugares aislados para impedir el acceso a los curiosos. Muchas se encontrarían escondidas debajo de las aguas de los océanos, lagos, o en pendientes de alta montaña. Habría algunas también en:

Según algunos autores, en 1938, Adolf Hitler envió una expedición al Tíbet al mando de Ernst Schäfer, acompañado por «cinco sabios alemanes» y veinte miembros de las SS. El ideólogo de esta misión era Frederick Hilscher, jefe del departamento de esoterismo de la Ahnenerbe, la misión consistía en entablar lazos con los misteriosos habitantes de las cavernas, pertenecientes al pueblo de Agartha o también dicho "ryan moranco".
En la literatura sobre Agartha suelen mencionarse relatos o informes que describen el descubrimiento de esa región, ubicada en el interior de la Tierra, entre los mismos se citan los testimonios del estadounidense Richard E. Byrd, de un pescador llamado Olaf Jansen, de un tal Robert Stacy Judd, descripto como arqueólogo o arquitecto, y del esoterista francés Alexandre Saint-Yves d'Alveydre. En general se trata de testimonios incomprobables o dudosos.

En 1957, el escritor italiano F. Amadeo Giannini publicó The Worlds Beyond the Poles (‘los mundos más allá de los polos’), en que afirmaba ―sin aportar ninguna evidencia― que en febrero de 1947, el aviador estadounidense Richard E. Byrd (1888-1957) había intentado ser el primer humano en llegar al polo norte. Primero vio un mamut lanudo vivo cerca del polo norte, a plena luz del sol. Después ingresó 2300 millas por una entrada al centro de la Tierra. Allí tuvo un encuentro con un humanoide de otro mundo, que advirtió a la humanidad que buscaran la paz y no la guerra. Según Giannini, Byrd había escrito todo esto en un diario secreto.
Estas afirmaciones de Giannini contienen varias contradicciones:
El novelista Willis George Emerson escribió una narración titulada The Smoky God, or A Voyage Journey to the Inner Earth, presentada como un relato verdadero que describe las aventuras de Olaf Jansen, un marinero noruego que navegó con su padre a través de una entrada a la Tierra, ubicada en el Polo Norte. Según el libro, Jansen vivió durante dos años con los habitantes de una red subterránea de cavernas iluminadas por un sol central. Estos hombres medían más de tres metros de altura y su ciudad capital era el Jardín del Edén original. Después de esto, Jansen y su padre regresaron al mundo exterior por medio de una apertura en el Polo Sur, aunque el padre perdió su vida cuando un iceberg destruyó el bote. En la obra nunca se menciona el nombre de Agartha.
Robert Stacy-Judd supuesto arquitecto inglés, o bien arqueólogo estadounidense, es mencionado en un relato según el cual descubrió una red de cavernas en Yucatán, con acceso desde la «Cueva de Loltun». En ellas topó con un eremita, quien mencionó una ciudad en las profundidades de la Tierra.

Alexandre Saint-Yves d'Alveydre, cita en un libro llamado Misión de la India en Europa (Mission de l'Inde en Europe), que en el año 1885 recibió la visita del príncipe afgano Hadji Scharipf, acompañado de dos misteriosos personajes, «enviados —decían— por el Gobierno Universal Oculto de la presente Humanidad, los cuales le revelaron la existencia del Agartha y su organización espiritual y política...». Este mandó imprimir doscientos ejemplares de su libro para ser publicados. Pero ante amenazas provenientes de la India, el autor decidió destruir cualquier rastro del manuscrito.
Un único ejemplar sobrevivió y fue conservado por el hijo de Saint-Yves, que más tarde regaló al místico Papus.
Saint-Yves dijo además que Agharta, que en idioma sánscrito significa Comunidad o Comarca Suprema, se encontraba ubicada en el Desierto del Gobi, o sea en pleno corazón del Asia. «...En la superficie de la Tierra y en sus entrañas, la existencia real de Agartha se sustrae a la vigilancia y al apremio de la violencia de la profanación. Sin hablar del continente americano, cuyos subsuelos ignotos le pertenecieron en tiempos de una muy lejana antigüedad, en Asia, solo, cerca de mil millones de hombres conocen más o menos de su existencia y su grandeza».
Desde el 2024, ha resurgido en el imaginario popular el concepto de Agartha como un meme del cual derivan montajes audiovisuales relacionándolos con figuras y conceptos de extrema derecha y alt right, como Adolf Hitler, o la raza aria.
Se describe Agartha en los memes como un lugar de naturaleza esotérica y similar a una tundra. Es caracterizado por ser creado por Yakub, quien según el imaginario habría creado tanto Agartha como a la Raza Blanca. Este meme también es mezclado con ideas o propaganda antisemitas, anticomunistas, y supremacistas blancas. Es remarcable el hecho de que Yakub no tiene relación cultural o histórica con el concepto de Agartha más allá de estar relacionado con creencias racistas.