Aguinaldo (de «aguilando», y este posiblemente de la expresión hoc in anno —«en este año»—) es el regalo de Navidad, y también el regalo que se da en cualquier ocasión a cualquier persona.

Existe la costumbre de dar un aguinaldo a los trabajadores en época navideña, en especie (cesta de Navidad) o en dinero. Tiene consideración de una remuneración voluntaria (equivalente a una propina); aunque su arraigada costumbre ha conducido en algunos casos a ser considerada como un derecho adquirido. También existía la costumbre, por parte de carteros, barrenderos, serenos y otros oficios semejantes, de pasar por las casas de los vecinos de la zona donde habitualmente prestaban sus servicios a felicitar la Navidad (entregando a veces una estampita) y recibir un aguinaldo. En Reino Unido se da un Christmas bonus de diez libras esterlinas (cantidad fijada en 1972 y que no ha sido actualizada desde entonces) a los receptores de algunas ayudas sociales.
Aunque se usa en algunos países hispanoamericanos, el DRAE no recoge como acepción de aguinaldo ninguna que pueda identificarse como la remuneración salarial que recibe el empleado adicionalmente a las doce mensualidades habituales, sea una vez o más a lo largo del año (en algunos países se denominan «decimotercer salario» o «decimotercera mensualidad»). En España sería posible relacionar el aguinaldo con el origen de la paga extraordinaria o paga extra llamada «de Navidad», que se cobra junto con el salario en el mes de diciembre; mientras que la paga extraordinaria del mes de junio tiene otro origen muy distinto. Tampoco pueden considerarse aguinaldos las distintas formas de retribución variable que no tienen el carácter arbitrario del «regalo» o de la «propina» (que dependen únicamente de la voluntad del pagador), porque están previamente reguladas, habitualmente vinculadas a la consecución de objetivos por parte del trabajador o de la empresa (bonus, bonificación, prima), ni el salario no fijo percibido por un trabajo a destajo o a comisión.
Los antiguos romanos llamaban strenae a los regalos que se intercambiaban los amigos en honor de los dioses y como señal de feliz augurio. Una tradición romana atribuía el origen de los aguinaldos del 1 de enero, Kalendariae strenae, al rey Tito Tacio, de quien nació la costumbre de ir ese día a coger verbena al bosque sagrado de Strenua (diosa del año nuevo -palabra relacionada etimológicamente con "estrenar"), la Fuerza, o Strenia, diosa de la salud, con el fin de obtener la divina protección durante el año siguiente. Otra tradición suponía que el pueblo iba en procesión al palacio del rey sabino para ofrecerle al mismo tiempo que los deseos de un buen año, ramas de ese arbusto considerado como portador de la felicidad. La sencillez primitiva desapareció y los aguinaldos pasaron a constituir objetos más o menos lujosos llegando a degenerar en abuso. La gente aprovechaba para regalarse en las fiestas principales como las de Saturno en diciembre, Saturnalia sportula y las de Minerva, Minervale munus, hasta que Tiberio dispuso que solo se celebrasen las calendas de enero.
Los aguinaldos eran muy variados en cuanto a su naturaleza. Los "aguinaldos herbáceos" corresponden a la Edad de Oro; después vino una época en que eran alimentos de todas las clases; más tarde consistieron en piezas de oro, plata y bronce, luego en muebles y vestidos. Muy frecuente era regalarse pugilarios o dípticos de uso análogo al de nuestras carteras y agendas.
Fueron los aguinaldos una práctica costosa, arrancada al pobre por el rico, pues los clientes ofrecían aguinaldos a los protectores, los ciudadanos al príncipe y los discípulos a los maestros. La fuerza de la costumbre obligaba a algunos a dar lo que no tenían. Contra la obligación de regalar escribieron los Padres de la Iglesia para evitar que muchos cristianos se olvidaran de lo que eran. Por dichos autores sabemos no pocos detalles de los aguinaldos. Por ejemplo, la costumbre de mucha gente, sobre todo, de los habitantes del campo, de poner en las puertas de sus casas durante la noche anterior al 1 de enero mesas cargadas de toda clase de alimentos para que los consumieran los transeúntes.
Pero la Iglesia tomó del paganismo entre otras prácticas puramente exteriores y materiales, la de los aguinaldos o regalos con motivo no de la fiesta de año nuevo sino de los bautismos. "Aguinaldos bautismales" eran, según ciertos pasajes de escritores sagrados del siglo VI y especialmente de San Gregorio Nacianceno, los regalos donaria, que parece se cambiaban entre el neófito y el ministro de la Iglesia o los padrinos y madrinas. Consistían en medallas o lámparas con emblemas o inscripciones que declaran su destino.
En la Edad Media, los reyes, príncipes y magnates continuaron celebrando la fiesta de la entrada del año, especialmente en Navidad y en Pascua pues este día fue hasta el siglo XVI el primer día del año con cuyo motivo y ocasión se intercambiaban regalos. Pero esta costumbre cuando realmente surgió con igual fuerza que en la antigüedad fue en el Renacimiento.
En Francia, desde entonces, estos regalos llamados étrennes, han constituido una costumbre entre las gentes de alto nivel aunque verdaderamente no se generalizaron hasta la época de Luis XIV. En 1793 se dictó un edicto suprimiendo los étrennes pero la protesta fue general pues entonces ya era costumbre darlos a los mozos de cafés, peluqueros, cocheros, etc. La doble costumbre de regalos y propinas se ha conservado no solo en Francia sino en toda Europa.
Aguinaldo se llama en algunos países al regalo de dulces que se reparten principalmente en fiestas infantiles y posadas navideñas.
En España existe la costumbre entre los niños de recorrer el vecindario, casa por casa, cantando villancicos acompañados por panderetas, zambombas y botellas vacías de anís a modo de instrumento musical. A esta costumbre se la conoce como "pedir el aguinaldo", que en este caso, en lugar de dinero, puede consistir en caramelos y otros dulces.
En la puerta de mi casa / voy a poner un petardo / pa' reirme del que venga / a pedir el aguinaldo. / Pues si voy a dar a todo / el que pide en Nochebuena / yo sí que voy a tener / que pedir de puerta en puerta. / Arre, borriquito, arre, burro, arre, / anda más deprisa que llegamos tarde / Arre borriquito, vamos a Belén / que mañana es fiesta y al otro también.Popular
Principalmente en los países americanos se acostumbra a que los trabajadores reciban de parte de sus empleadores un pago extraordinario para sufragar los gastos que implican las celebraciones de Navidad y Año Nuevo. Mientras en otros países suele establecerse privadamente por convenio colectivo, en Iberoamérica existe una tendencia a la obligatoriedad por mandato legal.