| Aleramici | ||
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Escudo de armas de los Aleramici del Monferrato: escudo de plata cortado en jefe de gules
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| Etnicidad |
Borgoñona | |
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| Títulos |
Rey de Jerusalén Rey de Tesalónica Marqués de Savona Marqués del Monferrato Marqués del Finale Marqués de Saluzzo Marqués de Incisa Marqués de Spigno Marqués de Grana Marqués de Ceva Marqués de Busca Marqués de Clavesana Marqués del Bosco Marqués de Ponzone Marqués de Albissola Marqués de Varazze Marqués de Ussecio Marqués de Pareto | |
| Tratamiento |
Marqueses del Sacro Imperio Príncipes del Sacro Imperio | |
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| Fundación | 933 | |
| Disolución | 1602 | |
| Miembros | ||
| Fundador | Aleramo de Savona y Monferrato | |
| Último gobernante | Sforza-Andrea I del Carreto | |
Los Aleramici (anteriormente citados como Aleramidi) fueron una importante dinastía nobiliaria y reinante del norte de Italia, aunque de origen borgoñón, cuyas diferentes ramas dominaron conjuntamente el marquesado de la Liguria Central (o marca Alerámica) tras su concesión por el emperador Otón I el Grande en el siglo X, además de reinar sobre el Reino de Jerusalén y el Reino de Tesalónica durante los siglos XII y XIII. A la par de su dominio territorial, establecieron importantes alianzas con el Sacro Imperio Romano y el Imperio Romano de Oriente, donde consolidaron su mayor influencia tras su histórico liderazgo en las cruzadas. Su decadencia comenzó en el siglo XIII con la pérdida de sus feudos imperiales ante las comunas de la Liga Lombarda y la extinción de su célebre rama segundogénita del Monferrato en el siglo XIV tras la muerte de la emperatriz Irene. Su rama primogénita de Savona mantuvo el dominio de los estados de Saluzzo y Finale hasta el siglo XVI.


Los Aleramici tomaron su nombre del conde franco Aleramo, primer marqués de la Liguria Central por diploma del emperador Otón I el Grande en el año 966, tras la concesión de los territorios entre el río Po y el puerto de Savona recibidos del rey italiano Hugo de Provenza en el año 933. El marqués Aleramo fue hijo del conde franco Guillermo, conde palatino de origen borgoñón transferido a Italia junto al emperador Guido de Spoleto. En el año 961, Aleramo contrajo matrimonio con la princesa Gerberga de Italia, hija del rey Berengario II, tras haber enviudado de su primera esposa, de nombre desconocido.
La connotada descendencia de los Aleramici se dividió en los llamados marqueses de Savona y marqueses del Monferrato, a su vez subdivididos en numerosas ramas descendentes de acuerdo a la tradición sálica de su linaje. A pesar ser la descendencia segundogénita, fue la rama del Monferrato la que alcanzó mayores cuotas de poder durante la Edad Media, especialmente tras su destacado liderazgo en las cruzadas, inaugurado por el marqués Guillermo V del Monferrato, cabeza de la Segunda Cruzada (nombramiento otorgado conjuntamente por sus cuñados, el emperador Conrado III y el rey de Francia Luis VI, así como por su tío el papa Calixto II).
En la Tercera Cruzada, los hermanos Guillermo Spadalunga y Conrado del Montferrato destacaron en diversas batallas y episodios de la misma, convirtiéndose Guillermo en yerno del rey Balduino IV, mientras que en abril de 1192 Conrado fue investido rey de Jerusalén (tras serlo de iure por su matrimonio con la reina Isabel de Jerusalén), aunque asesinado al poco tiempo. El hijo de Guillermo, Balduino V, fue rey de Jerusalén entre 1183 y 1186, mientras que su hermana María de Montferrato y su sobrina Yolanda serían reinas entre 1205 y 1228. Un tercer hermano de Guillermo y Conrado, Bonifacio I de Montferrato, lideró la Cuarta Cruzada que condujo a la conquista de Constantinopla y al establecimiento tanto del Imperio Latino de Oriente como del Reino de Tesalónica, del cual sus descendientes fueron soberanos.
En 1305 murió Juan I de Montferrato, último marqués del Montferrato perteneciente al linaje alerámico, pasando dicho territorio a los descendientes de su hermana, la emperatriz Irene del Monferrato y el emperador Andrónico II Paleólogo. No obstante, la descendencia primogénita de los alerámicos pervivió mediante las diversas líneas dinásticas ostentadoras de las fracciones sálicas de la marca alerámica: los marqueses de Savona, de Finale, de Saluzzo, de Busca, de Ceva, de Clavesana, de Incisa, de Sezze, del Bosco, de Ponzone, de Varazze, de Albissola, de Ussecio y de Pareto. En el siglo XIII, los jefes de gran parte de dichas ramas se aliaron al primogénito del linaje, el marqués Enrique de Savona, para detener la expansión de la República de Génova en la bahía de Liguria, conformando la Comuna de Savona, cediéndole a la misma sus dominios. Sin embargo, en 1251 la comuna gibelina de Savona fue conquistada por Génova, pasando muchos de ellos a la sujeción a dicho estado. Tan solo los marqueses de Finale y de Saluzzo consiguieron mantener el dominio autónomo de sus territorios hasta el siglo XVI, cuando fueron absorbidos por los reyes de España y de Francia respectivamente.
La rama primogénita de la dinastía alerámica pervivió a través de la familia del Carretto, cuyo fundador fue Enrique de Savona, hijo de Bonifacio de Savona , marqués de Finale. Otras ramas pervivieron a pesar de la temprana pérdida de sus dominios imperiales.
Ambas ramas de la descendencia alerámica (de Savona y Monferrato) ejercieron un importante mecenazgo cultural y literario que favoreció la producción de poesía trovadoresca en sus numerosas cortes. En las célebres cortes de Monferrato, de Saluzzo y de Finale surgieron nombres célebres de la trova medieval como Raimbaut de Vaqueiras, Bernart de Ventadorn, Bertran de Born y Gaucelm Faidit, entre otros. La liberalidad de los marqueses alerámicos les supuso un gran reconocimiento en el ambiente literario europeo, recibiendo elogios de Dante Alighieri en el Convivio y, en tiempos más recientes, de Giosuè Carducci. A finales del siglo XIV, Tomás III de Saluzzo, miembro de una de las ramas importantes de los Aleramici, escribió en francés una de las obras más importantes de la caballería medieval: Le Chevalier Errant (El Caballero Errante). Asimismo, los frescos del Castillo della Manta, comisionados por Valeriano de Saluzzo, figuran entre las primeras obras del manierismo surgido entre el arte medieval y renacentista en el norte de Italia.




De acuerdo a su tradición franco-sálica, los Aleramici no siguieron la regla del mayorazgo, y para mitigar el debilitamiento de la dinastía debido a la escisión de los bienes feudales, los administraron a modo de consorcio. Los dominios de Aleramo siguieron siendo propiedad parcialmente indivisa entre los descendientes de sus dos hijos Otón y Anselmo durante casi un siglo, como lo demuestran los acuerdos que Savona continuó renovando con todas las ramas de la familia hasta 1085.
A finales del siglo XI, aproximadamente un siglo después de la muerte de Aleramo, las ramas principales del linaje de Aleramo eran:
En el siglo XII, la enorme extensión de territorio que gobernaba Bonifacio de Savona o del Vasto (hijo de Otón III de Savona y Berta de Torino), correspondiente en su mayor parte con la actual provincia de Cuneo, fue dividido entre sus hijos. Fueron siete los hijos del marqués que heredaron, habidos todos con su esposa Agnes de Vermandois, hija del príncipe Hugo I de Vermandois:
Además, tuvo un hijo ilegítimo, Bonifacio d’Incisa, que fue desheredado por desobediencia, y del cual descienden los marqueses de Incisa.
En el siglo XIII sus diversas ramas se concentraron en la corte de Varazze, desde la que gobernaron sus coseñoríos costeros hasta su anexión a la República de Génova.
Aleramo de Savona y Monferrato (958–991) fue el primer marqués de Liguria Central (la marca Alerámica) casado en primeras nupcias con "Adelasia" (nombre legendario), y en segundas nupcias con Gerberga, hija del rey Berengario II de Italia
| Descendientes de Guillermo I de Montferrato ( -961/967) |
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