
El altavoz activo es un tipo de altavoz caracterizado por el uso de filtros activos (digitales o analógicos), en lugar de filtros pasivos, para dividir el espectro de audiofrecuencia en intervalos compatibles con los transductores empleados.
A diferencia de los altavoces pasivos, en un altavoz activo analógico la señal se amplifica después de los filtros. Emplea, por tanto, electrónica que trabajará con las amplitudes propias de la salida de preamplificador (niveles de línea). Esto permite una gran ventaja en eficiencia respecto de las alternativas pasivas, que filtran señales amplificadas y pierden gran cantidad de energía en forma de calor.
Con frecuencia, tanto el filtro como los amplificadores (uno por cada transductor) se encuentran integrados en la caja del altavoz, dejando como única diferencia externa respecto de los pasivos el cable de alimentación.
A pesar de tratarse de diseños muy superiores (a igualdad de recursos) a los pasivos, sólo tienen gran aceptación en el entorno profesional, donde su uso es prácticamente universal. Los audiófilos aún mantienen gran cantidad de prejuicios con relación a un altavoz que se enchufa y que no les permite elegir un amplificador: el altavoz activo (y muy especialmente el activo digital) es contrario a muchos dogmas que caracterizan a estos aficionados (por ejemplo, amplificación con válvulas de vacío, evitar la integración para poder adquirir/elegir el máximo número de componentes por separado, conversión digital-analógica precoz, evitar cualquier forma de ecualización, etc.).

Un tipo de altavoz activo que se caracteriza por recibir una señal digital de entrada y realizar el filtrado de frecuencias en el ámbito exclusivamente digital con el empleo de procesadores digitales de señal (DSP) antes de la conversión digital-analógica (DAC) y su posterior amplificación. Dado que a la señal de entrada no le precede un preamplificador analógico, el ajuste de volumen deberá ser realizado (típicamente, a través de un mando a distancia) en el altavoz, tras la conversión digital-analógica y antes de la amplificación.
Probablemente, la ventaja más importante respecto a un altavoz activo analógico se encuentra en el hecho de que estos diseños permiten realizar ajustes a demanda (automáticamente si incorporan un micrófono o manualmente a través de software específico conectando un ordenador a una línea de comunicaciones del altavoz), esto es, pueden ecualizar la señal enviada (principalmente al transductor de graves) para adecuar la reproducción a las condiciones del entorno. Bang & Olufsen ha patentado un sistema automático de este tipo bajo el nombre Adaptive Bass Control y Genelec® ofrece, para la calibración activa de sus altavoces con filtrado digital, AutoCalTM.
Por eficiencia, inmunidad al ruido, flexibilidad y capacidad de los filtros digitales, el altavoz digital es netamente superior a cualquier otro diseño. Sólo los costes de diseño y producción limitan el potencial de estos altavoces en el mercado doméstico.
Entre los fabricantes que ofrecen estos altavoces se encuentran, por ejemplo, Meridian Audio, Genelec® y Bang & Olufsen.

Un tipo de altavoz activo que recibe una señal analógica de entrada (normalmente, a la salida de un preamplificador) para realizar el filtrado de frecuencias analógico y, posteriormente, amplificar la señal.
En la práctica, todos los monitores profesionales son activos. Entre los fabricantes que ofrecen estos altavoces para uso doméstico se encuentran, por ejemplo, Meridian Audio, ATC o Genelec®.
Un subtipo de altavoz activo analógico de vía única diseñado para reproducir, aproximadamente, las dos primeras octavas (las más graves, normalmente entre 20 y 80 Hz) del total de 10 que forma el espectro de audiofrecuencias y que, típicamente, integra un filtro paso bajo activo, protecciones de sobrecarga y un amplificador dedicado. Dado que nuestra percepción de la direccionalidad de estas ondas acústicas es muy limitada (una consecuencia de la gran difracción característica de las ondas de baja frecuencia), se hace innecesario más de un canal (y, por tanto, un altavoz) tanto para las reproducciones estereofónicas como multicanal (de hecho, 3 kbps bastan para transmitir un canal sin compresión para subwoofer con frecuencias de hasta 80 Hz, algo casi insignificante comparados con el 1,4 Mbps necesario para reproducir un CD).
Este tipo de altavoz no se realiza casi nunca pasivo porque:
Es necesario tener presente que las ventajas en materia de calidad son especialmente significativas ya que se refieren a los únicos dispositivos (los altavoces) que pueden introducir diferencias audibles en un sistema de reproducción acústica moderno (correctamente diseñado, funcionando dentro de sus límites de operación y, para realizar comparaciones, siempre en ensayos doble-ciego con los niveles ajustados dentro de ±0,1 dBSPL). Al contrario de lo que se entiende como válido entre aficionados, los altavoces no sólo son el punto más débil de la cadena de componentes de un sistema de reproducción acústica... ¡son el único punto débil! (los únicos que introducen distorsión audible aunque, para ser más precisos, se deba referir al subsistema altavoces-sala de audición).