| Anne Pedersdotter | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
Siglo XVI Trondheim (Noruega) | |
| Fallecimiento |
7 de abril de 1590 Bergen (Reino de Dinamarca y Noruega) | |
| Causa de muerte | Muerte en la hoguera | |
| Nacionalidad | Noruega | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Absalon Pederssøn Beyer (desde 1552juliano) | |
Anne Pedersdotter (Trondheim, ca. 1530-Bergen, abril de 1590) fue una mujer ejecutada en Noruega, quemada en la hoguera por supuestas prácticas de brujería. Gracias a los documentos judiciales que se conservan, su juicio se ha convertido en uno de los casos mejor estudiados y más conocidos de la caza de brujas en Noruega.
Anne nació en Trondheim. El 1 de febrero de 1552 se casó con Absalon Pederssøn Beyer, un conocido humanista y clérigo luterano de Bergen, que había sido compañero de estudios de su hermano Søren Pedersson. Absalon y Anne tuvieron varios hijos.
Tras ser acusada de brujería por otra mujer, en 1575 se celebró un juicio. Se le imputó haber asesinado al tío de su marido, el obispo Geble Pederssøn, para que su marido pudiera convertirse en obispo.
Sin embargo, el tribunal de Bergen llegó a la conclusión de que las pruebas no eran suficientes para dictar una sentencia condenatoria. Su marido, que le había conseguido una carta de amnistía del rey danés, falleció en abril de 1575. A raíz de ello, el rumor de que Anne practicaba la brujería se fue extendiendo rápidamente. Ella reaccionaba a las acusaciones con creciente amargura y rabia, lo que contribuyó a que los rumores se intensificaran aún más.

Creer en la brujería pertenecía al sentido común. La propia Anne creía en la brujería. Durante el juicio contra la tabernera Dilis Røncke, en abril de 1594, se dio gran importancia como prueba al hecho de que Anne se negara a comprarle cerveza, ya que consideraba que Dilis era una bruja. La opinión de Anne era, por tanto, relevante, aunque ella misma más tarde fuera quemada como bruja. Aunque Dilis no fue condenada por brujería, tampoco fue absuelta, ya que nadie quiso prestar el juramento de los doce hombres a su favor, tal y como se exigía para una absolución. En su lugar, fue condenada a abandonar Bergen.
En marzo de 1590, las acusaciones contra Anne dieron lugar de nuevo a un juicio. Los documentos de esta acusación se cuentan entre los más extensos que se conservan de un proceso por brujería en Noruega. Fueron hallados en 1890 en un archivo danés y posteriormente publicados en varios libros.
De los documentos se desprende que Anne no compareció personalmente a las primeras vistas, sino que lo hizo su hijo, el párroco Absalon. Esto se interpretó como un grave desprecio al proceso judicial y, posteriormente, se la obligó a comparecer ante el tribunal. Se le acusó de haber participado en la muerte de cinco personas a las que, supuestamente, había contagiado una enfermedad mortal. Ante la acusación de haber envenenado a un niño con un trozo de pan, ella respondió que muchos niños morían en la ciudad, pero que ella no los había matado a todos.
Además, se acusó a Anne de haber utilizado en tres ocasiones a Elina, la sirvienta que había trabajado para ella durante unos veinte años, como caballo, para poder cabalgar en Navidad hasta las reuniones de brujas en el Lyderhorn. Elina declaró como testigo ante el tribunal que se encontraba allí atada junto a otros caballos cuando las supuestas brujas planeaban destruir la ciudad de Bergen mediante incendios y catástrofes naturales. Según Elina, en la tercera reunión apareció un hombre vestido de blanco que disolvió al grupo con las palabras: «Mi señor supremo no haría lo que vosotras decís». Ana negó haber estado alguna vez en el Lyderhorn. El investigador en estudios culturales Nils Gilje señaló que la transformación de un ser humano en un caballo probablemente no les pareciera absurda a los miembros del jurado, ya que en la época del juicio se consideraba algo posible en general y coincidía con otras declaraciones de los testigos.
Anne fue finalmente condenada a morir en la hoguera, a pesar de las protestas de algunos clérigos. El tribunal justificó la sentencia alegando que la Sagrada Escritura exigía ese castigo en tales casos. La sentencia fue firmada por 37 personas; además del Lagmann, también la firmaron miembros del Ayuntamiento y el alcalde de Bergen. Anne insistió en su inocencia hasta su muerte, incluso lo repitió varias veces mientras la conducían a la hoguera.
La condena de Anne Pedersdotter provocó una oleada de nuevas condenas contra supuestas brujas. Treinta años más tarde tuvo lugar en el este de Finnmark un juicio colectivo en el que se repitieron algunos de los argumentos del juicio de Bergen.
El destino de Anne Pedersdotter se ha plasmado en diversas novelas y obras de teatro tras el hallazgo de los expedientes judiciales. La obra de Hans Wiers-Jenssen titulada Anne Pedersdotter, de 1908 —que, sin embargo, salvo por los nombres de los protagonistas, Anne y Absalon, tiene poco que ver con los hechos históricos—, sirvió de base para la película de Carl Theodor Dreyer El día de la venganza, de 1943. También la ópera de Ottorino Respighi, La fiamma, estrenada en 1934, se basa en la obra de Wiers-Jenssen, aunque el libretista Claudio Guastalla trasladó la trama a la Italia del siglo VII.
En el año 2002 se inauguró el monumento Heksestein (en español: «piedra de las brujas») en memoria de las aproximadamente 350 personas que fueron víctimas de los juicios. Se encuentra cerca del lugar donde quemaron a Ana.