| Arameos ܐܪ̈ܡܝܐ / ܣܘܪ̈ܝܝܐ | ||
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| Otros nombres | Siríacos, asirios, sirios, caldeos | |
| Población | 3 millones | |
| Idioma | Arameo antiguo, siríaco, turoyo, suret, árabe | |
| Religión | Politeísmo mesopotámico, religión grecorromana, judaísmo, cristianismo oriental | |
| Asentamientos importantes | ||
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Diáspora siríaca-asiria | ||
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Los arameos (hebreo: אֲרַמִּים, ʾĂrammîm; griego: Ἀραμαῖοι, Aramaíoi; siríaco: ܐܪ̈ܡܝܐ, Oromoye) fueron un grupo de poblaciones semitas que habitaron en los antiguos Levante y Mesopotamia durante el segundo y el primer milenio a. C. Su país de origen, conocido en la literatura antigua como Aram, se extendía por Siria, Líbano, el sureste de Turquía, Palestina e Irak.
Durante la Edad del Hierro, los arameos fundaron importantes estados como Aram-Damasco y los reinos neohititas. Sin embargo, tanto la expansión del alfabeto arameo como la del idioma arameo antiguo data de los períodos asirio, babilónico y persa, cuando ambos fueron promovidos activamente para la administración y llegaron a constituir al arameo como la lengua franca de la región. Finalmente, llegó a ser adoptado por poblaciones de otros orígenes, como los asirios, los babilónicos, los nabateos y los judíos.
Aunque los sucesivos procesos de helenización, romanización y arabización acabaron por difuminar la huella de los arameos en tanto tales, varias poblaciones continuaron hablando formas de arameo que evolucionaron en las modernas lenguas neoarameas. Por su parte, el siríaco llegó a constituirse como la lengua litúrgica de numerosas comunidades de cristianos orientales, entre las que se contaron los maronitas, los jacobitas, los asirios y los nasraníes. En la actualidad, la mayoría de estas comunidades son agrupadas dentro del cristianismo siríaco, si bien la etiqueta atraviesa transversalmente las comuniones católica, ortodoxa, ortodoxa oriental y del Este.
La herencia aramea y siríaca fue reivindicada en tiempos modernos desde una posición nacionalista, si bien no homogénea. Este hecho se vio reforzado por el genocidio sayfo del siglo XX, que tuvo como víctimas a numerosos grupos cristianos de tradición siríaca. Mientras que el nacionalismo asirio cuenta con mayor ascendente entre asirios del Este, el arameísmo se encuentra vinculado a las poblaciones de siríacos ortodoxos, siríacos católicos y en menor medida maronitas. Sus diferencias van más allá de lo religioso y cristalizan en sus propios relatos de orígenes, reivindicando los unos ascendencia de los antiguos asirios, y los otros de los arameos de tiempos bíblicos.
A partir de la Antigüedad tardía se produjo una superposición entre los términos utilizados para referirse a los habitantes del Levante, la cual tiene ramificaciones hasta el día de hoy.
Los «arameos» (arameo antiguo: 𐤀𐤓𐤌𐤉𐤀, siríaco: ܐܪ̈ܡܝܐ , Oromoye) propiamente dichos fueron los habitantes de los antiguos reinos y provincias arameos de la Edad del Hierro y la Antigüedad Tardía, con origen en la región de Aram. Practicaron distintas religiones como el politeísmo mesopotámico, el judaísmo, la religión grecorromana y el cristianismo. El hecho de que la lengua aramea se haya extendido como lengua franca de la región dificulta la empresa de delimitar una identidad aramea definida. Personajes famosos como Jesús de Nazaret, Mani o los Amoraim fueron hablantes de arameo, más suelen ligarse a otros pueblos grupos étnicos.
La etiqueta de «sirios» fue en su origen utilizada por los griegos para aludir a los habitantes de Asiria. Sin embargo, prontamente su uso acabó restringiéndose para referir a los levantinos al oeste del Éufrates, que por siglos se hallaron bajo dominio seleúcida, romano y bizantino. Estas poblaciones de sirios antiguos o «sirianos» (griego antiguo: Σύροι, Syroi; siríaco: ܣܘܪ̈ܝܝܐ, Suryoyo; árabe: سريان, Suryān) no estaban compuestas únicamente a los arameos, sino también de otras poblaciones radicadas en la región, como griegos, latinos y judíos. Desde esta acepción, fueron sirios en igual medida personajes como Luciano de Samosata, Posidonio, Jámblico, Heliogábalo, Zenobia y Efrén de Siria.
Hubo otra rama importante de cristianismo siríaco, situada al este del Éufrates, la cual se caracterizó por rechazar el Concilio de Éfeso y adoptar la teología y cristología nestoriana. Las comunidades de esta tradición fueron conocidas en distintos momentos con el nombre difuso de «caldeos» (siríaco: ܟܲܠܕ݂ܵܝܵܐ, Kalḏāyā; farsi: کِلدانی, Keldani; árabe: كَلْدَانِيّ, Kaldāniyy) por hallarse radicados en Irak e Irán. Los modernos asirios del Este, caldeos católicos y nasraníes son herederos de esta tradición.
Con la llegada del Islam, las poblaciones del Levante adoptaron mayoritariamente la fe musulmana y el idioma árabe. El país pasó a llamarse Bilad al-Sham y sus habitantes shawam (árabe: شوام). En este contexto, el nombre de sirios o sirianos quedó reservado para la minoría importante de comunidades que continuaron practicando el cristianismo, hablando lenguas neoarameas y cultivando una tradición escrita en siríaco. Entre sus figuras más importantes, destacaron Bardaisan, Efrén de Siria y Bar Hebraeus.Varias de estas comunidades acabaron por adoptar el árabe como lengua de uso común, sin perder no obstante su identidad distintiva.
En tiempos modernos, la comunidad internacional vio la necesidad de distinguir a estas poblaciones de las interpeladas por el nacionalismo sirio moderno. Esto llevó a la acuñación del neologismo de «siríacos» (syriacs) para referir a los cristianos sirianos tradicionales y a su tradición.
Desde fines del siglo XIX, el nombre de Siria fue reintroducido por los gobernantes otomanos para nombrar al Levante. Las poblaciones arabófonas comenzaron desde entonces a delinear un proyecto de nacionalismo sirio que dio entidad a un país y una comunidad definidos por el territorio y por la lengua antes que solo en la religión. El nuevo término árabe usado para denominar al pueblo sirio (سوريون, Sūriyyūn) apareció así como distinto al que refirió históricamente a los siríacos de tradición cristiana (سريان, Suryān).
Las denominaciones de caldeos, sirianos/siríacos y asirios fueron relativamente intercambiables durante varios siglos. Sin embargo, en tiempos recientes, las nuevas apropiaciones nacionalistas tendieron a restringir estos términos y dar lugar a identidades diferentes, sumamente marcadas por el componente étnico y religioso:Este hecho se vio reforzado por los traumas del genocidio sayfo sufrido a manos del Imperio otomano, tras el cual los deseos de una ciudadanía plena y de un Estado propio se hicieron aún más fuerte en las comunidades de tradición siríaca.
El nombre de «asirios» fue el primero en tomar forma en territorios dominados por el Imperio otomano (Turquía, Siria, Irak y Palestina). Si bien especialmente ligado a la Iglesia del Este, el término incluía a comunidades siríacas de otras tradiciones religiosas, así como también al proyecto de un Estado nacional asirio.Como su nombre lo indica, el pueblo asirio moderno reivindica su filiación con los habitantes de la antigua Asiria, y por extensión con los pueblos de la Alta Mesopotamia.
Con la emergencia del nacionalismo asirio, el término de «caldeos» acabó circunscribiéndose para denominar únicamente a los adherentes de la Iglesia católica caldea, la cual consiste un desprendimiento temprano de la Iglesia del Este, en comunión con el Vaticano. Su vínculo histórico con los asirios es reivindicado por los defensores de la unidad asiriocaldea.No obstante, en tiempos recientes algunos círculos de la diáspora caldea comenzaron a aducir descendencia de los antiguos caldeos babilónicos, diferenciándose de sus homólogos asirios.

Históricamente, la importante población de siríacos del Levante fue comprendida dentro de términos como sirios, caldeos, asirios y siríacos, siendo este último el que logró mayor arraigo para nombrar a los siríacos ortodoxos y los siríacos católicos. Sin embargo, en las últimas décadas estos grupos comenzaron a redefinir su identidad como «arameos». Entre las medidas que tendieron en esta dirección destacan el cambio de nombre de la Syriac Universal Alliance por la de World Council of Arameans, o la adopción de la bandera siríaco-aramea como símbolo del emergente nacionalismo arameo.
Las diferencias entre las tres identidades van más allá de los propios relatos de orígenes, y cristalizan en distintos clivajes étnicos, religiosos y políticos. Los modernos arameístas rechazan la herencia mesopotámica en favor de una identidad levantina milenaria, hecho que tiende a la confrontación con la tesis de la continuidad asiria.
En 2014, Israel se convirtió en el primer estado en el mundo en reconocer oficialmente la existencia de los arameos como un grupo étnico diferenciado, el cual comprende no solo a siríacos sino también a todos los cristianos orientales de habla árabe, contados romanos ortodoxos, maronitas y melquitas. El hecho fue criticado como un intento por parte del gobierno israelí de disgregar las identidades árabe y palestina a partir del separatismo religioso.
Los arameos primigenios constituyeron un grupo de origen semita, con un posible origen en los desiertos al sur de Levante y Mesopotamia.
Entre los posibles ancestros de los arameos los investigadores suelen identificar a los amorreos. Otro grupo con el que suelen ser vinculados son los ajlamu. Poco se conoce de esta gente, salvo por las reseñas que se describen en una carta recibida por el rey de Babilonia Kadashman-Enlil II, que envió el rey hitita Hattusili III, donde se menciona a los pendencieros akhlamu como bandoleros salteadores de caminos. En varios escritos de Assurnasirpal II (883-859 a. C.) se cita a los akhlamu-arameos que fueron desterrados desde el alto Tigris, en Bit-Zamani, al país de Assur. Estas bandas de nómadas, posteriormente podrían haber pasado a conocerse con el apelativo de uno de sus clanes, los arameos.
Si bien el primer testimonio histórico concluyente sobre los arameos apareció en las inscripciones de Tiglat Pileser I (c. 1100 a. C.), los investigadores buscan a sus posibles ancestros entre los amorreos y los ajlamu de siglos anteriores.
Su primera mención data de finales del siglo XII a. C., de las inscripciones de Tiglat Pileser I. En torno a esos años, después de la crisis del final de la Edad del Bronce, en las regiones de la Siria moderna, se establecieron numerosos estados con gobernantes arameos. El más conocido de ellos fue el reino de Aram-Damasco, que alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siglo IX a. C. durante el reinado del rey Hazael. Estos reinos se habían originado por la unión de tribus seminómadas, procedentes de tierras marginales, con las antiguas ciudades estado de origen amorreo e hitita. Es por ello que la cultura aramea de los primeros siglos de la Edad de Hierro se mezcla con la llamada "neohitita", integrando un conjunto de tradiciones heredadas de la Edad del Bronce.

Algunos de los principales reinos de aramea fueron Aram-Damasco, Bit-Zamani, Hamath, Bit Adini, Bit Bahiani, Bit Hadipe, Aram-Rehob, Aram-Zobah, Nasibina, Bit-Halupe. En particular, el reino de Aram-Damasco alcanzó su apogeo a finales del siglo IX a. C., cuando bajo el mando de Hazael logró dominar una gran parte del Levante.
Los textos bíblicos filian a los arameos con un supuesto antepasado homónimo llamado Aram, hijo de Sem, hijo de Noé.En los Nevi'im se mencionan reiteradas campañas entre el Reino de Israel y lucharon contra los pequeños reinos arameos que se extendían por la frontera norte de Israel: Aram-Sôvah en Beqaa, Aram-Bêt-Rehob (Rehov) y Aram- Ma'akah alrededor del monte Hermón, Geshur en el Hauran y Aram-Damasco. Según egún el libro de los Jueces (Jueces 8:10) gran parte de Israel estuvo bajo el dominio arameo durante ocho años , hasta que Otoniel derrotó a las fuerzas dirigidas por Chushan-Rishathaim, un rey de Aram-Naharaim.
Varios personajes bíblicos tenían raíces arameas. Uno de los más conocidos es el patriarca Abraham, quien en la Biblia es llamado un arameo. En Deuteronomio 26:5 se le describe como un “arameo errante”. También Labán, Lea, Raquel, Naamán y otros personajes bíblicos eran de origen arameo. También fue en una ciudad sirio-aramea, Antioquía, donde los creyentes en Cristo fueron llamados cristianos por primera vez.
A partir del siglo IX a. C., los reinos arameos fueron objeto de las ofensivas del Imperio neoasirio, que acabaron saldándose con la conquista total en el siglo VII a. C.. Varios arameos fueron deportados y exiliados hacia otras provincias del Imperio. Sin embargo, y paradójicamente, este hecho provocó una expansión acelerada de los arameos en varias partes del Levante y Mesopotamia, junto a su lengua (el arameo antiguo).
La progresiva arameización de la sociedad levantina no debe entenderse únicamente como una expansión demográfica de los arameos, sino sobre todo como un hecho de difusión cultural. En los nuevos imperios cosmopolitas de la Edad del Hierro (neoasirio, caldeo y aqueménida), el alfabeto arameo daba numerosas ventajas para el comercio y la administración, especialmente en comparación con la complicada escritura cuneiforme. El arameo antiguo, por su parte, acabó por constituirse como la lengua franca de la región y fue promovida activamente por las sucesivas elites imperiales (véase arameo imperial). Por su parte, los asirios, los babilónicos, los nabateos y los judíos adoptaron tanto el idioma como el alfabeto arameo por sobre sus lenguas locales (el acadio, el hebreo, el árabe, etc.).
En el periodo helenístico, después de las conquistas de Alejandro Magno, las poblaciones de habla aramea fueron referidas con el exónimo de sirios, originalmente reservado a los asirios de la Alta Mesopotamia. De forma similar, la región central del reino Seleúcida fue llamada Siria, denominación luego retomada por romanos y bizantinos.
Aunque el griego koiné fuese nueva lengua vehicular, usado en las relaciones con los soberanos seleúcidas y luego el Imperio romano, el arameo era la lengua de comunicación cotidiana, especialmente entre los habitantes del interior. La práctica de utilizar etiquetas sirias para designar a los arameos y su lengua era muy común entre los antiguos griegos y, bajo su influencia, también se volvió común entre los romanos y bizantinos.
Dionosis Bar Salibi, El obispo sirio ortodoxo de Omid, (Diyarbakir 1171 †), también llamado la estrella del siglo XII, dice en su libro 'A los armenios': Los armenios dicen: ¿De quién descienden ustedes, que son sirios por raza? A ellos les diremos: Vosotros tampoco sabéis de quién descendéis. Fuimos nosotros, los sirios, quienes informamos a vuestros autores y les revelamos que descendéis de Togarma. En cuanto a nosotros, los sirios, descendemos de Sem, y nuestro padre es Kemuel (el) hijo de Aram, y a partir de este nombre de Aram a veces también se nos llama en los libros con el nombre de arameos.Dionysius Bar Salibi

Con centro en Edesa, el reino de Osroena (también llamado reino de Edesa) fue uno de los últimos estados arameos en existir de forma autónoma, aunque finalmente fue integrado al Imperio romano en el siglo III.
Suele atribuirse al reino de Osroena, junto al armenio, el título de primer reino cristiano del mundo, por el hecho de haber engendrado muy tempranamente un núcleo importante de cristianos. El mismo probablemente incluía a sus gobernantes, los cuales integraban una dinastía de posible origen parto o nabateo. Aunque la adopción del cristianismo se atribuye tradicionalmente al rey Abgaro V, más probablemente deba ligarse a gobernantes más tardíos como Abgaro IX.
El dialecto arameo de Edesa acabó engendrando al idioma siríaco y el estrángelo, ambos elementos que dieron lugar a una copiosa literatura y liturgia que continúa hasta el día de hoy. Se han desarrollado dos escrituras siríacas más a partir del estrangelo: la serto siríaca occidental y el alfabeto madenhoyo siríaco oriental.

En la década del 260 se gestó un gran reino con sede en la ciudad aramea de Palmira. El mismo fue gobernado por Septimio Odenato y por su madre Zenobia. Separándose del Imperio Romano en el año 270, los ejércitos palmirenos conquistaron una gran parte del Levante en poco tiempo, incluyendo Egipto. Fue independiente hasta el año 272, cuando todo el territorio fue reincorporado al Imperio.
El período comprendido entre el siglo IV y el siglo IX se considera la edad de oro de la literatura siria y aramea. Durante estos siglos, eruditos de centros arameos se hicieron famosos por sus logros médicos, filosóficos e históricos, tanto en idioma siríaco como en griego. El período vio la mayor producción de textos arameos en disciplinas como la filosofía, la lógica, la medicina, las matemáticas, la astronomía, la alquimia, la historia, la teología, la lingüística y la literatura.
Entre los miafisitas destacan como autores principales Efrén de Siria, Santiago de Sarug, Jacobo Baradeo, Sergio de Reshaina, Severo Seboght, Santiago de Edesa, Jacobo de Edesa y Antón de Takrit. Entre los nestorianos (o monofisitas) se encuentra el conocido Narsai de Nisibis.
El siglo V también fue testigo de la división de la iglesia cristiana en muchos temas. Con el tiempo, surgieron importantes debates teológicos que dieron lugar a la creación de numerosos escritos sobre este tema. Destacan los apologistas sirios Filoxeno de Mabbug, Severo de Antioquía y Moshe Bar-Kepho, y los nestorianos Ishodad de Merv, Baba el Grande, Dadisho, Isaac de Siría, Timoteo I y Teodoro Bar-Koni, quienes interpretaron las controversias cristológicas resultantes del cisma.
El cuerpo de literatura siríaca se apoyó en una red de escuelas teológica importantes, entre las que destacan la escuela de Edesa, la escuela de Nisibis y la escuela de Antioquía. En estas escuelas teológicas estudiaron grandes escritores arameos como Efrén de Siría, Isaac de Antioquía y Jacobo de Sarug.
La escuela de Nisibis fue fundada alrededor del año 350 por Jacobo de Nísibis. La escuela constaba de tres departamentos básicos donde se enseñaba teología, filosofía y medicina. A veces es llamada la primera universidad del mundo.
Otra ciudad donde se enseñó teología desde una fecha temprana fue Qenneshre. Alrededor del año 530 d. C., Juan Bar Aphtonía fundó el monasterio y la escuela de Qenneshre. Qenneshre se convirtió en el centro de erudición de los estudios griegos dentro de la ortodoxia siria entre los siglos VI y IX. Los monjes tradujeron allí obras filosóficas y teológicas, incluyendo textos de Aristóteles. La escuela desempeñó un papel crucial en la transmisión del conocimiento al mundo islámico y medieval. Esta ciudad era una diócesis cristiana pero luego fue elevada a la dignidad de archidiócesis autocéfala. La ciudad está situada a 25 km al suroeste de Alepo.
Se considera que la aramización de Oriente Medio terminó con la conquista árabe-musulmana en el siglo VII. Sin embargo, muchos elementos de la cultura aramea se integraron en la cultura árabe de siglos posteriores, porque las poblaciones de habla aramea constituían una parte significativa de las poblaciones convertidas.
Tras la conquista islámica, tanto en el Levante como en la Mesopotamia Superior continuaron existiendo comunidades cristianas que conservaron su tradición y su lengua, aunque la tendencia hacia la arabización e islamización fue haciendo decrecer su número durante el dominio de los califas, los fatimíes, los selyúcidas, los ayubíes, los jorezmitas y los otomanos.
Varios sirianos se aislaron en Tur Abdin y siguieron siendo dominantes en la región. Sin embargo, a principios del siglo XIV fueron víctimas de la limpieza étnica bajo el gobernante mongol Timur-Lenk. Fueron erradicados en muchas ciudades y pueblos, especialmente en lo que hoy es el sureste de Turquía. Como resultado, muchos monasterios e iglesias fueron reemplazados en altas montañas para pasar desapercibidos para los enemigos, como sucedió con el Monasterio de Mor Augin.
En el siglo XII d. C., Miguel el Sirio escribió la crónica más extensa y rica que se conserva en siríaco. Su vida fue posteriormente relatada por Bar Hebraeus. Miguel el Grande nació en Melitene —actual Malatya, en Turquía— y tuvo un papel destacado dentro de la tradición siríaca ortodoxa . La Crónica es la obra histórica más extensa jamás escrita en arameo, compuesta por 21 libros que abarcan desde la Creación del mundo hasta la época del propio Miguel, en el año 1194. Fue redactada en un formato único de tres columnas: la primera dedicada a la historia secular y política, la segunda a los asuntos eclesiásticos, y la tercera a fenómenos naturales como terremotos, plagas de langostas y eventos celestes. Entre los capítulos, Miguel insertó tablas cronológicas que sincronizaban distintos sistemas de datación —la era seléucida, el Nacimiento de Cristo, las Olimpíadas y la Hégira (utilizada exclusivamente en referencia a los califas musulmanes). Otros autores y eruditos destacados fueron Bar Salibi (siglo XII d. C.) y Bar Hebreaus (siglo XIII d. C.)
Bajo la influencia de los misioneros católicos, principalmente de Francia, la entonces principal potencia mundial, y como resultado de conflictos internos, se produjo una división dentro de la Iglesia del Este en 1552. Ese mismo año, un grupo de clérigos caldeos eligió a un contrapatriarca (Juan Sulaqa), quien viajó a Roma en 1553 para convertirse al catolicismo y fue reconocido por el Papa Julio III. Con esto se creó la Iglesia Católica Caldea, una Iglesia Católica Oriental en comunión con Roma. El patriarca nestoriano denunció a Juan Sulaqa ante el gobernador otomano de Amid, alegando que no era un patriarca legítimo y que había asumido un cargo eclesiástico sin permiso. Bajo la presión de esta acusación, Sulaqa fue arrestado y torturado en prisión por las autoridades otomanas. Juan Sulaqa es considerado un mártir y fundador de la Iglesia Católica Caldea. El término caldeos no es una denominación étnica, sino un término religioso impuesto por los franceses a los sirianos mesopotámicos que se convirtieron al catolicismo.
Dentro del Imperio Otomano, los siríacos solieron estar bajo el control del millet armenio. Sólo en el siglo XIX fueron reconocidos los siríacos católicos y los caldeos católicos gracias a la presión de Francia, llegando a contar con un millet encabezado por su propio patriarca. Luego siguieron los siríacos ortodoxos. Los asirios del este, por su parte, nunca fueron reconocidos por las autoridades otomanas.
Los miembros siríacos de la Iglesia del Este, que habían sido alternadamente llamados "nestorianos", "caldeos" y "asirios", finalmente adoptaron esta denominación entre los siglos XIX y XX. La tesis de una filiación entre ellos y los antiguos asirios fue apoyada por misioneros, arqueólogos, viajeros y cartógrafos británicos y de otros países occidentales. Sin embargo, algunos académicos la consideran una construcción moderna injustificada, aseverando en cambio que los modernos asirios constituyen en verdad una mezcla de arameos, kurdos y persas convertidos, así como de minorías de otros pueblos asiáticos que habitaban más hacia el este.
A finales del siglo XIX, las autoridades otomanas cerraron la última escuela aramea en Oriente Medio, ubicada en la ciudad de Mardin.
A lo largo de la historia, los siríacos y asirios han sido severamente oprimidos y perseguidos, especialmente a manos del Imperio otomano. Se estima que durante las masacres de Diyarbakir de 1893-1896, fueron asesinados unos 25 000. En el período 1915-1920, cientos de miles de cristianos siríacos que vivían en el norte de Mesopotamia (lo que hoy es el sudeste de Turquía y el noroeste de Irán) fueron deportados, sometidos a hambrunas y asesinados sistemáticamente por soldados otomanos y paramilitares kurdos.

El genocidio sayfo se refiere a la matanza masiva y deportación de asirios y siríacos en el sureste de Anatolia y la provincia de Persia en Azerbaiyán por parte de tropas otomanas y tribus kurdas durante la Primera Guerra Mundial. El asesinato en masa comenzó el 15 de junio de 1915 en Diyarbakir, un centro histórico de población asiria. Se estima que entre 275 000 y 300 000 personas fueron masacradas por las tropas otomanas y sus aliados kurdos. En muchas ciudades todos los hombres fueron asesinados y las mujeres tuvieron que huir. Estas masacres a menudo se llevaron a cabo por iniciativa de políticos locales y tribus kurdas. La exposición, las enfermedades y el hambre durante la huida de los asirios aumentaron el número de muertes y, en algunas zonas, las mujeres fueron sometidas a abusos sexuales de forma generalizada. Los niños tampoco se salvaron del genocidio: eran asesinados de las formas más brutales, siendo arrojados desde los tejados o matados con hachas. Los siríacos que vivían más al sur, en lo que hoy es Siria e Irak, no fueron objeto de genocidio. El genocidio provocó una migración a gran escala de siríacos y asirios que vivían en Turquía a países vecinos como Siria, Irán e Irak, así como a otros países vecinos en Oriente Medio y sus alrededores, como Palestina/Israel, Líbano y Armenia.
Los siríacos se refieren al genocidio con la palabra Sayfo (suret: ܣܝܦܐ). El Sayfo tuvo lugar simultáneamente y estuvo estrechamente relacionado con el genocidio armenio, aunque se considera menos sistemático. Los actores locales desempeñaron un papel más importante que el gobierno otomano, pero también ordenaron ataques contra ciertos siríacos.
Durante el Sayfo hubo varios casos de resistencia organizada contra el genocidio. Mientras muchas ciudades y pueblos sucumbieron ante la brutalidad, Azech e Inwardo se mantuvieron como bastiones inquebrantables, sostenidos por una lucha sin igual, valentía y un profundo sentido del deber de proteger no solo a sí mismos, sino también a sus semejantes.
Durante el Sayfo, cientos de combatientes siríacos y asirios se reunieron en la localidad de Azech para defenderse de los ataques del ejército otomano y los soldados kurdos aliados. Bajo el liderazgo de Işo Hanna Gabre, formaron una defensa bien organizada. Se creó un equipo especial llamado «Fedayi de Cristo» (‘aquellos que se sacrifican por Cristo’). A pesar de un asedio que duró meses, los combatientes de Azech lograron proteger con éxito su pueblo. Incluso Enver Bajá, uno de los principales responsables del genocidio, se involucró personalmente en el ataque a Azech debido a las considerables pérdidas sufridas por sus tropas.
En 1915, Inwardo brindó refugio a miles de refugiados de la región. Bajo el liderazgo de Gallo Shabo, los habitantes construyeron una fuerte defensa contra una fuerza superior de tropas otomanas y kurdas. El sitio duró casi dos meses, pero los arameos resistieron. Así, Iwardo se convirtió en uno de los pocos asentamientos en Tur Abdin que ofreció resistencia exitosa. Las defensas de Azech e Inwardo se mantienen como símbolo de valentía y resistencia.
Después del Sayfo de 1915, el futuro patriarca Ignacio Efrén I Barsoum viajó por el Levante para buscar a los sobrevivientes del genocidio. También viajó por Europa a ciudades como Lausana, Ginebra y París para representar a los siríacos a nivel internacional. Trabajó en la reconstrucción del pueblo siríaco y de la Iglesia Ortodoxa Siríaca y realizó varias actividades para que esto sucediera.
A diferencia de los armenios y los griegos, por ejemplo, ni los asirios ni los siríacos fueron reconocidos por el Tratado de Lausana (1923) con derechos minoritarios protegidos.
En 1933, la sede de la Iglesia Ortodoxa Siríaca se trasladó de Mardin a Homs en Siria debido a la mala situación política en Turquía. Desde 1959, la sede se encuentra en Bab Tuma, Damasco, la capital de Siria.
Diversas opresiones y persecuciones, como las masacres de Hakkari de 1843 y 1846, las masacres de Diyarbakir, la masacre de Adana, el genocidio sayfo, las masacres de Simele, la guerra civil siria, la guerra de Irak y el ascenso de ISIS en 2014, han dado lugar a que los siríacos y asirios se establezcan principalmente en el mundo occidental.

En el presente, las comunidades de cristianos siríacos se ven atravesados por distintas ideologías que se disputan la memoria del genocidio sayfo y el relato de origen de sus comunidades.
En particular, la segunda mitad del siglo XX vio aparecer el fenómeno del nacionalismo arameo entre los siríacos occidentales. Parte de su reclamo consiste el que se deban enfrentar a la opresión política, cultural y religiosa en sus países de origen. En Turquía, su identidad étnica no está reconocida y se les conoce oficialmente como turcos o cristianos turcos. La educación y las expresiones públicas en turoyo están prohibidas. En Siria, por su parte, están registrados como árabes de fe cristiana, y se permite una educación limitada en turoyo bajo supervisión estatal. La situación es similar en Irak, con poco espacio para la expresión cultural o lingüística. En Líbano, por otro lado, tienen mucha más libertad para expresar su religión y cultura. Esto se debe en parte a que el país es relativamente pluralista y tiene una población cristiana significativa, lo que fortalece la posición de las minorías cristianas dentro de la sociedad y la estructura política.
El nacionalismo arameo, también conocido como arameísmo, surgió de la necesidad de los siríacos occidentales de preservar y restaurar su identidad tras siglos de opresión y negación. Aunque el arameísmo existe desde hace siglos, el nacionalismo arameo, en su forma moderna, continuó desarrollándose en gran medida en la diáspora, especialmente en Europa. En este contexto, los modernos arameos encontraron el espacio necesario para redefinir su identidad cultural y étnica única, al margen de los marcos religiosos y nacionales que les eran impuestos en sus países de origen.
El movimiento busca el reconocimiento como un pueblo distinto, separado de etiquetas —como, por ejemplo, «árabes» o «cristianos turcos»— que niegan su etnicidad. También se rechazan otras denominaciones -como «asirios» y «caldeos»- por considerarlas incorrectas o impuestas. Además, se oponen a los procesos de turquificación, kurdificación y arabización, que intentan hacer desaparecer o suprimir la lengua, la cultura y la etnicidad aramea. Los arameístas reconocen únicamente los términos «arameos» y «siríacos».
Uno de los principales objetivos del nacionalismo arameo es garantizar una vida segura para los arameos que han permanecido en sus regiones de origen, como Diyarbakir, Mardin, Sanliurfa, Tur Abdin, Siria y el norte de Irak. Asimismo, busca fortalecer los lazos entre la diáspora aramea y sus países de origen, con el fin de promover la continuidad cultural y la solidaridad global. La lucha contra la asimilación también constituye un objetivo central, centrado en la preservación del idioma, la cultura y la identidad aramea frente a la presión de integrarse en culturas dominantes. Otro elemento central del movimiento es la preservación del idioma arameo, a través de la educación, los medios de comunicación y las publicaciones, tanto en la diáspora como, cuando es posible, en sus países de origen. Además, el nacionalismo arameo se centra en el reconocimiento internacional de los derechos del pueblo arameo, como la autonomía cultural, la libertad religiosa y la protección contra la discriminación. Un objetivo esencial es el reconocimiento del Sayfo de 1915.
Si bien el nacionalismo arameo creció en gran parte en la diáspora, también existieron iniciativas en sus tierras originarias, como Siria, Irak y Turquía, para preservar su lengua, cultura e identidad. Sin embargo, debido a la represión política, estas iniciativas fueron a menudo menos visibles. Finalmente, la diáspora ofreció un espacio más amplio para el renacimiento político y cultural, donde el nacionalismo se desligó de marcos estrictamente religiosos para orientarse hacia una identidad étnica y cultural más amplia.
El arameísmo moderno busca remontarse a la antigüedad, con eruditos como Jacobo de Sarug (451-521). En la época moderna, especialmente en el siglo XX, hubo figuras importantes como el arzobispo siríaco ortodoxo Mor Philoxenos Yuhanon Dolabani (1885-1969), el sacerdote siríaco católico Ishak bar Armalto (1879-1954) y Johny Messo presidente del Consejo Mundial de Arameos [Siríacos], junto con numerosos otros arameos intelectuales influyentes.
En Israel, los arameos son reconocidos como una etnia separada de los árabes. Bajo la dirección del Ministerio del Interior, las personas nacidas como arameos cristianos pueden registrarse como arameos desde septiembre de 2014. También está permitido enseñar en turoyo. Después del registro, la etnia aramea figura en los documentos de identidad de los ciudadanos cristianos arameos. Anteriormente, los ciudadanos arameos estaban registrados como árabes.
Turquía
En la ciudad aramea de Midyat en Turquía, los arqueólogos descubrieron en 2022 la ciudad subterránea más grande del mundo. La ciudad fue construida por arameos cristianos que habitaban la ciudad. Los arameos cristianos fueron perseguidos por los romanos en los siglos II y III y fueron obligados a adorar a los dioses romanos. En el siglo II d. C., el cristianismo aún no era una religión oficial. Se han excavado 49 cámaras subterráneas excavadas en la toba porosa. Se cree que en total vivieron bajo tierra entre 60 000 y 70 000 personas.
En 2023, se inauguró una nueva iglesia ortodoxa siríaca en Estambul. Esta es la primera iglesia nueva en la historia de la República de Turquía. Con la presencia del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, la iglesia se inaugurará oficialmente en octubre de 2023. La iglesia está dedicada a San Efrén el Siríaco. La arquitectura está inspirada en las iglesias y monasterios ortodoxos siríaca de la región de Tur Abdin de la provincia de Mardin.
La tierra natal indígena de los arameos era conocida en la antigüedad como Aram. Esta zona se extendía por el sureste de Turquía, Siria, Líbano y el norte de Irak actuales. La patria aramea contiene las ciudades de Urhoy (Urfa), Omid (Diyarbakir), Mardin, Midyat, Azech (Idil), Gzirto (Cizre), Damasco, Alepo, Hama, Homs, Harran, Al-Hasakah, Qamishli, Sadad, Alqosh, Mosul, etc.
En Turquía viven unos 25.000 siríacos y asirios. Debido a las migraciones y opresiones, la mayoría se han establecido en el mundo occidental y en grandes ciudades como Estambul.
Tur Abdin se encuentra en el sureste de Turquía, entre Mardin al oeste, Cizre al este, Hasankeyf al norte y Nusaybin al sur. El nombre Tur Abdin se traduce del arameo como montaña de los siervos [de Dios]. La zona tiene una historia que se remonta a siglos antes de Cristo. Los arameos son una parte importante de la historia de esta región. Durante el período bizantino y los primeros siglos del Islam, Tur Abdin estuvo habitada enteramente por arameos cristianos. Hasta el Sayfo en 1915, los arameos eran mayoría en esta región.
También en otras partes de Anatolia los arameos eran mayoría en muchos lugares. Por ejemplo, hay un informe del año 1137 que habla de que toda la población de Adana era aramea.
La Iglesia Ortodoxa Siríaca estaba centrada en los monasterios de Mor Hananyo y Mor Gabriel. Fuera de la región de Tur Abdin, los siríacos vivían en ciudades y pueblos en Diyarbakir, Sanliurfa, Adiyaman, Harput, Adana, Antakya y Viransehir y sus alrededores. Los asirios, por su parte, se establecieron en Hakkari.
Los siríacos arameos tienen una historia de más de 3000 años registrada en Siria. Antes del genocidio sayfo, lestaban asentados principalmente en ciudades y pueblos como Homs, Sadad, Hama, Alepo, Damasco y Ras Al-Ayn.
Durante el genocidio sayfo hubo una afluencia de refugiados arameos a lo que entonces era el Mandato Francés de Siria. Posteriormente se fundaron varias aldeas y pueblos. La ciudad de Qamishli fue construida por refugiados que provenían principalmente de la región de Tur Abdin. Qamishli se ha convertido ahora en una de las ciudades más grandes de Siria. La sede del Patriarca Ortodoxo Siríaca se trasladó primero de Mardin a Homs en 1933 y luego a Damasco, antaño capital de un importante reino arameo.

Antes de la guerra de Irak, la población estaba formada por 2 millones de asirios y caldeos. Son indígenas del norte de Irak, donde se encuentra asentado el mayor número de ellos. En el norte de Irak también vive un número relativamente grande de armenios, kurdos, alevitas y yazidíes. El mayor número de arameos vivía en Mosul. Cuando el EI llegó al poder en Mosul a finales de 2013, aproximadamente 160 000 arameos huyeron de la ciudad. Desde hace algún tiempo se han llevado a cabo campañas de presión infructuosas para que se cree una región autónoma en Irak para los asirios.
En Irak también vive un número significativo de mandeos. Una minoría de ellos todavía habla mandeo, una variante del arameo. Los mandeos son un grupo etnorreligioso, con raíces arameas, formado por seguidores del mandeísmo.
Fuera de la patria aramea, había existido una diáspora aramea durante siglos en Egipto y a través de actividades misioneras arameas en la India. Estos arameos están completamente asimilados. A través de estas actividades misioneras, hay millones de indios que pertenecen a la Iglesia ortodoxa siríaca y a otras iglesias dentro del cristianismo siríaco. Estos cristianos, llamados cristianos de Santo Tomás, están asentados principalmente en Kerala, situada en el suroeste de la India. En Egipto, el monasterio conocido como el Monasterio de los Siríacos aún se conserva. En el siglo VIII d. C., este monasterio fue adquirido por ricos comerciantes de Tikrit, asentados en El Cairo. En el año 927 d. C., uno de los monjes del monasterio, conocido como Moisés de Nisibis, viajó a Bagdad para solicitar al califa abasí Al-Muqtadir que concediera exenciones fiscales a los monasterios. Moisés viajó entonces por Siria y Mesopotamia en busca de manuscritos. Tras tres años de viaje, regresó a Egipto, trayendo consigo 250 manuscritos siríacos. Esto transformó el monasterio siríaco en una institución próspera e importante, con numerosos tesoros artísticos y una biblioteca rica en textos siríacos.
El inicio de la gran diáspora aramea surgió a raíz del genocidio sayfo de 1915, en el que el pueblo cristiano buscó refugio en Estados Unidos, Brasil y Argentina. Estas comunidades a menudo se han asimilado a la nueva cultura en la que se encuentran. En las décadas de 1960 y 1970, miles de hombres arameos llegaron desde Turquía a Europa occidental sobre la base del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Turquía. Al principio por invitación de empresas de Europa, más tarde también por iniciativa propia.La primera gran ola migratoria de arameos a Europa comenzó con la llegada de los trabajadores del gas en las décadas de 1960 y 1970. El ascenso del nacionalismo turco y panárabe jugó un papel importante en el drástico descenso de la población aramea. En Turquía, los arameos debían tener un apellido turco y los nombres centenarios de ciudades y pueblos en lengua aramea se cambiaron al turco.
Se pueden encontrar grandes comunidades de la diáspora aramea en Alemania, Suecia, Estados Unidos y Australia. Las comunidades arameas más grandes de Europa se encuentran en Södertälje, Gütersloh, Gießen y Twente.
En España reside una pequeña comunidad de arameos, especialmente en Benidorm, Alicante, Torrevieja y Málaga. En ciudades como Benidorm y Córdoba hay iglesias siríaco-ortodoxas. Muchos de los arameos que se han establecido en España provienen de países con una gran diáspora aramea, como Suecia, Alemania y los Países Bajos. España cuenta con un obispo siríaco-ortodoxo, Su Eminencia San Nicolaos Matti Abd Alahad, quien preside regularmente las liturgias sagradas.

El arameo es una lengua semítica del noroeste que se originó en el antiguo Aram y se desarrolló entre los arameos. El arameo pertenece a las lenguas semíticas y se utiliza desde el año 700 a. C. hasta el siglo III d. C. el idioma principal en el Medio Oriente. El arameo también fue el idioma de Jesucristo y los apóstoles. Debido a la expansión de los arameos por gran parte de Oriente Medio, su lengua también se extendió y se introdujo como lengua oficial de imperios como Babilonia y el Imperio Persa. El idioma se utilizó como idioma diplomático y comercial. Cinco siglos antes de la era cristiana, el arameo también se llamaba arameo imperial. Este arameo imperial también se utilizó en el imperio babilónico, pero alcanzó su apogeo entre el siglo VI y el 330 d. C. Continuó ejerciendo su influencia mucho tiempo después.
Por nombrar algunos ejemplos: En Afganistán se encontró un texto bilingüe griego/arameo que describe la conversión del rey indio Aśoka al budismo (c. 250 a. C.). Este texto también es evidencia de la influencia del arameo, una influencia que se extendió incluso más allá de las fronteras del antiguo imperio persa. Palmira (en arameo Tadmur), ubicada al este de Damasco en el desierto sirio, fue la capital de un floreciente estado comercial arameo en los dos primeros siglos d. C., que utilizaba el arameo como lengua de comunicación. Las inscripciones continúan hasta el 272 d. C.
El arameo tiene varios dialectos. Los dialectos del idioma que una vez desarrollaron los antiguos arameos precristianos todavía existen hoy y son hablados en el Cercano Oriente principalmente por cristianos arameos, judíos mizrajíes y, en menor medida, por musulmanes árabes.
Las variantes arameas habladas contemporáneas se clasifican en la ciencia y el mundo académico y se denominan con los términos técnicos neoarameo (o arameo moderno). Las variantes se dividen en 3 grupos geográficos específicos.
El neomandeo, otra variante del arameo todavía hablada por una minoría de mandeos, está en peligro de extinción. Según diversas fuentes, los mandeos descienden de los arameos.
Debido a las opresiones y migraciones, las variantes arameas también se hablaban fuera de sus regiones lingüísticas de origen. Turoyo también se volvió dominante en Qamishli después del genocidio sayfo. Qamishli fue construida por supervivientes del genocidio sayfo, la mayoría de los cuales procedían de Tur Abdin. Ibrahim Ḥanna, el último hablante fluido de mlaḥsô, también murió en Qamishli en 1998.
Los nestorianos emigraron por primera vez de Hakkari a Irak durante el genocidio sayfo en 1915. Un número significativo huyó por segunda vez como resultado de las masacres de Simele y estableció aldeas a lo largo del río Jabur en Siria. Como resultado, su lengua, el neoarameo nororiental, se convirtió en la lengua dominante en esta zona.

El alfabeto siríaco actual se lee de derecha a izquierda y desciende del antiguo alfabeto arameo. Aproximadamente el 90 % de la literatura aramea está escrita en este alfabeto. El alfabeto tiene 22 letras que representan consonantes, tres de las cuales también pueden usarse para representar vocales. Los sonidos de las vocales los proporciona la memoria del lector o mediante signos diacríticos opcionales. El siríaco es una escritura cursiva en la que algunas, pero no todas, las letras de una palabra están conectadas. Se utilizó para escribir la lengua aramea desde el siglo I d. C.
La forma más antigua y clásica del alfabeto se llama Estrangelo. Aunque Estrangelo ya no se utiliza como escritura principal para escribir en siríaco, se utiliza digitalmente para comunicarse en arameo. El dialecto arameo siríaco oriental generalmente se escribe en la forma madenhoyo del alfabeto, que a menudo se traduce como "conversacional" o "contemporáneo", lo que refleja su uso en la escritura neoaramea. El dialecto arameo siríaco occidental generalmente se escribe en la forma serto del alfabeto. La mayoría de las letras se derivan claramente de Estrangelo, pero son líneas suaves y simplificadas.
Las palabras siríaco y arameo se utilizaron tanto para el idioma como para el alfabeto. Por tanto, el siríaco puede referirse al dialecto arameo de Edesa (Sanliurfa). Debido a sus orígenes en Edesa (Sanliurfa), el siríaco también se llama arameo edesano (Urhoyo). El siríaco es una continuación directa y el mejor desarrollo del arameo. Además, siríaco puede referirse a la lengua/escritura aramea. Las palabras siríaco y arameo se convirtieron en sinónimos y se usaron indistintamente. No solo el dialecto de Edesa se llama siríaco. Por ejemplo, el dialecto arameo de Maaloula se llama "Siryon" (siríaco) en arameo, mientras que no es el dialecto siríaco del arameo.
El reino arameo de Osroene se considera la patria lingüística del arameo edesano (siríaco). La mayoría de los habitantes de Osroene eran arameos.
Aunque la mayor parte de la Biblia se escribió en hebreo (Antiguo Testamento) y griego (Nuevo Testamento), algunas partes también se escribieron en arameo. La expansión y el predominio de los arameos y su lengua hicieron del arameo la lengua dominante en Oriente Próximo. El exilio babilónico de los judíos de Judea convirtió el arameo en una lengua común y administrativa en Oriente Próximo, lo que explica su presencia en ciertos textos bíblicos.
En el libro de Daniel, el pasaje que va desde el capítulo 2, versículo 4b, hasta el final del capítulo 7 está escrito en arameo. Estas secciones contienen visiones y relatos que tratan temas de alcance internacional, lo que posiblemente motivó el uso del arameo como lengua vehicular. Asimismo, en el libro de Esdras se encuentran fragmentos en arameo, especialmente en Esdras 4:8–6:18 y 7:12–26, que consisten en cartas oficiales y decretos de reyes persas, presentados en su idioma original. Además, Jeremías 10:11 contiene un único versículo en arameo, en forma de advertencia contra la idolatría.
Aunque el Nuevo Testamento fue escrito en griego, incluye varias expresiones en arameo atribuidas directamente a Jesús. Entre ellas se encuentran "Talitha qum" (Marcos 5:41, “Niña, levántate”) y "Eloí, Eloí, lama sabactani?" (Marcos 15:34, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”).
Estos fragmentos en arameo ofrecen una valiosa perspectiva sobre el contexto histórico y lingüístico en el que se formó la Biblia.
Muchos elementos culturales de la cultura aramea se originan en gran medida en el cristianismo siríaco. La Iglesia Ortodoxa Siríaca ha desempeñado un papel importante en la cultura aramea desde el primer siglo después de Cristo. Otros elementos provienen de la geografía, la literatura, la arquitectura, la danza y la música arameas.

La región de Tur 'Abdin y otras partes de la tierra aramea eran conocidas por su arquitectura única. Por ejemplo, el centro histórico de la ciudad de Midyat es conocido por su riqueza arquitectónica y cultural. Las iglesias, monasterios, casas y otros edificios históricos importantes son conocidos por su piedra caliza blanca y sus tallas en piedra. Los edificios tienen paredes gruesas. Estos gruesos muros sirven para mantener los edificios frescos en verano y cálidos en invierno. Todas las casas de piedra de Midyat y el resto de Tur 'Abdin fueron construidas a mano en la Antigüedad. En Midyat, las piedras de los muros exteriores se han decolorado hasta adquirir una especie de tono marrón dorado. Hay muchos huertos de uvas alrededor de los edificios. Su cosecha se destina principalmente a la viticultura. Midyat también tiene un comercio activo de joyas y utensilios de plata.
La cocina aramea tiene muchas similitudes con la cocina mediterránea en general y la cocina de Oriente Medio. Los platos típicos arameos son el aprag, el kutle, el fasuliye, el shamborek y el tlawhe. Los postres más conocidos son el baklava y varios tipos de klicha (galletas) que suelen servirse en Navidad, Pascua y otras ocasiones.
Una bebida típica de la cocina es el Dauwghe. Además, los arameos eran conocidos tanto en la Antigüedad como en la actualidad por el vino de las montañas Turo d' Izlo. En la Biblia hebrea, el profeta Ezequiel habla en el libro bíblico del mismo nombre (27:19) sobre "vasos de vino de Izala".

Un deporte en el que los arameos triunfan en Europa es el fútbol. En Suecia, el club de fútbol Syrianska FC fue fundado en 1977 por arameos. El Syrianska FC jugó al fútbol en la máxima división de fútbol de Suecia de 2011 a 2014. Los arameos suelen ver al Syrianska FC como el equipo de fútbol que representa a los arameos en todo el mundo. Además, en 1980 se fundó el club de fútbol Arameiska-Syrianska IF, que juega al fútbol en la tercera división más alta de Suecia. Los arameos han fundado clubes de fútbol en varios países.
La primera música folclórica aramea se desarrolló a partir de la música religiosa de la Iglesia Ortodoxa Siríaca de Antioquía. La música aramea contemporánea es una mezcla de música folclórica tradicional aramea y géneros musicales como el pop o el arabesco del Medio Oriente.
Los cantos y melodías siro-arameos se han conservado desde los inicios del cristianismo. La música sacra de la Iglesia Ortodoxa Siríaca ya existía en los primeros siglos d. C. El Beth Gazo es un libro litúrgico siro-arameo que contiene una colección de cantos y melodías siríacos.
Los cantantes famosos de los tiempos modernos son Fuad Ispir, Jalil Ma’ilo, Ishok Yakub, Jan Karat, Shikri Bar Lahdo, Pascal Bachir, Matay Ishok, Cebrael Aryo, Jacob Dinc, Habib Mousa, Indravus Bagandi y Fehmi Bagandi.
Los arameos tienen varias danzas tradicionales que se realizan en todo el mundo, generalmente en ocasiones como bodas, celebraciones comunitarias y otros eventos. La mayoría de las danzas folclóricas arameas son danzas en círculo. Los cuatro más famosos son: hurze, da katfothe (la danza del hombro), bagiye y shekhane. La rapidez con la que se realiza un baile depende del tempo del ritmo.

En la actualidad, los siríacos arameos son casi exclusivamente cristianos. Se encuentran entre los primeros pueblos en adoptar el cristianismo.
Según la tradición, el Patriarcado sirio de Antioquía fue fundado por el apóstol Pedro en el año 37 d. C.Sin embargo, a lo largo de su historia el mismo atravesó varios cismas y divisiones confesionales.
El primer cisma importante dentro del cristianismo siríaco ocurrió en el año 431, cuando Nestorio presentó una nueva doctrina cristológica. La misma planteó que existen dos hipóstasis distintas en Cristo encarnado: una divina y otra humana. Las doctrinas nestorianas fueron rechazadas en el concilio ecuménico de Éfeso, donde se aseveró que en Cristo encarnado existe una única hipóstasis: Dios y el hombre simultáneamente. Esta doctrina se conoce como la unión hipostática. A partir de Éfeso, los siríacos se dividieron en dos ramas: la occidental (Iglesia ortodoxa siríaca) y la oriental (Iglesia del Este).
Un segundo cisma se produjo cuando diversas comunidades siríacas aceptaron el Concilio de Calcedonia y se unieron al Patriarcado ortodoxo de Antioquía (Rum) en el año 410, en parte debido a la presión de las autoridades bizantinas. Los siríacos que aceptaron el Concilio de Calcedonia (451) se llaman "Malkoye" (melquita), la cual proviene de la palabra aramea para rey.
Un gran número de siríacos se convirtieron al catolicismo bajo la influencia de las potencias y los misioneros europeos. Los primeros lo hicieron en el siglo XVI, con la formación de la Iglesia católica caldea, y posteriormente con la de la Iglesia católica siríaca. Otra minoría se convirtió al protestantismo en los siglos XIX y XX bajo la influencia de los misioneros británicos y estadounidenses.
Los cristianos siríacos en Oriente Medio suelen pertenecer a una de las siguientes iglesias: