




Los coches locos, también llamados coches chocantes, coches de choque, coches de tope, y en Hispanoamérica autitos chocadores, carros chocones, carritos chocones, o autos chocadores, son un tipo de atracción mecánica que consiste en varios automóviles eléctricos pequeños que obtienen la energía de la superficie y el techo del escenario. Se encienden y apagan remotamente por un operador. Estos coches están protegidos por medio de una banda de goma protectora que les permite chocar entre ellos.
El 7 de diciembre de 1920, Max Stoehrer y su hijo Harold, de la ciudad de Methuen (estado de Massachusetts), presentaron una patente (n.º 1 373 108) para un «aparato de diversión» que se convirtió en la base de los autos de choque. La patente se publicó el 29 de marzo de 1921. Equiparon deliberadamente su dispositivo con «instrumentos novedosos para dificultar su manipulación y control por parte del ocupante-operador». Afirmaban que, «en manos de un operador inexperto», una «pluralidad de autos [...] manipulados independientemente» seguirían una trayectoria irregular e indefinida sobre el suelo, no solo para producir diversas sensaciones durante el desplazamiento del vehículo, sino también para colisionar con otros autos, así como con partes de la plataforma prevista para tal fin.
En 1921, un tal Víctor Levand, quien trabajaba para la empresa General Electric, creó un nuevo modelo con algunas mejoras.
Durante su apogeo, desde finales de la década de 1920 hasta la de 1950, dos importantes marcas estadounidenses de autos de choque fueron Dodgem (de Harold Stoehrer, inventor de estos coches), y Auto‑Skooter de los Lusse Brothers, propiedad de los hermanos Joseph y Robert Ray Lusse.
Los hermanos Lusse construyeron la primera carrocería de fibra de vidrio en 1959, en parte gracias a la supervivencia de las carrocerías de los Chevrolet Corvette durante los seis años anteriores. Tras obtener el permiso de Chevrolet y comprar posteriormente los chevrones del Corvette a concesionarios locales de Filadelfia, estos se colocaron en el morro de su vehículo en 1959. A mediados de la década de 1960, Disneyland introdujo los autos chocadores basados en aerodeslizadores llamados Flying Saucers, que funcionaban con el mismo principio que un juego de hockey aéreo; sin embargo, la atracción sufrió una falla mecánica y cerró después de unos años.
La potencia se suministra habitualmente por uno de dos métodos:
La superficie de metal, generalmente, se configura como una pista rectangular u ovalada y se rocía grafito en el suelo para disminuir la fricción. Un parachoques de goma rodea cada vehículo, y los conductores se chocan entre sí a medida que se trasladan.