
La silla BKF, también conocida como "Butterfly" ("mariposa" en inglés) y como "Silla Hardoy", es una silla de hierro y cuero diseñada en Buenos Aires (Argentina) por los arquitectos Antoni Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, de cuyos apellidos deriva su nombre.
Creada a fines de 1938 en Buenos Aires por los arquitectos Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, como equipamiento para su futuro estudio de arquitectura, la silla se inspiraba en la forma de la Tripolina, reemplazando sus materiales por una estructura rígida de hierro esmaltado y un cuerpo de cuero.

Al sentarse, el peso del cuerpo de una persona puede adoptar varias posiciones desestructuradas y experimentar la sensación de estar como en una hamaca. Su morfología estructural entrega un dinamismo constante, que se contrapone a la acción de descanso. La silla BKF impulsa a la persona a dejarse caer en su asiento, recostarse, hasta de una posición fetal.
En 1940, la BKF fue premiada en una muestra de interiorismo en Buenos Aires, y en 1943 obtuvo el Primer Premio en el Primer Salón de Artistas Decorativos.
La silla BKF rápidamente obtuvo reconociento fuera de la Argentina. En 1940, Edgar Kaufmann Jr. adquirió un ejemplar para su casa en Pennylvania, diseñada por Frank Lloyd Wright, y presentó el modelo a Eliot Noyes, curador del MoMA, que lo incorporó a su colección permanente en 1941.
Entre 1941 y 1948 fue fabricada por la firma Artek-Pascoe, aunque simultáneamente se distribuían versiones no oficiales bajo el nombre "African Chair" ("silla africana") en los Estados Unidos. Entre 1947 y 1951, la silla fue producida por la firma francesa Guys en Francia y sus colonias.
En 1947, Hans Knoll obtuvo los derechos de producción de la silla en los Estados Unidos pero, incapaz de poner freno al creciente número de imitaciones no oficiales, discontinuó su producción en 1950.
En 1958, fue incluida por el Intituto de Diseño del Illinois Institute of Technology (IIT) como uno de los 100 mejores diseños industriales de los tiempos modernos, para la revista Fortune.
La silla se compone por un bastidor de hierro macizo redondo de 12.7mm de diámetro, curvado por dobladoras hidráulicas semiautomáticas de precisión, para formar una geometría triangular invertida. Todas las uniones se hacen con máquinas automáticas y la terminación es pulida a mano con pintura tipo epoxi de cocción a alta temperatura. El tratamiento laminar envuelve plásticamente a la estructura.
Sobre la estructura de hierro se coloca una superficie de cuero —en algunas versiones posteriores puede ser de lona o textil— suspendida sobre ella.
A diferencia de la Tripolina, la BKF no fue concebida para su producción en masa, sino como una silla artesanal de bajo costo y fácil reproducción.
