
Un banco o banca es un mueble largo de estructura sencilla en el que pueden sentarse una o varias personas a la vez. La banca es de uso común en lugares públicos como parques, jardines, estaciones de tren, aeropuertos, etc. Este tipo de mobiliario urbano se construye en variados materiales como ser madera, metal, piedra, o cemento. También es el mueble por excelencia en las iglesias en donde se disponen por filas y son utilizados por los fieles durante el servicio religioso.
Cuando el banco es de materiales sencillos como yeso o piedra y se arrima a las paredes interiores o exteriores de las viviendas y edificios, se le denomina poyo.


El banco de piedra, unido al muro interior de algún edificio se ha encontrado en las antiguas construcciones cretenses y micénicas. Con él se formaban también los asientos dispuestos en gradas de los teatros, hipódromos, circos y edificios semejantes de la época griega y romana. Pero como verdadero mueble apenas se conoce hasta la época románica (siglo XI), pues anteriormente a ésta tan solo se conserva algún ejemplar de bronce extraído de las ruinas de Pompeya.
En la Edad Media, el banco era el único asiento además del taburete. Era móvil (significa "mueble") y seguía a sus dueños en sus desplazamientos de una vivienda a otra. Una simple bandeja con patas, servía tanto de asiento como de mesa y a menudo se cubría con alfombras. Durante la Edad Media el papel del banco lo realizaban las arcas y arcones tan comunes como muebles de habitación incluso en las salas principales. Por ello, de esa época apenas se encuentra en las viviendas y en lugares públicos.
En el periodo XI, aparecen soportes en la prolongación de los pies, y una barra para el respaldo. Luego se completa con un arcón en su base: provisto de arcón, respaldo y reposabrazos, se denomina entonces archebanc y banco-cofre más tarde.
Hasta el siglo XIV el banco tuvo formas muy sencillas. A partir de entonces, se adorna como las sillas y a menudo se convierte en sofá añadiéndole pequeños cojines o bases acolchadas. Existen muchos bancos ornamentados del siglo XVII y XVIII que presentan escudos de armas en el respaldo. Desde el siglo XV se conoce el respaldo giratorio con el cual se aprovechaba alternativamente un lado y el otro del banco.
Mobiliario interior de madera, fue durante mucho tiempo uno de los únicos asientos con el taburete, porque la silla y el sillón aparecieron sólo en el Renacimiento que verá el nacimiento del silla con dosel luego el sillón y la silla.
Antes del XVI, no había bancos ni asientos en las iglesias. Los fieles adinerados llevaban consigo un cojín para arrodillarse, los demás permanecían de pie o se arrodillaban directamente sobre las losas.

Los bancos vienen en una variedad de materiales diferentes, pero hay algunos estándares del lugar que tienen en cuenta el uso, la durabilidad y los patrones de mantenimiento.
Hay varias formas de utilizar un banco. El uso estándar implica sentarse en el asiento mirando en una dirección perpendicular al eje largo del banco. Si hay respaldo, esta dirección debe estar alejada del mismo. Algunas otras son:
A lo largo de la historia, el banco ha adoptado una notable diversidad de formas, condicionadas por su función, por los materiales disponibles y por las corrientes estéticas de cada época. La historiografía del mueble suele clasificar sus variantes según la presencia o ausencia de respaldo y brazos, su carácter fijo o móvil y el ámbito al que se destina, ya sea doméstico, litúrgico o público.
Durante la Edad Media, el banco fue el asiento más común en los interiores europeos. La silla con respaldo y brazos quedaba reservada, por lo general, al señor de la casa o a personas de alta dignidad, mientras que el resto de los ocupantes se acomodaba en bancos adosados a los muros o dispuestos a lo largo de las mesas. Era frecuente que estos bancos incorporasen un arcón bajo el asiento, de modo que la pieza servía a la vez para sentarse y para guardar enseres.
En la terminología anglosajona se distingue el form, banco corrido sin respaldo, del settle, banco de respaldo alto y brazos laterales, a menudo provisto de arcón en la base, cuyo respaldo elevado resguardaba de las corrientes de aire junto al hogar. Una variante de este último es el denominado monk's bench (banco de monje), cuyo respaldo abatible permite transformarlo en mesa.
En la península ibérica, el escaño designa un banco largo de madera con respaldo alto, propio de las cocinas y estancias rurales, donde se situaba junto al fuego; algunos ejemplares incorporan un tablero abatible que hace las veces de mesa. El arquibanco, por su parte, combina en una sola pieza el banco y el arca, solución que perpetúa la doble función de asiento y almacenamiento característica del mobiliario medieval.
El banco de iglesia es un asiento corrido de madera, generalmente fijo y dispuesto en hileras paralelas orientadas hacia el altar o el púlpito. Su difusión en las naves de los templos estuvo estrechamente vinculada a la creciente importancia de la predicación, que obligaba a los fieles a permanecer sentados durante largos periodos. Con frecuencia estos bancos presentan respaldo, reclinatorio y, en ocasiones, cerramientos laterales que los convierten en compartimentos individualizados.
La comunidad religiosa de los shakers, establecida en los Estados Unidos desde finales del siglo XVIII, desarrolló un mobiliario de líneas austeras, proporciones depuradas y ausencia de ornamentación, en consonancia con sus principios de sencillez y funcionalidad. Sus bancos, empleados en salas de reunión y refectorios comunitarios, constituyen uno de los ejemplos más representativos de esta estética y han ejercido una influencia duradera en el diseño posterior.
La incorporación del banco a la arquitectura del espacio público alcanzó una de sus expresiones más singulares en el Park Güell de Barcelona, obra de Antoni Gaudí. El banco que delimita la gran plaza del parque, realizado en colaboración con Josep Maria Jujol, desarrolla un trazado ondulante que funciona a la vez como asiento y como barandilla, y está revestido de trencadís, un mosaico compuesto por fragmentos irregulares de cerámica y vidrio.
En el ámbito del mueble de autor, el ebanista estadounidense de origen japonés George Nakashima concibió bancos elaborados a partir de grandes tablones macizos que conservan el canto natural del tronco, en los que la veta de la madera y sus irregularidades se integran como elementos expresivos de la pieza. Su obra conjuga la tradición artesanal occidental con una sensibilidad hacia el material de raíz japonesa.

Se han instalado en muchas ciudades de todo el mundo bancos públicos diseñados para evitar que la gente se recueste en ellos. El banco Camden en Londres recibió críticas por ser un excelente ejemplo de una tendencia más amplia de diseño urbano que está en contra de las personas sin hogar, conocida como "arquitectura hostil". Los críticos afirman que es un símbolo de una sociedad en la que se ha restringido la libertad en el espacio público y se ha hecho imposible la desviación de las formas aceptadas de comportamiento. El estilo del banco se puede relacionar con "Trucos secretos de diseño urbano para manipular tu comportamiento", que se relaciona con la idea de que las cosas pueden diseñarse para fomentar un tipo de comportamiento sin que sea obvio o feo. Otro diseño común de este tipo de diseño urbano son las modestas "orejas de cerdo", que se colocan en las paredes y los bancos.
