
Un bioparque es un recinto o espacio que combina parques zoológicos, jardines botánicos, acuarios y/o museos de historia natural y antropología destinado a que los visitantes aprendan el proceso de la protección y preservación de las especies expuestas respetando y valorando sus necesidades biológicas y de conservación.
En general se trata de zoológicos reconvertidos en una función conservacionista para albergar especies rescatadas del tráfico ilegal o que no puedan regresar a su entorno por haber pasado toda su vida en cautiverio y así perdido su instinto de supervivencia.
La concepción de los parques zoológicos de exhibir animales en jaulas se modifica en los bioparques para que las especies puedan disponer de un ecosistema similar a su entorno natural siguiendo criterios taxonómicos (ejemplares de diferentes especies que pertenecen a un mismo grupo), ecológico adaptativo (ejemplares de diferentes especies con adaptaciones a un mismo ambiente) o geográfico (ejemplares de diferentes especies que se distribuyen en una misma área geográfica).
La Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (World Association of Zoos and Aquariums, WAZA) apunta entre los objetivos de los zoológicos modernos construir conocimiento y comprensión, fomentar valores y empatía, promover asombro, creatividad e inspiración, motivar comportamientos, acciones y defensa proambientales y desarrollar habilidades científicas, técnicas y personales.
El "Reglamento para la custodia responsable de fauna silvestre" de Bolivia define a los bioparques como "recintos que albergan fauna silvestre con el objeto de proporcionar a los especímenes albergados en ellos condiciones adecuadas para su desarrollo, en espacios de cautiverio y/o semicautiverio que recreen su hábitat natural, con el fin de educar y sensibilizar a la sociedad que visite estos recintos", y establece que los bioparques "únicamente podrán albergar especímenes de las ecorregiones donde se encuentran establecidos".

La Fundación Bioparc (que gestiona los bioparques de Valencia y Fuengirola, así como el acuario de Gijón) define sus parques como espacios de "ocio con causa", el que está "comprometido con el medioambiente y la conservación", y señala como propósito "cambiar la actitud de las personas para comprender la necesidad de vivir en armonía con nuestro planeta".
Si bien muchos zoológicos modernos serían funcionalmente bioparques aunque no adopten esa denominación oficial, hay autores e instituciones que reservan el término para modelos más específicos de reconversión zoológica.
Hay registros de colecciones animales desde la antigüedad. Excavaciones arqueológicas en la ciudad egipcia de Hieracómpolis revelaron que alrededor del 3500 a. C. había hipopótamos, babuinos y elefantes cautivos. Se presume que la primera exhibición pública de animales habría sido realizada en 1480 a. C. por la reina Hatshepsut de Egipto. En América, a finales del siglo XVI, Moctezuma II tenía un zoológico en México-Tenochtitlán. Entre los primeros zoológicos públicos están el Zoológico de Schönbrunn (fundado en 1752 por Francisco I y abierto al público en 1778) y el del jardín botánico Jardin des Plantes, de París (inaugurado el 10 de junio de 1793), ambos aún en funcionamiento.
(...) siendo el interés primario la exhibición, el objetivo principal era mantenerlos vivos y visibles, y no la satisfacción de sus necesidades de entorno y comportamiento.Federico Chaverri, Los zoológicos en el contexto histórico y su relación con la preocupación por el bienestar animal en Costa Rica
El germen del concepto de zoológico moderno como lugar de investigación zoológica y de educación de los visitantes surgió a finales del siglo XIX en Europa. En 1907, Carl Hagenbeck inauguró el zoológico sin barrotes Tierpark Hagenbeck, en Hamburgo, Alemania. A mediados de la década de 1950 esta idea comenzó a replicarse en zoológicos de Estados Unidos y otras partes del mundo.
El zoólogo Heini Hediger planteó un paso más hacia los nuevos zoológicos, considerando las necesidades psicológicas de los animales, y sostuvo que la calidad de los recintos era más importante que la cantidad de espacio. Algunos zoológicos empezaron a centrar su función en la conservación en la década de 1970, como el Woodland Park Zoo, de Seattle, y la mayoría de los zoológicos del siglo XXI modificaron las áreas de exhibición de animales para adaptarlas a condiciones similares a su hábitat natural en vida libre, con la conservación, la educación, la investigación y el entretenimiento como objetivo.
Si bien no lleva oficialmente el nombre de bioparque, el Zoológico de Schönbrunn se convirtió a partir de la década de 1990 en centro educativo y de investigación con proyectos de conservación de especies. Mientras tanto, algunos zoológicos oficialmente convertidos en bioparque entre fines del siglo XX e inicios del siglo XXI son:
El Bioparque Temaikèn, en Argentina, fue concebido directamente como bioparque, aunque en sus inicios se presentaba como zoológico enfocado a la conservación y concientización.
La ley 31/2003 de España, basada en la directiva del Consejo de la Unión Europea para el mantenimiento de animales salvajes en parques zoológicos, establece:
(...) los parques zoológicos deben ser una fuente de conocimientos científicos que esté a disposición de universidades, de instituciones dedicadas a la investigación y de organizaciones comprometidas con la conservación de la naturaleza, a fin de que estas entidades puedan contribuir no sólo a la conservación «ex situ» de las especies silvestres, sino también a su conservación «in situ» a medida que sus hábitats se van reduciendo y su distribución geográfica se va haciendo más fragmentada.Ley 31/2003, de 27 de octubre, de conservación de la fauna silvestre en los parques zoológicos
A partir de esta ley, los zoológicos españoles deben proporcionar a los animales "condiciones que permitan la satisfacción de sus necesidades biológicas y de conservación" para "mejorar su bienestar" y "su capacidad de supervivencia y reproducción".
Con el objetivo de conservar "la biodiversidad y contribuir a la protección del medio ambiente", los parques zoológicos deben desarrollar "medidas de bienestar, profilácticas y ambientales de los animales que alberga", llevar adelante programas de conservación ex situ (fauna silvestre fuera de su hábitat natural) "de educación y de atención veterinaria" y contar con "personal especializado".
La guía para la aplicación de la ley 31/2003 indica que la introducción de la función conservacionista en los zoológicos lleva a "la necesidad de transformar unos establecimientos dedicados a la mera exhibición de animales en instituciones modernas dotadas de las condiciones necesarias para desarrollar un trabajo relevante y de calidad".
La Fundación Bioparc de Valencia indica que los parques zoológicos son "aliados de la biodiversidad" y reclama "un cambio de actitud en el comportamiento destructor de la especie humana", para afirmar que los zoológicos cumplen "un papel fundamental como salvaguarda de las especies y como verdaderas plataformas de transformación de conductas de la sociedad".
También sentencia que las estrategias conservacionistas "deben dirigirse a proteger, más allá de especies concretas, hábitats y ecosistemas completos".