El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) es una organización criminal mexicana dedicada al narcotráfico y tráfico de armas, designado como una organización terrorista extranjera por el Departamento de Estado de Estados Unidos y el gobierno de Argentina. La organización fue creada en 2009 como un brazo armado, bajo el nombre de Los Mata Zetas. El grupo se independizó en 2010 y se dio a conocer a partir de septiembre de 2011, siendo liderado por Nemesio Oseguera Cervantes (1966-2026) alias «El Mencho» desde su fundación hasta su captura y abatimiento a manos del ejército mexicano en 2026. La organización es considerada como uno de los grupos delictivos más peligrosos de México y fue el principal rival del Cártel de Sinaloa por el control de plazas y/o territorios en el país y en la demanda y movimiento de droga nacional e internacional, que ocasionó una guerra entre ambos cárteles.
Según información del gobierno mexicano, el CJNG superó en 2018 al Cártel de Sinaloa en el dominio del crimen organizado local que estos tenían por más de 20 años, convirtiéndose en objetivo prioritario de las autoridades de este país y de Estados Unidos; en este último, por las relaciones que estos mantienen con el crimen organizado internacional.
En el escenario internacional, el CJNG en más de una ocasión fue comparado con organizaciones yihadistas como Al Qaeda o Estado Islámico (EI), en el mismo Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump colocó a la organización criminal mexicana entre «las cinco organizaciones criminales más peligrosas del mundo».
Otras comparaciones entre el CJNG y Estado Islámico es el uso propagandístico de las redes sociales como método de guerra contra el gobierno de México y otros grupos narcotraficantes, entre esa propaganda están los videos de masacres o descuartizamientos como método de disuasión contra sus enemigos. El mismo gobierno de los Estados Unidos consideran que el CJNG copia a propósito las formas de influencia que tiene Estado Islámico, como arrodillar frente a la cámara a uno de sus capturados y hacerle leer un mensaje que luego es publicado en Internet, y fabricar sus propias armas en lugares imposibles de rastrear para el gobierno de México.
Desde el año 2009 se hablaba de un grupo armado que se autodenominaban «Los Mata Zetas» y tenían como objetivo el eliminar a todos los integrantes del entonces grupo de sicarios, argumentando que fuera del narcotráfico este grupo, eran terroristas y entre sus incontables víctimas había muchos civiles.
Dicho grupo dio pruebas de su existencia después de ejecutar a varios Zetas y haber videograbado algunos interrogatorios, entre ellos uno que grabó Édgar Valdez Villarreal alias «La Barbie» en donde eran interrogados varios hombres que confesaron ser Zetas, entre los que había 2 exmilitares y dos policías federales. Durante el mandato de Enrique Peña Nieto, y el secretario de defensa Salvador Cienfuegos Zepeda el cartel creció de manera exponencial con factores como la caída de «La Tuta» y la mayor parte de la cúpula de lo que fue La Familia Michoacana, y el debilitamiento del Cártel de Sinaloa tras la captura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en 2014 y su recaptura en 2016.

El origen del CJNG se remonta a la muerte de uno de los líderes del Cártel de Sinaloa, Ignacio «Nacho» Coronel, en 2010, quien se especializaba en la producción de metanfetamina en Jalisco y se encargó de incluir al Cártel del Milenio bajo la protección del Cártel de Sinaloa en la década de los 2000. Aun así, cuando las autoridades mexicanas lo abatieron, el grupo se fragmentó en múltiples organizaciones criminales.
Desde principios del 2010, surgieron los cárteles La Resistencia y Jalisco Nueva Generación (también conocidos como «los Torcidos») luego de la detención, en octubre de 2009, de Óscar Nava Valencia (alias «el Lobo»), sobrino de Luis Valencia, cabeza del Cártel del Milenio. A partir de ese hecho, el grupo que coordinaba «el Lobo Valencia» se dividió en dos, dando origen a las agrupaciones arriba mencionadas, de las cuales la segunda se erigió como el nuevo brazo armado utilizado provisionalmente por el Cártel de Sinaloa, eliminando a Los Zetas en Veracruz. De hecho, los episodios de violencia en Veracruz desde 2010 se deben mayormente a ésta batalla por el control de los puertos lucrativos entre la alianza del Cártel de Sinaloa y el CJNG y el bloque del Cártel del Golfo y Los Zetas. Las acciones del CJNG fueron ordenadas por Joaquín «El Chapo» Guzmán, quien era uno de los líderes del Cártel de Sinaloa.
El grupo liderado por «El Mencho», además de haberse aliado anteriormente con el Cártel de Sinaloa, eran apoyados por el cártel de «Los Cuinis», quienes se convirtieron en el brazo financiero del CJNG. Dicho grupo se ha vinculado con el grupo criminal de los hermanos Amezcua Contreras, conocido como el Cártel de Colima, el cual fue fichado por la Agencia Antidrogas (DEA) como «Los Reyes de las Metanfetaminas». Los fundadores del extinto Cártel del Milenio también crearon el grupo de «Los Cuinis». En consecuencia, tras la muerte de «Nacho» Coronel y el declive del Cártel del Milenio, «Los Cuinis» mantuvieron su influencia gracias a su alianza con el CJNG. Están conformados por los doce hermanos González Valencia, quienes poseen negocios de lujo en algunos países de América Latina financiados con el dinero del tráfico de drogas.
Desde sus inicios, el CJNG planteó un verdadero espíritu «justiciero» que ha utilizado como mecanismo de manipulación mediática en comunicados, en los que ya se identificaba como Los Matazetas.
En uno de sus primeros textos, hizo el siguiente pronunciamiento:
«Jalisco, tierra de libertad y gente de trabajo. Muerte a los secuestradores y extorsionadores. Aquí en Jalisco no permitiremos que quieran entrar otros grupos que quieran imponer sus famosas cuotas. Empresarios, gente del gobierno, funcionarios públicos, policías de todas las corporaciones y la ciudadanía entera del estado de Jalisco. ¡No se preocupen! Que mientras el Cártel de Jalisco siga aquí, no permitiremos la autodestrucción de nuestro propio estado».
Dichos pronunciamientos contrastan con sus actividades ilegales, secuestros, asesinatos y extorsión a la población del estado de Jalisco y otros estados.
El 29 de septiembre de 2011, la Secretaría de Gobernación de México, en un comunicado dado por la vocera en materia de seguridad de México, rechazó la posibilidad de que este grupo fuera un grupo paramilitar, y agregó que esta organización no es más que un grupo narcotraficante que simplemente se quiere adueñar de la plaza en el estado de Veracruz y que debe ser perseguido por la ley.
En febrero de 2013, sin día especificado, los Mata Zetas difundieron un comunicado en video en donde informaron que ellos y el Cártel de Sinaloa ya no eran aliados. Desde entonces, el Cártel de Sinaloa mantuvo una alianza, hasta su desaparición, con el Cártel de los Caballeros Templarios.
En 2017, pactó una alianza con el Cártel de Tijuana y con el Cártel de Juárez, ambos debilitados, que fue vista por los servicios de inteligencia mexicana y estadounidense como una fusión o anexión de ambos cárteles hacia el Cártel Jalisco Nueva Generación, con el objetivo de controlar las zonas de influencia de ambas organizaciones criminales que ya se encontraban en su etapa de declive; de paso, enfrentar al Cártel de Sinaloa por el control de las rutas terrestres del narcotráfico en estas zonas fronterizas de Estados Unidos manejadas por la organización sinaloense, lo que ha generado situaciones de violencia e inseguridad en la frontera.
El «Mencho» también ha enfrentado guerras al interior de su organización por parte de aquellos que lo quieren suceder en el mando como Carlos Enrique Sánchez, alias «El Cholo», quien fuera su antiguo hombre de confianza y clave en la expansión del CJNG por sus métodos violentos. «El Cholo» conspiró desde 2017 para tener el control de la empresa criminal en manos del «Mencho», para ello creó el denominado Cártel Nueva Plaza y pactó una alianza con el Cártel de Sinaloa y su líder, Ismael Zambada García, alias «El Mayo», quien le proveía fondos y sicarios para atacar al «Mencho», lo que dejó en el aire una futura alianza entre los dos cárteles más poderosos de México si llegara «El Cholo» a ganar esta guerra. Sin embargo, Sánchez Martínez fue asesinado más tarde, y su cuerpo fue descubierto apuñalado y envuelto en plástico en un banco del parque en el centro de Tlaquepaque el 18 de marzo de 2021, por lo que queda completamente descartada esta teoría.
Durante la crisis ocasionada por el COVID-19, algunos miembros del CJNG entregaron despensas en varios municipios de México, llegando a grabar Tik toks mientras entregan despensas y amenazan a carteles rivales.
El 25 de agosto de 2020, la División Antidroga de la Policía Nacional de Colombia decomisó más de una tonelada de cocaína, propiedad del CJNG, con un valor de más de 18,6 millones de dólares, donde intentaban transportarla en un semisumergible de fabricación artesanal por el Océano Pacífico en las costas colombianas. El decomiso ocurrió en las costas del departamento de Nariño.

El Rancho Izaguirre es un predio ubicado en la localidad de La Estanzuela, municipio de Teuchitlán, Jalisco, señalado por autoridades como un sitio presuntamente utilizado por una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para el reclutamiento y adiestramiento de personas. El lugar adquirió notoriedad nacional en marzo de 2025, después de que el colectivo «Guerreros Buscadores de Jalisco» realizara una inspección y encontrara restos óseos, prendas de vestir, calzado, mochilas y otros indicios.
El sitio ya había sido intervenido por la Guardia Nacional el 18 de septiembre de 2024, operativo en el que fueron detenidas diez personas, liberada una persona privada de la libertad y localizado un cuerpo. Sin embargo, durante la inspección realizada por el colectivo el 5 de marzo de 2025 fueron encontrados nuevos indicios, lo que generó cuestionamientos sobre la primera intervención de las autoridades.
Tras el hallazgo, la Fiscalía del Estado de Jalisco realizó nuevas diligencias y posteriormente la Fiscalía General de la República (FGR) asumió la investigación. Las autoridades señalaron que el rancho habría sido utilizado como centro de reclutamiento y adiestramiento del CJNG. La investigación también vinculó el lugar con Gonzalo Mendoza Gaytán, alias «El Sapo», señalado como responsable de coordinar actividades de reclutamiento para la organización.

El 22 de febrero de 2026, fuerzas federales mexicanas abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», líder máximo y fundador del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo realizado en el municipio de Tapalpa, Jalisco. La operación, que incluyó labores de inteligencia y contó con información complementaria por parte de autoridades de los Estados Unidos, fue ejecutada por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Guardia Nacional.
Según el comunicado oficial de la Sedena, el personal militar fue agredido por presuntos integrantes del CJNG, por lo que repelieron el ataque. En el lugar fallecieron cuatro presuntos delincuentes y tres más resultaron gravemente heridos. Estos últimos, entre los que se encontraba Oseguera Cervantes, perdieron la vida durante su traslado aéreo a la Ciudad de México para recibir atención médica. En el operativo también se detuvo a dos personas y se aseguró armamento, vehículos blindados y lanzacohetes. Tres elementos del Ejército resultaron heridos y fueron trasladados a hospitales de la Ciudad de México.
La muerte de su máximo líder desató una serie de actos violentos atribuidos a células del CJNG en al menos seis estados del país. Se reportaron bloqueos carreteros, incendios de vehículos y comercios, así como agresiones contra autoridades en Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima, Tamaulipas, Aguascalientes, Puebla y Veracruz. Ante la ola de violencia, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, solicitó a la población resguardarse y suspendió el servicio de transporte público en varias zonas metropolitanas.
El abatimiento de Oseguera Cervantes fue considerado por el gobierno de Estados Unidos como un "gran avance para el mundo" en la lucha contra el narcotráfico. Funcionarios como el subsecretario de Estado Christopher Landau celebraron la operación, recordando que el gobierno estadounidense ofrecía una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que llevara a su captura.
Tras la muerte de "El Mencho", analistas en seguridad apuntaron a una posible lucha interna por el control de la organización o un intento de reconfiguración del mando del cártel, aunque las autoridades mexicanas se mantuvieron en alerta ante posibles repuntes de violencia derivados del vacío de poder.
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha sido descrito por agencias estadounidenses como una organización criminal transnacional con una estructura de mando flexible y de tipo franquicia. Este modelo combina una jefatura central con células regionales o grupos asociados que conservan cierto margen de autonomía operativa. Según la DEA, esta forma de organización ha sido una de las claves de su crecimiento, ya que le permite expandirse con rapidez, adaptarse a condiciones locales y diversificar sus actividades ilícitas sin depender de una cadena de mando completamente centralizada.
Una de las principales ventajas de este sistema para las células regionales es la posibilidad de aprovechar el nombre, la protección y las redes del CJNG, lo que facilita el acceso a rutas de tráfico, contactos corruptos y mercados ilícitos ya establecidos. A cambio, la dirigencia central obtiene una red más amplia de operadores, capacidad de presencia en distintos territorios y una mayor flexibilidad para redistribuir funciones como transporte, almacenamiento, distribución, cobro de extorsiones o control local de economías ilegales. Este modelo también dificulta parcialmente la desarticulación del grupo, ya que la captura o caída de una célula no necesariamente paraliza al resto de la organización.
La DEA también ha señalado que la capacidad del CJNG para sostener este esquema se apoya en una combinación de recursos financieros, uso sistemático de la violencia y acceso a redes de corrupción. Dentro de su estructura, Los Cuinis han sido identificados por autoridades estadounidenses como una organización estrechamente vinculada a su desarrollo y a sus finanzas, especialmente en actividades de lavado de dinero. En conjunto, este modelo organizativo ha permitido que el CJNG consolide una presencia amplia en México y proyecte operaciones fuera del país, manteniendo al mismo tiempo una estructura adaptable y resistente frente a la presión de las autoridades.
El Grupo Élite, también identificado en algunas fuentes como «Fuerzas Especiales Grupo Élite», habría surgido aproximadamente entre 2018 y 2019, consolidándose públicamente en 2019 como una de las principales fuerzas de choque del CJNG. Reportes de inteligencia identificaron inicialmente a Juan Carlos Valencia González, «El 03», como su principal dirigente, mientras que Ricardo Ruiz Velasco, «El Doble R», ha sido señalado como uno de sus principales mandos operativos.
La célula ha tenido presencia principalmente en Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Zacatecas, donde ha participado en enfrentamientos contra organizaciones rivales como el Cártel Nueva Plaza, Cárteles Unidos, Cártel de Santa Rosa de Lima y Grupo Flechas, respectivamente, así como en operaciones destinadas a disputar o defender territorios estratégicos. Entre sus características se encuentra el empleo de convoyes y una estructura orientada a operaciones de alto impacto. Su aparición pública en 2020 estuvo acompañada de videos propagandísticos que mostraban a integrantes de la organización identificados con el nombre del grupo. Fuentes militares también lo relacionaron con el ataque en el que fueron asesinados siete policías en Villagrán, Guanajuato, en diciembre de 2019.
El Grupo Delta, también conocido como «Los Deltas», constituye una de las estructuras armadas más antiguas vinculadas con el CJNG. Sus antecedentes se remontan a la etapa previa a la consolidación del cártel, y reportes atribuidos a la entonces Procuraduría General de la República (PGR) señalaron a Martín Arzola Ortega, «El 53», como uno de sus primeros dirigentes. Fuentes posteriores han situado su operación como estructura diferenciada desde aproximadamente 2017 o 2018.
Su estructura y liderazgo han cambiado con el tiempo. Armando Gómez Núñez, «Delta 1» o «Máximo», fue identificado como uno de sus dirigentes, mientras que reportes de inteligencia y fuentes periodísticas también han relacionado con su mando a Francisco Javier Gudiño Haro, «La Gallina» y Carlos Andrés Rivera Varela, «La Firma», principalmente en Puerto Vallarta. Sus operaciones han sido documentadas en el Área metropolitana de Guadalajara, así como en la región costera de Jalisco y Nayarit, y fuentes recientes también han reportado presencia de células relacionadas en otras entidades.
Dentro del CJNG, Los Deltas han sido relacionados con el reclutamiento de nuevos integrantes, incluidos casos de reclutamiento forzado señalados por las autoridades, el adiestramiento de sicarios, la adquisición y tráfico de armas, el control territorial y el trasiego y venta de drogas. La estructura adquirió especial notoriedad por su presunta relación con centros de adiestramiento, incluido el Rancho Izaguirre de Teuchitlán, investigado por las autoridades como un lugar utilizado para reclutamiento y entrenamiento.
A la célula también se le han atribuido, según investigaciones y reportes de inteligencia, ataques contra funcionarios y otras operaciones de alto impacto, entre ellas destacan el asesinato del secretario de Turismo de Jalisco, Jesús Álvarez Gallegos en marzo de 2013; el atentado contra el exfiscal de Jalisco, Luis Carlos Nájera en mayo de 2018; su presunta participación en la planeación del atentado contra Omar García Harfuch en junio de 2020; así como el asesinato del exgobernador jalisciense Aristóteles Sandoval en diciembre del mismo año.
Las «Fuerzas Especiales Mencho» son una estructura armada cuyo nombre hace referencia a Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», fundador y antiguo líder del CJNG. Su fecha exacta de creación y número de integrantes no han sido revelados públicamente. La información disponible las describe como una unidad integrada por células y comandantes con responsabilidades específicas, más que como un grupo cuya estructura completa haya sido documentada de forma pública.
Las FEM han sido relacionadas con operaciones de protección y seguridad de dirigentes del CJNG, acciones armadas contra grupos rivales y control de zonas estratégicas, principalmente en la zona limítrofe entre Michoacán y Jalisco, donde opera una de sus subdivisiones más conocidas públicamente ha sido la «Operativa Yogurt», encabezada por Abraham Jesús Ambriz Cano, «El Yogurt», la cual integra mercenarios exmilitares colombianos para combatir a grupos rivales en Michoacán.
El Grupo Élite Delictivo de Reacción Inmediata, conocido por las siglas «GEDDRI», es una estructura armada vinculada con el CJNG. Algunas fuentes lo denominan simplemente «GEDRI» y lo sitúan en la región de los Altos de Jalisco.
Reportes periodísticos basados en información de inteligencia han identificado a Gonzalo Mendoza Gaytán, «El Sapo», como uno de sus principales dirigentes. La estructura habría tenido como función realizar operaciones armadas de reacción rápida y combatir a grupos rivales como el Grupo Flechas del Cártel de Sinaloa, en los municipios de Lagos de Moreno, Teocaltiche y Encarnación de Díaz.
La estructura también fue vinculada con la desaparición de cinco jóvenes en Lagos de Moreno, Jalisco, en agosto de 2023. En diciembre de ese año, autoridades detuvieron a cinco presuntos integrantes del GEDDRI, señalados por su posible participación en el caso.
Los Guerreros son una estructura vinculada a la familia Guerrero, con presencia histórica en la frontera entre Michoacán y Jalisco, principalmente en la localidad michoacana de Tinaja de Vargas, municipio de Tanhuato. Entre sus integrantes y dirigentes han figurado miembros de la familia Guerrero, entre ellos Javier Guerrero Martínez, abatido en 2011, Heraclio Guerrero Martínez, «El Tío Lako», su hijo Rubén Guerrero Valadez, «El R1», y sus sobrinos Javier Guerrero Covarrubias y Adrián Alonso Guerrero Covarrubias, «El 08», este último señalado como ahijado de Nemesio Oseguera Cervantes «El Mencho».
La fecha exacta de formación del grupo no está documentada, aunque sus antecedentes se remontan a varias décadas antes de la consolidación del CJNG. Dentro de la organización, Los Guerreros han funcionado como una estructura de apoyo armado y control territorial. Una de sus subdivisiones es «Los Panteras», brazo armado atribuido a «El 08», con presencia reportada en Jalisco, Michoacán y otras zonas del occidente del país. La relación del clan con el CJNG quedó evidenciada por la participación de algunos de sus integrantes en la estructura de mando del cártel; Rubén Guerrero, por ejemplo, fue identificado por la Secretaría de la Defensa Nacional como integrante de Los Guerreros y murió durante el operativo contra «El Mencho» en febrero de 2026.
Gente del Jardinero es el nombre utilizado para referirse a la red criminal construida alrededor de Audias Flores Silva, «El Jardinero», uno de los principales operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La estructura se desarrolló principalmente durante la década de 2010 y extendió su presencia por Nayarit, Jalisco, Zacatecas y Sinaloa. Dentro de su red han sido identificadas distintas células, entre ellas «La Seriesada», dirigida por Francisco Jaramillo Valdovinos, «El Serio» o «El Seriecito», uno de los operadores relacionados con Flores Silva. La Seriesada adquirió notoriedad por su expansión hacia Guerrero y Morelos, donde ha sido vinculada con actividades de control territorial y enfrentamientos con grupos rivales.
Durante 2025 también se reportó la formación de las «Fuerzas Especiales Unión (FEU)», una alianza operativa entre sectores del CJNG y Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa, atribuida a la estructura de Flores Silva. Las FEU fueron identificadas principalmente en Sinaloa, especialmente en municipios del sur del estado como Escuinapa, Rosario y Concordia, en el contexto de la disputa interna del Cártel de Sinaloa, así como en Mexicali, Baja California, donde se reportó su presencia como parte de la expansión de esta alianza hacia el noroeste del país. Tras la captura de «El Jardinero» en 2026, distintos reportes señalaron una posible reorganización de sus operadores y estructuras regionales.
Los Cabos fue una célula armada que operó principalmente en Tijuana y otras zonas de Baja California, vinculada al CJNG durante la segunda mitad de la década de 2010. De acuerdo con una acusación federal estadounidense, su función era asegurar para el CJNG el control de la ruta de tráfico de drogas entre Tijuana y San Diego. La estructura estuvo encabezada por varios operadores, entre ellos Edgar Alejandro Herrera Pardo «El Caimán», Carlos Lorenzo Hinojosa Guerrero «Cabo 96», Edgar Pérez Villa «Cabo 89» e Israel Alejandro Vázquez Vázquez «Cabo 50».
La organización adquirió notoriedad por su participación en la violencia de Tijuana. Según los documentos judiciales estadounidenses, durante aproximadamente seis meses de intervenciones telefónicas autorizadas sus dirigentes habrían planeado más de 150 homicidios, principalmente en Tijuana. Entre los casos atribuidos por los fiscales se encontraba el asesinato de dos adolescentes estadounidenses ocurrido en 2018, además de ataques contra policías.
La relación con el CJNG, sin embargo, no permaneció necesariamente intacta. Alrededor de 2019, la estructura se separó del cártel debido a diferencias con su dirigencia, dando lugar a enfrentamientos entre antiguos aliados.Posteriormente, algunos de sus principales integrantes fueron relacionados con el Cártel de Sinaloa, entre ellos Édgar Pérez Villa, «Cabo 89», quien fue identificado en 2021 como operador de dicha organización en Tijuana.
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha sido descrito por autoridades de seguridad como una organización criminal con una cartera de actividades ilícitas diversificada, tanto dentro de México como en el extranjero. Aunque el narcotráfico continúa siendo su actividad más visible y rentable, distintos informes oficiales sostienen que su funcionamiento no se limita al tráfico de drogas, sino que incluye otras economías ilegales y mecanismos de control territorial que fortalecen su capacidad operativa.
En el ámbito nacional, el CJNG ha sido vinculado principalmente con la producción, transporte y distribución de drogas ilícitas, especialmente metanfetamina y fentanilo, así como cocaína, heroína y, en menor medida, marihuana. Una parte importante de estas actividades depende del acceso a puertos, rutas terrestres y zonas fronterizas, así como del establecimiento de laboratorios clandestinos y redes de distribución regional. Además de las drogas, autoridades estadounidenses han atribuido al grupo la participación en otras actividades ilícitas como la extorsión, el tráfico de migrantes, el robo de combustibles y el tráfico de armas. Estas actividades complementarias le permiten diversificar ingresos, reforzar su control local y ampliar su capacidad de coerción sobre comunidades, empresas y autoridades. En varias regiones, la combinación de violencia, intimidación y corrupción ha sido señalada como un mecanismo para proteger rutas, asegurar mercados ilícitos y neutralizar a organizaciones rivales o a instituciones del Estado.
La diversificación de actividades dentro de México también responde a una lógica organizativa. Un grupo con presencia en múltiples estados puede aprovechar sus células locales para operar distintos negocios ilícitos según las condiciones del territorio. En unos lugares, el interés principal puede centrarse en el tráfico de drogas; en otros, en la extorsión, el cobro de piso, el robo de hidrocarburos o el control de corredores estratégicos. Esta flexibilidad le permite sostener ingresos incluso cuando una actividad concreta enfrenta presión gubernamental o competencia criminal. Asimismo, la combinación entre actividades de alto volumen, como el narcotráfico, y actividades de control local, como la extorsión, contribuye a consolidar una presencia más duradera en ciertas zonas.
En el plano internacional, el CJNG ha sido identificado como una organización con presencia en decenas de países. La DEA señaló en 2025 que el grupo ha establecido presencia en más de 40 países y que sus asociados, facilitadores y afiliados operan también en gran parte del territorio de Estados Unidos. Su papel internacional ha sido descrito sobre todo en relación con el tráfico de fentanilo, metanfetamina, cocaína y otras drogas hacia el mercado estadounidense, apoyado en redes de transporte, almacenamiento, lavado de dinero y distribución mayorista. Según informes oficiales, el grupo mantiene cadenas de suministro transnacionales que incluyen la obtención de precursores químicos, la manufactura en laboratorios clandestinos y el envío de cargamentos mediante rutas terrestres, marítimas y aéreas.
Fuera de América del Norte, diversos reportes han señalado la expansión de organizaciones criminales mexicanas, incluido el CJNG, hacia mercados como Australia y Nueva Zelanda, donde su interés se ha asociado al tráfico de metanfetamina y cocaína en coordinación con redes criminales locales. Este tipo de expansión internacional no siempre implica una ocupación territorial directa, sino la creación de enlaces con intermediarios, distribuidores, operadores logísticos y estructuras de lavado de dinero. De esta forma, la proyección internacional del CJNG se entiende menos como una presencia uniforme y más como una red adaptable de socios, facilitadores y nodos criminales que le permite mover mercancías, capitales e insumos a través de distintos países. En conjunto, esta combinación de actividades nacionales e internacionales ha sido una de las bases de su consolidación como una de las organizaciones criminales más influyentes surgidas en México en el siglo XXI.
El 25 de agosto de 2012, un operativo federal en Tonaya, Jalisco, contra presuntos integrantes del CJNG derivó en un enfrentamiento que dejó seis supuestos miembros de la organización muertos y tres elementos federales heridos. Posteriormente, se registraron al menos 22 bloqueos y quema de vehículos en distintos puntos de Jalisco, hechos atribuidos a integrantes del CJNG como represalia por el operativo. Durante la jornada circularon versiones sobre la supuesta captura de Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», líder del CJNG, aunque la Policía Federal negó que hubiera sido detenido.
El 6 de abril de 2015, en la carretera que va de Mascota a Puerto Vallarta, a través de la sierra de Amula, a la altura del poblado de Soyatán en Jalisco, un tiroteo dejó como saldo 15 policías muertos. Se le adjudica este atentado al Cártel Jalisco Nueva Generación, en represalia por acciones de la policía en una fecha reciente.
El 1 de mayo de 2015, por la presunta detención (que al final no fue verídica) del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», el cártel efectúa una serie de ataques coordinados en el estado de Jalisco contra de las fuerzas federales, desencadenando una serie de narcobloqueos en la zona metropolitana de carreteras y poblaciones, generando incendios de vehículos, gasolineras y sucursales bancarias. Además de los narcobloqueos, los sicarios, supuestamente pertenecientes al Cártel Jalisco Nueva Generación, derribaron un helicóptero del ejército matando a nueve militares. Este ataque, generado de manera coordinada, se extendió a diversos estados de la República Mexicana, entre ellos Colima, Guanajuato y Michoacán. Con base en los acontecimientos registrados, se activó el Código Rojo, el cual representa un estado de alerta a la población, del cual surgió una paranoia cuando llegaban imágenes de autos totalmente incendiados, gasolineras en llamas y sucursales bancarias totalmente desmanteladas. Así mismo, estos hechos provocaron una serie de rumores sobre el estado de transporte y movimiento de las personas y hasta la falta de libertad de los gobernantes del estado.
El 22 de mayo de 2015, se da un enfrentamiento entre miembros de la Policía Federal y miembros del cártel en la comunidad de Tanhuato, Michoacán. En dicho enfrentamiento mueren 42 miembros del cártel y 1 policía. De acuerdo con reportes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, al menos 22 de los 42 sicarios abatidos en el enfrentamiento, fueron ejecutados de manera arbitraria. Indican que había evidencia en tortura a detenidos, manipulación de cadáveres y alteración de la escena. En el informe presentado el 18 de agosto de 2016, según detalla Luis Raúl González Pérez (presidente de la CNDH), se acreditaron hechos que implican graves violaciones a derechos humanos atribuibles a servidores públicos con nueve tipos distintos de violaciones.
El 15 de agosto de 2016, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán, fueron secuestrados junto con otras cuatro personas en el restaurante La Leche, en Puerto Vallarta, Jalisco. El secuestro fue atribuido por autoridades y fuentes de inteligencia a integrantes del CJNG, y se produjo en el contexto de la creciente disputa entre esta organización y el Cártel de Sinaloa. Ambos hermanos fueron liberados aproximadamente una semana después, tras una presunta intervención de Ismael «El Mayo» Zambada.
El 21 de mayo de 2018, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, exfiscal general de Jalisco y entonces secretario del Trabajo estatal, sufrió un atentado en la zona de Chapultepec, en Guadalajara, cuando salía de un restaurante. Nájera resultó herido y posteriormente el gobernador Aristóteles Sandoval atribuyó el ataque al CJNG. Tras el atentado se registraron enfrentamientos y bloqueos en distintos puntos de la Zona metropolitana de Guadalajara, presuntamente como reacción a la detención de varios de los agresores. El episodio dejó tres personas muertas y 15 heridas. En 2020, cinco hombres fueron sentenciados por delitos relacionados con el ataque.
El 30 de noviembre de 2018, dos granadas fueron lanzadas contra el Consulado de Estados Unidos en Guadalajara, Jalisco, causando daños en el inmueble, pero sin dejar personas heridas. El ataque fue investigado por autoridades mexicanas y estadounidenses y posteriormente fue relacionado públicamente con el CJNG; sin embargo, la organización se deslindó mediante mensajes difundidos en Guadalajara, por lo que su responsabilidad no quedó establecida de manera concluyente.
El 19 de abril de 2019, atacan un bar donde festejaban una fiesta de cumpleaños de una mujer de 52 años, ingresaron preguntando por «La Beky», la administradora de un bar en Minatitlán, Veracruz, y comenzaron a abrir fuego. Murieron 14 personas y a otras tres resultaron heridas. Este crimen es conocido como la Masacre de Minatitlán.
El 24 de julio de 2019, los ciudadanos israelíes Alon Azulay y Benjamin Yeshurum Sutchi, fueron asesinados en un restaurante de la plaza comercial Artz Pedregal, en la Ciudad de México. Las investigaciones señalaron que ambos tenían antecedentes relacionados con actividades criminales y que el ataque podría haber estado relacionado con una disputa entre organizaciones delictivas, incluyendo al CJNG, a quién se le atribuye el doble homicidio.
El 8 de agosto de 2019, fueron localizados 19 cadáveres en distintos puntos de Uruapan, Michoacán. Junto a los cuerpos fueron colocadas mantas con amenazas dirigidas contra presuntos integrantes de grupos rivales. El CJNG se atribuyó los hechos mediante dichas mantas, en el contexto de la disputa que mantenía con Los Viagras, por el control territorial de la región. Este acontecimiento es recordado como la Masacre de Uruapan.
El 27 de agosto de 2019, sicarios ingresaron a un bar popular conocido como «El Caballo Blanco» en Coatzacoalcos, Veracruz, y abrieron fuego contra las personas en el interior. El saldo de este ataque fue de 32 muertos y 13 heridos. Este hecho es conocido como la Masacre de Coatzacoalcos de 2019.
El 14 de octubre de 2019, un grupo de policías estatales fue emboscado en la comunidad de El Aguaje, municipio de Aguililla, Michoacán. El ataque dejó 13 agentes muertos y fue atribuido por las autoridades al CJNG, en el marco de la disputa de la organización contra grupos rivales por el control de Aguililla y otras zonas de Tierra Caliente.
El 6 de diciembre de 2019, atacaron con disparos la casa y automóviles de Misael González, exlíder de las autodefensas del municipio de Coalcomán, Michoacán, además incendiaron un autobús de pasajeros. No se reportaron muertos o heridos en los sucesos.
El 25 de abril de 2020, sicarios del CJNG asaltan un campamento clandestino de Los Viagras en Aguililla, Michoacán. Según las autoridades el ataque y posterior persecución dejó a 21 personas sin vida, 12 de ellos fueron hallados en un predio en la comunidad de El Aguaje, seis en un barranco cercano a dicho campamento, los cuales habían sido incinerados y tres fallecidos más en el rancho La Huerta.
El 16 de junio de 2020, el juez federal Uriel Villegas Ortiz fue asesinado junto con su esposa, Verónica Barajas, en su domicilio de Colima. Villegas había intervenido en procesos relacionados con integrantes del CJNG, por lo que las autoridades investigaron la posible participación de la organización; uno de los detenidos, Jaime Tafolla Ortega, alias «El Alacrán», fue señalado como presunto implicado en el homicidio.
El 26 de junio de 2020, Omar García Harfuch, entonces Secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, sufrió un atentado en Lomas de Chapultepec. García Harfuch resultó herido, mientras que tres personas murieron. El funcionario atribuyó el ataque al CJNG, y posteriormente fueron detenidos y procesados varios presuntos participantes.
El 1 de julio de 2020, un grupo armado irrumpió en un centro de rehabilitación de Irapuato, Guanajuato, y asesinó a 24 personas, mientras que otras siete resultaron heridas. El ataque ocurrió en el contexto de la disputa entre el Cártel de Santa Rosa de Lima y el CJNG por el control de actividades criminales en Guanajuato.
El 16 de agosto de 2020, es asesinado el exdiputado jalisciense Miguel Medina Hernández tras un ataque en el que recibió ocho impactos de bala cuando iba a bordo de su camioneta en el municipio de Tonalá, Jalisco. Dos días después, se da un enfrentamiento entre miembros de la Guardia Nacional y miembros del CJNG. Los hechos ocurrieron en un camino que conecta a las localidades de Cheranguerán y San Lorenzo, esto en el municipio de Uruapan.
El 18 de diciembre de 2020, Aristóteles Sandoval, exgobernador de Jalisco, fue asesinado en un restaurante-bar de Puerto Vallarta. El ataque ocurrió cuando se encontraba en el establecimiento y posteriormente se produjo un enfrentamiento entre sus escoltas y los agresores. Las investigaciones de autoridades de Jalisco señalaron a integrantes del CJNG como presuntos responsables y relacionaron el homicidio con operadores de la organización en Puerto Vallarta.
El 25 de junio de 2021, se registró un enfrentamiento entre integrantes del CJNG y Cártel de Sinaloa, en la comunidad de San Juan Capistrano, municipio de Valparaíso, Zacatecas, cerca de los límites con Jalisco y Durango. El enfrentamiento se prolongó durante varias horas y dejó 18 personas muertas, según la Secretaría de Seguridad Pública de Zacatecas. Las autoridades señalaron que las víctimas pertenecían presuntamente a ambos grupos criminales. El hecho ocurrió en medio de la disputa entre el CJNG y un grupo vinculado al Cártel de Sinaloa conocido como Grupo Flechas, por el control territorial de Zacatecas.
El 27 de febrero de 2022, un grupo armado irrumpió en un velorio en San José de Gracia, Michoacán, y asesinó a varias personas. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana señaló inicialmente que el ataque podría estar relacionado con una disputa entre grupos criminales. Las investigaciones apuntaron a un enfrentamiento entre una célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y un grupo rival conocido como «Los Pájaros Sierra», surgido de una escisión del propio CJNG.
El 10 de marzo de 2022, César Arturo Valencia Caballero, presidente municipal de Aguililla, Michoacán, fue asesinado mientras se encontraba a bordo de su vehículo en la cabecera municipal. Valencia Caballero había asumido el cargo apenas seis meses antes, en un municipio que entonces se encontraba bajo una fuerte disputa entre grupos del crimen organizado. Las autoridades estatales identificaron posteriormente a presuntos responsables del homicidio y señalaron que el asesinato podría estar relacionado con el conflicto entre el CJNG y grupos rivales por el control de Aguililla.
El 27 de marzo de 2022, un grupo armado irrumpió en un palenque clandestino de la comunidad de Las Tinajas, municipio de Zinapécuaro, Michoacán, donde se realizaba una pelea de gallos. El ataque dejó 20 personas muertas y varias heridas. La Fiscalía General del Estado de Michoacán atribuyó la agresión al grupo criminal conocido como «Los Correa», en el contexto de su disputa con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). De acuerdo con las investigaciones, el objetivo principal del ataque habría sido un integrante del CJNG, por lo que la masacre fue considerada parte del conflicto entre ambas organizaciones. Este hecho es recordado como la Masacre de Zinapécuaro.
El 23 de mayo de 2022, un ataque armado contra el «Hotel Gala» y dos bares en Celaya, Guanajuato, dejó 11 personas muertas y cinco heridas. Las autoridades señalaron al Cártel de Santa Rosa de Lima como responsable del ataque. En el lugar fueron encontrados mensajes con referencias al CJNG, por lo que el hecho fue situado en el contexto de la disputa entre ambas organizaciones por el control de actividades criminales en Guanajuato. A este hecho se le conoce como la Masacre de Celaya.
Entre el 9 y 10 de agosto de 2022, se registraron bloqueos, incendios de vehículos y establecimientos comerciales y otros actos de violencia en distintos municipios de Jalisco y Guanajuato, como reacción a un operativo de fuerzas federales en Ixtlahuacán del Río, Jalisco. El objetivo del operativo era detener a Ricardo Ruiz Velasco, alias «El Doble R» o «El Tripa», identificado por autoridades como uno de los principales mandos del «Grupo Élite», brazo armado del CJNG, sin embargo, logró escapar.
El fin de semana entre el 12 y 13 de agosto de 2022, integrantes del CJNG causaron terrorismo contra el gobierno y los ciudadanos del estado de Baja California dónde quemaron unidades del transporte público. Esto fue anunciado con tiempo, por lo que las autoridades locales declararon un toque de queda en todo el estado. Autoridades como la Policía Municipal de Mexicali, la Fiscalía General del Estado de Baja California, además de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano protegieron el estado durante los ataques.
El 5 de octubre de 2022, un grupo armado atacó distintos puntos de San Miguel Totolapan, Guerrero, causando la muerte de 20 personas, entre ellas el presidente municipal Conrado Mendoza Almeida, su padre y exalcalde Juan Mendoza Acosta, así como varios policías y funcionarios municipales. Las autoridades señalaron a «Los Tequileros» como presuntos responsables y situaron el ataque dentro de la disputa por el control de la región de Tierra Caliente entre dicho grupo y La Familia Michoacana. Los Tequileros habían reaparecido públicamente poco antes del ataque y, desde años anteriores, habían sido relacionados con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El entonces subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía Berdeja, describió la masacre como parte del conflicto entre Los Tequileros, vinculados al CJNG, y La Familia Michoacana. Este hecho se le conoce como la Masacre de San Miguel Totolapan.
El 15 de octubre de 2022, se registró un ataque en el bar «La Texana» de Irapuato, Guanajuato, donde fueron asesinadas 12 personas y tres resultaron heridas. El ataque ocurrió en una región disputada entre el CJNG, el Cártel de Santa Rosa de Lima y el Cártel de Sinaloa. Algunas investigaciones periodísticas lo situaron dentro de esta disputa criminal.
El 10 de diciembre de 2022, el coronel de Caballería Diplomado de Estado Mayor, José Isidro Grimaldo Muñoz, fue privado de la libertad mientras se encontraba de vacaciones en Tapalpa, Jalisco y viajaba hacia Zacatecas. Posteriormente, autoridades informaron que había sido asesinado y localizaron su cuerpo en Guadalajara. La investigación vinculó el crimen con integrantes del CJNG.
El 15 de diciembre de 2022, el periodista Ciro Gómez Leyva sufrió un intento de asesinato en Ciudad de México cuando regresaba a su domicilio. Dos individuos le dispararon contra su vehículo, pero sobrevivió gracias al blindaje. Las investigaciones derivaron en la detención y condena de varios participantes; posteriormente surgieron señalamientos sobre una posible relación con el CJNG, aunque su responsabilidad directa en el ataque no ha sido plenamente esclarecida.
El 11 de julio de 2023, un atentado con minas ocurrió en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, cuando personal de la Fiscalía de Jalisco y policías municipales acudían a un punto tras un reporte sobre un supuesto hallazgo de una fosa común, dejando como saldo seis muertos (cuatro oficiales y dos madres buscadoras) y más de 14 heridos. Este hecho es recordado como el Atentado de Tlajomulco de 2023.
El 11 de agosto de 2023, cinco jóvenes desaparecieron en Lagos de Moreno, Jalisco, después de acudir a una feria local. Durante la investigación, la Fiscalía de Jalisco aseguró inmuebles relacionados con el caso, donde fueron encontrados indicios como manchas de sangre, prendas y restos óseos. Las autoridades consideraron que el caso estaba relacionado con el crimen organizado, en una región donde el CJNG y grupos del Cártel de Sinaloa mantienen una disputa territorial; sin embargo, la responsabilidad directa del CJNG por la desaparición no fue establecida judicialmente.
El 3 de junio de 2024, Yolanda Sánchez Figueroa, presidenta municipal de Cotija, Michoacán, fue asesinada a tiros en el centro de la localidad junto con uno de sus escoltas. Autoridades señalaron a integrantes del CJNG como presuntos responsables del ataque. Como antecedente, en septiembre de 2023 Sánchez Figueroa había sido secuestrada por un grupo armado en Zapopan, Jalisco, y liberada días después; el hecho también fue atribuido presuntamente a integrantes de la organización.
El 29 de junio de 2024, un enfrentamiento entre grupos criminales en el municipio de La Concordia, Chiapas, dejó 19 personas muertas. La mayoría de las víctimas fueron identificadas como presuntos integrantes del CJNG, mientras que el Cártel de Sinaloa se atribuyó públicamente el ataque. El hecho ocurrió en el contexto de la disputa entre ambas organizaciones por el control de la región fronteriza con Guatemala. Este acontecimiento es conocido como la Masacre de La Concordia.
El 9 de noviembre de 2024, un grupo armado vinculado al Cártel de Santa Rosa de Lima atacó el bar «Los Cantaritos», ubicado en el centro histórico de Santiago de Querétaro, Querétaro. El ataque dejó 10 personas muertas y 13 heridas. Entre las víctimas se encontraba Fernando González Núñez, alias «La Flaca», señalado como presunto integrante del CJNG, por lo que las autoridades investigaron el ataque como parte de una posible disputa entre ambos grupos. Este acontecimiento se le conoce como la Masacre de Querétaro de 2024.
El 17 de junio de 2025, Martha Laura Mendoza Mendoza, presidenta municipal de Tepalcatepec, Michoacán, fue asesinada junto con su esposo, Ulises Sánchez Ochoa, frente a su domicilio; un hijo de la pareja resultó herido. Mendoza era hermana de Blanca Yesenia Mendoza Mendoza, esposa de Juan José Farías Álvarez, alias «El Abuelo», dirigente del Cártel de Tepalcatepec y antiguo aliado de Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», con quien posteriormente rompió relaciones. El Cártel de Tepalcatepec mantiene una disputa con el CJNG por el control de la región, por lo que el asesinato fue investigado en el contexto de dicha rivalidad. Algunas fuentes señalaron al CJNG como presunto responsable del ataque, aunque esta atribución no había sido establecida judicialmente.
El 1 de noviembre de 2025, Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, Michoacán, fue asesinado a tiros durante las celebraciones del Día de Muertos en el centro de la ciudad. Las investigaciones de las autoridades vincularon el homicidio con una célula afín al CJNG y señalaron posteriormente a Ramón Ángel Álvarez Ayala, alias «R1», como presunto autor intelectual.
El 6 de diciembre de 2025, un coche bomba explotó frente a las instalaciones de la Policía Comunitaria de Coahuayana, Michoacán, causando la muerte de al menos cinco personas y dejando varios heridos. El ataque dañó viviendas, vehículos y establecimientos cercanos. La Fiscalía de Michoacán señaló al CJNG como posible responsable, en el contexto de la disputa que mantiene con grupos de autodefensa de la región. Posteriormente, las autoridades informaron que el artefacto había sido activado a distancia y que la investigación quedó a cargo de la Fiscalía General de la República.
El 25 de enero de 2026, un grupo armado atacó un campo de fútbol en la comunidad de Loma de Flores, en Salamanca, Guanajuato, dejando 11 personas muertas y 12 heridas. Las primeras investigaciones de las autoridades señalaron como presuntos responsables a integrantes del Cártel de Santa Rosa de Lima, en el contexto de su disputa con el CJNG por el control territorial de Guanajuato. Cinco de las víctimas fueron identificadas como integrantes de una empresa de seguridad privada vinculada al CJNG. Tres presuntos responsables fueron detenidos días después. Este hecho se le conoce como la Masacre de Salamanca de 2026.
El CJNG es la organización criminal con mayor presencia en Querétaro, especialmente al sur del estado, donde se encuentra la mayor parte de la población con los municipios de Santiago de Querétaro (la capital del estado), San Juan del Río, Corregidora y El Marqués. Así como en las demarcaciones de Huimilpan, Amealco, Pedro Escobedo, Colón y Tequisquiapan, los cuales colindan con los estados de Michoacán, el Estado de México e Hidalgo. También controla algunos municipios fronterizos adyacentes a San Luis Potosí. El territorio del norte (Sierra Gorda Queretana) se especula esta en disputa con los Zetas y el Cártel del Golfo, contra quienes luchan por controlar los municipios de Jalpan de Serra, Pinal de Amoles, San Joaquín y Landa de Matamoros.
Durante 2024 se ha señalado al estado de Chiapas como un punto indispensable para el cártel, esto debido a su ubicación geográfica, crucial para el tráfico de drogas y de migrantes desde Sudamérica hacia México y Estados Unidos. Además de que el CJNG se beneficia del elevado estado de marginación de dicha entidad para el reclutamiento de jóvenes, obligándolos a trabajar para el cártel ya sea por sobornos o amenazas. Otra razón imprescindible es la vasta extensión de selvas y áreas rurales de difícil acceso que proporciona al CJNG un área ideal para operar con relativa impunidad. Estas zonas remotas y con poca presencia gubernamental facilitan el cultivo de amapola y marihuana, así como la instalación de laboratorios clandestinos para la producción de drogas sintéticas como la metanfetamina y el fentanilo.
La presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación en el estado de Zacatecas se intensificó desde finales de la década de 2010, como parte de su expansión hacia el norte del país. La entidad posee una ubicación estrátegica al conectar el Bajío con el noreste y norte de México, lo que la convierte en un corredor clave para el tránsito de drogas y otras actividades ilícitas.
El CJNG ha buscado consolidarse en municipios relevantes como Fresnillo, Guadalupe, Jerez y la capital estatal, donde el control de carreteras y rutas logísticas resulta fundamental. Esta expansión ha derivado en disputas territoriales, principalmente con el Cártel de Sinaloa, a través de diversas facciones. La competencia por estas zonas ha provocado una fragmentación del control territorial y un aumento significativo de la violencia.
Entre 2020 y 2022, Zacatecas registró altos niveles de homicidios, asociados a entrentamientos entre grupos criminales, bloqueos carreteros y ataques a fuerzas de seguridad. Un caso destacado ocurrió en enero de 2022. cuando varios cuerpos fueron abandonados en un vehículo frente al Palacio de Gobierno estatal.
Además de la confrontación directa, el CJNG ha sido vinculado con actividades como extorsión y producción de fentanilo, metanfetaminas y marihuana, además de tráfico de armas y personas, principalmente la trata de blancas.
La presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación en el estado de Aguascalientes se ha documentado desde finales de la década de 2010 como parte de su expansión desde Jalisco hacia el Bajío y el centro-norte del país. La entidad tiene relevancia estratégica por su conexión con Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potosí, lo que la convierte en un corredor Logístico para el traslado de drogas, armas y otros recursos ilícitos.
A nivel operativo, se han identificado células del CJNG en municipios como Rincón de Romos y Jesús María, donde se han llevado a cabo operativos relevantes. En julio de 2025, autoridades federales y estatales desmantelaron un campamento en Rincón de Romos, con la detención de 18 presuntos integrantes y el aseguramiento de armas largas, municiones y equipo táctico. Este evento fue seguido por bloqueos carreteros y quema de vehículos, lo que evidenció la capacidad de respuesta del grupo. Asimismo, en ese mismo periodo se reportaron hasta 27 detenciones adicionales vinculadas a esta organización.
Entre las actividades detectadas del CJNG en la entidad se incluyen el tráfico de drogas, el establecimiento de rutas logísticas, el uso de campamentos operativos, así como la posesión y traslado de armamento. También se han documentado acciones como bloqueos y ataques dirigidos en respuesta a operativos de seguridad.
En cuanto a la dinámica criminal, el CJNG mantiene disputas con células vinculadas al Cártel de Sinaloa y otros grupos regionales, aunque la violencia ha sido más focalizada que en estados vecinos.
La presencia del CJNG en el estado de Guanajuato se consolidó a partir de 2017-2018, en el contexto de su expansión hacia el Bajío. La entidad adquirió gran relevancia estratégica por su infraestructura industrial, su red de carreteras y, especialmente, por el mercado ilícito de combustibles (huachicol), lo que la convirtió en un punto clave para las operaciones delictivas.
El CJNG mantiene una confrontación directa con el Cártel de Santa Rosa de Lima, conflicto centrado en el control del robo de hidrocarburos y las rutas de distribución. Esta disputa ha sido una de los principales factores del aumento de la violencia en el estado, particularmente en el denominado "corredor industrial", que incluye municipios como Celaya, Salamanca, Irapuato y León.
Entre los casos relevantes destaca la captura en agosto de 2020 de José Antonio Yépez Ortiz, líder Cártel de Santa Rosa de Lima, por fuerzas federales en el municipio de Juventino Rosas. Este evento debilitó a dicha organización y permitió al CJNG ampliar su incluencia en varias zonas del estado.
En cuanto a actividades, el CJNG ha sido vinculado con el tráfico de drogas, el robo de combustible, la extorsión a comercios y el control de mercados locales ilícitos. Asimismo, se han documentado ataques a instalaciones de seguridad, bloqueos carreteros y el uso de vehículos incendiados como método de presión ante operativo.
Durante el periodo de 2019-2021, Guanajuato registró algunos de los niveles más altos de homicidios en México, con más de 3,000 casos anuales, asociados en gran medida a la disputa entre estas organizaciones.
La presencia del CJNG en el estado de Veracruz se consolidó a partir de la segunda mitad de la década de 2010, en un contexto de fragmentación de grupos criminales locales. La entidad posee una importancia estratégica debido a su extensa costa en el Golfo de México y a la presencia de puertos clave como Veracruz y Coatzacoalcos, utilizados para el tráfico de drogas y el ingreso de precursores químicos.
El CJNG ha disputado el control territorial con organizaciones como el Cártel del Golfo, remanentes de Los Zetas y grupos locales como el Cártel de Sinaloa en algunas regiones. Estas confrontaciones se han concentrado en zonas estratégicas del estado, incluyendo la región sur (Coatzacoalcos, Minatitlán) y el corredor central (Córdoba-Orizaba), áreas clave para rutas logísticas y actividades ilícitas.
Entre los casos relevantes destaca la aparición de mensajes públicos y actos de violencia dirigidos a grupos rivales, así como operativos de seguridad que han resultando en detenciones de presuntos integrantes del CJNG y aseguramiento de armas y drogas. Asimismo, se han documentado ataques a bares, centros nocturnos y establecimientos comerciales en el contexto de disputas por control territorial.
Las actividades del CJNG en Veracruz incluyen el tráfico de drogas, extorsión, secuestro y control de rutas de transporte, así como el uso de la infraestructura portuaria para operaciones logísticas. La violencia asociada a estas actividades ha contribuido a que el estado registre periodos de alta incidencia delictiva, particularmente entre 2017 y 2020.
La presencia del CJNG en el estado de Puebla se ha documentado desde finales de la década de 2010, en el contexto de su expansión hacia el centro del país. La entidad posee relevancia estratégica por su ubicación entre el Valle de México y el sureste, así como por su red de autopistas que conectan con Veracruz y Oaxaca, lo que facilita el tránsito de drogas y mercancías ilícitas.
En Puebla, la operación del CJNG se ha concentrado en el llamado "Triángulo Rojo", que incluye municipios como Palmar de Bravo, Tecamachalco y Acajete, zona históricamente asociada al robo de combustible. En esta región, el grupo ha disputado el control con bandas locales dedicarse al huachicol y con células vinculadas al Cártel de Sinaloa.
Entre los casos relevantes, en 2020 autoridades federales detuvieron a líderes regionales vinculados al CJNG en la zona, además de asegurar tomas clandestina, vehículos y armas. Asimismo, se han reportado enfrentamiento armados y operativos en municipios del área metropolitana de Puebla, lo que evidencia la expansión de sus actividades hacia zonas urbanas.
Las actividades del CJNG en la entidad incluyen el tráfico de drogas, robo de combustible, extorsión y control de rutas logísticas. También se ha documentado su particpación en redes de distribución en la capital del estado y municipios con alta conectividad carretera.
La presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación en el estado de Michoacán es fundamental para entender su surgimiento y expansión, ya que esta organización se originó a partir de la fragmentación de grupos criminales locales a inicios de la década de 2010. Desde entonces, el CJNG ha buscado consolidar su dominio en regiones estratégicas como Tierra Caliente y la costa del Pacífico, particularmente en torno al puerto Lázaro Cárdenas, un punto clave para el ingreso de precursores químicos utilizados en la producción de drogas sintéticas.
En el ámbito territorial, el CJNG ha mantenido enfrentamientos prolongados con diversos grupos, entre ellos La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, así como con la alianza conocida como Cárteles Unidos, formada por múltiples células locales para contener su expansión. Estas disputas se han concentrado en municipios como Aguililla, Tepalcatepec, Buenavista, Coalcomán y Apatzingán, donde el control territorial cambia constatemente.
Entre los eventos más relevantes destacan los enfrentamientos ocurridos en 2021 en Aguililla, donde se registraron bloqueos carreteros, uso de vehículos blindados improvisados y desplazamiento de población civil. También se han documentado operativos en los que se han asegurado campamentos clandestino, laboratorios para la producción de metanfetaminas y armamento de alto calibre vinculado al CJNG.
Las actividades del CJNG en Michoacán incluyen la producción y tráfico de metanfetaminas, el control de rutas de exportación hacia el Pacífico, la extorsión a productores agrícolas –especialmente de aguacate y limón– y la infiltración en economías locales. Estas prácticas han generado presión sobre comunidades rurales y sectores productivos.
El Cártel Jalisco Nueva Generación tiene presencia en el estado de Colima, particularmente en torno al municipio de Manzanillo, debido a la importancia estratégica de su puerto. Fuentes periodísticas y autoridades han relacionado a células del grupo con el tráfico de drogas y de precursores químicos, así como con disputas por el control territorial y actividades de violencia organizada. El puerto de Manzanillo ha sido señalado como un punto relevante para la entrada de precursores químicos procedentes de Asia utilizados en la producción de drogas sintéticas.
En años recientes, las autoridades también han atribuido al CJNG la actividad de distintas células locales involucradas en homicidios, enfrentamientos armados y bloqueos de vías de comunicación. En mayo de 2026, por ejemplo, autoridades federales señalaron que grupos derivados del CJNG mantenían una disputa interna en la zona de Tecomán, mientras que en julio de ese mismo año un operativo en Manzanillo culminó con la muerte de dos presuntos integrantes de una célula del grupo y la detención de otra persona.
La presencia del CJNG en Colima también se ha relacionado con la disputa por las rutas de tráfico de drogas y el control de las actividades criminales asociadas al puerto de Manzanillo. En 2026, autoridades estadounidenses identificaron a Julio Alberto Castillo Rodríguez, alias «El Chorro», como una figura vinculada al control de operaciones del CJNG en el puerto y a la obtención de precursores químicos destinados a la fabricación de drogas sintéticas.
A partir de 2021 y 2022, el CJNG entró en conflicto con «Los Mezcales», también denominados «Cártel Independiente de Colima», una organización surgida de una escisión de la estructura del CJNG en Colima. La ruptura estuvo relacionada con José Bernabé Brizuela Meraz, alias «La Vaca», quien había sido identificado como uno de los principales operadores del CJNG en el estado y posteriormente encabezó a Los Mezcales.
La confrontación derivó en una disputa por el control territorial y de actividades criminales, particularmente en la zona de Manzanillo y otros municipios de Colima. El conflicto estuvo acompañado por un incremento de homicidios y otros hechos violentos. Investigaciones de seguridad han señalado que la disputa entre el CJNG y Los Mezcales se convirtió en uno de los principales factores de violencia en el estado.
El CJNG mantiene presencia en Nayarit, donde autoridades han identificado operadores regionales de la organización en distintos municipios. Entre las actividades atribuidas al grupo se encuentran el tráfico y venta de drogas, homicidios, secuestros, extorsiones, robo a transporte de carga, tráfico de armas y extracción ilegal de hidrocarburos. En abril de 2026 fue detenido Audias Flores Silva «El Jardinero», identificado por autoridades como líder regional del CJNG en Nayarit y relacionado con actividades criminales en municipios como Amatlán de Cañas, Jala, Ixtlán del Río y Ahuacatlán.
En julio de 2026, fuerzas federales detuvieron en Tepic y Xalisco a diez presuntos integrantes del CJNG, entre ellos José Guadalupe Ahumada Villegas, alias «M4», señalado por las autoridades como operador de la organización y coordinador de actividades criminales en Nayarit y Tlaxcala. De acuerdo con la investigación oficial, los detenidos estarían relacionados con homicidio, secuestro, extorsión, venta de drogas, robo a transporte de carga, tráfico de armas y extracción ilegal de hidrocarburos.
La organización también ha participado en disputas territoriales con otras organizaciones criminales. En la zona norte del estado, particularmente en Huajicori, se ha documentado un conflicto entre el CJNG y facciones del Cártel de Sinaloa, incluyendo grupos vinculados con Los Chapitos y Los Mayos. En marzo de 2026, autoridades reportaron enfrentamientos relacionados con esta disputa y detuvieron a 20 presuntos integrantes de grupos criminales.
La presencia del CJNG en Nayarit ha estado acompañada por operaciones de las fuerzas federales destinadas a detener a sus operadores y afectar sus estructuras. Estas acciones han incluido cateos, detenciones y aseguramientos de bienes relacionados presuntamente con las actividades de la organización.
Desde el año 2014, el Cártel Jalisco Nueva Generación estableció una alianza con el Cártel de Tijuana, también conocido como Cártel de los Arellano Félix, la cual en la práctica pasó a ser una fusión, buscando recuperar el control de la ruta a Estados Unidos por Tijuana, Baja California, controlada por el Cártel de Sinaloa, lo que ha generado inseguridad en esta ciudad fronteriza, que contabilizó ese año más de 500 muertos por la guerra entre las dos organizaciones. Esta fusión se conoce como el Cártel de Tijuana Nueva Generación (CTNG), siendo la sede del CJNG en esa parte del país.