Hábito coral cardenalicio con capa magna: modelo invernal (armiño) y estival (seda).
La capa magna (del latíncappa magna, «gran capa») es una vestidura eclesiástica de coro en forma de amplio manto con una cola de varios metros y esclavina con capucha. La parte delantera se recoge y sujeta sobre los brazos doblados para permitir el paso, dejándose caer al sentarse en el trono o cátedra.
Es una prenda de honor y dignidad reservada a los prelados mayores de la Iglesia católica (cardenales y obispos) y a ciertos canónigos o abades por privilegio pontificio, empleada para el ingreso solemne al templo, la asistencia al trono o el rezo del Oficio divino.
Características y tipología
A diferencia del manto pluvial, la capa magna es una vestidura coral y procesional, no estrictamente sacramental.
Materiales y colores:
Cardenales: De seda ondeada (muaré) de color escarlata (rojo cardenalicio). En tiempos penitenciales (Adviento y Cuaresma) y en funerales, usaban históricamente seda morada con forro carmesí.
Obispos: De lana morada (*paonazza*).
Prelados regulares: Los cardenales y obispos provenientes de órdenes religiosas conservaban en la capa magna el color propio del hábito de su instituto (por ejemplo, blanco para los dominicos, pardo para los franciscanos o negro para los benedictinos).
Guarnición según la estación:
Invernal: La esclavina y la capucha iban cubiertas de piel blanca de armiño (o conejo blanco salpicado).
Estival: La esclavina de armiño se sustituía por una vuelta de seda lisa encarnada (para cardenales) o carmesí (para obispos).
Modelo hispano: En España y sus antiguos virreinatos existió una variante abierta por delante, caracterizada por caídas de raso o seda a lo largo del pecho, en contraste con el corte cerrado romano que requiere levantarse con los brazos.
Uso litúrgico y ceremonial
La capa magna se viste sobre la sotana y el roquete. Tradicionalmente:
Derecho de uso local: Un obispo residencial solo ostenta el derecho de desplegar la cola de la capa magna dentro de su propia diócesis; los arzobispos metropolitanos dentro de su provincia eclesiástica y los nuncios en el territorio de su misión. Fuera de su jurisdicción, o en presencia de un prelado superior (un cardenal o el propio papa), el obispo debía llevar la cola enrollada o doblada bajo el brazo.
Caudatario: Cuando la cola iba completamente extendida, se prescribía el auxilio de un clérigo asistente denominado caudatario, encargado de sostenerla durante la marcha.
Uso de la capucha: En lugar de la birreta, la capucha cónica se cubría sobre la cabeza durante los oficios de Tinieblas en Semana Santa y penitenciales. Asimismo, servía de base bajo el galero cardenalicio durante la imposición pública en consistorio.
Uso pontificio: El papa no vestía la capa magna común, sino una variante de terciopelo rojo forrada de armiño para el matutino de Navidad, y de lana roja para los oficios de Semana Santa, costumbre que cayó en desuso a finales del siglo XIX.
Reformas del siglo XX
Durante el pontificado de Pío XII, mediante el motu proprioValde solliciti del 30 de noviembre de 1952, se redujo la longitud de la cola de la capa magna de los cardenales aproximadamente a la mitad (pasando de casi seis metros a unos tres metros y medio). La medida se hizo extensiva a los obispos el 4 de diciembre de 1952 mediante decreto de la Sagrada Congregación de Ritos. El papa Juan XXIII restableció temporalmente la longitud tradicional para los cardenales en 1961.
Tras el Concilio Vaticano II, la Secretaría de Estado promulgó el 31 de marzo de 1969 la instrucción Ut sive sollicite, que reformó las vestiduras corales:
Suprimió definitivamente el forro de armiño en las vestiduras corales, dejando únicamente la versión con esclavina de seda.
Declaró la capa magna como prenda estrictamente facultativa y restringida: solo puede vestirse fuera de Roma y en ocasiones de solemnidad excepcional.
Eliminó de las rúbricas la figura del caudatario.
Disciplina actual
El actual Caeremoniale Episcoporum (promulgado en 1984 por Juan Pablo II) contempla la capa magna únicamente como opción para los obispos diocesanos cuando visten hábito coral en festividades sumamente solemnes dentro de su diócesis, sin armiño y sin caudatario.
En las celebraciones según la forma extraordinaria del rito romano (o usus antiquior), reguladas por disposiciones pontificias como el motu proprioSummorum Pontificum (2007), diversos prelados han continuado empleando la capa magna procesional clásica en contextos litúrgicos tradicionales.
↑Barbier de Montault, Xavier (1878). Le costume et les usages ecclésiastiques selon la tradition romaine. París: Librairie Letouzey et Ané, tomo II, pp. 248-256.
↑Nainfa, John Abel (1909). Costume of Prelates of the Catholic Church: According to Roman Etiquette. Baltimore: John Murphy Company, pp. 60-64.
↑Herrera, Rafael (1955). Tratado de liturgia y rúbricas romanas con las particularidades de España. Madrid: Studium, pp. 112-115.
12Caeremoniale Episcoporum (1886). Edición típica vaticana, Lib. I, cap. III, nn. 3-6.
↑Pío XII (30 de noviembre de 1952). «Motu proprio Valde solliciti». Acta Apostolicae Sedis 44 (18): 849-850.
↑Sacra Congregatio Rituum (4 de diciembre de 1952). «Decretum de vestibus praelatorum». Acta Apostolicae Sedis 44: 888.
12Secretaria Status (31 de marzo de 1969). «Instructio Ut sive sollicite circa vestimenta, titulos et insignia generis Cardinalium, Episcoporum et Praelatorum ordine minorum». Acta Apostolicae Sedis 61: 334-340, n. 12 y 30.
↑Congregación para el Culto Divino (1984). Caeremoniale Episcoporum, n. 1200.
Bibliografía complementaria
Barbier de Montault, Xavier (1878). Le costume et les usages ecclésiastiques selon la tradition romaine. París: Librairie Letouzey et Ané.
Nainfa, John Abel (1909). Costume of Prelates of the Catholic Church: According to Roman Etiquette. Baltimore: John Murphy Company.