Cerrazo

Cerrazo
Cerrazo ubicada en España
Cerrazo
Cerrazo
Ubicación de Cerrazo en España
Cerrazo ubicada en Cantabria
Cerrazo
Cerrazo
Ubicación de Cerrazo en Cantabria
País  España
• Com. autónoma  Cantabria
• Provincia Cantabria
• Municipio Reocín
Ubicación 43°21′59″N 4°07′26″O / 43.366388888889, -4.1238888888889
• Altitud 127 m
Población 536 hab. (2024)
Código postal 39539
Patrón San Ginés de Arlés

Cerrazo es uno de los doce núcleos que forman el Ayuntamiento de Reocín, en la comunidad autónoma de Cantabria (España).

Contexto geográfico

Está situado en una elevación al noroeste del ayuntamiento limitada al sur por el río Saja y al norte por la depresión que forma el arroyo llamado de La Marquesa, y está dispuesta en dirección sudeste-noroeste desde el pueblo de Villapresente al monte de Cildad (uno de los puntos más elevados del ayuntamiento con 291 m s. n. m. Dista de la capital del ayuntamiento de Puente San Miguel, 3 km, y unos 35 de la capital regional. Se encuentra muy próxima a la cueva de Altamira en Santillana del Mar.

Historia

Orígenes

La primera referencia documental que tenemos de Cerrazo data de 1045, cuando un 28 de septiembre ciertas personas del concejo de Iguña hacen una escritura de permuta con el abad del monasterio de San Esteban que est in villa Cerraço. Esta escritura, contenida en el cartulario de Santa Juliana, nos informa de que esta “villa” está compuesta por kasas y molinariis, además de informarnos sobre su vocación agrícola y ganadera (pomares –manzanos-, silvas –bosques-, defesa spratis, felgarios,...-prados y helecheras-). Los límites que da el documento para el pueblo son por el norte Planes (el actual Herrán de Santillana), por el oeste villa Subpenna (actual sitio de Sopeña a los pies del monte de La Garita de Cildad), por el sur villa Presenti in flumine Salia (Villapresente y el río Saja) y por el este termino de Sancta Eolalia', que muy probablemente se refiera al nombre original de la actual sierra de Santolaja (por degeneración de Sanctaolalia > Santaolaya >Santolaya), que designa a la loma en la que se formaron las cavidades de lo que, desde los escritos de Marcelino Sanz de Sautuola, se denominó Altamira, aunque en principio se llamó “Cueva de Santolaja”.

La cuestión de villa Subpenna merece nuestra atención, ya que el término “villa” indica, cuanto menos, un lugar habitado. Este paraje de Sopeña se encuentra al abrigo de La Peña, una formación rocosa vertical de piedra arenisca.

Gracias al Libro de Actas del pueblo de Cerrazo hemos hallado algunos microtopónimos de gran interés por la información que pueden contener. Así por ejemplo, el arroyo que nace en Sopeña y luego se denomina “Regato de La Marquesa” surge en la llamada “Fuente de los Moros”. Cuando en la arqueología española aparece el topónimo "Moro", hace referencia a restos de origen desconocido que encontraban los hombres medievales y que, por resultarles extraños, los asociaban a la ocupación musulmana.

Por otro lado, cerca de ese lugar hacia el este, en dirección a Peñalba, se encuentra un paraje denominado “El Cocino”, por haberse hallado allí, cuando se limpió el monte una piedra rectangular ahuecada, que se llamó así por la similitud con las que se emplean para dar de comer y beber al ganado. Este tipo de urna de piedra puede tener su origen en inhumaciones altomedievales.

Otros nombres de parajes en la zona de Ciudad son Gamonal, Peñalba y, sobre todo, Los Corrales, que se encontraban en el Alto de La Garita (sobre La Peña) y que hace referencia a restos de unas estructuras formadas por muretes circulares con el suelo encachado de piedra. En esta zona el padre Patricio Guerin Betts realizó numerosas prospecciones que le llevaron a afirmar que había habido una ocupación prerromana. Desgraciadamente, tanto el alto de La Garita (por haber sido allanado para instalar un circuito de motocross) como en toda la zona de Sopeña, han sufrido grandes movimientos de tierras que hacen imposible cualquier aclaración.

Unos 73 años después de aquella primera referencia documental, el 25 de enero de 1118 el matrimonio compuesto por Pedro Ectaz y Juliana otorga testamento a favor del abad Martín de la Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar, cuius corpus tumulatum est in villa Planes (cuyo cuerpo se halla enterrado en la villa de Herrán), por el que donan a la abadía una tierra con manzanos que est in territorio de Camesa in villa de Cerraço in loco certissimo en Sancti Genesi, es decir que esa heredad se encuentra en Cerrazo en el lugar más señalado cerca de la Iglesia de San Ginés, y dado que los termina (linderos) que se dan son Santa Juliana, Doña Oria, Santa Juliana y por último illa itinera antiqua (aquellos caminos antiguos). Estos datos nos demuestran, por un lado la importancia del dominio de la abadía de Santillana, y por otro que ya desde el siglo XII se considera “antiguo” el camino que en los siglos XVII-XIX se denomina “Camino Real” (hoy llamado carretera del pueblo) y que será el organizador del poblamiento del pueblo hasta la construcción de la carretera CA-353 Puente San Miguel-Venta de Tramalón.

En el siglo XIII encontramos una referencia a la institución de un mayorazgo sobre una solar en Cerrazo que en 1259 otorga el abad de Santillana a Pedro Roiz de Cerrazo y su mujer Mari García, pero nos falta la referencia al lugar exacto del solar, porque el documento está muy incompleto.

Ya en el siglo XV nos encontramos con una escritura notarial de querella que data del año 1419 y en que figura una mujer, María de Aguilera, que es la primera referencia a Aguilera, uno de los solares del pueblo.

No se cuenta con más noticias de época medieval, siendo la siguiente noticia el padrón de 1566.

Jurisdicción

Como consecuencia de la vinculación eclesiástica con la abadía de Santillana, a lo largo de la Edad Moderna, Cerrazo, junto con otros pueblos pertenecientes hoy al [[ayuntamiento de Reocín]], como La Veguilla, Caranceja, Golbardo y Mercadal (lo era hasta 1892), no perteneció al Valle de Reocín, sino a la Abadía de Santillana, que era una jurisdicción que abarcaba estos pueblos y otros como Ongayo, Hinojedo, Cortiguera,... Estos últimos acabarían integrando el ayuntamiento de Ongayo, que luego pasó a denominarse "de Suances". El Valle de Reocín pleiteó con la Abadía por la jurisdicción de los pueblos de su "valle" geográfico desde 1628; de hecho, ganó alguna Real Provisión y una Real Cédula en 1736. Un siglo después, en los años 30 del siglo XIX, Cerrazo y los demás pueblos del entorno pasaron a la jurisdicción del ayuntamiento de Reocín. La situación era peculiar, pues Cerrazo y San Esteban de Cerrazo tenían una sola parroquia, un solo cementerio, una misma cabaña que subía a los puertos, pero Cerrazo había pertenecido a la Abadía y San Esteban a Reocín.

Toponimia

La localidad cuenta con una rica toponimia que en varios casos dio lugar a apellidos propios.

Mieses

Solares

Patrimonio arquitectónico

Arquitectura religiosa

Iglesia de San Ginés

Ermita de San José del Monte

Ermita del Santo Cristo de la Piedad

Se trata de una capilla privada, hoy desaparecida, que fue propiedad de la familia Pérez del Rivero, de la que tenemos referencias documentales tanto en libros parroquiales (exposición de neonatos), como en protocolos notariales (mandas piadosas de misas en los testamentos).

La referencia más antigua la tenemos en el libro de Bautizados de la parroquia de San Ginés y nos informa de que el 30 de marzo de 1769 fue hallado "en el pórtico de la ermita del Santo Cristo de la Piedad" un niño al que se pone por nombre Tomás. Con posterioridad, tenemos otros cuatro hallazgos de niños expósitos en 1853, 1857, 1870 y 1876.

En cuanto a los protocolos notariales, las referencias más antiguas halladas hasta el momento se encuentran en testamentos de los años 1773 (misas mandadas por María Ana García de la Torre, mujer de Ángel de Molleda) y 1774 (misas mandadas por Juliana de Quijano, mujer de Juan González de la Sierra); las más tardías son del año 1903 (testamentos de José y Pilar González del Piélago y González del Tánago), aunque sospechamos que estas últimas no pudieron cumplirse por ruina del santuario. La última manda piadosa que pudo cumplirse en ese altar del Tánago pudo ser la de José Manuel Quevedo y González del Piélago (fallecido en el mismo 1903).

Nada queda hoy de aquella ermita, que se encontraba en el llamado “Robledal del Tánago”, en la bifurcación del Camino Real con el camino que va a Barredíos y que lleva al cementerio nuevo. Sus cimientos aparecieron entre las parcelas de Pedro Sanemeterio Fernández y Valentín Abascal Díaz. Esta ermita fue de la familia Pérez del Rivero>Pérez de Solapeña>Sánchez de Lavandero.

De la imagen del Cristo sabemos que se encuentra actualmente en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Villapresente, por donación de la familia propietaria de la ermita, que la había mantenido muchos años en su propia casa. Esta familia son los herederos de Juan Antonio Rodríguez, natural de Villapresente, que fue ahijado y heredero de la última representante de la familia Solapeña, Dª Purificación Sánchez de Lavandero y Pérez de Solapeña. Esta familia Rodríguez residía en Puente San Miguel, de donde la iglesia de San Juan fue parroquia hasta los años 1960. La cruz que sostiene al Cristo es moderna, realizada en roble por Javier Bueno González, pero el Cristo es una talla antigua de madera sin policromía.

Por testimonios orales, sabemos que las ruinas tenían una planta rectangular con pequeño pórtico (donde ocurrían los abandonos de neonatos), así como que en los cortejos fúnebres hacia el cementerio se hacía una parada en la ermita para rezar un responso. Con los materiales de esta ermita se construyó en la década de 1930 una casa en La Braña del Monte, propiedad de Daniel Pérez Venero, luego de su hija, Adela Pérez Rivero. La vivienda fue adquirida por la familia Martínez Torre, bisnietos de Dña. Ángeles Cacho y Gómez de la Casa, en 2021.

Santo del Coteruco

Sólo quedan los cimientos a la vista en la confluencia del antiguo Camino Real (hoy llamado en ese tramo “carretera del Santo”) y la carretera que sube desde la CA-353 hacia Cildad. Cuando se destruyó, se construyó un asubiadero cincuenta metros más arriba pero con materiales pobres.

Debía ser una pequeña edificación con una cruz o similar protegida por una reja de tornos y con un zaguán para asubiar (término montañés que se refiere al acto de protegerse de las inclemencias). ,

Véase también

Referencias

  1. ↑ Pindado Uslé, Jesús (2002). Gran Enciclopedia de Cantabria. Cantabria. ISBN 8486420296.