| Chrysopoeia | ||
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En la alquimia, el término crisopeya (del griego clásico, χρυσοποία, 'chrysopoiía', 'hacer oro') hace referencia a la transmutación de metales en oro. Así mismo indica simbólicamente la creación de la piedra filosofal y con ello la realización de la gran obra (opus magnum).
Los alquimistas llamaban crisogonia a una sustancia que separaban de las disoluciones de oro suponiéndola una semilla de ese metal. Según esta creencia al introducir cierta cantidad de crisogonia en un metal cualquiera y en determinadas condiciones, este llegaba a convertirse en oro.
La palabra fue utilizada en el título de un papiro alquímico, la Crisopeya de Cleopatra, que fue escrito en los primeros siglos de la era cristiana. El papiro cuenta con la idea de "una del todo" (en griego: ἔν τὸ πᾶν), un concepto que se relaciona con el uróboros y el hermetismo. Crisopeya también es un poema de 1515 de Giovanni Augurello.
A día de hoy, es posible transmutar átomos de oro dentro de aceleradores de partículas o reactores nucleares, aunque se estima que el coste de producción es un billón de veces superior al precio de mercado del oro. En 1941, se sintetizó oro a partir de mercurio mediante bombardeo de neutrones en el ciclotrón de la Universidad de Harvard, pero todos los isótopos de oro producidos eran radiactivos. En 1980, el físico nuclear Glenn Seaborg transmutó varios miles de átomos de bismuto en oro en el Laboratorio Lawrence Berkeley. Su técnica experimental permitía extraer protones y neutrones de los átomos de bismuto.
En 2002 y 2004, científicos del CERN que trabajaban en el Super Sincrotrón de Protones (SPS) informaron de la producción de una cantidad ínfima de núcleos de oro a partir de núcleos de plomo. En 2022, otros científicos del CERN comunicaron la producción de 18 núcleos de oro mediante el bombardeo de un blanco de uranio con protones. En 2025, el equipo del experimento ALICE anunció que, durante la década anterior, habían utilizado el Gran Colisionador de Hadrones para replicar los experimentos del SPS de 2002 a energías más elevadas. Se generó un total aproximado de 260.000 millones de núcleos de oro a lo largo de tres series experimentales, una cantidad ínfima equivalente a unos 90 picogramos.