| Compañía de Valores Sudamericana | ||
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| Acrónimo | CVS | |
| Tipo | imprenta | |
| Campo | impresion monetaria | |
| Industria | papel moneda | |
| Forma legal | sociedad anónima | |
| Fundación | 1951 | |
| Fundador | Héctor y Nicolás Ciccone | |
| Disolución | 18 de noviembre de 2024 | |
| Nombres anteriores | Ciccone Calcográfica | |
| Sede central | Ruta Nacional 9 km 24,5 (1611), Don Torcuato, Buenos Aires | |
| Propietario |
The Old Fund S.A. (hasta 2013) Gobierno de Argentina (2013-2024) | |
| Empleados | 270 | |
| Empresa matriz | Casa de Moneda Argentina (2013-2024) | |
| Reestructuración | 22 de agosto de 2012 | |
Compañía de Valores Sudamericana (CVS), anteriormente llamada Ciccone Calcográfica, fue una empresa argentina dedicada a las impresiones de seguridad. Era la única imprenta con la tecnología necesaria para la fabricación de billetes y documentos con medidas de seguridad, así como también la elaboración de patentes de autos, pasaportes, diplomas universitarios, entre otros.
Fue fundada en 1951 por los hermanos Héctor y Nicolás Ciccone. A partir de 1978 fue la etapa de mayor crecimiento de la empresa mediante el vínculo que obtuvieron con el almirante Carlos Lacoste, titular del EAM’78 (Ente Autárquico Mundial ’78) quien les adjudica la impresión de entradas del Campeonato Mundial de fútbol celebrado en Argentina, habilitándolos a ingresar máquinas sin el pago de aranceles, como así también la impresión de billetes de la Lotería Nacional, afianzando su relación con la Casa de Moneda Argentina. Fue una empresa privada hasta agosto de 2012, cuando fue intervenida por el Estado y pocas semanas después estatizada mediante la Ley 26.761.Tras este proceso, sus bienes pasaron a ser administrados por la Casa de Moneda.
En noviembre de 2024, en medio de una reestructuración de Casa de Moneda, el Estado anunció su cierre y el traspaso de sus bienes a la Agencia de Administración de Bienes del Estado para su subasta.
En 1951 los hermanos Héctor y Nicolás Ciccone fundan la empresa en la que comienzan a trabajar con sus respectivas familias. Sin embargo, su etapa de mayor crecimiento se produce a partir de 1978 cuando, gracias al vínculo con el almirante Carlos Alberto Lacoste, se adjudica la impresión de las entradas para el Mundial de fútbol Argentina 1978. Este contrato además le significó la posibilidad de importar máquinas gráficas sin pagar aranceles, en una época en que estos eran elevados. Más tarde y también a través de Lacoste, los Ciccone pudieron entrar en el Ministerio de Bienestar Social, del que dependía Lotería Nacional y adjudicarse la impresión de los billetes de esa casa de juegos. En los años sucesivos Ciccone continuó afianzando su relación con la Casa de Moneda.
A partir de 1983, con Raúl Alfonsín al frente del Gobierno nacional, la relación entre Ciccone y la Casa de Moneda comenzó a deteriorarse, pero su administrador que interfería en la buena relación que supo mantener anteriormente fue desplazado por un supuesto escándalo.
Desde 1989 en adelante, ya con Carlos Menem a la cabeza del Gobierno nacional y con Armando Gostanián como titular de la Casa de Moneda, la relación paso por sus mejores momentos, al punto que Ciccone fue la encargada de la impresión de los Menem truchos (billetes publicitarios usados en la campaña a la reelección de Menem en 1995). A pesar de la falsedad del billete, hubo quienes lo utilizaron para pagar sus compras en países limítrofes como Bolivia y Paraguay aprovechando su parecido con los billetes de curso legal. Este billete fue impreso en verdadero papel moneda e incluye una marca de agua con el Escudo de Argentina, en ocasión del 60º cumpleaños del presidente de la Nación. Esta emisión, le valió a Armando Gostanián máxima autoridad, una investigación por malversación de fondos públicos, aunque finalmente fue sobreseído.
La buena relación con el gobierno de Menem se vio empañada cuando en 1995 el ministro de Economía, Domingo Cavallo, denunció públicamente que Ciccone era propiedad del empresario telepostal Alfredo Yabrán, dichos de los cuales se desdijo años después. También causó escándalo el descubrimiento de billetes con numeración duplicada, y con una remodelación estética de las oficinas de la Casa de Moneda, que según la denuncia del concejal porteño Aníbal Ibarra habría ascendido al costo irregular de 2 millones de pesos/dólares. La influencia de Yabrán sobre Ciccone Calcográfica se dio a través de un crédito por 25 millones de dólares que la Banca della Svizzera Italiana otorgó a esa firma y que esta no pudo restituir. El 19 de enero de 1995, como parte de su aporte para solucionar los problemas financieros que tenía la provincia de Córdoba, Yabrán depósito la suma de 25 millones de dólares a una tasa del 14 % anual con vencimiento al 19 de abril de 1995 en el Banco Provincia de Córdoba.
A fines de la década de 1990, el fracaso de una empresa conjunta con el gobierno chino, por el cual la firma argentina se encargaría de fabricar los documentos que los ciudadanos del país asiático necesitan para desplazarse de una provincia a otra, significó un revés a nivel financiero del que nunca lograría recuperarse. Inmersos en cierta desesperación, en 1998 los Ciccone contrataron como cabildero al exembajador estadounidense en Buenos Aires James Cheek; a quien le dieron un asiento en el directorio. La crisis de finales de 2001 fue un golpe muy duro para la compañía y el fin del contrato de confección de los pasaportes, primero, y el de los DNI, a fines de 2009, fueron el golpe final.
El 12 de agosto de 2010, a pedido de la Administración Federal de Ingresos Públicos, el Juzgado en lo Comercial N.º 8 decretó la quiebra de Ciccone por una deuda 239 millones de pesos. Alejandro Vanderbroele, de The Old Found, se presentó ante la Justicia y depositó 1,8 millones de pesos y el 24 de septiembre de 2010 se levantó la quiebra. En 2012, Laura Muñoz, en trámite de divorcio con Alejandro Vanderbroele, denunció que es el «testaferro» de Amado Boudou (entonces vicepresidente de la Nación), iniciándose así el Caso Ciccone. La causa dejó un total de seis condenados: Los propios Amado Boudou y Alejandro Vanderbroele, junto a José María Núñez Carmona (socio de Boudou), Nicolás Ciccone (exdueño de la imprenta), Rafael Resnick Brenner (exfuncionario de la AFIP) y Guido Forcieri (exjefe de asesores del Ministerio de Economía).
Durante este tiempo también se le cambia el nombre a Compañía de Valores Sudamericana.
El 7 de agosto de 2012 el Poder Ejecutivo Nacional dictó un decreto de necesidad y urgencia que establece «la intervención de Compañía de Valores Sudamericana S.A.». Además comunicó que «se ha enviado al Congreso el Proyecto de Ley de Declaración de utilidad pública y sujeto a expropiación de la empresa».
El 22 de agosto de 2012, con 145 votos a favor, 77 en contra y 5 abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó la Ley 26.761 que estatizó la Compañía de Valores Sudamericana. En el Senado había recibido media sanción la semana anterior, por 44 votos contra 20. La ley declaró a la empresa de utilidad pública y sujeta a expropiación, estableció que el pago de los bienes por parte de Estado (tasados por el Tribunal de Tasaciones de la Nación) se abonaría contra la abultada deuda que la empresa mantenía con la AFIP, y que una vez culminado el proceso de expropiación, la totalidad de los bienes de la empresa pasaran a integrar el patrimonio de la Casa de Moneda. Un decreto expropiatorio presidencial de marzo de 2013 designó a la AFIP como sujeto expropiante de la compañía y dispuso que «hasta tanto se complete el procedimiento expropiatorio, (se le concede) el uso de los bienes» de la empresa, «incluyendo el inmueble en que se asienta su planta, a Sociedad del Estado Casa de Moneda».
En noviembre de 2024, en medio de una reestructuración de Casa de Moneda, el Estado anunció su cierre y el traspaso de sus bienes a la Agencia de Administración de Bienes del Estado para su subasta.La justificación del gobierno fue que resultaba menos costoso que la producción de billetes se compre a distintos proveedores internacionales. Los billetes que se encontraban en la bóveda de almacenamiento, se destruyeron.La maquinaria con la que contaba la imprenta fue derivada a distintos organismos públicos como a RENAPER y a ARCA.