| Coipo | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Estado de conservación | ||
|
Preocupación menor (UICN 3.1) | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Animalia | |
| Filo: | Chordata | |
| Clase: | Mammalia | |
| Orden: | Rodentia | |
| Suborden: | Hystricomorpha | |
| Infraorden: | Hystricognathi | |
| Familia: | Myocastoridae | |
| Género: | Myocastor | |
| Especie: |
M. coypus (Molina, 1782) | |
| Distribución | ||
|
Distribución del coipo color #FF0000 Área original
color #F968F0 Introducido | ||
| Sinonimia | ||
Mus coypus (protónimo) | ||
El coipo (Myocastor coypus), también llamado coipú, nutria, quiyá o rata nutria es una especie de roedor histricomorfo de la familia de los miocastóridos propia del sur de Sudamérica, parecido al castor. Habita en diversos tipos de humedales.
Originaria de las zonas subtropicales y templadas de Sudamérica, desde entonces se ha introducido en Norteamérica, Europa y Asia, principalmente por los granjeros peleteros. Aunque en algunas regiones se sigue cazando y atrapando para obtener su piel, sus destructivos hábitos de madriguera y alimentación la ponen a menudo en conflicto con los humanos, y se considera una especie invasora en Estados Unidos. El gobierno de California alega que transmite varias enfermedades a humanos y animales, principalmente a través de la contaminación del agua.[fuente independiente requerida]
El coipo recibe distintos nombres comunes dependiendo de su localización. El nombre en Chile es coipo o coipu (término proveniente del idioma mapudungun koypu). Menos frecuente es el nombre quiyá, término de origen tupí-guaraní en el Paraguay y ciertas zonas del Noreste argentino. Los españoles la llamaron, a pesar de no guardar ninguna relación taxonómica, «nutria», por una leve semejanza en sus hábitos con el carnívoro europeo; este término es el más popular al este de la cordillera de los Andes, tanto entre los hombres de campo, como en su específico cazador: el «nutriero», e incluso entre la población urbana, al ser el «tapado de nutria» uno de los abrigos femeninos más populares. En los Estados Unidos, al tener origen argentino los primeros ejemplares importados de la especie, con ellos viajó también el nombre local, por lo que en países de habla inglesa también se la llama con el nombre de «nutria». Su cola larga y escamosa parecida a la de las ratas, le ha valido otro de sus nombres comunes: rata-nutria.
En distintas áreas de su distribución nativa en el sur de Sudamérica, el coipo participa en diversas interacciones ecológicas propias de los humedales. Los estudios realizados en estos ambientes lo describen principalmente como un gran herbívoro semiacuático, consumidor de vegetación acuática y ribereña, dispersor de propágulos y presa de depredadores nativos.
Una de las funciones documentadas es la dispersión de propágulos por endozoocoria. Un estudio de 2024 realizado en el sitio Ramsar de Taim, en el sur de Brasil, recuperó semillas, plantas acuáticas y esporas intactas de las heces de coipos y carpinchos. Para el coipo se estimó una dispersión de alrededor de 691 propágulos por individuo y día, entre ellos unas 566 esporas de helechos. Los coipos dispersaron proporcionalmente más propágulos de plantas acuáticas que los carpinchos, y los autores concluyeron que ambas especies cumplen funciones importantes y complementarias como vectores de plantas en los humedales neotropicales.
La herbivoría del coipo forma asimismo parte de la dinámica de estos ambientes. En dos humedales del sur de Brasil se identificaron 24 especies vegetales en su dieta; las plantas acuáticas representaron el 84 % y el 54 % de las especies consumidas en cada área estudiada, respectivamente. Los autores observaron además que la composición de la dieta variaba según el hábitat, las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento. En el humedal de Taim, otro estudio identificó 49 especies de plantas pertenecientes a 14 familias en la dieta del coipo. Aunque esta presentó un elevado solapamiento con la del carpincho, ambas especies coexistían mediante la partición de otros recursos, mostrando su integración simultánea como grandes herbívoros semiacuáticos en el mismo sistema de humedales.
Estudios realizados en la región pampeana argentina también han mostrado una estrecha asociación entre el comportamiento alimentario del coipo y la vegetación ribereña. Borgnia, Galante y Cassini encontraron que su dieta estaba dominada por monocotiledóneas asociadas al agua y concluyeron que, en los agroecosistemas estudiados, los coipos no se comportaban como una plaga mientras se conservara al menos una franja estrecha de vegetación natural en las riberas. Otros experimentos realizados en la provincia de Buenos Aires indicaron que la preferencia por plantas acuáticas y la concentración del forrajeo cerca del agua están relacionadas con la disponibilidad de alimento y con los costos de alejarse del refugio acuático, lo que constituye parte de su adaptación al ambiente semiacuático.
El coipo también forma parte de las redes tróficas de vertebrados nativos. En bosques fragmentados de la Región de la Araucanía, en el sur de Chile, Myocastor coypus fue identificado, junto con el pudú y el conejo, entre los principales componentes de la dieta del puma. En el parque nacional Villarrica, los miocastóridos también fueron registrados entre las presas del zorro culpeo y tuvieron una contribución particularmente elevada al considerar la biomasa consumida. Estos estudios muestran que, dentro de su área nativa, el coipo interviene tanto en las interacciones entre plantas y grandes herbívoros como en las relaciones depredador-presa de los ecosistemas que habita.

Es capturado para aprovechar su carne como alimento humano, pero en especial su piel, empleada en peletería. Por esta razón, se ha convertido también en una especie doméstica, al ser multiplicada en criaderos de todo el mundo, contando ya con múltiples variedades comerciales originadas de mutaciones. Algunos ejemplares de las granjas han logrado escapar y colonizar humedales próximos con singular éxito, expandiendo su población y afectando a nuevos ecosistemas que, a diferencia de los sudamericanos, no evolucionaron con la especie. Por ello está incluido en la lista de las 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Es un roedor de gran talla, pesa entre 4 y 10 kg. Alcanza 40 a 60 cm de longitud corporal, con una cola de 30 a 45 cm. Su pelaje exterior es en tonos marrón oscuros y brillantes, con una capa de pelo gris debajo. Presenta un parche de pelaje blanco en el hocico e incisivos anaranjados brillantes. sus ojos y orejas son de reducido tamaño. El áspero pelo superior recubre un vello inferior de considerable valor comercial. Tiene sus patas con membranas interdigitales; su cola es larga y escamosa. Es el roedor más grande de Chile.
Tiene una interesante adaptación a la vida acuática que consiste en la posición de sus mamas, colocadas a lo largo de ambos lados, en el dorso, de manera que la hembra nada mientras da de mamar a sus crías.
Se considera que una nutria ha alcanzado la vejez a los cuatro años. Los machos alcanzan la madurez sexual a los cuatro meses y las hembras a los tres; sin embargo, ambos pueden tener una adolescencia prolongada, hasta los nueve meses. Una vez que la hembra está preñada, la gestación dura 130 días, y normalmente nacen entre cinco y seis crías cubiertas de pelo, aunque pueden llegar a parir hasta trece crías.[cita requerida] La reproducción media de la nutria es de cuatro crías. La nutria hembra se apareará en los dos días siguientes al nacimiento de las crías. Los años de reproducción cambian según el tamaño de la camada. El año uno puede ser grande, el año dos el tamaño de la camada será menor y el año tres el tamaño de la camada será otro mayor. Las hembras sólo pueden producir seis camadas en su vida, raramente siete camadas. Una hembra tendrá de media dos camadas al año. Se puede reproducir durante todo el año.
Las nutrias suelen forrar los nidos de cría con hierbas y juncos blandos. Las crías de nutria son precociales, nacen completamente cubiertas de pelo y con los ojos abiertos; pueden comer vegetación y nadar con sus padres a las pocas horas de nacer. Una nutria hembra puede volver a quedarse preñada al día siguiente de parir a su cría. Si el momento es adecuado, una hembra puede quedarse preñada tres veces en un año. Las nutrias recién nacidas se alimentan de la leche materna durante siete u ocho semanas, aunque ya al nacer tienen los incisivos bien desarrollados y al segundo día son capaces de nadar. Al dejar la lactancia las crías abandonan a sus madres. Se sabe que las nutrias son territoriales y agresivas cuando son capturadas o acorraladas. Muerden y atacan a humanos y perros cuando se sienten amenazados. Las nutrias son principalmente crepusculares o nocturnas, y la mayor parte de su actividad tiene lugar al atardecer y al anochecer, con una mayor actividad alrededor de la medianoche. Cuando la comida es abundante, la nutria descansará y se acicalará durante el día.
Además de reproducirse rápidamente, cada nutria consume grandes cantidades de vegetación acuática. Un individuo consume alrededor del 25% de su peso corporal diariamente, y se alimenta durante todo el año. Siendo uno de los roedores existentes más grandes del mundo, una nutria madura y sana tiene una media de 5,4 kg de peso, pero pueden alcanzar hasta 10 kg. Se alimentan de la base de los tallos aéreos de las plantas, y a menudo excavan el suelo en busca de raíces y rizomas para comer. Las nutrias comen partes y plantas enteras, y van a por raíces, rizomas, tubérculos y corteza de sauce negro en invierno. Su creación de "comederos", zonas en las que se ha eliminado la mayor parte de la biomasa aérea y subterránea, produce parches en el medio ambiente, lo que a su vez altera el hábitat de otros animales y seres humanos que dependen de los humedales y marismas. La nutria se alimenta de las siguientes variedades de plantas: cola de gato, arbustos, caña, cabezas de flecha, pisos, y cordales. Los cultivos comerciales que también comen las nutrias son las gramíneas, la alfalfa, el maíz, el arroz y la caña de azúcar.
La nutria se encuentra sobre todo en marismas de agua dulce, esteros, pantanos y humedales, pero también habita en marismas salobres y raramente en marismas saladas, pero todas con abundante vegetación acuática. Construyen sus propias madrigueras u ocupan madrigueras abandonadas por castores, ratas almizcleras u otros animales. También son capaces de construir balsas flotantes con vegetación. Las nutrias viven en madrigueras parcialmente sumergidas. La cámara principal no está sumergida bajo tierra. La nutria se considera una especie que vive en colonias. Un macho comparte una madriguera con tres o cuatro hembras y sus crías. Las nutrias utilizan "plataformas de alimentación" construidas en el agua con trozos de vegetación cortados y sostenidos por una estructura como un tronco o ramas. Las madrigueras de las ratas almizcleras y los refugios de los castores también se utilizan a menudo como plataformas de alimentación.

Tiene poblaciones silvestres autóctonas en ambientes acuáticos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
Su conservación no está amenazada aunque su expansión artificial por otras zonas del mundo puede suponer una amenaza para los ecosistemas que ocupa. Los coipos escapados de las granjas peleteras se han establecido en diversas localidades de Norteamérica, las islas británicas y gran parte de Europa occidental.
En la península ibérica, su introducción proviene de escapes y sueltas desde granjas peleteras de Francia y Cataluña desde principios de los años 1970. Actualmente existen poblaciones localizadas en la vertiente atlántica (Valle de Arán en Cataluña; Soba en Cantabria; Ribera del Bidasoa en Guipúzcoa; Baztán, Valcarlos y ejemplares dispersos en la Cuenca del Ebro, en Navarra). También existen algunos núcleos de muy baja densidad en la vertiente mediterránea catalana (Sant Feliu de Buixalleu y Arbucias, en el Montseny, en Gerona). El coipú se ha ido extendiendo por los ríos del norte de Cataluña, como el Fluviá, la Muga y el Ter. Tanto es así que desde 2019 se le puede ver habitualmente en las aguas del Ter y del Oñar en la misma ciudad de Gerona.
La expansión de esta especie invasora se limita a zonas donde no baja mucho la temperatura en invierno.
Debido a su potencial colonizador y constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, esta especie ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, estando prohibida en España su introducción en el medio natural, posesión, transporte, tráfico y comercio.