| Combate de Calama | ||||
|---|---|---|---|---|
| Guerra del Pacífico | ||||
|
Eduardo Abaroa y los defensores de Topáter (recreación histórica de 1920). | ||||
![]() | ||||
| Fecha | 23 de marzo de 1879 | |||
| Lugar | Calama, Bolivia (actual Chile) | |||
| Coordenadas | 22°27′54″S 68°54′18″O / -22.464892329291, -68.905127116894 | |||
| Resultado | Victoria Chilena | |||
| Consecuencias | Calama pasa a formar parte de Chile | |||
| Beligerantes | ||||
|
| ||||
| Comandantes | ||||
|
| ||||
| Fuerzas en combate | ||||
| ||||
| Bajas | ||||
| ||||
| ||||
| ||||
El combate de Calama, también conocido como combate de Topáter, fue el primer enfrentamiento armado de la guerra del Pacífico. Tuvo lugar el 23 de marzo de 1879 en las inmediaciones de Calama, localidad ubicada en el entonces territorio boliviano del Desierto de Atacama, hoy parte de Chile.
Tras la ocupación chilena del puerto de Antofagasta el 14 de febrero de 1879, el mando chileno decide ocupar la región boliviana de Atacama para asegurar el control de los principales puntos de abastecimiento, entre ellos, Calama. Esta localidad, que hasta entonces tenía una función secundaria en la región, adquirió relevancia estratégica como paso obligado entre la costa y el altiplano boliviano. El día 16 de febrero ocurre la ocupación de Caracoles.
Ante el avance chileno, un grupo de civiles bolivianos armados, compuesto por hacendados, peones y funcionarios locales, organizó una resistencia liderada por el prefecto Ladislao Cabrera y el comandante Eduardo Abaroa. Las fuerzas chilenas, comandadas por el coronel Eleuterio Ramírez, superaban en número y equipamiento a los defensores. El enfrentamiento culminó con la ocupación de Calama por parte de Chile, marcando el inicio formal de las hostilidades terrestres del conflicto.
El prefecto del Departamento de Litoral, Severino Zapata, se retiró de Antofagasta junto con todas las autoridades y personal a Calama, en donde los hacendados y peones ya estaban armándose, pues sabían que los chilenos atravesarían el desierto para romper la resistencia boliviana.
El día 16 de marzo de 1879, el coronel chileno Emilio Sotomayor, al enterarse de que los bolivianos estaban decididos a resistir en Calama, envió a su ayudante Ramón Espech para dialogar con Ladislao Cabrera, jefe de la defensa de la localidad. Espech se presentó ante Cabrera con un mensaje de Sotomayor en el que se exigía la rendición de la plaza. En la comunicación se ofrecían garantías y seguridad tanto para Cabrera y sus hombres como para los habitantes de Calama si aceptaban entregarse. Sin embargo, Ladislao Cabrera respondió que "no estaba dispuesto a aceptar ni someterse a la intimación que se le hacía, y que cualquiera que sea la superioridad numérica de las fuerzas en cuyo nombre se le intimaba la rendición, defendería hasta el último trance la integridad del territorio de Bolivia."
Las tropas chilenas salen del poblado de Caracoles al mando del coronel Emilio Sotomayor Baeza. Eran 544 soldados distribuidos de la siguiente manera: 3 compañías del Regimiento 2.º de Línea al mando del Comandante Eleuterio Ramírez (300 soldados), una compañía del 4.º de Línea al mando de su Comandante Juan José San Martín Penrose (100 hombres), 2 piezas de artillería de montaña al mando del Teniente Eulogio Villarreal, un escuadrón de Cazadores a Caballo al mando del sargento mayor Rafael Vargas (120 jinetes) y un grupo de civiles reclutados en Caracoles que conformaban Los Pontoneros a cargo del teniente coronel Arístides Martínez.
El día 17 de febrero, llega a Calama la "Columna Caracoles", compuesta por un piquete de celadores montados provenientes de la ciudad del mismo nombre, replegados tras la toma de la misma por fuerzas chilenas. El mismo día, se inicia la colecta de armas, municiones y vestuario, proveído principalmente por el Distrito de Atacama y su respectivo subprefecto, José Santos Gonzales de Prada; días después, llegaría de Cobija pólvora traída de Iquique, algunos rifles y celadores, enviados por Severino Zapata en su previa estancia allí, quien no llegaría a Calama sino hasta el 20 de marzo. Asimismo, la capital Atacama y el Cantón de Chiu-Chiu enviaron armas, caballos, y veinte vigías montados que servían en todo el departamento; la casa comercial minera "Artola Hermanos" ubicada en Calama también hizo entrega de rifles, además de la fabricación de lanzas, y reparación de las cornetas a las que se reemplazo la boquilla con partes de acero. Los oficiales Burgos y Laines consiguieron imitar la pólvora y el cartucho mecánico, logrando poner en funcionamiento más armas. Igualmente, la población civil apoyó al sostenimiento de los defensores Entre el día 18 y 19 llegaría Ladislao Cabrera, quien tomaría el mando de las fuerzas que se prepararon a defender Calama (135 hombres). Los refuerzos esperados nunca llegaron, pero los combatientes y defensores no dejaron el pueblo y esperaron al ejército chileno que ya marchaba rumbo a Calama, con un total superior a 500 soldados chilenos, a cargo del teniente coronel Eleuterio Ramírez Molina.
Días antes se formaría un directorio compuesto por Ladislao Cabrera, Eduardo Abaroa Hidalgo, y Fidel Carrazana. Además de las funciones de resguardo de la ciudad, dividieron la fuerza existente en tres Columnas, así como la Intendencia de Policía liderada ahora por Eugenio Patiño, mientras que las funciones de cirujano fueron dadas a Gregorio Saavedra.
Con grandes esfuerzos pudo reunirse una fuerza total de 135 hombres armados con 35 rifles Winchester, 8 Remington, 30 fusiles de chimenea, 12 escopetas de caza, 14 revólveres, 5 fusiles de chispa, y 32 lanzas.Ochoa, José Vicente. Abaroa :semblanzas de la guerra del Pacífico. La Paz : Imp. y Lit. Boliviana, 1892, p16.
La dotación de los rifles variaba, según los distintos sistemas, desde 80 tiros hasta 250: las escopetas tenían 100 tiros cada una y los fusiles a seis paquetes por plaza, esto es, 60 tiros. Cartuchos para los fusiles había hasta para 200 tiros por plaza, pero las cápsulas eran escasas y no correspondían sino a razón de 60. El resto de la tropa hasta el completo de los 135 que fue el máximun con que contaba, eran lanceros; muchos de éstos no tenían monturas i montaban en caronas. Estos 30 lanceros, mas que para el combate, se organizaron para el servicio de avanzadas, para las comisiones en el pueblo y para los trabajos de defensa en el rio, en que prestaron importantes servicios.Dramática relación inédita escrita por el doctor don Ladislao Cabrera; Ahumada Moreno. Tomo I. 1884, p135
Las fuentes bolivianas varían sobre la presencia de civiles que conformaron la defensa de Calama, siendo para algunos 9 civiles, mientras que otras afirman un aproximado al mismo número reducido.
Fué entonces menester crear mayor fuerza sobre aquella base; y se dió principio el 17 (febrero), habiéndose alistado voluntariamente y con resolución de morir un grupo de ciudadanos. (...) Los pocos ciudadanos, resueltos hasta al sacrificio, hacían el mas riguroso servicio de Campaña: se les entregaba la custodia de los cuarteles, caminos y pue(incompleto); y no se vió que ninguno faltase á sus deberes, voluntariamente contraídas ante la imágen sagrada de la Patria.Lizardo Taborga, Andrés (1879). Apuntes de la campaña de 50 días de las fuerzas bolivianas en Calama. p2 y p6
En la madrugada del 23 de marzo de 1879 las tropas chilenas llegaron a Calama en donde, al pasar de las horas, libraron el primer choque bélico de la guerra del Pacífico, el combate de Calama, en el cual destacó el hacendado Eduardo Abaroa, uno de los principales dueños de tierras del oasis de Calama, con el grado temporal de coronel de las tropas.
División de Operaciones del Norte CRL Emilio Sotomayor Baeza
Comandancia de las Fuerzas de Caracoles y Atacama Dr. Ladislao Cabrera
Días previos a la organización definitiva de las tropas bolivianas, los jefes habían destruido los únicos puentes que conectaban al poblado, estos eran Chunchuri, Carbajal y Topater; además, dieron mayor ancho al cauce del río en los lugares que era demasiado angosto. El día 17 de marzo, las fuerzas bolivianas destruyeron la toma del rio Loa, a fin de que todo el caudal de sus aguas fuera por el único cauce de Calama, aumentando así de tamaño. El día 22 se envían dos hombres de observación al alto de Calama, el oficial Ruperto Jurado y soldado de lanceros Maldonado. Los dos hombres habían sido tomados prisioneros y serían obligados a servir de guías. Este acontecimiento frustraría un previo plan de movilizarse a ocupar la angosta quebrada que desciende en el llano de Calama, viniendo de Caracoles, pues Ladislao Cabrera pudo calcular la riesgosa cercana distancia en la que se encontraban las fuerzas chilenas, pero consiguiendo estar prevenidos ahora de la situación. Se procedió a cambiar de campamento de Topater, hacia "Casa de Quevedo", instalada a mayor altura que la anterior, ofreciendo una vista completa a los 3 caminos que descienden, además de proteger el borde de Yalquincha. El río Loa en el paralelo del campamento boliviano recibe el nombre de Yalquincha, de Topater en el lugar del puente del mismo nombre, y de Carbajal en el lugar del otro puente; de Yalquincha a Carbajal habían más de 3 millas de distancia, se comunicaban por senderos angostos.
Entre las 5 y 5:30am del día 23 de marzo las fuerzas chilenas avistaron Calama. La disposición de Emilio Sotomayor Baeza, fue que las compañías de cazadores de los batallones 2.º y 4.º de Línea iniciaran la ofensiva. La primera debía atacar la derecha de las posiciones enemigas, mientras que la segunda avanzaría contra la izquierda, en dirección a Topáter, con el objetivo de forzar el paso por ese sector. Paralelamente, los Cazadores a Caballo fueron divididos en dos grupos, hacia los caminos que conducían a Tocopilla, Cobija, Chiu Chiu y Santa Bárbara, con el propósito de cortar las posibles vías de retirada; para facilitar el cruce del río Loa, las tropas iban acompañadas de prácticos conocedores de la zona, que habían sido capturados previamente. La avanzada de caballería, comandada por el alférez Juan de Dios Quezada, quien había capturado un nativo como guía para que le enseñase el camino, buscó un paso por el río con el objetivo de interceptar la retirada hacia el este, recibiendo los primeros disparos de los defensores bolivianos en el Vado de Topater, pero sin recibir bajas, deteniendo momentáneamente su avance; fue el primero en intentar cruzar el río Loa. Mientras tanto, la otra fracción de los Cazadores a Caballo, bajo el mando del sargento mayor graduado Rafael Vargas, continuó en dirección hacia al vado de Carbajal.
El combate se desenvolvió en 3 sectores:

Los chilenos protegidos por su artillería habían tendido un puente sobre el río y logrado pasar á la ribera contraria.—El último baluarte de la defensa era Topater, donde solo, rodeado de los cadáveres de sus compañeros y acribillado de heridas, como el genio de la gloria, seguía Eduardo Abaroa batiéndose sin descanso.Los chilenos le intimaron rendición, á lo que contestó una y otra vez con los disparos de su rifle.
—Por última vez, ¡ríndase!—fué la voz que hasta él vino, acompañada de una lluvia de balas, que lo tendió en el suelo.
—¿Rendirme? rugió Abaroa moribundo, lanzando el último disparo de su rifle—¡que se rinda su abuela,—ca…!Ochoa, José Vicente. Abaroa :semblanzas de la guerra del Pacífico. La Paz : Imp. y Lit. Boliviana, 1892, p19.
Hoy un monolito recuerda y da homenaje a los 7 chilenos y 20 bolivianos caídos en la batalla. Las fuerzas bolivianas presentes en este sector estaban a cargo del coronel Fidel Lara con 40 hombres.
Un batallón enemigo que vestía pantalón colorado y levita azul, empezaba a romper el fuego, avanzando hacia Yalquincha. A este batallón lo apoyaban algunas piezas de artillería, colocadas en las alturas de la casa de Lorenzo Verna. Hasta entonces mantenía de reserva el cuerpo de rifleros, escepto doce que ya estaban en combate en Topater y en la Huaita. Esa escasa reserva, que no contaba mas de 37 plazas, opuse al batallón enemigo. Desde ese momento el ataque y la defensa se hizo general en los tres puntos indicados: Yalquincha, Topater y vado de Huaita. Yalquincha formaba el ala izquierda de mi línea de defensa que tenia tres millas de, extension; Topater el centro, y el vado de Huaita el ala derecha.Dramática relación inédita escrita por el doctor don Ladislao Cabrera. Ahumada Moreno. Tomo I. Pág. 135
Duraba ya este desigual combate cerca de dos horas. Siento que en el ala derecha de nuestra defensa, en el vado de la Huaita disminuyen nuestros fuegos. Me dirijo allí por tercera o cuarta vez y antes de llegar encuentro al oficial Manuel Luna que venía á pedirme refuerzo con un rifle y caballo enemigos. No teniendo ni un solo hombre más de que disponer me limito á ordenarle que vuelva á ocupar su puesto.Ugarte, Ricardo. La primera página en la guerra del Pacífico. La Paz : Imp. y Lit. La Tribuna, 1880, p17.
Cuando el enemigo desamparó bien las trincheras, que Vargas ayudado por Ramírez le disputaban, fuimos avanzando y saltando fosos y cercas, llegando a un cerco chico donde habían muchos matorrales y un fosito de diez varas de largo, con un puentecito de menos de una vara de ancho, por donde habia que pasar. Nos sorprendimos de ver que un boliviano desde adentro hiciera fuego a más de cien hombres, entre caballería y el 2.° de línea que iban a pasar por allí; pues, amigo, nos dio balas duro y fué imposible pillarlo por mas que se le buscaba.Carta del Subteniente Souper al Señor don Francisco A. Medina. Ahumada Romero, Tomo I, 1884, p132.
Tras cerca de dos horas de combate desigual en Topáter, las fuerzas bolivianas comenzaron a debilitarse, especialmente en el sector del vado de la Huaita, donde disminuía el fuego defensivo por la falta de hombres y municiones. Los reportes sobre el cruce chileno en Chunchuri (a 2 millas de Huaitá) mediante la construcción de un puente, agravaron la situación, ya que al intentar enviar refuerzos desde el vado del Topater, resultó que este ya había caído. El coronel Lara y los cuerpos de rifleros agotaron sus últimos cartuchos antes de retirarse. Finalmente, parte del ejército chileno logró ingresar al pueblo de Calama por el vado de la Huaita, confirmándose la caída de la posición. Ante ello, los jefes y sobrevivientes bolivianos iniciaron la retirada hacia Chiuchiu.
La valentía mostrada por Abaroa le valió los honores que le rindieron las tropas chilenas a su sepultura en el Cementerio de Calama, y los honores de ambos estados al momento de trasladar los restos de Abaroa desde Calama hasta La Paz en 1952. Al mediodía, la plaza de Calama ya había sido tomada por los chilenos y Ramírez se volvió su primera autoridad chilena.
Existen algunas incertidumbres respecto a los testimonios del combate. Tal es el caso del subteniente Carlos Souper, quien acompañó al capitán Vargas, pues señala que la tropa chilena había partido en malas condiciones, sufriendo hambre y sed; además, que cruzaron el vado de Carbajal con el agua hasta la cintura, y que recibieron apoyo de parte del 4° de Línea de Juan José San Martín en el vado Carbajal. Empero, el capitán Walker, que pertenecía a las tropas civiles de Caracoles que sirvieron de pontoneros, señala que la tropa había partido en las mejores condiciones de víveres y suministro de agua, y que la caballería de Vargas cruzó no por el agua, sino, sobre el puente improvisado que su equipo había construido
El saldo del combate fue de 7 soldados chilenos y 20 milicianos bolivianos muertos.

Posteriormente acontecería la ocupación de Chiu-Chiu, pero ya no se encontraba la fuerza boliviana replegada, que había procedido a retirarse al interior del país. Durante el envío de heridos hacia Caracoles, una de las carretas volcaría en el puente Topater, perdiéndose 4 soldados de la 2da compañía chilena.
La ocupación de un punto de aprovisionamiento como Calama movilizó al ejército boliviano que creó la V División del Ejército de Bolivia, a cargo del General Narciso Campero Leyes, para recuperar el Litoral mientras el grueso de las tropas chilenas estaba más al norte. Dentro de la V División se encontraba el Escuadrón Movilizado Francotiradores Vanguardia, una unidad de caballería formada por jinetes tupiceños, cotagaiteños y tarijeños, a cargo del coronel Rufino Carrasco nacido en Talina (Tupiza) ocuparon Chiuchiu el 25 de noviembre de 1879; pero tras un tiroteo entre bolivianos y chilenos en el camino de Chiuchiu a Calama, ambas tropas se replegaron, lo cual canceló el plan inicial de las fuerzas de Carrasco de recuperar Calama, las tropas rivales finalmente se encuentran en el combate de Tambillo, en el que la guarnición de 24 soldados chilenos fue derrotada por 70 bolivianos.
Tras este combate, las tropas bolivianas ocupan San Pedro de Atacama y se alistan para el asalto reivindicatorio a Calama. La seguidilla de conspiraciones en el alto mando boliviano y el miedo del presidente Hilarión Daza Groselle a que Campero le quitara aceptación popular y sus aliados, provocó que el presidente ordenara abortar la misión de la V División y su repliegue hasta Oruro a la espera de recibir nuevas órdenes.