La cumacanga es una leyenda brasileña del estado de Pará en Maranhão.
La cumacanga es una mujer maldita, generalmente la séptima hija de un matrimonio (equivalente a la versión masculina del Luisón), que fue concubina de un cura.
Según la leyenda, producto de su nacimiento y su pecado, fue maldecida, y por ello cada viernes por la noche la cabeza se le separa del torso y se transforma en una bola de fuego. Mientras el cuerpo se queda en casa, la cabeza sale a aterrorizar a los viajeros y solo regresa a su posición con el canto del gallo por la mañana.
Se relaciona esta historia con la leyenda de la mula sin cabeza o de la Almamula.
La cabeza luminosa, uno de los elementos comunes a los mitos relacionados con el fuego, significa castigo, encantamiento o señal de riquezas. La voracidad de la protagonista es una representación simbólica del deseo sexual y la libido.
La cumacanga como séptima hija se asemeja a la leyenda guaraní del Luisón estrechamente relacionada con la génesis del hombre-lobo como séptimo hijo de una familia en zonas como Asturias, Galicia, Portugal, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil