| D'Onofrio | ||
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| Tipo | Empresa privada | |
| Industria | Alimentos | |
| Fundación | 1897 (129 años) | |
| Fundador | Pedro D'Onofrio | |
| Sede central |
Av. Venezuela con el Jiron Roberto Thorndnike Galup (Frente a la La Alborada (Metro de Lima y Callao)) Lima, | |
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| Productos | helado | |
| Empresa matriz | Nestlé S.A. | |
| Sitio web | www.nestle.com.pe | |
D'Onofrio es una marca y empresa peruana fundada por el italiano Pedro D'Onofrio que se dedica principalmente a la venta de helados, así como de panetones, chocolates y golosinas. Desde su fundación en 1897, tiene una larga trayectoria en Perú. Actualmente pertenece a Nestlé y está presente en varios países de Latinoamérica, incluyendo Estados Unidos.[cita requerida]

El nombre D'Onofrio viene del apellido del italiano Pedro D'Onofrio, nacido en 1859 en la ciudad de Sessa Aurunca, quien a los 21 años dejó su pueblo natal para ir a buscar fortuna en Argentina.
Estando en Rosario de Santa Fe, recibió una carta de Buenos Aires de un amigo de la familia, Raffaele Cimarelli, que era propietario de un carrito de helados y le ofrecía el traspaso de su negocio. D'Onofrio aprendió a preparar helados.
En 1888, D'Onofrio retornó a Italia para visitar a su madre. Durante su viaje, conoció a Raffaella Di Paolo, con quien contrajo matrimonio, y decidieron volver a la Argentina.
Raffaele Cimarelli animó al matrimonio a trasladarse a Richmond (Virginia), un lugar con un clima muy favorable para el consumo de helados. Posteriormente, Cimarelli se fue a vivir a Perú, y nuevamente invitó al matrimonio a mudarse a Lima, ciudad sin invierno,[cita requerida] ideal para el negocio de helados.
Los D'Onofrio llegan a Lima a fines de 1897. Llevaron desde Richmond un carro de madera a tracción humana para el reparto de helados.

La familia se ubicó primero en la calle Pachacamilla, después en la calle Granados y, por último, en la esquina de Sandía y Tipuani, en el barrio de Chacarilla, donde permaneció hasta 1914, cuando se trasladaron al local de la Av. Grau. La figura de don Pedro se hizo famosa, así como el toque de corneta que utilizaba para anunciar su paso por las calles limeñas y despertar la curiosidad del vecindario. A la simpatía de su apuesta figura se unía la bondad de su producto, un helado de crema denominado Imperial.
Don Pedro traía nieve de los Andes para la fabricación de sus helados. En 1908, siguiendo un consejo de un ingeniero norteamericano y de su amigo y tutor Raffaele Cimarelli, compró una planta para la fabricación de hielo artificial. Este fue el primer paso que dio para la industrialización de su actividad. El negocio prosperó y aumentaron las carretas que mandó fabricar con diseño propio.
Para colaborar con él, hizo venir de Italia a su sobrino Domingo y a dos cuñados, Amedeo y Orlando Di Paolo.
Desde su llegada al Perú, habían nacido otros hijos: Amelia, Pedro, Luis, Umberto, Yolanda y Clelia. Antonio, el mayor de los varones, a los once años de edad, viajó a Italia para cursar sus estudios. En 1911, cuando tenía quince años, fue llamado de vuelta al Perú: su padre se había dado cuenta de que para el desarrollo de su negocio necesitaba formar a un sucesor.

Antonio D'Onofrio Di Paolo, primogénito de los D'Onofrio, se hallaba al frente del negocio. Sugirió a su padre que tomara un descanso. Habían transcurrido veintidós años desde su llegada al Perú. Pedro y Raffaella decidieron volver a Italia y Antonio recibió en traspaso la fábrica de helados con once carretas, una por cada hijo que tuvo la pareja. Tres de los menores hijos acompañaron a los esposos a Italia: Luis, Yolanda y Clelia.
Pasaron catorce años antes de que don Pedro regresara nuevamente al Perú, tierra por la que sentían un profundo amor. Cuatro años más tarde, en 1937, don Pedro D'Onofrio Di Resta murió a la edad de 78 años, dejando detrás de sí una herencia de trabajo a sus familiares.
Habían transcurrido ocho años desde que en 1911 Antonio interrumpiera sus estudios en Italia hasta 1919, en que cambiaron la razón social por la de "Antonio D'Onofrio sucesor de Pedro D'Onofrio". El deseo de don Pedro de formar al primogénito como su sucesor se transformó en realidad.
Ya en posesión del negocio, Antonio se impuso la tarea de ampliarlo y modernizarlo. Los helados se vendían cinco meses al año; había que extenderlo a una nueva industria que se mantuviera activa en cualquier época del año. Creó así una fábrica de chocolates de alta calidad, de la que carecía hasta entonces el Perú.

La primera fábrica de chocolates con equipo industrial adquirido en Europa, fue instalada en el año 1924 en el jirón Cotabambas, adyacente a la planta de hielo y helados. En el 1932, regresó de Italia Umberto D'Onofrio Di Paolo, con el título de ingeniero agrónomo. Había viajado en 1914 con su hermano Pedro D'Onofrio Di Paolo. En 1933, lo hizo Luis D'Onofrio Di Paolo, trayendo consigo avanzados estudios y amplia experiencia técnica en la industria dulcera. El aporte de trabajo de los hermanos D'Onofrio permitió a la industria crecer, y producir no solo helados y chocolates, sino también caramelos, galletas y golosinas de todo tipo.
El crecimiento de la industria era tan evidente año tras año que obligó a la empresa a cambiar de local. La nueva sede fue fijada en terrenos del exfundo Aramburú, sobre un área de 36,000 m² frente a la Av. Venezuela. Era el año 1950. Once años después, se verificó el traslado de la planta de helados totalmente modernizada con equipos para la producción de helados tipo ice cream.
En esos años, Antonio ya había firmado un importante acuerdo con la compañía Alemagna de Milán, comprando la fórmula para la producción del panetón D'Onofrio y el derecho de utilizar la confección característica del producto Alemagna que simbolizaba con la A el duomo de Milán. D'Onofrio lo hizo con la D para el primer panetón que vendió en el Perú. Según Perú.com, el panetón es una de las marcas más vendidas en el país.
En la década de los 80, la inestabilidad política generó que la empresa tenga que vender sus acciones, que fueron adquiridas por el grupo Gloria, quien tomó el control total de la empresa en 1990, y lo mantuvo por siete años.
La empresa fue adquirida en 1997 por Nestlé Perú, pasando a integrarse en las operaciones de la multinacional suiza en el país. Desde entonces, la marca ha continuado desarrollando sus actividades en las instalaciones ubicadas sobre la avenida Venezuela.
Ese mismo año se registró ante el INDECOPI uno de los primeros signos sonoros distintivos de la marca, basado en el sonido de una corneta.
Para 2026, D'Onofrio mantenía una posición predominante en el mercado peruano de helados, donde competía con otras marcas nacionales como Artika y Yámboli.
En febrero de 2026, Nestlé anunció que evaluaba la venta de su negocio global de helados como parte de una estrategia de reorganización corporativa orientada a concentrar sus operaciones en otras áreas de negocio. La medida formó parte de un proceso de desinversión internacional que incluía negociaciones para transferir distintos activos de la división de helados a la empresa Froneri.
En el verano del año 2009, se hizo una campaña conocida como "Gracias Perú", la cual ofrecía todos los helados que se vendían en los carritos a un sol, entre el 27 y 28 de marzo de ese año. Sin embargo, hubo un sinfín de quejas, entre ellas la ausencia de muchos carritos (solo en Lima se veían apenas 5 por distrito), la falta de helados que cuesten un sol, algunos comentarios de que tenían que llevar más de un helado para poder pagarlos a un sol, entre otros. Los vendedores afirmaron que D'Onofrio les había proporcionado todo eso para que vendan, y que la información de las ventas fue proporcionada por los encargados de la marca. En 2011, INDECOPI multó a D'Onofrio con 400 UIT (más de S/.1,4 millones) por publicidad engañosa tras esta campaña.
La empresa cuenta con más de 20 helados de diferentes presentaciones y para todos los gustos. Estos helados se venden en varios establecimientos, bodegas de D'Onofrio y carretillas de la misma empresa.

