| Vela Sánchez | ||
|---|---|---|
| Señor de Ayala (legendario) | ||
| Ejercicio | ||
| Sucesor | Vela Velázquez (según la tradición) | |
| Familia | ||
| Padre | Sancho Ramírez (según la tradición) | |
| Cónyuge | Juliana Íñiguez de Ávalos (según la tradición) | |
Vela Sánchez, llamado también Vela de Aragón o infante don Vela (segunda mitad del siglo XI - primer cuarto del siglo XII), fue el fundador legendario del señorío de Ayala, en Álava. La tradición genealógica bajomedieval lo presenta como hijo bastardo del rey de Aragón Sancho I Ramírez que habría recibido de Alfonso VI de León la tierra de Ayala para poblarla y gobernarla. No existe documentación contemporánea que acredite su existencia, y la historiografía moderna lo considera un personaje legendario, construido para vincular el linaje de la Casa de Ayala con la realeza aragonesa.
No debe confundirse con otros personajes históricos homónimos, como Vela Jiménez, que gobernó Álava hacia 882-883, ni con los hermanos Vela implicados en el asesinato de García Sánchez de Castilla en 1029.
La tradición sobre don Vela procede fundamentalmente de dos textos genealógicos. El más antiguo es el Libro del linaje de los señores de Ayala (también conocido como Árbol de la Casa de Ayala), compuesto en 1371 por Fernán Pérez de Ayala, padre de Pedro López de Ayala, el canciller, y considerado una de las primeras genealogías familiares escritas en la península ibérica. La versión más difundida se encuentra en las Bienandanzas e Fortunas de Lope García de Salazar, obra escrita hacia 1471-1476 durante su cautiverio en la torre de San Martín de Muñatones, cuyo Libro XXI incluye el «Título de la Casa e linaje de los señores de la casa de Ayala».
Según García de Salazar, en tiempos de Alfonso VI de León —el conquistador de Toledo en 1085— llegó a servirlo «un fijo vastardo del Rey de Aragón que llamavan don Vela». Hallándose el rey de caza por las peñas del Valle de Mena, divisó desde la Sierra Salvada la tierra que hoy es Ayala, que no estaba poblada y se llamaba «la Sopeña». Los caballeros presentes le sugirieron poblarla. Don Vela pidió la merced de hacerlo él mismo, y algunos cortesanos que lo apreciaban dijeron al rey: «Señor, áyala» (en vascuence, «¿está hecho?»). El rey respondió: «Pues áya la» («ahí hela»), dando así nombre al valle. Don Vela lo pobló «de vascos e de latinados» (pobladores vascoparlantes y romancehablantes) y murió allí, siendo sepultado en la iglesia de Santa María de Respaldiza.
Otras fuentes tardías, como Gonzalo Argote de Molina (siglo XVI) y fray Prudencio de Sandoval (siglo XVII), enriquecieron la leyenda con detalles adicionales: su participación en la Primera Cruzada y entrada en Jerusalén tras un sitio de más de un mes en 1099, de donde tomaría las cruces de Jerusalén para su escudo de armas, y la fundación de la villa de Nombela hacia 1100.
La tradición lo presenta como hijo ilegítimo de Sancho I Ramírez, rey de Aragón (1063-1094) y de Navarra (desde 1076), habido con una dama vinculada a los condes de Barcelona —lo que explicaría los bastones de Aragón en sus armas—.
La historiografía moderna rechaza la historicidad del personaje. La Enciclopedia Auñamendi considera la leyenda «fácilmente refutable» por varias razones: García de Salazar escribe varios siglos después de los supuestos hechos y sin apoyarse en testimonio alguno; da por despoblada la tierra de Ayala cuando la documentación antigua la atestigua habitada; la etimología propuesta para el topónimo Ayala (de origen vasco antiguo, atestiguado como Aialha) es pueril; no existe ningún testimonio histórico contemporáneo que avale la existencia de un hijo bastardo del rey de Aragón con ese nombre; y las fechas no encajan, pues la donación no pudo realizarla Alfonso VI en vida de Sancho IV de Navarra, sino después de su asesinato en Peñalén (1076), momento en que ya figuran otros personajes como señores de la zona.
Los primeros señores de Ayala documentados históricamente son Lope Sánchez (Lope Sangiz), que aparece firmando documentos como tenente navarro de Ayala y Mena desde 1095, y su hermano Diego Sánchez, que ese mismo año firma en una escritura de Santa María la Real de Nájera utilizando ya «Ayala» como apellido. Ambos eran hijos de Sancho López y sobrinos de Íñigo López, primer señor de Vizcaya.
El estudio académico de referencia sobre la construcción genealógica del linaje es el de Arsenio Dacosta (2007), que analiza el Libro del linaje de los señores de Ayala y sus continuaciones como expresión de la autoconciencia nobiliaria bajomedieval, sin atribuir historicidad a la figura fundacional de don Vela.
Fuentes de los siglos XVII y XIX vinculan a don Vela con la repoblación de Salamanca, encomendada por Alfonso VI hacia 1102. La repoblación está documentalmente atribuida al conde Raimundo de Borgoña, yerno del rey, según recoge José María Quadrado en España: sus monumentos y artes, su naturaleza e historia. El cronista Gil González Dávila (siglo XVII) afirmó que «el conde don Vela que fue el segundo que pobló a Salamanca era de la casa de Aragón», de quien la ciudad sacaba cada año un pendón con sus armas. De este don Vela se hacía descender al linaje salmantino de los Rodríguez de las Varillas. Los cuatro bastones de gules en campo de oro con orla de cruces de Jerusalén, atribuidos a don Vela, están presentes en el escudo de la ciudad de Salamanca, si bien la crítica moderna discute su origen entre tres hipótesis: don Vela, el conde Armengol VII de Urgel (señor de Salamanca en el siglo XII) y los propios Rodríguez de las Varillas.
La participación de don Vela en la repoblación salmantina carece de respaldo en la documentación coetánea y debe considerarse parte de la tradición cronística tardía.
La tradición convierte a don Vela en tronco de los señores de Ayala. Según la genealogía transmitida por Fernán Pérez de Ayala y García de Salazar, le sucedió su hijo Vela Velázquez (II señor de Ayala), a quien siguieron Galindo Velázquez —casado con María de Salcedo— y García Galíndez, «el primero que tomó las armas y el nombre de Salcedo». De esta estirpe descienden, según la tradición, los cancilleres Ayala y otras ramas como los Salcedo, los Murga y los Guevara. También se le hace tronco de los señores de Villanañe (los Varona) por un segundo matrimonio.
La investigación de Dacosta (2007) ha mostrado que esta genealogía forma parte de un programa intergeneracional de exaltación del linaje, elaborado entre finales del siglo XIV y finales del XV, cuyo propósito era legitimar las aspiraciones de los Ayala a ser considerada nobleza de servicio del nuevo poder de la casa de Trastámara en la corona tras la guerra civil castellana.