| Doris Stevens | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
26 de octubre de 1888 Omaha (Estados Unidos) | |
| Fallecimiento |
22 de marzo de 1963 (74 años) Nueva York (Estados Unidos) | |
| Nacionalidad | Estadounidense | |
| Educación | ||
| Educada en | Oberlin College | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Activista por los derechos de las mujeres, sufragista, profesora, asistenta social, socióloga, feminista y activista | |
| Área | Movimiento feminista, derechos de la mujer y feminismo | |
| Miembro de | ||
Doris Caroline Stevens (26 de octubre de 1888 - 22 de marzo de 1963) fue una sufragista estadounidense, defensora de los derechos legales de la mujer. Fue la primera mujer miembro del Instituto Americano de Derecho Internacional y primera presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres.
Nacida en 1888 en Omaha, Nebraska, Stevens se involucró en la lucha por el sufragio cuando era estudiante universitaria en el Oberlin College. Después de graduarse en sociología en 1911, se dedicó a la enseñanza antes de convertirse en organizadora regional remunerada para la National American Woman Suffrage Association (Asociación Nacional para el Sufragio de la Mujer) del Congressional Union for Woman Suffrage (CUWS). Cuando el CUWS se separó de la organización matriz en 1914, Stevens se encargó de coordinar el congreso de mujeres, celebrado en la Exposición Universal de San Francisco en 1915. Cuando el CUWS se convirtió en el National Woman's party (Partido Nacional de la Mujer) (NWP) en 1916, Stevens organizó delegadas para cada uno de los 435 distritos del Congreso para lograr el derecho de las mujeres a votar y derrotar a los candidatos que se oponían a los derechos de las mujeres. Entre 1917 y 1919, Stevens fue una participante destacada en la Silent Sentinels una vigilia a la Casa Blanca durante el mandato de Woodrow Wilson para instar en la aprobación de una enmienda constitucional a los derechos de voto de las mujeres y fue arrestada varias veces por su participación. Después de que la Decimonovena Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos aseguró el derecho de las mujeres a votar, escribió Jailed for Freedom (Encerrada por la libertad) el 1920, que relataba su experiencia.
Una vez que se aseguró el derecho al voto, Stevens dirigió su atención al estado legal de las mujeres. Apoyó la aprobación de la Enmienda de Igualdad de Derechos y trabajó con Alice Paul de 1927-1933 sobre el impacto de la ley en las mujeres y los hombres, con el objetivo de recopilar los datos para proponer una ley internacional que protegiese el derecho de las mujeres a la ciudadanía. La investigación se completó con la ayuda de feministas de 90 países y se evaluaron las leyes que controlaban la nacionalidad de las mujeres de todos los países. Al obtener la aprobación de la Sociedad de las Naciones en 1927, Stevens presentó la propuesta a la Organización de los Estados Americanos en 1928, convenciendo al órgano rector de crear la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM). En 1931, se unió al Instituto Americano de Derecho Internacional, convirtiéndose en su primer miembro femenino. En 1933, el resultado de su trabajo se convirtió en el primer tratado para garantizar los derechos internacionales para las mujeres. La Convention on the Nationality of Women ( Convención sobre la Nacionalidad de la Mujer) establece que las mujeres retienen su ciudadanía después del matrimonio i que ni el matrimonio ni el divorcio pueden afectar la nacionalidad de los miembros de una familia, extendiendo la protección de la ciudadanía a los hijos y hijas.
Expulsada de la Comisión Interamericana de Mujeres en 1938, y del National Woman's party en 1947 por disputas políticas, Stevens se convirtió en vicepresidenta de la Lucy Stone League en 1951, de la que había sido miembro desde la década de 1920. Luchó contra el retroceso de las políticas eliminando los logros que las mujeres habían conseguido para ingresar a la fuerza de trabajo durante la Segunda Guerra Mundial y luchó para establecer el feminismo como un campo de estudio académico. Continuó luchando por causas feministas hasta su muerte en 1963.
Dora Caroline Stevens nació el 26 de octubre de 1888 en Omaha, Nebraska, hija de Caroline Koopman y Henry Henderbourck Stevens. Su padre era pastor de la Iglesia Reformada Holandesa durante cuarenta años y su madre era una inmigrante de primera generación de Holanda. Una de cuatro hijos, Stevens creció en Omaha y se graduó en 1905 en el Omaha High School. Continuó su educación y se graduó en el Oberlin College en 1911 con un título en sociología, aunque originalment se interesó por los estudios de música. Mientras estaba en la universidad era conocida por ser una sufragista convencida. Su comportamiento ingobernable y su desdén por la corrección femenina se cultivaron durante sus años universitarios. Después de la graduación, Stevens trabajó como profesora de música y trabajadora social en Ohio, Míchigan y Montana antes de mudarse a Washington D. C., donde se convirtió en una organizadora regional de la National American Woman Suffrage Association (NAWSA).
En 1913, Stevens llegó a Washington para participar en los piquetes de junio del Senado. No planeaba quedarse, pero Alice Paul la convenció de hacerlo. Fue contratada por la NAWSA, y fue asignada a la recién formada Unión Congresional para el Sufragio de la Mujer (CUWS), que había sido creada por Alice Paul y Mary Ritter Beard. En ese momento, la Unión del Congreso era una subdivisión de la NAWSA, aunque operaba de manera independiente. Stevens fue contratada como secretaria ejecutiva en Washington D. C., así como organizadora regional y se le asignó el distrito este. Alice Paul había dividido la nación en cuadrantes de doce estados cada uno y asignó a Stevens a la zona este, Mabel Vernon al medio oeste, Anne Martin al extremo oeste y Maud Younger al sur. Las organizadoras regionales tenían la tarea de educar a los grupos sobre los proyectos de ley del sufragio que se encontraban en el Congreso y obtener el apoyo de cada estado para ratificar el sufragio nacional. En lugar de seguir la estrategia anterior de lograr el derecho de voto estatal por estado, el Congreso obtuvo la aprobación federal completa. Este solución, causó una grieta en el movimiento del sufragio en la Convención de 1913, Alice Paul y sus partidarias rompieran relaciones con la NAWSA y se convirtieron en una organización independiente.

Con la fisura de la Congresional Unión comenzó una reorganización para forzar las campañas contra candidatos Demócratas que no apoyaban el sufragio. Alice Paul estableció el consejo consultor de trabajadoras y mujeres prominentes que incluía Bertha Fowler, Charlotte Perkins Gilman, Helen Keller, Belle Case La Follette, May Wright Sewall y educadoras como Emma Gillett, Maria Montessori, y Clara Louise Thompson, entre otras, para dar credibilidad a la nueva organización. Stevens se convirtió en la organizadora nacional, y en uno de los primeros sitios donde viajó fue a Colorado, donde la CUWS logró que un congresista apoyase la causa de las mujeres. Después de este éxito en enero de 1915, fue a la ciudad de Nueva York y a Newport, Rhode Island para hacer campaña antes de ir hacia el oeste, a Kansas, donde esperava asegurar delegados para la convención de San Francisco.
Llegó a California en junio y acompañó un grupo de mujeres dirigidas por Charlotte Anita Whitney para reunirse con los miembros del Comité de Asignaciones de la Cámara que se reunían en el Hotel Palace, en San Francisco; se les había asegurado que podrían presentar sus problemas al presidente, pero su representante John J. Fitzgerald de Nueva York,no lo permitió. Sin desanimarse, Whitney y Stevens continuaron sus esfuerzos de planificación para el Congreso CUWS de la Exposición Universal de San Francisco el 1915. donde propuso la estrategia de emplear una "sonrisa de un millón de votos", postulando que la sonrisa era una herramienta útil en la lucha para ganarse el apoyo de los hombres. "Sonría a los hombres y ellos le darán un voto. Miren severamente y no lo harán", afirmó. Después del Congreso, Stevens había planeado permanecer en San Francisco y dirigir el stand de exposición del CUWS, pero se vio obligada a regresar a Washington para substituir la delegada oriental Margaret Whittemore y comenzó a planificar una convención que se celebraría en Washington en diciembre.

A principios de 1916, Stevens anunció que el CUWS había organizado en veintidós estados y planeó reclutar delegadas para cada uno de Cámaras de Representantes de los Estados Unidos. Las delegadas debían formar comités para presionar a cada uno de los 435 miembros del Congreso a favor del sufragio y hacerles saber que sus electores estaban a favor de que las mujeres obtuvieran el voto. Otra estrategia que Stevens comenzó a implementar a principios de 1916 requería que los miembros del CUWS fueran a otros estados en los que las mujeres podían votar, establecer su residencia y registrarse para votar. De esta manera, podrían votar en las elecciones estatales y nacionales con la esperanza de llenar la legislatura con los legisladores que favorecían el sufragio. Stevens se registró para votar en Kansas ese año. El 5 de junio de 1916, el CUWS se convirtió en el National Woman's Party (NWP), con una plataforma única para conseguir una enmienda constitucional para el sufragio femenino nacional. Después de asistir a la convención de NWP en Chicago en junio, Stevens se dirigió a una convención en Colorado. En octubre, Stevens estaba organizando y administrando la campaña electoral de NWP en California.

Debido a la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, algunas sufragistas detuvieron su activismo en 1917 ya que podría ser visto como "antipatriótico"; Stevens, en cambio, insistió en que era "arrogante luchar por la democracia en el extranjero cuando las mujeres no estaban incluidas en la democracia en casa". En enero, después de que una delegación de miembros de NWP tuvo una reunión decepcionante con el presidente Woodrow Wilson, se decidió que protestarían en la Casa Blanca todos los días, actuando como Centinelas silenciosas (Silent Sentinels) hasta que Wilson reconociera la importancia de su causa. Las mujeres mantuvieron su puesto durante más de un año sin tener en cuenta las condiciones climáticas y la amenaza de arresto. A pesar de que realizó otras tareas organizativas, como la sucursal de NWP en Carolina del Norte en marzo, Stevens también participó como centinela. Ella y otras quince mujeres fueron arrestadas por piquetes en la Casa Blanca el día de la Bastilla, en julio de 1917, acusadas de obstruir la acera y cumplieron tres días de su sentencia de 60 días en Occoquan Workhouse antes de recibir el perdón del presidente Wilson. Las mujeres fueron ubicadas dentro de la población carcelaria, sin cepillos de dientes, peines ni artículos de tocador, y se sorprendieron de que debían compartir un cucharón de agua con el resto de los presos.
Stevens conoció a su primer marido, Dudley Field Malone, cuando la representó para su protesta frente a la Casa Blanca. Malone había estado sirviendo como subsecretario de Estado en el gabinete de Wilson, pero se convirtió a la causa sufragista y renunció a su puesto. Apareció con Stevens en eventos de recaudación de fondos y ayudó a recaudar miles de dólares para su causa, que estaba ganando impulso, ya que el presidente Wilson finalmente respaldó el derecho al voto. Entre 1918 y 1919, Stevens continuó alternando conferencias y piquetes. Fue arrestada nuevamente, junto con Elsie Hill, Alice Paul y tres sufragistas desconocidas en la demostración de NWP de la Metropolitan Opera House en Nueva York en marzo de 1919. El 4 de septiembre de 1920, la pelea fue ganada cuando el Secretario de Estado Bainbridge Colby proclamó que los 36 estados necesarios habían ratificado la 19.ª Enmienda con la ratificación de Tennessee. Stevens publicó la cuenta privilegiada por excelencia del encarcelamiento de los activistas de NWP, Jailed for Freedom, en 1920.

A lo largo de los años, Stevens ocupó varios cargos de liderazgo importantes en el NWP, incluyendo la presidencia del comité legislativo y la pertenencia al comité ejecutivo. En 1920, Alva Belmont fue elegida presidenta del NWP y Stevens ejerció como su asistente personal, llegando incluso a escribir la autobiografía de Belmont. La relación entre Belmont y Stevens fue conflictiva, pero la joven Stevens aceptó años de control por parte de Belmont sobre muchas de sus acciones personales. Durante un viaje a Europa con Belmont para trabajar para el NWP, Belmont insistió en que el prometido de Stevens no podía acompañarlas y, cuando este lo hizo, Belmont se trasladó a Francia sin Stevens.
El 5 de diciembre de 1921 en Peekskill, Nueva York, Stevens y Malone fueron casados en secreto por un dueño de una ferretería que era Juez de Paz e inmediatamente zarparon para su luna de miel de dos meses en París. Stevens anunció que no tomaría el nombre de Malone y que seguiría siendo "Doris Stevens". Desde mediados de la década de 1920, Stevens vivió principalmente en Croton-on-Hudson, Nueva York, donde se hizo amiga de miembros destacados de la escena radical de Greenwich Village y bohemios, entre ellos Louise Bryant, Max y Crystal Eastman, Edna St. Vincent Millay, John Reed y otros. Stevens se divorció de Malone en 1929 después de una cadena de infidelidades en ambos lados y intentos fallidos de reconciliación.
El objetivo del National Woman's Party (NWP) pasó a ser la igualdad ante la ley, incluyendo la igualdad de oportunidades de empleo, la participación en jurados, la nacionalidad de las mujeres casadas y cualquier otra disposición que prohibiera legalmente a las mujeres tener la plena igualdad jurídica. En 1923, Daniel Read Anthony, Jr. presentó la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA) y las mujeres presionaron para su aprobación, haciendo campaña para obtener el apoyo de ambos partidos políticos. Stevens ejerció como vicepresidenta de la delegación de Nueva York del NWP, encabezando la campaña «Mujeres para el Congreso» de la organización en 1924. Al no poder presentarse ella misma debido a que había fijado su residencia legal en Francia, Stevens trabajó con el objetivo de asegurar la elección de 100 mujeres para el Congreso en los estados donde hubiera candidatas compitiendo por un cargo. La campaña obtuvo resultados escasos, por lo que las mujeres volvieron a centrarse en las medidas de igualdad general. A partir de 1926, una de las propuestas en las que Stevens se enfocó durante los años siguientes fue el contrato matrimonial «Salario para las esposas». Tras hacer una intensa campaña a favor de su adopción, la propuesta del «Salario para las esposas» pedía un contrato flexible que dividiera los bienes matrimoniales al 50 % en lugar de tratar a la pareja casada como una entidad única, además de exigir que se pagara un salario a las mujeres por los servicios domésticos y la crianza de los hijos como medida de protección para el sustento continuo de estos últimos.
Desde el final de la guerra, una creencia cada vez mayor entre las organizaciones femeninas era la noción de que todas las mujeres se enfrentaban a problemas similares en su condición de subordinadas a los hombres, y que la unificación de sus intereses podía conducir a avances. En la conferencia del International Council of Women (ICW) celebrada en Washington en 1925, esta postura fue expresada por Lady Aberdeen, quien dio la bienvenida a todas las mujeres a la «hermandad, independientemente del credo, partido, sector o clase a la que pertenezcan». En 1927, Stevens y Alice Paul emprendieron un estudio exhaustivo sobre cómo afectaban las leyes a la nacionalidad de las mujeres; analizando, por ejemplo, si perdían su nacionalidad al casarse o si incluso llegaban a convertirse en apátridas. Stevens se reunió con feministas de toda Europa y celebró asambleas públicas para recopilar datos, incluyendo a Luisa Baralt de La Habana, la Ellen Gleditsch de Oslo, Chrystal Macmillan y Sybil Thomas (viscondesa de Rhondda) del Reino Unido, la marquesa del Ter de España, Cécile Brunschvicg de Francia y Elena Văcărescu de Rumanía, así como a varias directivas de la Federación Internacional de Mujeres Universitarias, entre otras. Paul revisó las leyes de cada país. Juntas compilaron un informe monumental que indexaba todas las leyes que regulaban la nacionalidad de las mujeres en cada país en su idioma original, junto con una traducción de cada ley en la página contigua. Se incluyeron tablas para facilitar la comparación, así como un sinopsis general de las normativas. El informe se preparó inicialmente para una reunión que tendría lugar en la Sociedad de las Naciones en 1930 con el fin de debatir la codificación del derecho internacional. Stevens consideraba que la nacionalidad de las mujeres debía incluirse en dicho debate y encabezó la investigación, bajo la convicción de que «el feminismo debe luchar por la igualdad de derechos para las mujeres, y que estas deben ser consideradas, ante todo, como seres humanos». En septiembre de 1927, asistió a una reunión preliminar de la Sociedad de Naciones en Ginebra y obtuvo el apoyo unánime a su propuesta. Continuó reuniéndose con mujeres y recopilando datos hasta enero de 1928, cuando asistió a la Conferencia Panamericana en La Habana. Stevens logró convencer al órgano rector de la Unión Panamericana para crear la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) el 4 de abril de 1928.

La Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) inicial estuvo integrada por siete delegadas encargadas de ultimar el informe que se examinaría en la siguiente Conferencia Panamericana (1933) para evaluar la igualdad civil y política de las mujeres. Stevens ocupó la presidencia de la CIM desde su creación en 1928. hasta su destitución en 1938. En agosto, Stevens ya se encontraba de nuevo en París trabajando en el informe. En 1928, ella y otras sufragistas se manifestaron ante el presidente francés, Gaston Doumergue, en un intento de lograr que los delegados de la paz mundial apoyaran un tratado de igualdad de derechos. Un periodista que cubrió el evento las describió de forma despectiva como «sufragistas militantes», mientras que un periódico parisino calificó la protesta de «incidente divertido». Aunque fueron arrestadas, quedaron en libertad tras presentar pruebas de su identidad.
En 1929, Stevens regresó a los Estados Unidos y comenzó a estudiar Derecho, cursando asignaturas de derecho internacional y política exterior en la Universidad Americana y en la Universidad de Columbia. En febrero de 1930, volvió a La Habana para la primera reunión de las mujeres de la CIM, en la que participaron Flora de Oliveira Lima (Brasil), Aída Parada (Chile), Lidia Fernández (Costa Rica), Elena Mederos Cabaña (Cuba), Gloria Moya de Jiménez (República Dominicana), Irene de Peyré (Guatemala), Margarita Robles de Mendoza (México), Juanita Molina de Fromen (Nicaragua), Clara González (Panamá) y Teresa Obregoso de Prevost (Perú). Desde Cuba se trasladó a La Haya para asistir a la primera Conferencia Mundial sobre la Codificación del Derecho Internacional, celebrada el 13 de marzo. Tras presentar sus datos sobre los logros alcanzados en América, Stevens solicitó a la comunidad internacional la promulgación de leyes que protegieran la ciudadanía de las mujeres. Posteriormente regresó a los Estados Unidos y a sus estudios. Aunque no llegó a graduarse, en 1931 se convirtió en la primera mujer miembro del Instituto Americano de Derecho Internacional. Ese mismo año, en el mes de septiembre, asistió junto a Belmont y Paul a la reunión de la Sociedad de Naciones. para presentar sus conclusiones en materia de nacionalidad.
Stevens se mostró muy activa en su trabajo con las feministas latinoamericanas a través de la CIM, aunque se centró en perseguir sus propios intereses por encima de las preocupaciones de muchas feministas de la región. La historiadora Katherine Marino describe en Feminism for the Americas (2019) cómo Stevens se negó a financiar los viajes a conferencias para otras miembros latinoamericanas de la CIM, como Clara González, y relegó de manera efectiva a la reconocida y respetada feminista uruguaya Paulina Luisi de la organización.
En la Séptima Conferencia Panamericana, celebrada en 1933 en Montevideo (Uruguay) las mujeres presentaron su análisis sobre la condición jurídica de las mujeres en cada uno de los 21 países miembros. Este trabajo, que se convirtió en el primer informe de la historia en estudiar en detalle los derechos civiles y políticos de las mujeres, fue elaborado exclusivamente por mujeres. Propusieron un Tratado sobre la Igualdad de Derechos, el cual fue rechazado por la conferencia, aunque llegó a ser firmado por Cuba, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Tres de estos estados ya habían concedido el sufragio a las mujeres y ninguno de los cuatro ratificó el tratado tras la conferencia. Sin embargo, presentaron la primera resolución internacional que recomendaba el sufragio femenino.
A continuación, Stevens presentó sus materiales, los cuales mostraban la disparidad existente entre los derechos de hombres y mujeres. Por ejemplo, en 16 países de las Américas las mujeres no podían votar en absoluto, en dos países podían votar con restricciones y en tres tenían igualdad de derechos electorales. En 19 de los países americanos las mujeres no tenían la patria potestad compartida sobre sus hijos —incluidos siete estados de Estados Unidos— y solo dos países permitían la custodia conjunta a las mujeres sobre sus propios hijos. Ninguno de los países latinoamericanos permitía a las mujeres formar parte de jurados, mientras que 27 estados de Estados Unidos les prohibían participar en ellos. Las causas de divorcio en 14 países y 28 estados eran desiguales para hombres y mujeres, y una mujer no podía administrar sus propios bienes independientes en 13 países y dos estados de Estados Unidos.
Tras revisar los datos, la conferencia aprobó el primer acuerdo internacional adoptado en la historia sobre los derechos de las mujeres. La Convención sobre la Nacionalidad de la Mujer dejó claro que, en caso de que una mujer se casara con un hombre de diferente nacionalidad, su ciudadanía se conservaría. El texto establecía que «no habrá distinción basada en el sexo en lo que respecta a la nacionalidad». La conferencia también aprobó la Convención sobre Nacionalidad, la cual estableció que ni el matrimonio ni el divorcio podían afectar a la nacionalidad de los miembros de una familia, extendiendo asimismo la protección de la ciudadanía a los hijos.
La administración Roosevelt, con la esperanza de deshacerse de Stevens, argumentó entonces que la tarea de las mujeres había terminado y que la CIM debía disolverse. Al no querer ceder ante la presión de Estados Unidos, la Conferencia no votó a favor de la continuidad de la CIM, sino que votó en bloque —con la excepción de Argentina— para bloquear la propuesta estadounidense.
A Roosevelt le llevaría otros cinco años, con la ayuda de la League of Women Voters, reemplazar a Stevens. Argumentando que Stevens había sido nombrada por la Conferencia de Estados Panamericanos y no como delegada estadounidense, Roosevelt aceptó otorgar un estatus permanente a la CIM, siempre que se permitiera a cada Estado nombrar a sus propios delegados. Tras lograr la aprobación, reemplazó inmediatamente a Stevens por Mary Nelson Winslow. Stevens no se retiró en silencio y el enfrentamiento continuó a lo largo de 1939, con Eleanor Roosevelt respaldando a Winslow y las sufragistas apoyando a Stevens. Las objeciones de Eleanor hacia Stevens tenían múltiples facetas: no consideraba que la Enmienda de Igualdad de Derechos protegiera a las mujeres y, a nivel personal, creía que Stevens se comportaba de una manera poco decorosa para una dama.
En 1940, Stevens fue elegida para formar parte del Consejo Nacional del Partido Nacional de las Mujeres (NWP). Al año siguiente, cuando Alice Paul regresó de un viaje de dos años a Suiza para establecer el Partido Mundial de la Mujer (WWP), surgieron dificultades. Paul se enfrentó tanto a cuestionamientos sobre el rumbo que estaba dando al NWP como a conflictos de personalidad con varias miembros, entre ellas Stevens. Cuando Alva Belmont falleció en 1933, el legado que le había prometido a Stevens por sus años de servicio personal fue dirigido en su lugar al NWP. Stevens demandó a la sucesión y finalmente recibió 12 000 dólares estadounidenses, pero creía que Paul había saboteado su relación con Belmont. Tras la dimisión de Paul en 1945, Stevens no apoyó a la sustituta elegida a dedo por esta, Anita Pollitzer, y lideró un intento fallido de desafiar su liderazgo. Se veía a Pollitzer como una figura decorativa de Paul, y surgió una disputa interna debido al énfasis del NWP en el WWP y los derechos internacionales en lugar de la organización nacional. Durante estas tensiones, una facción disidente de miembros del NWP intentó tomar la sede del partido y elegir su propia lista de dirigentes, pero la pretensión de liderazgo de Pollitzer fue respaldada por el fallo de un juez de distrito federal.
Stevens se desvinculó del NWP en 1947 y se dedicó en su lugar a la actividad en la Liga Lucy Stone, una organización por los derechos de las mujeres basada en el principio de Lucy Stone de conservar su apellido de soltera tras el matrimonio. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la organización se reactivó en 1950, ya que los derechos que las mujeres habían visto aumentar durante la guerra estaban regresando a su estado prebélico. Stevens fue una de las reorganizadoras junto con Freda Kirchwey, Frances Perkins y otras. Stevens había sido durante mucho tiempo partidaria de que la mujer conservara su propio nombre y no adoptó el apellido de su esposo en ninguno de sus dos matrimonios. Se había vuelto a casar con Jonathan Mitchell el 31 de agosto de 1935 en Portland (Maine). Mitchell fue periodista para The New Republic durante los años de Roosevelt y más tarde para la National Review, además de anticomunista. Participó en las audiencias de McCarthy y Stevens, tras su matrimonio con él, viró políticamente hacia la derecha desde sus inclinaciones previamente socialistas.
De 1951 a 1963, Stevens se desempeñó como vicepresidenta de la Liga Lucy Stone, aunque luchó por mantener la militancia. En sus últimos años, apoyó el establecimiento de los estudios feministas como un campo legítimo de investigación académica en las universidades estadounidenses e intentó crear una cátedra Lucy Stone de Feminismo en el Radcliffe College.
Stevens falleció el 22 de marzo de 1963 en la ciudad de Nueva York, dos semanas después de haber sufrido un accidente cerebrovascular.