Elegguá

Eleguá
Información personal
Religión Religión yoruba, Santería (Regla de Ocha), Candomblé, Vudú
Familia
Padres Okuboro y Añagui (en un camino); Obatalá y Yembo (en otro)
Información religiosa
Festividad 13 de junio (sincretismo) / 3 de marzo
Atributos Garabato de guayaba, llaves, monedas, juguetes, trampas de ratón

Eleguá (también escrito Elegguá; en yoruba: «Èṣù-Ẹlẹ́gbára») es una de las principales deidades de la religión yoruba y sus derivaciones sincréticas, como la santería cubana y el candomblé brasileño. Es considerado el dueño de los caminos y el destino; la deidad que abre o cierra los senderos de la vida, la prosperidad, la felicidad y la desgracia. Su nombre se traduce aproximadamente como «el mensajero príncipe».

En el plano terrenal, se le atribuye un carácter travieso y desafiante. Tiene dominio absoluto sobre las encrucijadas y determina las influencias de los espíritus de los difuntos (Eggun). En el sincretismo católico, suele identificarse con el Santo Niño de Atocha, San Martín de Porres o San Antonio de Padua.

Características y culto

Eleguá es la protección inicial en la liturgia yoruba; es el primero en ser invocado y el último en ser despedido en cualquier ceremonia. Los no iniciados (aleyos) deben recibirlo o consagrarlo como la primera deidad. Junto con Oggún, Oshosi y Osun, conforma el grupo de los «Guerreros» (Orishas Odé), habiendo ganado suficientes privilegios de parte de Olofi para ocupar ese lugar primordial.

Representa la vista que sigue un camino y se convierte en un guerrero temible y feroz cuando actúa en alianza con Oggún y Oshosi. En la naturaleza, está simbolizado por las rocas y las encrucijadas. Según la mitología, vino al plano terrenal acompañando a Obatalá y es considerado el mensajero fundamental de Olofi (el Dios supremo). Su jerarquía, asociada a su pertenencia a la hermandad de Ochosi, Oduduwa y Oggún, exige que casi todos los demás orishas le rindan respeto, ya que su control sobre los caminos abarca incluso los destinos de las propias deidades.

Habla a través del sistema adivinatorio del diloggún por todos los odú (signos), pero fundamentalmente lo hace mediante Oddi, Okana Sode y Ojuani Shogbe.

Atributos y ofrendas

La representación material de Eleguá (fundamento) suele asentarse en una otá (piedra) que puede ser de arrecife o conchífera, en un caracol cobo con carga mágica, o en un coco seco labrado. Tradicionalmente se coloca en una vasija de barro plana detrás de la puerta principal de la casa.

Sus atributos principales incluyen:

A Eleguá se le inmolan chivos, gallos, pollos y jutías. Las ofrendas de comida (addimú) incluyen pescado y jutía ahumada, maíz tostado, coco, manteca de corojo (epó), aguardiente (otí), tabaco, dulces y caramelos. Sus collares (elekes) se confeccionan alternando cuentas rojas y negras.

Familia y relaciones

La paternidad de Eleguá varía según el camino (avatar) de la deidad. En una de sus historias, es hijo de los reyes de la región de Egbá, Okuboro y Añagui. En otra tradición, es hijo de Obatalá y Yembo, lo que lo convierte en hermano de Dadá, Oggún, Oshosi, Osun, Shangó y Orunmila (Orula).

Mantuvo una relación estrecha de hermandad y lealtad con Shangó y Orunmila, formando además una trilogía guerrera inseparable con Oggún y Oshosi. Se le atribuye una profunda amistad con Oshun y un vínculo respetuoso con Yemayá, quien lo crio en varios de sus avatares.

Patakí

Los patakíes son los relatos míticos de la religión yoruba. Uno de los más célebres de Eleguá narra cómo salvó a sus hermanos. Furibundo al enterarse de que Oggún había intentado abusar de su propia madre, Obatalá ordenó ejecutar a todos sus hijos varones. Cuando nació Shangó, su hermano Eleguá lo escondió y se lo entregó a su hermana mayor, Dadá, para que lo criara en secreto.

Al poco tiempo nació Orunmila (Orula) y Eleguá, temiendo la ira de su padre, lo enterró al pie de una ceiba, llevándole comida a escondidas todos los días. Tiempo después, Obatalá enfermó gravemente. Eleguá buscó a Shangó, quien ya era un gran curandero, para que lo sanara. Tras la recuperación de Obatalá, Eleguá aprovechó la ocasión para implorar el perdón por Orunmila. Obatalá, agradecido, accedió. Shangó, lleno de gozo, cortó la ceiba y de su madera labró un hermoso tablero (Tablero de Ifá), otorgándole a Orunmila el don de la adivinación. Desde entonces, Orunmila decreta en agradecimiento: «Maferefun Eleguá, maferefun Shangó, Elegbara».

Sincretismo

Debido a la transculturación y al peligro de que los africanos esclavizados perdieran sus raíces en América, las deidades yorubas fueron ocultadas tras la iconografía de los santos católicos. Dependiendo de la regla de origen (Arará, Mayombe, Iyesá), Eleguá recibió distintas denominaciones:

Equivalencias sincréticas de Eleguá
Santos CatólicosRegla KimbisaRegla MayombeAbakuáRegla BrillumbaAraráIyesáGangá
San Antonio de Padua
San Martín de Porres
Santo Niño de Atocha
Ánima Sola
Enkuyo
Lucero
Obiná
Efisá
Mañunga
Lubamba
Tocoyo Yohó
Makeno Ogguiri
Elú
Kenene
Elegbara
Gewá (Varía según cabildo)

Caminos (Avatares)

Se sostiene que Eleguá tiene 21 caminos (avatares o manifestaciones) fundamentales, aunque algunas ramas religiosas reconocen 101 o más. Cada camino le otorga una característica, título o responsabilidad diferente, relacionada con un espacio de la naturaleza o un aspecto del destino.

Notas

  1. ↑ Maferefun es un vocablo litúrgico que significa «alabanza» o «bendición».

Referencias

  1. ↑ Bolívar Aróstegui, Natalia (2008). Orishas del panteón afrocubano. Quorum Editores. p. 262. ISBN 8488599986.
  2. ↑ Adeoye, C. L. (1989) [​1985​]. Ìgbàgbọ́ àti ẹ̀sìn Yorùba (en yoruba). Evans Bros. (Nigeria Publishers). ISBN 978-167-509-8. OCLC 22727040.
  3. ↑ Lopes, Nei (2004). Enciclopédia brasileira da diáspora africana (en portugués). São Paulo: Selo Negro Edições. p. 252. ISBN 85-87478-21-4. OCLC 57416814.
  4. ↑ Cabrera, Lydia (1954). El Monte: Igbo-finda, ewe orisha, vititi nfinda. La Habana: Ediciones CR.
  5. ↑ Domínguez, Lourdes S. (2009). Los collares en la santería cubana. José Martí. p. 50. ISBN 959-09-0233-2.
  6. ↑ Bolívar Aróstegui, Natalia (1996). Valentina Porras Potts, ed. Orisha ayé: unidad mítica del Caribe al Brasil. Ediciones Pontón. p. 301. ISBN 8486138078.

Bibliografía

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