Se conoce por emperadores ilirios a una serie de emperadores asociados con el origen ilirio que comienza con Claudio II en 268 y que suele incluir a Diocleciano, proclamado emperador en 284. Este nombre proviene del origen geográfico de la mayoría de los que la componen.
En efecto, son mayoritariamente originarios (7 sobre 9 emperadores) de Iliria, región cuyas fronteras no son muy precisas. Sabemos que, grosso modo, corresponden a los territorios comprendidos entre el Danubio medio y el mar Adriático.
Esta región fue romanizada en fecha tardía. Tenía buena reputación por sus excelentes soldados, rudos aunque valientes. En Iliria (en el sentido geográfico) se asentaba realmente el más poderoso de los ejércitos de Roma, encargado de velar por el Danubio (cerca de 12 legiones, que sumarían aproximadamente 60 000 legionarios). Esto explica la importancia continuada de los ilirios, y más concretamente de los pueblos y provincias danubianos, en la historia del Imperio (numerosos son los emperadores allí nacidos).
La ascensión de los militares ilirios estuvo relacionada con las transformaciones del ejército durante el reinado de Galieno, que redujeron el papel de los senadores en los altos mandos militares y favorecieron a oficiales profesionales de origen ecuestre y militar.
Entre los principales emperadores ilirios de este período se encuentran Claudio II el Gótico (268-270), Quintilo (270), Aureliano (270-275) y Probo (276-282).
A pesar de la corta duración de este periodo, es más importante que un simple apodo. En primer lugar, los ilirios son quienes ponen fin a la Anarquía militar que, tras la muerte de Alejandro Severo, multiplica el número de emperadores y usurpadores. La mayoría de estos emperadores procedían de una carrera militar, aunque no todos tuvieron el mismo origen ni siguieron la misma trayectoria. Esto fue consecuencia de la transformación del papel del emperador a lo largo de los siglos posteriores a Augusto. El emperador no es ya un magistrado sino más bien un jefe de guerra. Se espera de él que conduzca al ejército a donde los bárbaros amenacen. Como consecuencia de los problemas y las invasiones, el trono solo será ocupado por militares de carrera, haciendo así de la púrpura imperial no una magistratura sino el puesto más alto en la carrera de las armas. Y es precisamente con los emperadores ilirios cuando este rasgo dominante aparece, sobre todo con Aureliano que destruye el Imperio Galo y el Imperio de Palmira, secesiones del Imperio central.

| Predecesor: Anarquía militar |
Emperadores ilirios 268 - 285 |
Sucesor: Tetrarquía |