El enfoque modular-transformacional es un modelo teórico-clínico en psicoanálisis desarrollado por el médico y psicoanalista hispano-argentino Hugo Bleichmar, que propone articular distintas dimensiones del psiquismo y adecuar la técnica a las diversas variantes psicopatológicas que se encuentran en la clínica.
A lo largo de toda su obra, el psicoanalista Hugo Bleichmar advirtió del peligro de adherirse de manera rígida a sistemas de pensamiento simplificador.Su admiración por los hallazgos de Freud y de los autores que posteriormente siguieron y revisaron la obra de este se acompañó de una crítica al reduccionismo de las escuelas en psicoanálisis que remiten a factores únicos como claves del desarrollo o del tratamiento.
Bleichmar se plantea la tarea de integrar las sucesivas aportaciones de la obra freudiana y posfreudiana, cuestionando también los intentos voluntaristas de dar cabida a distintos autores sumando sus aportaciones sin integrarlos en un modelo más general. Tomando la modularidad como eje (frente a un principio de homogeneidad que explicaría el desarrollo y el funcionamiento del psiquismo por unos pocos principios organizadores), influenciado por la teoría del pensamiento complejo de Edgar Morin, propone un modelo de carácter integrador, el enfoque modular-transformacional, que trata de dar cuenta de cómo funciona y se estructura el psiquismo, con sus componentes y articulaciones, permitiendo deconstruir sus diferentes dimensiones sin renunciar al carácter de totalidad, a partir de una multiplicidad de núcleos de desarrollo.
De la misma manera, el modelo hace posible deconstruir las categorías psicopatológicas en términos de la articulación de componentes y sus transformaciones, huyendo de fórmulas simplificadoras (como "la histeria" o "la depresión"), facilitando el desarrollo de una técnica de intervenciones específicas en función de la estructura de la personalidad y del cuadro psicopatológico en su singularidad.
El enfoque modular-transformacional hace una equiparación, en cuanto a la importancia para la comprensión del funcionamiento del psiquismo, entre los contenidos y las leyes de funcionamiento. Con respecto a los contenidos plantea que estos vienen dados por los diferentes sistemas motivacionales intervinientes, los cuales se organizan a partir de las necesidades y deseos específicos a cada uno de ellos y constituyen los deseos que nos mueven a los seres humanos. Describe, sin pretensión de agotar la lista, cinco sistemas motivacionales: narcisismo, apego, heteroautoconservación, sensualidad-sexualidad y regulación psicobiológica, los cuales van a articularse con el resto de las dimensiones del psiquismo. Especialmente con los diferentes tipos de angustia que se ponen en marcha ante cada uno de los deseos y los sistemas defensivos tendentes a contrarrestarlas, pero también con el resto de las dimensiones que intervienen en el funcionamiento psíquico: agresividad, grado de activación neurovegetativa, etc. En cuanto a las leyes de funcionamiento, el modelo plantea distinguir en lo inconsciente diferentes sectores en función de los mecanismos que intervienen en su constitución y las leyes que regulan su funcionamiento. Así, describe cuatro sectores: lo secundariamente inconsciente (inconsciente reprimido), lo originariamente inconsciente (que se ha inscrito directamente como tal), lo no inscrito en lo inconsciente o no constituido, y lo desactivado en lo inconsciente. Cada uno de estos sectores exigirá un abordaje psicoterapéutico diferenciado.
Este modelo teórico-clínico tiene como objetivo la investigación y desarrollo de un tipo de tratamiento psicoanalítico que se aleje del uso monocorde de cualquier tipo de técnica. La idea fundamental es que a medida que conocemos mejor el funcionamiento del psiquismo podremos tener más medios técnicos para propiciar el cambio terapéutico. Se trata de adecuar la práctica del psicoanálisis a las diversas variantes psicopatológicas que se encuentran en la clínica. Considerando la diversidad de los cuadros clínicos, con sus variantes y subtipos en cuanto a la configuración psicopatológica; las características de los sujetos que las sufren; los diversos contextos en los que se desarrolla la tarea y, por supuesto, en un lugar destacado, los diferentes tipos de vínculos a que da lugar la díada paciente-analista.
Este modelo también plantea la necesidad de poner en marcha investigaciones clínico-conceptuales y empíricas que permitan el avance en el conocimiento del psiquismo humano y, por lo tanto, en las formas terapéuticas más específicas. Bleichmar insiste en la necesidad de una transformación interna que se asiente en dar cuenta de la complejidad del psiquismo, de los diferentes tipos de procesamiento que se dan en él y de las múltiples reglas operatorias por las que se rige. El enfoque propone que un psicoanálisis formulado en estos términos estará capacitado para dar verdadera cuenta de su objeto de estudio y podrá entablar un diálogo con las disciplinas afines: con una parte de las investigaciones de la neurociencia y de la psicología cognitiva, con los autores que trabajan en la investigación del desarrollo, con la lingüística, etc.