
El facesitting (en español, "sentarse en la cara") es una práctica sexual, en la cual uno de los integrantes de la pareja se sienta sobre la cara del otro, de forma frontal o inversa con respecto a esta. Esta posición puede formar parte de BDSM, incluyendo dominación y sumisión. Sin embargo, el facesitting también se considera una forma más de sexo oral en parejas normales, sin que ello implique en absoluto relaciones de poder, dominación o sumisión.
El peso y la presión del cuerpo entero, el confinamiento en el que el pubis, los glúteos y los muslos de quien se sitúa encima, aprisionan la cabeza de la persona que yace debajo. Los olores corporales, la oscuridad, la humedad, la humillación y la indefensión son experimentados por los involucrados como atracciones eróticas de gran poder.
La persona sobre la que se sienta puede estar atada, ser sexualmente sumisa o simplemente inmovilizada por el peso corporal de la otra persona. En algunos casos, el sumiso recibirá los desechos corporales del dominante (heces u orina) o será sometido a sus flatulencias. Mientras el dominante está sentado, puede masturbarse frotando sus genitales contra la boca, nariz y mentón del sumiso, e incluso puede permitir que este acceda libremente a su ano, para olerlo o lamerlo.
El facesitting es una práctica considerada por algunos como un acto sexual violento o peligroso. En 2014 el Parlamento del Reino Unido propuso prohibir su representación en la pornografía, lo que llevó a las trabajadoras sexuales a realizar un facesitting masivo frente al Palacio de Westminster.