Fernando Cacho

Fernando Cacho
Información personal
Nacimiento 16 de diciembre de 1775
Santillana, Cantabria, España
Fallecimiento 2 de febrero de 1863 (88 años)
La Habana (Cuba)
Información profesional
Ocupación Militar
Años activo 1789-1863
Lealtad España
Rama militar Artillería
Unidad militar Regimiento N° 3 de Artillería
Mandos Comandante en Ciudad Rodrigo, Subinspector de artillería, Comandante general de artillería y Comandante del parque en el Ejército de Operaciones del Perú. Comandante de los castillos del El callao, Comandante de la artillería de Santoña, Comandante del castillo de la Cabaña o fortaleza de San Carlos de la Cabaña
Rango militar brigadier
Conflictos Guerra de la Convención Guerra de la Independencia Española, Guerras de independencia hispanoamericana

Fernando Cacho fue un militar español del arma de artillería que participó en la Guerra de la Independencia Española y en la lucha contra la independencia hispanoamericana.

Biografía

Nació en Santillana, Cantabria, España, el 16 de diciembre de 1775. En abril de 1789 ingresó como cadete en el Real Colegio de Artillería Segovia y egresó como subteniente en octubre de 1793. Fue ascendido a teniente en mayo de 1800, pero ese mismo año se retiró del servicio. Se reincorporó al servicio activo el 1º de junio de 1811 y fue asignado al 3º Regimiento del Cuerpo Nacional de Artillería.

En octubre de 1793 ascendió a Subteniente y entró en combate durante la campaña del Rosellón y Cataluña contra Francia. Su bautismo de fuego más notable fue en la defensa de la Plaza de Collioure durante la Guerra de la Convención contra la Francia revolucionaria, donde estuvo al mando de la batería de la izquierda de la línea hasta que la plaza se rindió.

En mayo de 1800 fue promovido a Teniente, pero apenas un mes después, en junio, se retiró del servicio activo con una "real licencia absoluta" por motivos personales, manteniendo el fuero militar pero sin sueldo.

Al estallar el conflicto contra Napoleón, Cacho se ofreció de inmediato a la Junta Suprema de Santander, que le otorgó el grado de Capitán. Sin embargo, fue arrestado por las tropas enemigas y conducido preso a Santander, lo que le impidió unirse a las tropas hasta que recuperó su libertad.

Se reincorporó plenamente al servicio el 1 de marzo de 1811. Durante esta etapa de la Guerra de la Independencia:

En febrero de 1813 ascendió a Sargento Mayor del 3.er Regimiento.

Destinado a Perú el 16 de febrero de 1816 embarcó en Cádiz llegando en mayo de ese mismo año a Valparaíso. Entonces era teniente coronel del Real Cuerpo de Artillería y siendo el Comandante de Artillería en Chile tras la batalla de Chacabuco en 12 de febrero de 1817 fue hecho prisionero por las fuerzas insurgentes de Buenos Aires.

Durante su traslado forzoso como prisionero desde Chile hacia el Río de la Plata, Cacho comenzó a realizar su labor de inteligencia de forma encubierta, recopilando "avisos y observaciones importantes" sobre el estado de las provincias rebeldes y el ánimo de la población.

Al llegar a Buenos Aires, su situación tomó un giro inesperado. El Director del Congreso revolucionario inicialmente pensó en canjearlo por otros prisioneros, pero finalmente decidió otorgarle un permiso de libre movimiento, con la única restricción de no ingresar a la ciudad de Buenos Aires.

Aprovechando esta libertad, se trasladó a Montevideo. Para el 18 de octubre de 1817, se encontraba en esta plaza, donde se reunió con el coronel de artillería Feliciano del Río. Del Río, al notar que Cacho poseía información crítica y un "celo" por la causa del Rey, lo instó a viajar a la corte de Río de Janeiro para informar directamente al embajador español José Flores y Pereira, conde de Casa Flores.

Durante esta estancia, también redactó su obra más ambiciosa: las "Reflexiones políticas sobre las provincias del Sur de la América Meridional", donde analizaba las causas de la revolución y proponía un sistema de gobierno basado en la clemencia (el "sistema piadoso") e igualdad absoluta entre españoles y americanos.

Los papeles de Cacho llegaron a la Península, donde fueron analizados por las máximas autoridades:

Finalizado su informe, salió rumbo al Alto Perú y tras cinco meses de dura marcha a través del Mato Grosso y Beni llegó a Lima el 27 de agosto de 1818 conduciendo pliegos del servicio dados por el embajador de Río de Janeiro. En esas fechas fue nombrado comandante del presidio del Callao.

Se distinguió en la defensa del Puerto del Callao en octubre de 1819, mérito que le valió el grado de Coronel de Ejército en 1820.

En 1820 Fernando Cacho fue nombrado por el virrey Joaquín de la Pezuela juez fiscal en comisión para seguir una causa con motivo de haberse denunciado una conspiración que entre otros involucraba a José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete. El 26 de marzo de 1820 fueron detenidos Riva Agüero, el padre Segundo Antonio Carrión de San Felipe Neri, los diputados Joaquín Mansilla, José Pezet, Félix Devoti, entre otros, acusadas de intentar una revolución. A pesar de la eficacia y severidad del fiscal y tras varios meses de proceso la causa fue cerrada por falta de pruebas legales y los procesados fueron liberados.

En 1821 fue nombrado Subinspector de artillería en reemplazo del general Manuel del Llano y en abril de 1822 participó como comandante de artillería en la victoria realista en la batalla de Macacona.

Por su valor en la batalla de Ica (abril de 1823), fue nombrado Coronel efectivo de Infantería.

En febrero de 1824, el Virrey La Serna lo promovió a Brigadier de los Ejércitos Nacionales. Con ese rango se desempeñó como comandante general de artillería y comandante del parque en el Ejército de Operaciones del Perú hasta el 9 de diciembre de 1824, cuando comandó la artillería en la batalla de Ayacucho.

Comprendida la capitulación del Perú, volvió a España desembarcando en Burdeos el 16 de noviembre de 1825 a bordo de la fragata francesa Louisse. Después de sufrir un proceso en el que se le investigó su proceder y del que salió indemne se le destinó como comandante de la artillería de la ciudad de Santoña por Real Orden de 26 de marzo de 1829.

En mayo de 1826, el Rey confirmó su empleo de Brigadier de Infantería. Los informes finales lo describen como un oficial de valor acreditado, conducta "muy arreglada" y apto para el mando de batallones y la dirección de fábricas.

Este destino le duró poco pues por Real Orden de 8 de febrero de 1830 le destinaron a las inmediatas órdenes del capitán general de la Isla de Cuba sin haberlo solicitado. Durante los primeros años le comisionaron para reconocer los puntos fortificados de la isla, sus cuarteles y hospitales. Más adelante el capitán general le ordenó desarrollar los cohetes Congreve para luchar contra los insurrectos de la isla. También obtuvo el mando interino de la comandancia general del departamento oriental y el gobierno político y militar de esa provincia, cargo que ocupó hasta 1835. Le nombraron comandante del castillo de la Cabaña o fortaleza de San Carlos de la Cabañaen La Habana.

Según su hoja de servicios murió en La Habana 2 de febrero de 1863 con 87 años de edad y estando en servicio activo.

Referencias

Notas

  1. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Archivo General Militar de Segovia. LGA C-257 exp. 01
  2. 1 2 3 4 5 Embajador en Brasil remitiendo carta de Feliciano del Río - Archivo General de Indias, ESTADO,100,N.70
  3. 1 2 Reflexiones políticas sobre provicnias del Sur de América - Archivo General de Indias, ESTADO,86A,N.35
  4. ↑ Archivo General Militar de Segovia. LGA C-257 exp. 01.

Bibliografía

  • Vicente Osvaldo Cutolo, Nuevo diccionario biográfico argentino (1750-1930), Editorial Elche, 1968.
  • Mendiburu, Manuel de, Diccionario histórico-biográfico del Perú.
  • Mariluz Urquijo, José María, Proyectos españoles para reconquistar el Río de la Plata, 1820-1833, Perrot, Buenos Aires, 1958.
  • Juan Tous Meliá. Feliciano del Río (1772-1840). De vocal de la Junta Suprema de Canarias a Comisionado Regio para la pacificación de las Provincias del Río de la Plata, ISBN 84-96718-73-5, 9788496718739

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