
Una fotonovela es una publicación en la que se cuenta una historia con una sucesión de imágenes fotográficas, normalmente acompañadas de textos que pueden ser acotaciones, onomatopeyas, pensamientos, interjecciones, parlamentos, etc., a menudo inscritos en globos o bocadillos.
La fotonovela está relacionada con el lenguaje del cómic, con el que comparte muchas similitudes gráficas y estructurales: la página está dividida en viñetas, los diálogos aparecen en bocadillos, etc.
También está relacionada con el cine, por el juego con diferentes planos, campo/contra campo, noche americana, etc.
Al igual que el cine y el cómic, la fotonovela parte de un guion que detalla la trama narrativa que luego se desarrolla en imágenes, con el añadido frecuente de diálogos y comentarios de una voz en off.
Crear una fotonovela requiere varios conocimientos, tanto de escritura de guiones y diálogos como de fotografía, además de las competencias propias del mundo editorial: organización de un proyecto, trabajo con todos los profesionales que intervienen, composición y tratamiento de las imágenes, imprenta, etc.
Como se utilizan fotos en lugar de dibujos, el proceso exigirá también la intervención de modelos.

El género tuvo su origen en Italia, inspirado en la publicidad cinematográfica, que anunciaba el argumento de los estrenos ilustrándolos con fotos fijas de las películas, o editaba adaptaciones de películas de gran éxito. Se considera que la primera fotonovela fue Nel fondo del cuore (en español: En el fondo del corazón), publicada en la revista Il mio sogno en 1947 y protagonizada por Gina Lollobrigida.
Este nuevo género tuvo gran éxito en Italia y pronto se extendió a toda Europa y a América, con gran éxito de ventas. En Italia destacó la editorial Lancio (fundada en 1936, que en los años 60 se convirtió en la más importante del género). Al principio, el tema predominante de las historias fue el propio de la novela romántica, aunque también se cultivaron otros géneros, como la ciencia ficción. Las fotonovelas tuvieran en Italia grandes críticas por parte de la Iglesia Católica (que consideraba que mostraba comportamientos inmorales) y el Partido Comunista, que veía en ellas una exaltación de la vida frívola y burguesa. Pese a esto, la revista Famiglia Cristiana publicó vidas de santos con forma de fotonovelas.
En Francia, tuvo gran éxito la revista Nous Deux, fundada en 1947, pero que no publicó su primera fotonovela hasta 1950. Sus fotonovelas fueron criticadas por Roland Barthes, quien consideraba esta publicación más obscena que el marqués de Sade. Tuvo un enorme éxito popular y en 1957 llegó a vender millón y medio de ejemplares mensuales.
El género se expandió rápidamente por Europa, Turquía y Argentina. En este país se publicaron revistas como Cine Aventuras, Cine Visión o Idilio; en esta última, publicada por la editorial Abril, destacaron las fotonovelas fotografiadas por George Friedman. El género se expandió por toda América Latina y triunfaron especialmente en Chile y México. La editorial Editormex desembarcará en los años 60 en España fundando varias revistas (Mabel, Fascinación, Lolita y Cariño). La consagración definitiva como gran éxito comercial llegó con las adaptaciones de novelas de Corín Tellado que empezó a publicar la editorial Rollán en 1964.
En Estados Unidos las fotonovelas se inspiraron más en el cómic que en el cine y cultivaron géneros que apenas se practicaban en Europa, como el terror y la ciencia ficción.
A partir de la década de 1980, las fotonovelas fueron decayendo y cerraron muchas editoriales históricas (como, en 1986, la española Bruguera o, a principios de los 90, la argentina Récord). Las fotonovelas acabaron convirtiéndose en publicaciones marginales, a veces en revistas juveniles (como el caso de la española Bravo), aunque pervivieron ciertas revistas históricas (como la francesa Nous Deux), que en el siglo XXI tenía tiradas de miles de ejemplares. Con todo, la fotonovela fue quedando como un fenómeno residual, a veces paródico y otras experimental, cultivado por artistas contemporáneos (como la instalación Fin de Eugènia Balcells), revistas de arte (como la española Mirlo), fotógrafos (como la belga Marie-Françoise Plissart o el español Joan Fontcuberta) o publicaciones en forma de libro y ya no seriadas, como Mondo difficile, escrita y dirigida por Germán Pose y fotografiada por Ricardo Rubio (Serie Gong, 2021). También se han explorado nuevas posibilidades, como la fotonovela documental, con historias cercanas al periodismo o al testimonio sociológico. Su precursor fue Jean Teulé con su obra Gens de France que ganó el premio al mejor álbum en el Festival de Angulema (1989). Ese camino documental fue seguido, ya en el siglo XXI, por autores como el guionista y dibujante Emmanuel Guibert (quien, en colaboración con el periodista Didier Lefèvre publicó la saga El fotógrafo, en la que se mezcla el cómic y la fotonovela), Anouck Durand, Benoît Vidal o Valérie Igounet y Vincent Jarousseau.

Entre diciembre de 2017 y marzo 2018, el Museo de las civilizaciones de Europa y del Mediterráneo (Mucem) de Marsella dedicó una exposición a la historia de la fotonovela, titulada Roman-photo y comisariada por Frédérique Deschamps y Marie-Charlotte Calafat. Tenía una sala prohibida para menores de edad porque en ella se exhibía material erótico.
La exposición Fotonovela (diciembre de 2024-marzo de 2025) en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) estuvo dedicada al fotógrafo George Friedman (Miskolc, Hungría, 1910 – Argentina, 2002), colaborador de la revista Idilio. Friedman se especializó en fotonovelas y colaboró con Idilio durante 15 años, participando en más de 700 números de la revista. Los comisarios de la exposición fueron Facundo de Zuviría y Samuel Titan.