| «Guajira guantanamera» | ||
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| Canción de Joseíto Fernández | ||
| Publicación | 1966 | |
| Género | Guajira-son | |
| Discográfica | Guamá | |
| Compositor | Joseíto Fernández | |
| Letrista | José Marti | |
| Productor(es) | Tommy LiPuma | |
| Idioma original | español | |
| País de origen | Cuba | |
«Guajira guantanamera» (conocida internacional e informalmente de forma abreviada como «Guantanamera») es una célebre canción popular y guajira-son cubana. La letra más difundida internacionalmente, adaptada por Julián Orbón, está basada en las primeras estrofas de los Versos sencillos (1891) del poeta cubano José Martí. La composición musical se atribuye oficialmente a José Fernández Díaz, conocido como Joseíto Fernández.
Considerada la pieza patriótica y folclórica cubana de mayor repercusión mundial, fue popularizada en la radio cubana a partir de la década de 1930. En 1963, el cantautor estadounidense Pete Seeger presentó una versión grabada en vivo en el Carnegie Hall, y en 1966 el trío vocal The Sandpipers logró un éxito comercial masivo que consolidó la tonada en las listas internacionales.
El título original de la composición, «Guajira guantanamera», une dos nociones centrales del folclore y la vida rural cubana:
La prolongada difusión de la pieza dio pie a varios modismos populares en Cuba y en el exterior:
En 1993 tuvo lugar en Guantánamo una demanda formal por los derechos de autor interpuesta por Herminio García Wilson («El Diablo») contra la sucesión de Joseíto Fernández (fallecido en 1979), con el fin de que se le reconociera la autoría de los cuatro compases iniciales de la tonada. Debido a su avanzada edad, Wilson fue representado por el investigador Santiago Moreaux, contando con la asistencia legal de la letrada María Eugenia Arranz Oliva. Durante la vista oral, los familiares de Joseíto Fernández no se presentaron y fueron declarados en rebeldía.
Para respaldar la demanda se presentaron pruebas testificales de personas que habían presenciado las serenatas de julio de 1929 en la calle Carlos Manuel de Guantánamo, entre ellos Luis Odio Rancol, Celestino Borrero Larrázabal, Pablo Asencio Limonta, Marcos Bueno Portuondo y José Caridad Castillo Planche.
Pese a los testimonios aportados, los jueces del tribunal —Rafaela Inés Chacón Serrano, María Montoya Rodríguez y Santiago Barzaga Sanz— dictaron sentencia desestimando la reclamación de Wilson. El fundamento legal del fallo se basó en la aplicación del artículo 116 (inciso c) del Código Civil cubano (Ley 59), que establece la prescripción al cabo de un año para las acciones de recuperación de posesión de bienes, desestimando la aplicación de los artículos 43 y 44 de la Ley de Derecho de Autor (Ley 14), que fija la vigencia de los derechos durante toda la vida del autor y hasta 25 años después de su deceso. La resolución fue ratificada posteriormente por el Tribunal Supremo de Cuba, manteniendo la titularidad de Joseíto Fernández.
Según testimonió Joseíto Fernández a los investigadores Santiago Moreaux Jardines e Iraida Sánchez Oliva, antes de consagrar la melodía en la emisora CMQ, solía cantar esta fórmula melódica con diversos gentilicios de la isla: «Unas veces era guajira guantanamera; otras, guajira vueltabajera, guajira holguinera o guajira camagüeyana; pero no la canté nunca como guajira santiaguera». En una ocasión, una joven enamorada de Guantánamo que le llevaba meriendas a la estación radial se enfureció al descubrirlo coqueteando con otra mujer; al arrebatarle el refrigerio, Fernández tomó el micrófono y le cantó improvisadamente el célebre estribillo.
Aunque compuso la melodía en 1928, fue en 1934 cuando su pianista, Facundo Rivero, sugirió utilizar la guajira para cerrar las transmisiones diarias en la emisora CMCO. Posteriormente, la pieza fue contratada en exclusiva para el popular espacio radial El suceso del día, emitido por la cadena CMQ. Gracias a la flexibilidad métrica de la décima y de sus versos octosílabos, Fernández improvisaba diariamente crónicas sociales, tragedias policiales y reclamos cívicos, convirtiendo la tonada en un fenómeno de alcance nacional durante catorce años en el aire.
Por su parte, la hipótesis oriental documentada por la periodista Karina Rodríguez sitúa el nacimiento de la tonada en julio de 1929 en la ciudad de Guantánamo. Según esta tradición, el panadero Herminio García Wilson, apodado «El Diablo», se encontraba con un grupo de amigos cuando piropearon cortésmente a una joven transeúnte; al responder esta de forma airada, uno de ellos exclamó: «¡Eh, qué se habrá figurado la guajira guantanamera esta!». Esa misma noche, Wilson compuso la tonadilla musical para acompañar la frase y la interpretó en una fiesta privada.
La tesis de las raíces orientales cuenta con el respaldo de historiadores locales como Héctor Tati Borges, quien recordó su difusión previa por el trovador Miguel Ángel González («El guajirito del Edén») en Radio CMKW de Santiago de Cuba, así como el testimonio del musicólogo Alejo Carpentier en su obra La música en Cuba (1946):
...hace poco una estación de radio de La Habana obtuvo un gran éxito de popularidad con una canción de buen corte campesino, titulada «La guantanamera», que había sido traída a la capital por auténticos cantadores orientales.Alejo Carpentier, La música en Cuba, 1946
Hacia finales de la década de 1950, el músico y compositor cubano Julián Orbón acopló a la melodía estrofas del poema inicial de los Versos sencillos de José Martí. Uno de sus alumnos, Héctor Angulo, llevó esta versión a Estados Unidos y la enseñó al folklorista Pete Seeger. Seeger interpretó la canción en mayo de 1963 durante un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York y la difundió internacionalmente como himno pacifista y de solidaridad.
Joseíto Fernández, quien había registrado legalmente la música en 1944, promovió los correspondientes reclamos de derechos de autor. En 1971, Pete Seeger viajó a La Habana, donde selló con Fernández una relación de respeto y amistad, reconociendo oficialmente su crédito como compositor de la melodía.
El investigador musical Natalio Galán vincula la génesis armónica de la pieza al pasacallo tradicional (derivación criolla del pasacalle hispánico del siglo XVIII) y a la cadencia de la montuna, sugiriendo que la tonada cristalizó de forma colectiva en la región oriental hacia 1927 antes de su asentamiento mediático en La Habana.

La pieza cuenta con una extensa discografía internacional en diversos géneros:
La melodía ha formado parte de la banda sonora y ambientación musical de producciones cinematográficas internacionales:
La versión de difusión global entrelaza el estribillo tradicional con cuartetas tomadas de distintas composiciones de los Versos sencillos de José Martí, de las cuales las más célebres corresponden a los poemas I («Yo soy un hombre sincero...») y XXXIX («Cultivo una rosa blanca...»). La letra completa y sus variantes licenciadas pueden consultarse a través de buscadores en línea y ediciones impresas de la obra lírica de Martí.