Las guerras sagradas en Grecia tuvieron lugar a raíz de la Anfictionía de Delfos, por el control del santuario de Apolo en este lugar. La anfictionía denunciaba algún proceder sacrílego de alguno de sus miembros y al no estar de acuerdo iniciaban una lucha.
La tercera se desencadenó en el 356a.C. cuando los focenses se apoderaron de Delfos. Siempre en lucha por la hegemonía, Tebas y Tesalia invitaron a Filipo II de Macedonia a que interviniera en el conflicto, en el 347a.C. En el 346, Filipo venció a Fócida y a partir de este momento Macedonia fue admitida en el consejo de ciudades, es decir en la Anfictionía. Filipo aprovechó su posición en dicha Liga para dominar los asuntos de Grecia y conseguir el control del oráculo de Delfos, de gran importancia a la hora de tomar cualquier decisión militar o política.
En el 339a.C. se declaró la cuarta guerra sagrada, cuando el pueblo de los locrios se enfrentó a Atenas y el político Esquines, seguidor de Filipo, se enfrentó también a la ciudad de Anfisa (o Ámfissa). Estos hechos dieron lugar a la batalla de Queronea, en el 338a.C., en la que fueron derrotados atenienses y tebanos. Los macedonios obtuvieron desde entonces la hegemonía sobre Grecia.
Referencias
Seignobos, Ch. (1930). Historia Universal. Oriente y Grecia. Madrid: Editorial Daniel Jorro.
Meleau, Maurice (1963). Egypte Orient Grèce. Editorial Bordas.