| Hemotórax | ||
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Radiografía de tórax con un hemotórax izquierdo (flecha negra) | ||
| Especialidad | medicina de emergencia | |
| Síntomas | Dolor torácico y dificultad en la respiración. | |
| Diagnóstico | Radiografía de tórax, Ecografía torácica, TAC torácico, Resonancia magnética nuclear , toracocentesis. | |
El hemotórax es la acumulación de sangre en el espacio pleural, situado entre las dos capas de la pleura que rodean los pulmones. Se produce principalmente como consecuencia de un traumatismo torácico, aunque también puede estar asociado a intervenciones quirúrgicas, alteraciones de la coagulación y determinadas enfermedades pulmonares o pleurales.
Sus manifestaciones clínicas dependen de la cantidad de sangre y de la gravedad de la hemorragia. Entre los síntomas más frecuentes se encuentra el dolor torácico, la disnea y la respiración acelerada. En los casos graves puede producirse una pérdida importante de sangre y un choque hipovolémico. El hemotórax puede presentarse junto con un neumotórax, situación denominada hemoneumotórax.
El diagnóstico se realiza mediante la evaluación clínica y pruebas de imagen, como la radiografía de tórax, la ecografía y la tomografía computarizada. El tratamiento depende de la gravedad y puede incluir la estabilización del paciente, el drenaje de la sangre mediante un drenaje torácico y, en determinadas situaciones, una intervención quirúrgica para controlar la hemorragia.
La causa más común del hemotórax es el trauma, por un objeto contundente o por herida penetrante, resultando en la ruptura de la membrana serosa tanto pleural como parietal. Esta ruptura provoca que la sangre se vacíe en el espacio pleural, igualando las presiones entre este y los pulmones. La pérdida de sangre puede ser masiva en personas con esta condición, puesto que cada lado del tórax puede contener 30-40% del volumen sanguíneo total de una persona. Incluso pequeñas lesiones en la caja torácica pueden llevar a un hemotórax de importancia.
Los síntomas del hemotórax son: dificultad para respirar, dolor torácico, ansiedad o inquietud, y frecuencia cardíaca acelerada. El médico puede confirmar su diagnóstico con un examen físico que puede revelar una disminución de ruidos respiratorios, la aparición de matidez a la percusión, o por medio de una radiografía de tórax.

El tratamiento consiste en estabilizar al paciente, detener la hemorragia y extraer la sangre del espacio pleural, sin embargo, también se debe considerar la sangre, es decir, emplear la sangre extraída del tórax como una transfusión.[cita requerida] Además se debe tratar la causa del hemotórax, pero en el caso de una lesión traumática, dependiendo de la gravedad, la simple colocación de un tubo de drenaje es suficiente, sin necesidad de una cirugía. El pronóstico es casi siempre favorable dependiendo de la causa del hemotórax y de la rapidez con la que se aplicó el tratamiento.