| Isidoro Gilbert | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento | 27 de agosto de 1931 | |
| Fallecimiento | 22 de octubre de 2018 (87 años) | |
| Nacionalidad | Argentina | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Periodista, escritor, político y químico | |
| Empleador | ||
Isidoro Gilbert (27 de agosto de 1931-22 de octubre de 2018) fue un periodista argentino con militancia comunista.
Hijo de inmigrantes judíos, nació en el Hospital Durand, de Buenos Aires. A los 18 años, como estudiante secundario, se hizo miembro de la Federación Juvenil Comunista (FJC). Luego pasó al PC. Durante el primer gobierno de Juan Perón fue seis meses preso, cárcel que compartió con Rogelio García Lupo, con quien se hicieron muy amigos.
Detenido en marzo de 1956 recién recobra su libertad gracias a una acción judicial con la cual hizo opción de salir del país, para lo cual le concedieron un plazo de tres días para que viajara por sus propios medios. Al ser liberado el 23 de abril de 1956 se enteró de que muchas de sus cartas no habían sido despachadas y que otras a él dirigidas le habían sido retenidas. Se dirigió a Montevideo, donde permaneció exiliado hasta que el 23 de agosto de 1958 pudo regresar a su país por haberse levantado el estado de sitio.
Gilbert se afilió a la Fede en 1948, estuvo a cargo de la filial argentina de la agencia soviética Tass y permaneció en el PC hasta fines de los ‘80. En 1958, comenzó en el diario partidario La Hora. Trabajó para las agencias CTK y Sinhua.
Desde 1962, presentado por su amigo Juan Gelman, fue jefe de la Agencia soviética de prensa TASS durante tres décadas.
Encabezó dos proyectos de izquierda, los diarios La Calle y Sur, en 1991, como jefe de Redacción. Compartió redacciones con Andrés Rivera, Sergio Peralta, Juan Carlos Portantiero, Manuel Mora y Araujo, John William Cooke e Ismael Viñas.
Fue corresponsal de L’Unitá (Italia), de Le Humanité (Francia); El Siglo (Chile); La República de Montevideo, entre otros.
En los años 90 integró la Asociación Periodistas.
En los 2000 trabajó para La Capital de Rosario y La República de Montevideo e integró las asociaciones de Corresponsales Extranjeros y Periodistas por la Libertad de Prensa.
En sus últimos años, colaboraba con el semanario cultural Ñ, de Clarín.
En el primero de sus libros rebatía las tesis de Rodolfo Terragno (en su libro Argentina siglo 21, de 1984), cuando era ministro de Raúl Alfonsín. Planteaba interrogantes para responder a quienes profesaban la fe en la tecnología como motor de desarrollo. En el segundo, hizo una crónica crítica del comienzo de las "relaciones carnales" con EE. UU.
Años después, fue editor de libros de Sudamericana y Random House.
Estuvo siete años enfermo; sufrió un infarto y estuvo internado. Ya en su casa, el sábado a la noche pidió escuchar a Duke Ellington, su compositor favorito y cerró los ojos con Black and tan fantasy, una marcha fúnebre en clave de jazz. Pidió que sus restos fueran cremados y, sus cenizas, esparcidas en el Río de la Plata desde el Parque de la Memoria. Falleció a los 87 años.