
La Serenata n.º 9 en re mayor, K. 320, también conocida como Trompa de postillón o en alemán Posthorn, es una pieza camerística compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en 1779, cuando el compositor tenía 23 años.
En Salzburgo durante la década de 1770 la serenata, la casación y el divertimento no eran considerados "música ligera" en sentido despectivo, sino que eran piezas de música funcional, ceremonial y de escala considerable. La producción sinfónica mozartiana sufrió su brecha cronológica más grande entre 1774 y 1778, que abarcó el intervalo entre la Sinfonía n.º 30 y la Sinfonía n.º 31 París. Durante ese período el maestro vienés se dedicó a escribir sus Serenatas n.º 4, n.º 5, n.º 6, n.º 7 y n.º 8. Las serenatas mozartianas de este período no son menos sustanciales que sus sinfonías. De hecho en aquella época la sinfonía se consideraba meramente una atracción secundaria como parte de algún evento o velada teatral. Por su parte, la serenata se solía crear para servir como obra destacada en una ocasión especial como graduaciones universitarias, festividades aristocráticas o celebraciones civiles con un concierto al aire libre o en un gran salón. En Salzburgo las serenatas habían llegado a ser un género muy convencional y desarrollado. Mozart a menudo las construía de tal manera que varios movimientos podían extraerse y difundirse como un concierto, mientras que otros podían ensamblarse como una sinfonía completa.
La composición de esta obra se desarrolló en agosto de 1779 en Salzburgo. La partitura manuscrita original data del 3 de agosto de 1779. Se creó para acompañar las ceremonias de graduación en la Universidad de Salzburgo. En aquella época el joven maestro estaba de vuelta en casa tras las decepciones de su viaje a París entre 1777 y 1778. Trabajaba al servicio de la corte del príncipe-arzobispo Hieronymus von Colloredo, que aunque era un entorno que podía resultar artísticamente restrictivo, proporcionaba composiciones para ocasiones de gran formato.
La partitura autógrafa se conserva en la actualidad en la Biblioteca Estatal de Berlín dentro de la colección de archivos Preußischer Kulturbesitz (Patrimonio cultural prusiano) bajo la denominación Mus.ms.autogr. Mozart, W.A. 320 y se puede consultar en línea.
Fue interpretada como "Finalmusik" de unas ceremonias de la Universidad de Salzburgo de ese año.
La primera edición pudo haber sido llevada a cabo hacia 1792 o antes en Offenbach por el editor Johann Anton André, que publicó la obra como Opus 22 "Sinfonie".

La partitura está escrita para un conjunto formado por:
La instrumentación es para una orquesta festiva salzburguesa. Las trompetas y los timbales, que aportan brillo a la sonoridad en re mayor, se reservan para los movimientos exteriores I, II, VI y VII. Mozart incorpora algunos golpes adicionales de color en el movimiento VI, que es el segundo minueto de la serenata.
La pieza consta de siete movimientos:
La interpretación de esta obra dura aproximadamente entre 40 y 45 minutos. La obra propiamente dicha está precedida y concluida con una marcha. La estructura en siete movimientos es una arquitectura típica de la serenata salzburguesa. La serenata obedece a una función práctica y a la vez la rebasa discretamente con su amplitud, el color orquestal y los contrastes entre movimientos que revelan a un compositor que piensa en términos sinfónicos incluso cuando escribe música funcional. Es la más amplia de sus serenatas orquestales. Esta serenata, al igual que muchas otras serenatas orquestales de Mozart, contiene otras obras incrustadas como una “isla” concertante en el interior. Tres movimientos del presente trabajo de Mozart circularon como una sinfonía independiente. También se reconstituyeron posteriormente como una Sinfonía concertante en sol mayor los movimientos III y IV (Concertante y Rondeau), caracterizados por sus prominentes secciones concertantes para flauta y oboe. Los dos minuetos actúan como anclajes sociales, mientras que los tríos se convierten en laboratorios tímbricos.
El primer movimiento, Adagio maestoso – Allegro con spirito, está escrito en la tonalidad de re mayor, en compás de 4/4. El movimiento de apertura presenta un carácter decididamente sinfónico. Se estructura en una introducción, marcada Adagio maestoso, seguida del cuerpo principal del movimiento, marcado Allegro con spirito, en una exuberante forma sonata-allegro.
El segundo movimiento, Menuetto. Allegretto – Trio, está en re mayor que en el trío pasa a la mayor y en compás de 3/4. Responde a la habitual forma ternaria de minueto con trío, según el patrón ABA. El minueto presenta un carácter decidido. El trío central contrastante resalta por las entradas de la flauta y el fagot.
El tercer movimiento, Concertante. Andante grazioso, está en sol mayor y en compás de 3/4. La instrumentación se reduce a una agrupación formada por flautas, oboes y fagotes, estos últimos al unísono. El conjunto de viento madera en función concertante, oponiéndose a las cuerdas y haciendo en ocasiones que sobresalgan con función solista, en otras ocasiones en mezclas siempre variadas. El resultado es un ejercicio de extraordinaria sofisticación tímbrica, un caleidoscopio de texturas ligeras que avanzan con florituras melódicas siempre novedosas. En un momento dado, todos los instrumentos participan en una cadenza simultánea.
El cuarto movimiento, Rondeau. Allegro ma non troppo, está en sol mayor y en compás de 2/4. Tanto este movimiento como el Andantino siguiente ofrecen un cambio de escala y de estado de ánimo. Se mantiene la escritura concertante, empezando por el tema principal que se reparte entre la primera flauta y el primer oboe acompañados por las cuerdas. Sin embargo, el compositor prefiere asignar la función solista a los vientos madera en lugar de las mezclas continuamente cambiantes del movimiento anterior. El compositor, en lugar de rellenar la serenata con movimientos ligeros intercambiables, establece una secuencia de caracteres bien definidos —elegantes, humorísticos y, en ocasiones, introspectivos. De esta manera se percibe un diseño global y no una simple suite.
El quinto movimiento, Andantino, está en re menor y en compás de 3/4. La composición introduce un eficaz momento de contraste con el paso al modo menor. Se transforma la despreocupación de la serenata y el carácter luminoso predominante hasta ahora en una seriedad melancólica, sombría y meditativa, incluso trágica. Se caracteriza por una frase delicadamente expresiva en la exposición de los violines, que luego es retomada por el tutti orquestal. A los violines se les confía de nuevo un tema en fa mayor, sobre el que se desarrolla un entramado instrumental con un especial encanto melódico.
El sexto movimiento, Menuetto – Trio I – Trio II, está en re mayor que en el segundo trío pasa a la mayor y en compás de 3/4. La forma se articula en un minueto esta vez con dos tríos contrastantes que sigue el esquema ABAC.
El séptimo y último movimiento, Finale. Presto, retoma la tonalidad inicial, el compás es alla breve y la forma es sonata. Se trata de uno de los Finales más emocionantes de Mozart. Recupera la rica escritura y las amplias dimensiones del movimiento inicial. Tiene un tono vigoroso, marcadamente sinfónico y está impregnado de una festividad orquestal aún mayor. Evoca vagamente la atmósfera un tanto exótica que alcanzará mayor plenitud y realización musical en la ópera El rapto en el serrallo. El tema principal es veloz, brillante e impetuoso, que fluye en una ráfaga rápida y sin aliento de notas. El tema secundario destila una gran elegancia. Constituye el último argumento de la obra a favor de la seriedad en esta serenata. Es un cierre capaz de coronar una ocasión pública y, al mismo tiempo, de satisfacer como final de concierto. Con las vivaces ráfagas de energía de este Finale Mozart se despide definitivamente, en agosto de 1779, del género salzburgués de la serenata.