Kaishakunin (介錯人?) es el término japonés para la persona designada como asistente o «segundo» durante el ritual de seppuku. Su función principal consiste en ejecutar el kaishaku (la decapitación del individuo que realiza el suicidio), con el fin de evitar una agonía prolongada y preservar la dignidad del guerrero.
Según el protocolo formal (que fue escrito y consolidado durante el periodo Edo), en un ritual de alto nivel podían participar hasta tres asistentes o ayudantes, cada uno con funciones estrictamente delimitadas y marcadas:
La existencia de estos roles en el protocolo, no implica que todos los rituales de seppuku dispusiesen de asistentes que los llevasen a cabo. Esto dependía de la importancia o nivel social del individuo que realizaba el suicidio, su círculo cercano, la época, y las circunstancias del ritual.
La ejecución técnica del kaishaku requería una precisión extrema en el manejo de la katana. La técnica más valorada era el dakikubi (抱き首 cuello abrazado?), que consistía en realizar un corte casi completo, dejando una pequeña franja de piel intacta en la garganta. Esto permitía que la cabeza quedara sujeta al cuerpo y cayera hacia delante, «abrazada» al pecho, evitando que la cabeza rodara por el suelo, lo cual era considerado un espectáculo impuro y vergonzoso.
La labor del kaishakunin era considerada una carga de honor y lealtad. Generalmente, el elegido era un amigo cercano o un esgrimista de renombre. Si el kaishakunin fallaba en el corte o requería múltiples intentos, sufría un estigma social permanente. Un ejemplo histórico de este fallo ocurrió durante el suicidio de Yukio Mishima en 1970: su asistente Masakatsu Morita falló tres veces en la decapitación, obligando a Hiroyasu Koga a intervenir para finalizar el acto.