
La Liga de Corinto (llamada por los historiadores modernos también Liga Helénica) fue una federación de estados griegos creada por el rey de Macedonia, Filipo II, tras su victoria en la batalla de Queronea en 338 a. C., durante el invierno de 338-337 a. C. Todos los estados de la Grecia continental se adhirieron a ella, con la excepción de Esparta.
En su origen, la liga se basaba en un tratado de paz general (koine eirene) que obligaba a sus miembros a mantener la paz entre ellos y a actuar conjuntamente contra quien la violara. En una reunión posterior, celebrada en 337 a. C., la liga se convirtió además en una alianza militar para emprender la guerra contra el Imperio aqueménida, presentada como venganza por la profanación de los santuarios griegos durante las guerras médicas. El Imperio persa atravesaba entonces una crisis dinástica tras el asesinato de Artajerjes III en 338 a. C.; Darío III no subiría al trono hasta 336 a. C.
Las principales cláusulas del acuerdo eran:
Para la guerra contra Persia, Filipo fue nombrado además strategos autokrator, es decir, general con plenos poderes. Al margen de las cláusulas de la liga, Filipo mantuvo guarniciones macedonias en puntos estratégicos de Grecia: el Acrocorinto, la Cadmea de Tebas, Calcis y Ambracia.
Los objetivos de la campaña eran derrotar al Imperio persa y liberar las ciudades griegas de Asia Menor del dominio aqueménida. Filipo envió en 336 a. C. una fuerza de avanzada a Asia Menor, pero fue asesinado ese mismo año. Su hijo Alejandro Magno fue reconocido como nuevo hegemon de la liga y dirigió la invasión del Imperio persa a partir de 334 a. C.
A partir de mediados del siglo IV a. C., el sistema de ciudades-estado (poleis) fue gradualmente cuestionado por las ideas de unidad panhelénica, propugnadas por algunos escritores y oradores, entre ellos Isócrates, que instó al rey Filipo (en la oración Filipo de Isócrates) a unificar las potencias griegas contra los persas. La unidad panhelénica sólo se logró con el ascenso de Macedonia. Tras su victoria en la Batalla de Queronea (337 a.C.), Filipo pudo imponer un acuerdo en el sur de Grecia, que todos los estados aceptaron, con la excepción de Esparta. Filipo no tenía intención de asediar ninguna ciudad, ni siquiera de conquistarla, sino que quería a los griegos del sur como aliados para su planeada campaña contra los persas. En los meses posteriores a la batalla, se movió por Grecia haciendo la paz con los estados que se le oponían, tratando con los espartanos, e instalando guarniciones. A mediados del año 337 a.C., parece que acampó cerca de Corinto y comenzó los trabajos para establecer una liga de las ciudades-estado, que garantizaría la paz en Grecia y proporcionaría a Filipo ayuda militar contra Persia. Los principales términos de la concordia fueron que todos los miembros se convirtieron en aliados entre sí, y de Macedonia, y que todos los miembros tenían garantizada la libertad de ataque, la libertad de navegación, y la libertad de injerencia en los asuntos internos. El consejo declaró entonces la guerra a Persia y votó a Filipo como strategos para la próxima campaña.
(Fragmentos de una inscripción encontrada en Atenas)
En griego:
[․․․․․․․․․21․․․․․․․․․․ Ποσ]ειδῶ ․․5․․․․․․․․․․․․22․․․․․․․․․․ς ἐμμεν[ῶ ․․․․] ․․․․․․․․․․22․․․․․․․․․․νον[τ]ας τ․․․․ [․․․․․․․․18․․․․․․․․ οὐδ]ὲ ὅπλα ἐ[π]οί[σω ἐ]- [πὶ πημονῆι ἐπ’ οὐδένα τῶν] ἐμμενόντ[ω]ν ἐν τ- [οῖς ὅρκοις οὔτε κατὰ γῆν] οὔτε κατὰ [θ]άλασ- [σαν· οὐδὲ πόλιν οὐδὲ φρο]ύριον καταλήψομ- [αι οὔτε λιμένα ἐπὶ πολέ]μωι οὐθενὸς τῶν τ- [ῆς εἰρήνης κοινωνούντ]ων τέχνηι οὐδεμι- [ᾶι οὔτε μηχανῆι· οὐδὲ τ]ὴν βασιλείαν [τ]ὴν Φ- [ιλίππου καὶ τῶν ἐκγόν]ων καταλύσω ὀδὲ τὰ- [ς πολιτείας τὰς οὔσας] παρ’ ἑκάστοις ὅτε τ- [οὺς ὅρκους τοὺς περὶ τ]ῆς εἰρήνης ὤμνυον· [οὐδὲ ποιήσω οὐδὲν ἐνα]ντίον ταῖσδε ταῖς [σπονδαῖς οὔτ’ ἐγὼ οὔτ’ ἄλ]λωι ἐπιτρέψω εἰς [δύναμιν, ἀλλ’ ἐάν τις ποε̑ι τι] παράσπονδ[ον] πε- [ρὶ τὰς συνθήκας, βοηθήσω] καθότι ἂν παραγ- [γέλλωσιν οἱ ἀεὶ δεόμενοι] καὶ πολεμήσω τῶ- [ι τὴν κοινὴν εἰρήνην παρ]αβαίνοντι καθότι [ἂν ἦι συντεταγμένον ἐμαυ]τῶι καὶ ὁ ἡγε[μὼ]- [ν κελεύηι ․․․․․12․․․․․ κα]ταλείψω τε․․ — — — — — — — — — — — — — :𐅃 [— — — — — — — — — — : Θεσ]σαλῶν :Δ [— — — — — — — — — — — ῶ]ν :ΙΙ [— — — — — — — — — Ἐλειμ]ιωτῶν :Ι [— — — — Σαμοθράικων καὶ] Θασίων :ΙΙ — — — — — — — — — ων :ΙΙ: Ἀμβρακιωτ[ῶν] [— — — — — — — ἀ]πὸ Θράικης καὶ [— — — — — :] Φωκέων :ΙΙΙ: Λοκρῶν :ΙΙΙ [— — — — Οἰτ]αίων καὶ Μαλιέων καὶ [Αἰνιάνων :ΙΙΙ: — καὶ Ἀγ]ραίων καὶ Δολόπων :𐅃 [— — — — — — : Πε]ρραιβῶν :ΙΙ
[— — — — — : Ζακύνθο]υ καὶ Κεφαληνίας :ΙΙΙ
Juramento. Lo juro por Zeus, Gea, Helios, Poseidón y todos los dioses y diosas. Acataré la paz común y no romperé el acuerdo con Filipo, ni tomaré armas por tierra o mar, dañando a ninguno de los que se adhieren a los juramentos. Tampoco tomaré ninguna ciudad, ni fortaleza, ni puerto mediante astucia o artificio, con intención de hacer la guerra contra los beligerantes. Ni depondré el reinado de Filipo o de sus descendientes, ni las constituciones existentes en cada estado, cuando hicieron los juramentos de paz. Tampoco haré nada contrario a estos acuerdos, ni permitiré que nadie más lo haga en la medida de lo posible. Pero si alguien comete alguna infracción del tratado, acudiré en apoyo de los que lo necesiten y lucharé contra los transgresores de la paz común, según lo decida (el consejo) y lo solicite el hegemón y no abandonaré--------
los tesalios--elimiotas--samotracios y tasios---ambraciotas---de Tracia y---focidios, locrios---eteos y melieos y enianes --y agreos y dólopes---perrebos---de Zacinto y de Cefalonia.
La decisión de la destrucción de Tebas como transgresora del citado juramento fue tomada por el consejo de la Liga de Corinto por una amplia mayoría. Más allá de la violación del juramento, el consejo juzgó que los tebanos eran así castigados definitivamente por su traición a los griegos durante las guerras médicas. La Liga es mencionada por Flavio Arriano (I, 16, 7), tras la Batalla del Gránico (334 a. C.). Alejandro envió una unidad de 300 soldados armados con panoplias al templo de Palas Atenea en Atenas, con la siguiente inscripción:
Alejandro, hijo de Filipo, y los helenos, excepto los lacedemonios, de los bárbaros que habitan en Asia
Asimismo, Diodoro Sículo (17.48.[6]) menciona la decisión del Consejo en el 333 a. C., después de la batalla de Issos, de enviar embajadores para otorgar a Alejandro Magno una corona de oro como reconocimiento por su victoria. Durante el 331 a. C., después de la batalla de Megalópolis, Esparta solicitó a Alejandro negociaciones de paz, a las que este accedió con la condición de que los lacedemonios se unieran entonces a la Liga de Corinto. Durante la campaña asiática, Antípatro de Macedonia fue nombrado hegemón adjunto de la Liga, mientras que Alejandro señaló a los atenienses que en caso de que le ocurriera algo a él, ellos asumirían el poder sobre Grecia.
La Liga se disolvió tras la Guerra lamiaca (322 a. C.).
Durante el 302 a. C. Antígono I Monóftalmos y su hijo Demetrio I de Macedonia (Demetrio Poliorcetes) intentaron revivir la federación contra Casandro.(Guerra de Cleómenes).. Reunió de nuevo la mayoría de los Estados griegos (a excepción de Esparta, Mesenia y Tesalia) contra Casandro, nuevo señor de Macedonia y debía servir para controlar Grecia, mientras que una guarnición antigónida se instala en Corinto. Una inscripción epigráfica encontrada en Epidauro arroja luz sobre su estatus jurídico Esta liga es similar a una symmachia, es decir, una alianza militar temporal, aunque teóricamente apunta a una “paz común”.
Antígono III de Macedonia (rey de Macedonia del 229 a. C. al 221 a. C.) también revivió la Liga contra Esparta durante el 224 a. C.. Además de estos dos estados aliados, reúne a los epirotas, los focídicos, los beocios, los acarnanios, los locrios de Oponte y los griegos bajo dominación macedonia (tesalios y eubeos). A diferencia de las anteriores Ligas de Corinto, esta liga reúne a federaciones y ya no a ciudades. Cada uno de los estados conserva su autonomía interna y envía representantes a un Consejo Federal (synedrion) previa convocatoria del Rey de Macedonia como hegemón. Las decisiones del Consejo Federal deben ser ratificadas por las autoridades internas de los Estados miembros. Esta liga finalmente resulta diferente de las anteriores porque los Estados, más poderosos que los de finales del siglo IV a. C., disfrutan de más autonomía. La liga duró hasta el reinado de Filipo V de Macedonia, desde el 221 al 179 a. C.