| Los arqueros | ||
|---|---|---|
| de Arthur Machen | ||
| Género | Cuento | |
| Subgénero | Fantasía | |
| Edición original en inglés | ||
| Título original | The Bowmen | |
| Publicado en | The Evening News | |
| País | Reino Unido | |
| Fecha de publicación | 1914 | |
| Edición traducida al español | ||
| Título | Los arqueros | |
| Traducido por | Miguel Giménez Sales | |
| Publicado en | Dossier del Terror 1 | |
| Editorial | Editors S. A. | |
| Fecha de publicación | 1982 | |
Los arqueros (título original en inglés: The Bowmen) es un cuento fantástico del escritor británico Arthur Machen publicado en el diario londinense The Evening News el 29 de septiembre de 1914. En él se relata una batalla de la Primera Guerra Mundial en que las tropas británicas, en clara inferioridad numérica, se enfrentan a la aniquilación por parte del ejército alemán, pero se salvan gracias a una intervención celestial.

La historia fue recopilada posteriormente en The Angels of Mons: The Bowmen and Other Legends of the War (1915), con una introducción del propio autor explicando cómo concibió el relato y la posterior confusión entre realidad y ficción que generó. Impulsado por la polémica que suscitó, el libro vendió 3.000 ejemplares el primer día, 50.000 en tres meses y 100.000 en un año y fue traducido a seis idiomas.
Durante una batalla de la Primera Guerra Mundial, un sector de las tropas británicas en clara inferioridad está a punto de ser aniquilado, cuando un soldado, recordando una cita en latín, Adsit Anglis Sanctus Georgius (que San Jorge ayude a los ingleses), la repite a gritos mientras dispara al enemigo.

De pronto, el soldado escuchó voces y "vio frente a sí mismo, más allá de la trinchera, una larga línea de formas, con aureolas resplandecientes a su alrededor. Eran como hombres que llevaban arcos, y luego de un grito, lanzaron su nube de flechas, silbando y zumbando a través del aire, hacia la masa de alemanes". Eran los arqueros ingleses de la batalla de Agincourt (1415) enviados por San Jorge.
El relato de Los arqueros estaba escrito y publicado sin ninguna indicación de que fuera ficticio, como si fuera un falso informe de una batalla que la inteligencia británica había filtrado, lo que llevó a muchos lectores a creer que se estaban narrando hechos reales.
Machen reconoció haberse inspirado en La legión perdida (The Lost Legion, 1893) de Rudyard Kipling, en la que una fuerza británica en Afganistán recibe ayuda de fantasmas, y lo mezcló con la gran victoria de los arqueros ingleses en 1415 en la batalla de Agincourt, lugar por donde pasaron las tropas británicas durante su retirada en 1914.
En cuestión de meses, los arqueros fantasmales de la historia se transformaron, en versiones populares, en ángeles resplandecientes que protegieron a los soldados británicos durante la verdadera retirada de Mons en agosto de 1914.
La leyenda cobró vida propia: las iglesias lo citaban en sus sermones, los soldados afirmaban haber presenciado las apariciones y a pesar de la insistencia reiterada de Machen en que el relato era completamente ficticio, fue acusado de encubrir un auténtico milagro.
Escribe Machen en su introducción a The Bowmen and Other Legends of the War (1915):
"...Recibí varias solicitudes de editores de revistas parroquiales para reimprimir el relato. Yo —o, mejor dicho, mi editor— di permiso sin dudarlo; y luego, después de otro mes o dos, el director de una de estas revistas me escribió diciendo que el número de febrero que contenía el relato se había agotado, mientras que aún había mucha demanda. ¿Les permitiría reimprimir Los arqueros como folleto y escribiría un breve prefacio con las fuentes exactas del relato? Respondí que podían reimprimirlo en forma de folleto con todo mi corazón, pero que no podía dar mis fuentes, ya que no tenía ninguna, pues el relato era pura invención. El sacerdote volvió a escribir, sugiriendo —para mi asombro— que debía estar equivocado, que los principales «hechos» de Los arqueros debían de ser ciertos y que mi participación en el asunto seguramente se había limitado a la elaboración y el adorno de una historia verídica. Parecía que mi ficción ligera había sido aceptada por la congregación de esta iglesia en particular como el más sólido de los hechos. Fue entonces cuando empecé a darme cuenta de que, si bien había fracasado en el arte de las letras, había triunfado, sin darme cuenta, en el arte del engaño. Esto ocurrió, creo, en algún momento de abril, y la bola de nieve de rumores que entonces rodó no ha dejado de rodar desde entonces, creciendo cada vez más, hasta alcanzar ahora un tamaño monstruoso.Arthur Machen