El macrismo se opone particularmente al peronismo y el kirchnerismo, pero gran parte de la dirigencia macrista, incluido el propio Macri, proviene o valora positivamente al peronismo (no así al kirchnerismo, al cual el macrismo se opone categóricamente),
y el propio Macri eligió como su candidato a vicepresidente en 2019, al peronista Miguel Ángel Pichetto, quien presidió el bloque kirchnerista en el Senado entre 2003 y 2015. Por otra parte libertarios como Milei y José Luis Espert, han definido al macrismo como "kirchnerismo de buenos modales".
En las elecciones presidenciales de 2019, la corriente se vio expresada por la candidatura presidencial del propio Macri, que resultó derrotado en su intento de reelección por el peronismo/kirchnerismo. Estos comicios se vieron atravesados por la incertidumbre generada después de la crisis económica iniciada en 2018 que comenzó en 2017 durante la presidencia de Mauricio Macri, y se profundizó a partir de ese año. La economía argentina cayó un 2,5% en 2018 agravada por una crisis cambiaria en 2018 que dio lugar a una fuerte devaluación del peso, una aceleración de la inflación que pasó del 25,5% en el promedio de 2017 al 34,3% en 2018 un aumento de la tasa de desempleo de un 6.3 en diciembre de 2015 a 7,2% en el cuarto trimestre de 2017 y a un 9,1% en 2018. En junio de 2018 el dólar se elevó hasta niveles récord en la historia. Sólo en 2018 se encareció más de 50 por ciento respecto al peso. El déficit fiscal superó para 2018 el 9% del PBI, los intereses de la deuda del Tesoro se duplicaron en solo un año. Argentina registra en agosto la tasa de inflación, la más alta para un solo mes desde 1991. Junto a una inestabilidad dentro del Poder Ejecutivo, con la renuncia de altos funcionarios y los cambios frecuentes en las políticas económicas y la fuerte caída de reservas que alcanzaron resultados negativos. Durante su gestión el valor del peso argentino alcanzó su mínimo histórico, la devaluación de la moneda Argentina fue la mayor de todas en la historia del peso las tasas de interés fueron fijadas en 40% la tasa más alta del mundo. Así mismo el país se ubicaba con las tasas de interés más altas del globo seguido de lejos por Surinam (25%), Venezuela (21,7%) y Haití (20%). Junto a ellos se desarrolló una serie de protestas y cacerolazos, ante la creciente inseguridad y el avance del narcotráfico que tomo ciudades del país como Rosario, lo que resultaría en una derrota electoral para el macrismo.
En las elecciones presidenciales de 2023, la corriente se vio expresada por la candidatura presidencial de Patricia Bullrich, que resultó derrotada sin poder ingresar al balotaje, tanto Patricia Bullrich como Maurico Macri hicieron público su apoyo al candidato a Javier Milei para la segunda vuelta en la que terminaría siendo vencedor.
Programa político
Las características principales de la propuesta política macrista se pueden resumir en los siguientes puntos:
Economía de libre mercado: la liberalización de la economía, siguiendo los lineamientos del Consenso de Washington, supuso la flexibilización laboral, la desregulación financiera y del mercado de capitales, una fuerte devaluación para mejorar la competitividad del tipo de cambio, y el ajuste del estado La crisis de 2018 y 2019 obligó al gobierno a dar marcha atrás con algunas medidas, en especial la baja de impuestos y los controles cambiarios. El Índice de Libertad Económica de la Argentina durante la gestión macrista, donde se evalúan un total de 180 naciones, fueron los siguientes: puesto 169, 156, 144 y 148 respectivamente desde el primer hasta el último año de mandato. 50%.
Alineamiento con las potencias: internacionalmente, el macrismo fortaleció sus relaciones con Estados Unidos y Europa. En América Latina, se alejó de los países gobernados por la izquierda y formó un nuevo eje con países gobernados por conservadores como Brasil, Chile, Colombia y Perú.
Anti-kirchnerismo: rechazo categórico al kirchnerismo. Mauricio Macri suele calificar despectivamente como «orcos» a gente que adhiere al kirchnerismo, como así también a sus dirigentes y legisladores.
Uno de los ejes del discurso macrista giró alrededor de la división de poderes, Esta posición durante la gestión de Macri fue confrontada por sectores opositores, que criticaron al macrismo por medidas como el nombramiento de jueces de la Corte Suprema por decreto, entre otros aspectos. El despido de periodistas en la agencia Télam por motivos políticos y en Radio Nacional luego de revisar las redes sociales de empleados.
"Mano dura" también identificado con el populismo penal la política de seguridad, llevada adelante por Patricia Bullrich, significó medidas como: la autorización a la policía a disparar sin dar la voz de alto, el aumento de la represión policial a la protesta social, la aprobación de un protocolo antipiquetes, y la propuesta de bajar la edad de imputabilidad.
Lucha contra el narcotráfico: aplicación de la política de guerra contra las drogas para atacar el problema de las sustancias psicoactivas. Entre el 10 de diciembre de 2015 y diciembre de 2018, 64 mil personas fueron detenidas por las fuerzas de seguridad en relación con las drogas. Sin embargo, la mayoría de las detenciones fue por consumo personal y no terminaron en causas penales.
Lucha contra la pobreza: Macri anunció que su objetivo era lograr la "pobreza cero" durante su gestión. Luego de resultar electo relativizó los plazos pero enfatizó que esta debía ser la principal vara con la que debía juzgarse a su gobierno. Sin embargo, al término del mandato macrista, la pobreza aumentó a un 40,8%, mostrando la ineficacia de sus políticas económicas para combatirla.
Ideología
Existen desacuerdos sobre la ideología política del macrismo. Macri manifestó en 2021 que era “un liberal de la primera hora y que estamos comenzando a ver el fin del populismo en el país". Filosóficamente, Macri ha expresado en varias ocasiones su admiración por el pensamiento liberal de Ayn Rand. En general el macrismo ha sido caracterizado como una corriente de derecha, centro derecha, o nueva derecha, pero el propio Macri ha expresado su rechazo a ser posicionado políticamente, diciendo que el "PRO no es de izquierda ni de derecha, es una forma de sentir el país". También ha sido caracterizado como movimiento personalista, populismo de derecha con facciones de extrema derecha y neopopulista, neoliberal, neoliberal en lo económico y conservador en lo social, conservador, y mesianismo político En algunas oportunidades ha sido identificado como una corriente de izquierda o centro izquierda, Jaime Durán Barba, quien fuera uno de los asesores más cercanos a Macri, lo definió como "nueva izquierda". Javier Milei lo definió como "socialismo amarillo".
Intelectuales, académicos y economistas de izquierda, tanto norteamericanos, europeos y asiáticos como Noam Chomsky, István Mészáros, Danny Glover; Roberto Fernández Retamar; Domenico Losurdo (Filósofo, Italia); Piedad Córdoba; Emir Sader; Miguel d'Escoto Brockmann, Fernando Buen Aba; Volker Hermsdorf; Alicia Jrapko (REDH EE.UU.); Ricardo Canese (Parlamentario Parlasur, Paraguay); José Steinsleger; Saúl Ibargoyen; Francisco José Lacayo; Liliana Duering, lo ven como un movimiento neoliberal. En contraste, políticos y referentes internacionales del liberalismo consideran que el de Macri no fue un gobierno liberal. Entre ellos se encuentran Gloria Álvarez que lo considera «un keynesiano», los economistas Espert y Milei que lo ubican como una «continuación del kirchnerismo» y el también economista Iván Carrino que considera que si bien el discurso de Macri es el de un liberal pragmático su gestión fue «socialdemócrata». Sus políticas de liberalización económica pero manteniendo el gasto social han llevado a que sea considerado un socioliberal por algunos periodistas.
Juan Rafael Grandinetti repasa la literatura académica y afirma que esta coincide en presentar a este partido con «una impronta del liberalismo conservador, pero presentan la novedad de no presentarse como anti-peronistas, ni rechazar ciertas prácticas comúnmente asociadas a este movimiento, como la militancia y el trabajo político territorial. A su vez, en el plano ideológico, combina estos elementos liberal- conservadores, con argumentos propios de la tradición republicana (división e independencia de los poderes, etc.), de la doctrina social de la Iglesia Católica, y del discurso del management (eficiencia, gestión, caducidad de las ideologías)». El macrismo también ha sido descrito como populismo de derecha. Otras etiquetas aplicadas han sido las de nueva derecha o nueva derecha autoritaria.
Por otro lado, en 2016 y 2018 el economista liberal-libertario Javier Milei y el jefe de gabinete Marcos Peña coincidieron en afirmar que el gobierno de Mauricio Macri fue socialista. En 2019 el propio Macri declaró que su gobierno fue de «corte socialista». También el gobierno de Cambiemos fue declarado de centro-izquierda por el investigador del Conicet Julio Montero. Erico Valadares, editor de la revista política «Hegemonía» y el sitio «La Batalla Cultural», con una línea editorial que se presenta como «peronista ortodoxa», también caracteriza al PRO como «socialdemócrata».
Los políticos del PRO reconocen influencias liberales y desarrollistas en su ideario. Humberto Schiavoni, armador del PRO desde sus inicios, afirma que Macri llegó a la política con ideas liberales pero que acepta las propuestas del sector desarrollista de su partido si lo convencen de que son apropiadas. El dirigente macrista Rogelio Frigerio, de formación desarrollista, sostuvo que Macri adhiere al desarrollismo desde siempre y que considera al gobierno desarrollista de Arturo Frondizi como el mejor de la historia argentina. El economista Miguel Bein coincide en calificar a Macri como un «desarrollista». Algunos periodistas observan la existencia dos sectores dentro del macrismo, uno ortodoxo y otro desarrollista.
En el aspecto social, medios progresistas como el argentino Página 12 y el español El País lo han descrito como un movimiento elitista, y un libro incluso lo define como "cercano a la plutocracia".
Macri ingresa por primera vez a trabajar como presidente el 11 de diciembre de 2015. Aquel día recibió a quienes fueron sus competidores en las elecciones presidenciales.Macri junto a su gabinete a poco de haber asumido la presidencia.
La presidencia de Mauricio Macri en la República Argentina comenzó el 10 de diciembre de 2015, diferenciándose el momento del inicio de su mandato, que sucedió a las 0:00 horas, de la asunción del cargo, que sucedió horas después, al momento de prestar juramento ante la Asamblea Legislativa. Existen discrepancias sobre la fecha exacta de finalización de su mandato: según algunas personas finalizó el 10 de diciembre de 2019, al momento del juramento de su sucesor, Alberto Fernández, según otras personas su mandato finalizó el 9 de diciembre de 2019 a las 24:00, al cumplirse cuatro años del inicio del mismo, según lo establecido por la jueza Servini en el fallo del 9 de diciembre de 2015. Fue un gobierno calificado como de centroderecha.
La organización política a la que representó fue el partido Propuesta Republicana, que integró la coalición políticaCambiemos, a la que también pertenecieron la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica ARI entre otros partidos. El diario español El País informó que fue el primer presidente argentino no perteneciente al partido peronista en completar su mandato en tiempo y forma desde Marcelo Torcuato de Alvear en 1928, sin considerar que con posterioridad el radicalAgustín P. Justo (1932-1938) también completó su mandato en tiempo y forma. Macri ha relativizado esa afirmación, sosteniendo que su gobierno económicamente terminó cuatro meses antes, el 11 de agosto de 2019, por decisión del mercado, luego de su derrota en las primarias. Fue uno los cuatro presidentes no peronistas en traspasar el mando a un presidente peronista, junto a Edelmiro Julián Farrell, Alejandro Agustín Lanusse y Raúl Alfonsín; fue uno de los dos presidentes no peronistas en recibir el mando de un presidente peronista, junto con Fernando de la Rúa; y fue el único presidente en recibir el mando de un presidente peronista y entregárselo a otro presidente peronista. Fue también el primer presidente argentino que se presentó para ser reelegido y no lo logró.
En políticas económicas, la presidencia de Macri se centró en reformar la economía nacional y mejorar las relaciones diplomáticas. Pasó de un sistema de tipo de cambio fijo a uno flotante, eliminó los impuestos a las exportaciones y redujo las subvenciones a la energía para reducir el déficit fiscal. Alineó el país con el neoliberalismo gradualista y reabrió Argentina a los mercados internacionales levantando los controles de divisas (que restableció poco antes de que terminara su mandato), reestructurando la deuda soberana y presionando soluciones de libre mercado. A nivel nacional, siguió políticas moderadas socialmente liberales y liberalizó el sector energético.
Sus proyectos legislativos variaron en eficacia y recibieron una recepción mixta tanto en argentinos como en todo el mundo. Su presidencia ha sido elogiada por dejar un legado de lucha contra la corrupción y por aumentar la comercialización soberana de Argentina, pero ha sido criticada por no lograr una reforma significativa de la economía. Los salarios reales disminuyeron durante su mandato y un gran número de pequeñas y medianas empresas cerraron. Estas consecuencias económicas se verían reflejadas en la posterior crisis económica iniciada en 2018.
↑La exaltación del populismo penal: análisis de la política de seguridad pública del gobierno del presidente Mauricio Macri durante los años 2015-2019, Simoneta Juan Cruz, Universidad Nacional de Rosario, ISBN: 978-987-1751-79-2
↑Cincunegui, Juan Manuel (25 de junio de 2017). «Cambiemos, con otras siglas». Nuestars voces. Archivado desde el original el 1 de noviembre de 2020. Consultado el 29 de agosto de 2019.
↑Aramendi, Nicolás (26 de marzo de 2018). «El gobierno de Macri es socialista». ON24 | Información Precisa. Periodismo en serio. Consultado el 25 de diciembre de 2021.