| Magic Farm | ||
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| Ficha técnica | ||
| Dirección | ||
| Producción | Alex Hughes , Riccardo Maddalosso , Eugene Kotlyarenko | |
| Guion | Amalia Ulman | |
| Música | Burke Batelle p/k/a Pollo | |
| Sonido | Leandro De Loredo | |
| Montaje | Arturo Sosa | |
| Protagonistas |
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| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
| País |
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| Año | 2025 | |
| Género | ||
| Duración | 93 minutos | |
| Idioma(s) | Inglés | |
| Compañías | ||
| Recaudación | $93,629 | |
| Ficha en IMDb | ||
Magic Farm es una película de comedia y sátira de 2025, escrita y dirigida por la artista y cineasta argentino-española Amalia Ulman. Es el segundo largometraje de Ulman. La película es una sátira sobre los medios de comunicación contemporáneos y la cultura de la búsqueda de contenido viral, con un enfoque en la estética y la dinámica de los documentales en línea.
La trama sigue a un equipo de documentalistas de Nueva York, que trabajan para una empresa de medios de comunicación de vanguardia, en su frenética búsqueda de la próxima sensación viral. Su viaje los lleva a la Argentina rural, concretamente a un pueblo imaginario de la provincia de Buenos Aires, donde el caos se desata al llegar al lugar equivocado. Mientras colaboran con los lugareños para fingir una nueva tendencia musical, surgen relaciones inesperadas y deben lidiar con la amenaza de una crisis de salud global.
Solo Ulman, quien encarna una versión deformada de sí misma, sabe español, por lo que los enredos lingüísticos serán los primeros que deba enfrentar este grupo de hípsters perdidos en la inmensidad de la llanura pampeana.
La película se estrenó mundialmente en el Festival de Cine de Sundance de 2025 el 28 de enero de 2025 y el 16 de febrero de 2025 en el 75º Festival Internacional de Cine de Berlín. Estreno en España en el Festival de Cine de Gijón.
Magic Farm fue bien recibida por su ingenio y subversión, destacándose como una "sátira burlona, venenosa e irónica" de los usos y costumbres digitales contemporáneos. Fue elogiada por su crítica a la cultura mediática millennial y por su distintivo estilo visual. Ulman elude el costumbrismo y propone una puesta en escena atravesada por elementos de videoclip retro, referencias pop y estructura coral. Desde allí, expone los mecanismos de apropiación y simplificación con los que la cultura audiovisual transforma lo singular en contenido estandarizado.(...) Con guiños a Robert Altman y al cine español de los noventa, la película construye una narrativa descentralizada, en la que las trayectorias individuales no confluyen ni buscan hacerlo. (Juan Pablo Russo en Escribiendo cine)