| Maxime Du Camp | ||
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Maxime Du Camp, fotografiado por Nadar en la década de 1860 | ||
| Información personal | ||
| Nacimiento |
8 de febrero de 1822 París, Francia | |
| Fallecimiento |
8 de febrero de 1894 Baden-Baden, Gran Ducado de Baden | |
| Sepultura | Cementerio de Montmartre | |
| Nacionalidad | Francesa | |
| Lengua materna | Francés | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Escritor, periodista, crítico literario, poeta y fotógrafo | |
| Años activo | 1837-1894 | |
| Cargos ocupados | Miembro de la Academia Francesa (1880-1894) | |
| Movimiento | Realismo artístico y romanticismo tardío | |
| Miembro de | Academia Francesa (1880) | |
| Distinciones |
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| Firma | ||
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Maxime Du Camp (París, 8 de febrero de 1822-Baden-Baden, 8 de febrero de 1894) fue un escritor, polígrafo y fotógrafo francés, miembro de la Academia Francesa. La crítica literaria fue bastante severa con él después de su muerte y su figura quedó relegada a la sombra de grandes nombres de la literatura francesa del siglo XIX, como Gustave Flaubert y Théophile Gautier, que habían sido amigos suyos.
Maxime Du Camp nació en París el 8 de febrero de 1822. Era hijo de Théodore Du Camp, un médico de prestigio y autor de un tratado sobre las retenciones de orina causadas por el estrechamiento de la uretra.
Gracias a la fortuna de su padre pudo satisfacer desde joven su afición por los viajes. Entre 1844 y 1845 visitó Esmirna, Éfeso, Constantinopla y Argelia. De este recorrido surgió Souvenirs et paysages d’Orient (1848).
Entre noviembre de 1849 y abril de 1851 viajó por Egipto, Nubia, Palestina, Siria, Asia Menor y Grecia, acompañado por Gustave Flaubert. De esta expedición surgió Égypte, Nubie, Palestine et Syrie (1852), uno de los primeros libros de viajes ilustrados con fotografías. Ambos viajeros mantuvieron posteriormente una abundante correspondencia.
Antes de partir, Du Camp había solicitado al Ministerio de Instrucción Pública una misión arqueológica para su viaje a Oriente. Con el propósito de documentar los monumentos que visitaría, aprendió fotografía con Gustave Le Gray unas semanas antes de su partida. Sus primeras 24 copias fotográficas fueron confiadas al pintor Jean-Charles Langlois, quien las conservó durante toda su vida.
Du Camp documentó el viaje con numerosas fotografías, algunas de las cuales se publicaron en el citado álbum Égypte, Nubie, Palestine et Syrie. Utilizó una técnica derivada del calotipo de William Henry Fox Talbot. Las copias en papel salado, realizadas en los talleres y mediante el procedimiento de Louis Désiré Blanquart-Evrard, han conservado una calidad notable.
En 1851 fue uno de los cinco fundadores de la Revue de Paris, revista que publicaría por entregas Madame Bovary, de Flaubert, en 1856. La publicación de la novela provocó controversias y fue objeto de cortes editoriales. La revista fue suprimida en 1858. Du Camp también colaboró frecuentemente con la Revue des Deux Mondes.
En 1848 se encontraba en París, de regreso de su primer viaje a Oriente, cuando estalló la revolución. Combatió contra la insurrección durante las Jornadas de Junio de 1848, en las filas de la Guardia Nacional, resultó herido y fue condecorado por el general Louis-Eugène Cavaignac. Este episodio contribuyó a explicar la orientación hostil a la Comuna que adoptaría en una de sus obras posteriores.
En 1860 se incorporó como voluntario a las fuerzas de Giuseppe Garibaldi durante la expedición de los Mil y la conquista del Reino de las Dos Sicilias. Relató sus experiencias en Expédition des Deux-Siciles (1861). En 1870 fue nombrado senador, pero su nombramiento quedó sin efecto tras la caída del Segundo Imperio.
Fue elegido miembro de la Academia Francesa en 1880, en buena medida, según se ha señalado, por su historia crítica de la Comuna de París, publicada con el título de Les Convulsions de Paris en cuatro volúmenes entre 1878 y 1880.
Su producción literaria fue muy abundante. Además de sus primeros libros sobre los países de Oriente que había recorrido, escribió una historia de la expedición de los Mil, en la que había participado, así como Mémoires d'un suicidé (1853), obras de crítica literaria y artística, poesía y novelas. Creía firmemente en el progreso y fue uno de los primeros escritores en utilizar la fotografía como instrumento de exploración y documentación de sus viajes.
Entre sus obras destaca la serie de seis volúmenes Paris, ses organes, ses fonctions, sa vie dans la seconde moitié du XIXe siècle (1869-1875), que constituye un testimonio de gran valor sobre la vida cotidiana de París. Publicó también diversos trabajos sobre cuestiones sociales. Uno de ellos, Auteurs de mon temps, permaneció bajo sello en el denominado Infierno de la Biblioteca Nacional de Francia hasta 1910.
Sus Souvenirs littéraires, publicados en dos volúmenes entre 1882 y 1883, contienen numerosos datos sobre escritores contemporáneos como Alphonse de Lamartine, Gérard de Nerval, Eugène Fromentin, Eugène Delacroix, George Sand, Alfred de Musset y, especialmente, Gustave Flaubert, con quien había mantenido una amistad desde sus primeros años.
Du Camp fue colaborador habitual de la segunda etapa de la Revue de Paris y murió cuando estaba naciendo una tercera etapa de la publicación. También fue uno de los colaboradores más destacados de la Revue des Deux Mondes, que consideraba «el primer periódico literario del mundo».
En julio de 1865, Amédée Achard, Maxime Du Camp y Gustave Flaubert coincidieron durante una estancia en Baden-Baden.
En los últimos años de su vida repartió su tiempo entre París y el Gran Ducado de Baden, donde pasaba varios meses al año. En Baden-Baden escribió los cuatro volúmenes de sus memorias. Allí murió el 8 de febrero de 1894, aunque fue enterrado en París, en el cementerio de Montmartre, en la división 17, primera fila, tumba 16.
El escritor y ensayista francés Paul Bourget, elegido miembro de la Academia Francesa para ocupar el sillón que había quedado vacante tras la muerte de Du Camp, pronunció el 13 de junio de 1895 el discurso de recepción en el que evocó a su predecesor. Bourget destacó la complejidad y diversidad de su obra, que abarcaba relatos de viajes, poesía, novelas, crítica, monografías artísticas y estudios históricos. Consideró que su descripción de París constituía su mayor título de gloria.
La posteridad no fue especialmente favorable a Maxime Du Camp. Su nombre se recuerda con frecuencia por sus relaciones con figuras destacadas de la literatura francesa, como Charles Baudelaire, Gustave Flaubert y Théophile Gautier, más que por sus propias obras históricas, novelísticas, sociológicas o de crítica artística.
Durante buena parte del siglo XX, su figura quedó relegada a la sombra de Flaubert en los estudios dedicados a este último. No obstante, algunos investigadores se mostraron menos severos con Du Camp. En la edición de la correspondencia de Flaubert publicada en 1973, Jean Bruneau expresó su esperanza de que los documentos que daba a conocer sobre Du Camp contribuyeran a comprender mejor a un personaje que consideraba interesante y que, en su opinión, había sido juzgado con excesiva dureza por la posteridad.
Parte de esa mala reputación procedía de las revelaciones que Du Camp incluyó en sus Souvenirs littéraires (1882-1883), más que de la calidad de sus novelas. Sus referencias a la epilepsia de Flaubert fueron interpretadas como una manifestación de celos. También se le reprochó la publicación en 1857 de una versión recortada de Madame Bovary en la Revue de Paris, así como su ausencia en el entierro de Flaubert.
Thierry Poyet resumió esta percepción señalando que para algunos Du Camp era un traidor, para otros un celoso y para otros un escritor de segunda categoría respecto a Flaubert.
Guy de Maupassant, que se consideraba discípulo de Flaubert, contribuyó a esa imagen en sus escritos sobre el novelista. Criticó a Du Camp por haber revelado la epilepsia de su amigo y por haber sugerido una relación entre la enfermedad y su talento artístico. En su opinión, Du Camp había perjudicado la memoria de Flaubert al dar a entender que su genio podía explicarse por su enfermedad.
La controversia se reavivó con la publicación, en 1884, de la correspondencia entre Flaubert y George Sand. En el prólogo de la obra, Maupassant reprodujo una carta fechada el 14 de julio de 1856 que Flaubert había recibido de Du Camp. La carta mostraba que Du Camp y Léon Laurent-Pichat, entonces responsables de la Revue de Paris, habían discutido los cortes que consideraban necesarios para publicar Madame Bovary. Du Camp defendía que la revista debía tener libertad para realizar las modificaciones que estimara indispensables antes de que la novela apareciese en volumen.
Por otra parte, en su Journal, Edmond de Goncourt relató la ausencia de Du Camp en el entierro de Flaubert. Según el pasaje, Madame Commanville había comentado que Du Camp ni siquiera había enviado un telegrama.
El ensayo de Jean-Paul Sartre sobre Flaubert, El idiota de la familia (1971), refleja también una tendencia a menospreciar a Du Camp. Sartre lo presenta como un escritor incapaz de comprender las transformaciones fundamentales de la literatura de su época y como una figura secundaria respecto a Flaubert.
Una valoración igualmente severa aparece en un artículo de Albert de Bersaucourt sobre el poeta belga Émile Verhaeren. El autor trató de establecer una relación entre las ideas sobre el progreso técnico expuestas por Du Camp en el prólogo de Les Chants modernes (1855) y la poesía de Verhaeren, especialmente Les Campagnes hallucinées (1893) y Les Villes tentaculaires (1895). Sin embargo, su artículo se centraba sobre todo en criticar la poesía de Du Camp, a quien calificaba de poeta mediocre y mal escritor.
A partir de la década de 1970 se desarrollaron nuevos estudios destinados a reevaluar la obra de Du Camp. Una primera tesis doctoral, presentada en París en 1963, estudió Les Forces perdues (1867) en relación con la obra de Flaubert. En 1973, Anthony Albert Francis presentó otra tesis en la Universidad de Virginia sobre Du Camp como autor poco conocido. En 1983, Kouadio Kouassi dedicó una investigación a su obra narrativa y poética, esta vez tratando de estudiarla al margen de la comparación constante con Flaubert.
Estos estudios contribuyeron a una recuperación parcial de sus escritos y a la aparición de nuevas ediciones. Entre ellas destaca la reedición de Les Forces perdues en 2011, con prólogo de Thierry Poyet. Este último señaló que las obras de Du Camp habían sido reeditadas muy pocas veces y que, antes de que algunas de ellas estuvieran disponibles en Google Books, resultaba difícil acceder a buena parte de su producción.
Frédérique Asklund presentó en 2006 una tesis doctoral en la Universidad de Orleans sobre la relación entre Maxime Du Camp y Gustave Flaubert, estudiada a través de su correspondencia y de las consecuencias de su amistad en sus respectivas obras.
Thierry Poyet publicó también L’Autre romancier, un estudio de la obra literaria de Du Camp. En 1996, Gérard de Senneville había publicado una biografía del escritor, cuya falta de pertinencia fue señalada por Claude Pichois en una reseña aparecida en 1998 en la revista Romantisme. Pese a esas críticas, la obra de Senneville continúa siendo una de las escasas biografías dedicadas al autor.

También publicó el artículo «L’Eunuque noir, mœurs musulmanes» (1856).
También publicó el artículo «Naples, et la société napolitaine» (1862), en la Revue des Deux Mondes.
Pronunció varios discursos en la Academia Francesa, entre ellos:
«Le Voyage», el poema que cierra Las flores del mal, de Charles Baudelaire, está dedicado a Maxime Du Camp. Aunque Baudelaire y Du Camp mantenían una relación cercana, la dedicatoria pudo tener un sentido irónico. La fe positivista en el progreso que Du Camp expresaba en Les Chants modernes es objeto de burla a lo largo del poema.
Baudelaire pidió al escritor autorización para asociar su nombre al poema y le explicó que podía rechazar la dedicatoria si le desagradaba el tono byroniano de la composición, sus bromas sobre el progreso o la afirmación del viajero de no haber visto más que banalidades.
La relación entre ambos poemas se ha señalado también por el título original que Baudelaire había previsto para su composición, Les Voyageurs, que evocaba el poema «Le Voyageur», incluido por Du Camp en su colección Les Chants modernes (1855).
Existen una calle Maxime-Du-Camp en Quimper, en el departamento de Finisterre, y una alameda Maxime-Du-Camp en Fougères, en el departamento de Ille y Vilaine.
En las memorias de Louise Michel se menciona en varias ocasiones el nombre de Du Camp en relación con su papel durante la Comuna de París. En particular, Michel escribió: «Él, Maxime Du Camp de Satory, hacía por placer levantar a los vencidos delante de los vencedores».