
En la mitología griega, Megera (en griego: Μέγαιρα, en latín: Megaera) es una de las Erinias (o Furias de la mitología romana), y hermana de Alecto y Tisífone. Para Hesíodo las erinias nacieron del crimen y la sangre de la castración de Urano. Fuentes tardías las imaginaron como hijas de Aqueronte y Nox. Se llama así, según Tzetzes, porque está «llena de celos» y rencor contra los malhechores. O bien es la ‘la contienda y el odio’, o ‘la celosa’.
Según Claudiano, Megera surge de su asiento de tristeza, causando frenesí, sangre y destrucción. Actúa sobre héroes y mortales, provocando conflictos, asesinatos y guerras (como Hércules, Agamenón y Edipo). Megera significa litigio, pleito o disputa. En cuanto a su función, representa la contienda y el odio que surge del desorden interno. De la inquietud del ánimo surge el clamor y la enemistad, que lleva al destrucción y ruina de los hombres y ciudades. Virgilio sitúa a Megera en el Tártaro, a diferencia de sus hermanas, que las sitúa en el cielo.