
El mitridatismo es la práctica de exponerse deliberadamente a microdosis no letales de un veneno, tóxina o ponzoña; con el objetivo de desarrollar tolerancia a sus efectos.Según la toxicología, un tóxico es cualquier sustancia que produce un efecto adverso en un organismo a cierta dosis, un veneno es un tóxico cuya vía de entrada es la ingestión, la inhalación o el contacto y una ponzoña es un tóxico producido por un organismo y entregado activamente mediante mordida, picadura o un aparato especializado.El término deriva de Mitrídates VI, Rey de Ponto, quien según la tradición histórica ingería regularmente pequeñas cantidades de una mezcla de venenos por temor a ser envenenado, como su padre, por sus enemigos.Tras ser derrotado por Pompeyo, la leyenda sostiene que Mitrídates intentó suicidarse con veneno, pero debido a la tolerancia que desarrolló, no tuvo éxito, teniendo que recurrir a un mercenario para morir atravesado con su espada.
Mitrídates VI Eupátor, hijo del rey Mitrídates V, heredó el trono a muy temprana edad debido a la muerte por envenenamiento de su padre a mano de desconocidos durante un banquete. Bajo la regencia de su madre, Laódice VI, Mitrídates escapó de los ataques dirigidos en su contra, orquestados por ella y los opositores al trono, pasando años oculto en las montañas y bosques de Anatolia. Según diversos historiadores, fue durante ese periodo cuando comenzó a experimentar de forma empírica con la ingestión progresiva de distintos venenos.
Al recuperar el trono hacia el 113 a. C., Mitrídates convirtió el Ponto en una de las mayores amenazas para la expansión romana en Asia Menor, ganándose el apodo de "la espina de Roma", y protagonizando tres guerras sucesivas contra la República. También se le atribuye un régimen sistemático de ingestión de entre 36 y 65 venenos distintos con una receta compuesta llamada mithridatium.
Un detalle menos conocido de su mandato es la supervisión religiosa de los "agari", chamanes escitas encargados de vigilar su exposición controlada a los venenos como parte de un ritual con componente espiritual y terapéutico.
El concepto de dosis-respuesta actúa sobre los sistemas de defensa química del cuerpo humano, siendo estos capaces de recalibrarse a través de exposición constante y repetida a una sustancia tóxica. Según la toxicología la tolerancia puede resultar en dos mecanismos fisiológicos según el tipo de tóxico.
Tolerancia farmacocinética. Un hígado sometido a exposición repetida produce proteínas especializadas como las metalotioneínas, capaces de unirse a metales pesados como el arsénico y neutralizarlos antes de que alcancen el núcleo celular. El organismo incrementa la producción de enzimas del sistema como el citocromo P450, los cuales aceleran la biotransformación de la sustancia para eliminarla a mayor velocidad que antes.
Tolerancia farmacodinámica. El sistema nervioso se regula disminuyendo la sensibilidad de sus receptores frente a un estímulo repetido, de modo que el cuerpo responde con menor intensidad a una señal que detecta como recurrente. En los apicultores que sufren exposición repetida a picaduras de abeja su sistema inmune realiza un cambio de clase de anticuerpos de IgE hacia IgG4, que bloquea activamente la respuesta alérgica sin eliminar la ponzoña. A diferencia de la tolerancia farmacocinética, esta sí es un mecanismo inmunológico adaptativo estrictamente hablando.
Otro ejemplo sería la inmunización al veneno de serpiente, la cual ha sido documentada recientemente con casos que alcanzan tolerancia a mordeduras múltiples de elápidos altamente venenosos, aunque el mismo estudio de registra complicaciones significativas, incluyendo reacciones anafilácticas y un caso de muerte clínica temporal en un sujeto que excedió la dosificación segura.
El mitridatismo no funciona frente a cualquier tóxico. Los venenos que destruyen de forma irreversible el receptor molecular o la estructura biológica responsable de recalibrarse debido al daño no permiten el desarrollo de tolerancia. Uno ejemplo claro de esto son los organofosforados presentes en el gas sarín, que fosforilan de manera permanente la acetilcolinesterasa, la enzima encargada de regular la comunicación entre nervios y músculos, sin que exista ningún mecanismo de reparación. La batracotoxina, producida por ranas dardo del género Phyllobates, bloquea de igual forma los canales de sodio de las membranas neuronales permanentemente.
En estos casos no hay una dosis subletal segura a en la cual el organismo sea capaz de adaptarse, y la práctica del mitridatismo carece de fundamento fisiológico. Existe además también un fenómeno conocido como toxicidad acumulada, donde grupo de sustancias que se acumulan en el organismo sin que el cuerpo sea capaz de eliminarlas antes de alcanzar niveles letales, un ejemplo de esto es el plomo.
La receta atribuida a Mitrídates VI perduró varios siglos después de su muerte. Cerca de cien años después de su fallecimiento en el 63 a. C., Aulo Cornelio Celso, un enciclopedista romano, registró una versión de la fórmula en su obra De Medicina (V.23.3), compuesta por treinta y seis ingredientes, casi todos de origen vegetal. Otros científicos como Plinio el Viejo se mostraron escépticos ante la complejidad de la receta, describiéndola como una ostentosa exhibición de erudición farmacológica y rechazando que sea un remedio útil.
Andrómaco el Viejo, médico personal de Nerón y originario de Creta, modificó la fórmula sustituyendo la carne de escinco (un lagarto del Nilo, usado en versiones anteriores) por carne de víbora, bajo la creencia extendida en la época de que las serpientes portaban en su propia carne el antídoto contra su veneno. Las fuentes antiguas y modernas no coinciden en el número exacto de ingredientes que añadió, dado que las cifras documentadas van de 55 a 75 dependiendo la fuente. Sin embargo coinciden en que rebautizó el compuesto con el nombre de theriaca, del griego therion (bestia salvaje en particular venenosa), y que el éxito de su fórmula le valió el título de Archiatrus (médico jefe) del Imperio.
Galeno de Pérgamo, médico personal del emperador Marco Aurelio, dedicó dos tratados completos a la sustancia (De Antidotis y De Theriaca ad Pisonem) y afirmó que el propio Marco Aurelio la tomaba a diario.
Avicena incorporó múltiples formulaciones de la triaca en su Canon de Medicina, un texto usado enormemente de referencia en la medicina europea hasta bien entrado el siglo XVII.
La producción de la triaca permaneció sujeta a regulación estatal en distintas ciudades europeas para evitar falsificaciones. En Venecia la fórmula se preparaba en ceremonias públicas con los ingredientes exhibidos ante testigos y bajo supervisión de las autoridades médicas de la ciudad. En Inglaterra, un tratado de William Heberden publicado en 1745 desacreditó de forma definitiva la eficacia de la triaca ante la comunidad médica, y la farmacopea de Londres dejó de incluirla al año siguiente; Alemania y Francia, en cambio, la mantuvieron en sus farmacopeas nacionales durante más de un siglo adicional.
La práctica del mitridatismo carece de una relación costo beneficio favorable para la población general, se documenta principalmente en personas con exposición ocupacional reiterada a animales venenosos o tóxicos, como toxicólogos, herpetólogos, cuidadores de zoológico y apicultores.
Desde 1950, el herpetólogo estadounidense Bill Haast se autoinmunizó de forma sostenida contra venenos de serpiente, documentando tolerancia significativa durante varias décadas.
El caso más relevante para la investigación biomédica contemporánea es el de Tim Friede, un exmecánico estadounidense que entre 2001 y 2018 se autoadministró más de 700 dosis crecientes de veneno y sobrevivió a más de 200 mordeduras deliberadas de serpientes venenosas. Sus anticuerpos de amplio espectro sirvieron de base para desarrollar un "cóctel antiveneno" experimental publicado en la revista Cell en 2025, capaz de neutralizar total o parcialmente el veneno de las diecinueve especies de serpientes más letales del mundo en modelos animales.
La medicina moderna reproduce el mismo principio, la inmunoterapia para alérgenos consiste en administrar dosis crecientes de un alérgeno de forma regular y progresiva hasta que el sistema inmune deje de responder a él como una amenaza.
El mitridatismo ha sido usado como parte del argumento en novelas, películas, y programas de televisión incluyendo, entre otros, la novela de Alexandre Dumas, "El conde de Montecristo"; la película de Yoshiaki Kawajiri, "Ninja Scroll"; de Dorothy L. Sayers,"Strong Poison"; de Agatha Christie, "El misterioso caso de Styles", William Goldman con la película "La princesa prometida", en la película "Riddick", también se hizo alusión al mitridatismo en la película de 2021 "Kingsman la primera mision" con el intento de envenenar a Rasputin con Cianuro, librandose este de la muerte por consumir este veneno habitualmente.
En Kingsman este uso ficcional recoge una leyenda real en torno a la muerte de Grigori Rasputín en 1916, según la cual habría sobrevivido a un primer intento de envenenamiento con cianuro gracias a una tolerancia desarrollada por consumo habitual previo de la sustancia; esta explicación, sin embargo, no ha sido probada por la medicina forense moderna.
Alfred Edward Housman en "Terence, this is stupid stuff" (al principio publicado en "A Shropshire Lad ") invoca al mitridatismo como una metáfora para la ventaja que la poesía sería atraer al lector. La sección final es una interpretación poética de la leyenda Mitrídates.
Un concepto paralelo en la tradición india clásica es el de las visha kanya ("doncellas de veneno"), mujeres que según la literatura sánscrita eran expuestas desde la infancia a dosis crecientes de veneno hasta volverse letales al contacto, y que habrían sido empleadas como arma de asesinato encubierto contra gobernantes rivales. La leyenda aparece asociada a la corte del emperador maurya Chandragupta y a la sucesión de su hijo Bindusara.
|enlaceautor= (ayuda) (2016). Mitrídates el Grande: Enemigo implacable de Roma. Desperta Ferro Ediciones. ISBN 978-84-945187-6-8. Consultado el 10-8-2026.