| Monasterio de Santa María la Real de Osera | ||
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| Mosteiro de Santa María a Real de Oseira | ||
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Bien de interés cultural, RI-51-0000244-00000 (monumento nacional, 12-04-1923) | ||
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Vista general | ||
| Localización | ||
| País |
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| Comunidad |
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| Localidad | San Cristóbal de Cea (Orense) | |
| Dirección | Osera | |
| Coordenadas | 42°32′18″N 7°57′04″O / 42.538418, -7.951055 | |
| Información religiosa | ||
| Culto | Iglesia católica | |
| Diócesis | Orense | |
| Orden | Trapense | |
| Advocación | Santa María | |
| Historia del edificio | ||
| Fundación | 1137 | |
| Fundador | Manuel Ventura Alonso | |
| Construcción | 1137 | |
| Demolición | 1835 | |
| Datos arquitectónicos | ||
| Tipo | Monasterio | |
| Estilo | Transición al gótico | |
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Bien de interés cultural Patrimonio histórico de España | ||
| Código | RI-51-0000244 | |
| Declaración | 12 de abril de 1923 | |
| Mapa de localización | ||
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Ubicación en Orense | ||
| Sitio web oficial | ||
El Monasterio de Santa María la Real de Osera es un monasterio trapense, de la Orden del Cister, de fundación real que a lo largo de su historia tuvo una gran importancia económica y social en la comarca y tierras más lejanas.
El monasterio se encuentra situado en la parroquia de Osera, municipio de San Cristóbal de Cea, provincia de Orense, a 34 km de la ciudad de Orense y muy próximo a la frontera entre las provincias de Orense, Pontevedra y Lugo.
El actual río Osera era conocido antiguamente como Ursaria, nombre que significa tierra de osos y que procede del término latino ursus. Este animal, posiblemente, pobló el valle en épocas remotas. De ahí la presencia de este mamífero en el escudo de armas del monasterio.
Otra interpretación sostiene que el topónimo Ursaria podría hacer referencia al carácter abrupto del lugar donde se ubica el monasterio, en un valle elevado de la sierra de Martiñá.Esta hipótesis fue planteada ya en el siglo XVII por fray Tomás de Peralta, quien describe el entorno como "una montaña, cuyas inaccesibles cuestas y empinados riscos causan horror al que las mira".
Por sus dimensiones el monasterio fue también conocido como "El Escorial de los Bernardos" o "El Escorial de Galicia".

Se conoce la existencia del monasterio desde 1137, integrado en la Orden del Císter en 1141, por influencia de la Abadía de Claraval: En Osera se instaló un grupo de monjes franceses enviados por Bernardo de Claraval.
Los modestos edificios iniciales fueron ampliándose gracias a las donaciones y las adquisiciones de la comunidad monástica.
En las últimas décadas del siglo XII y en las primeras del XIII, se construyó el gran templo monástico, concebido para una numerosa comunidad de monjes. El templo es de los mayores de la orden cisterciense en España. Entre los primeros monjes de Osera estuvo san Famiano, primer miembro canonizado del Císter, peregrino alemán que en 1142 abrazó la vida monástica, falleciendo en 1150 en Gallese (Italia), de cuya ciudad es patrono. Su cuerpo se encuentra en la basílica de San Famiano de Gallese.
Entre sus abades estuvo Lorenzo (1205-1223), ascendido posteriormente a la sede de Claraval (1123-1225), único español que ocupó el máximo cargo de la orden. Fernando Pérez (1223-1232) fue deán de Santiago y Canciller mayor del reino en la corte de Alfonso IX de León. Fernando Yáñez restauró la vida monástica en la abadía de Alcobaza (Portugal), después de la eliminación de la anterior comunidad por los árabes en 1195; tras su vuelta a a Osera, fue elegido abad (1232-1240). Suero de Oca (1485-1512) fue un noble que, habiendo enviudado por segunda vez, se hizo monje de Osera. Durante su mandato se obtuvo la convalidación de la bula concedida por el papa Eugenio IV para que el monasterio recuperara todos sus bienes. Fue arzobispo de la diócesis titular de Tarso. En el siglo XVI, 1513, llegaron los abades comendatarios, personajes extraños a la abadía que casi acaban con ella. Aquel periodo terminó en 1545 por la intervención de la Congregación de Castilla cuando todo se reconstruyó a excepción del templo y de la sala capitular.
El gran incendio de 1552 redujo a cenizas todos los edificios, menos el templo. Se planeó la construcción de una nueva abadía en Valladolid y el traslado de los monjes, pero el abad de Osera, fray Marcos del Barrio, nacido en Magaz (Palencia), consiguió que se reconstruyera el monasterio en el mismo lugar de siempre. La labor reconstructora de Barrio no concuerda con el parecer de algunos historiadores nativos que aducen una supuesta invasión de los monasterios gallegos por monjes castellanos. En la segunda mitad del siglo XVI los monjes de Osera ayudaron no pocas veces con víveres y fondos tanto a sostener las guerras como a alimentar a los necesitados en tiempos de carestía, al punto que Felipe II, enterado de todo eso, remitió una carta laudatoria al abad de Osera. Hubo otros nombres ilustres de abades y monjes que ostentaron cargos importantes en las universidades y que estuvieron al frente de la Congregación de Castilla.
Los territorios bajo gobierno del Monasterio de Osera comprendían las montañas y derrames de la sierra de Martiñá, Peña de Francia, Valles de Osera en Carballedo de Chantada, las villas de Cea (donde era conde el abad del monasterio), y Carballino, el coto de Santa Cruz de Arrabaldo, orillas del Miño y la villa de Marín, en la ría de Pontevedra. La villa y puerto de Marín fueron parte de las posesiones más antiguas y lucrativas del monasterio. La autoridad del monasterio ejerció en Marín una justicia social encomiable, promocionó la pesca entre sus habitantes y defendió la entrada de la ría de Pontevedra construyendo un fuerte. Gracias a la flota pesquera organizada, se abastecía a la comarca y al monasterio mismo.


El monasterio se reconstruyó entre los siglos XVI y XVII..
Las grandes pérdidas y destrozos que ocasionó a España entera la invasión napoleónica y por ende, a los monasterios, no afectaron a Osera, aunque si a alguno de los prioratos que sufrieron saqueos. La escondida situación del monasterio y la dificultad de acceso en aquellos tiempos lo salvaron. En el monasterio se refugiaron muchos monjes dispersos de sus casas, además del general de la Congregación de Castilla y el obispo de Salamanca, fray Gerardo Vázquez, que era monje del Císter.
Sin embargo, durante período constitucional de 1820-1823, fueron expulsados los monjes y el monasterio fue asaltado y saqueado totalmente por la turba. Terminado el trienio liberal, los monjes regresaron en 1823 para encontrar un caserón desmantelado, sin puertas, ventanas y muebles. Se inició la reconstrucción en 1824. Por entonces, fue admitido en la congregación Jerónimo Usera que llegaría a ser el fundador de la congregación de las Hermanas del Amor de Dios.
En 1836, a consecuencia de la Desamortización de Mendizábal (1835), todos los monjes fueron expulsados de los monasterios, con prohibición expresa de poder volver a reunirse en corporación. Esto significó también la desaparición para siempre de la Congregación de Castilla de la orden del Cister. Algunas posesiones del monasterio, como las casas del molino y del horno, fueron compradas por Ramón Villar Ulloa que fue a vivir allí.
El monasterio permaneció abandonado casi un siglo, habiendo llegado los edificios al borde de la ruina. Florencio Cerviño González, obispo de Orense (1922-1941), tomó la decisión de restaurar el monasterio y recuperar la vida monástica. La nueva comunidad apenas disponía de recursos y solo en 1966 se comenzaron las obras de restauración bajo la dirección de los propios monjes. La Diputación de Orense, importante entidad colaboradora, otorgó en 1990 la Medalla de Oro a los monjes. En 1990, la gran restauración también recibió el Premio Europa Nostra, de manos de la reina Sofía.

La iglesia abacial fue construida entre los años 1200 y 1239 aproximadamente y está considerada como una de las obras maestras de la arquitectura cisterciense en la península ibérica, con un característico estilo románico ojival; está claramente influenciada por las iglesias de peregrinación.
La sala capitular del monasterio, conocida popularmente como "sala de las palmeras", data de finales del siglo XV y está sustentada por cuatro columnas centrales de fustes torsos rematando en una original bóveda.
En el antiguo refectorio monacal puede visitarse el Lapidarium o Museo da Pedra, una colección de objetos y fragmentos de piedra obtenidos durante las restauraciones y excavaciones arqueológicas: lápidas, capiteles, columnas, elementos decorativos, etc.
El monasterio dispone de tres claustros: claustro de los caballeros, claustro reglar o de los medallones y claustro de los pináculos.

Ubicado tras el vestíbulo de la fachada principal del monasterio. Las caballerizas se ubicaban en este claustro, por lo que era el punto de entrada al monasterio de todos los que llegaban en caballería, de donde tomó su nombre el claustro.

Denominado claustro reglar o procesional debido a su uso más habitual, es también conocido como claustro de los medallones por las decoraciones en piedra que representan tanto a personajes ilustres. Los medallones proceden del anterior claustro del siglo XVI, pues fueron reutilizados en la reconstrucción del siglo XVIII. En ese mismo lugar se ubicaba un anterior claustro medieval.
La fuente central es una copia de la original, realizada por Nicanor Carballo. La fuente original se encuentra actualmente en la Plaza del Hierro de la ciudad de Orense.
Denominado así por los pináculos que decoran la parte superior de los contrafuertes.
En este claustro también existió una fuente que actualmente se encuentra en la Alameda de la ciudad de Orense. Desde 1991, una copia realizada por el escultor Nicanor Carballo, se instaló en el claustro.
"Los dominios de Osera comprendían las montañas y sus derrames de la Sierra de Martiñá, Pena de Francia, Vales de Osera en Carballedo de Chantada, las villas de Cea (donde era conde el abad del monasterio), y Carballino, el coto de Santa Cruz de Arrabaldo, orillas del Miño y la villa de Marín, en la ría de Pontevedra."(Otero Pedrayo, 1980, p.372)