Nuevo Espacio (conocido como NewSpace en inglés), también como espacio emprendedor, astromorfismo, y espacio comercial -son términos paraguas para una filosofía que abarcan una industria privada emergente de manera global de vuelos espaciales privados. Específicamente, los términos se usan para referirse a un sector global comercial y empresas aeroespaciales relativamente nuevas y con clara vocación comercial que trabajan independientemente (de gobiernos y sus contratistas principales, por ejemplo, Old Space) desarrollan más rápidamente, de mejor manera y más económicamente, tecnologías espaciales y en general, a misiones espaciales, todo impulsado en gran parte por motivos comerciales, distintos de políticas u otras razones (aunque muchos ven los aspectos comerciales de NewSpace simplemente como los mejores medios para un más amplio, orientación socioeconómica, con la finalidad, en particular, de colonizar Marte y ubicar un asentamiento espacial). Estos términos también se extienden naturalmente a la comunidad mundial de diseñadores, refinadores, promotores y defensores de conceptos, arquitecturas, sistemas, tecnologías, misiones, programas, protocolos y políticas que permiten y apoyan las actividades de NewSpace en todas las dimensiones relevantes.
La carrera espacial, que comenzó a mediados de la década de 1950 con los vuelos espaciales, fue la más grande manifestación de la mayor competencia político-económica entre el capitalismo (representado por los Estados Unidos) y el comunismo (representado por la antigua Unión Soviética). Por esta razón, desde el principio, el establecimiento empresarial estadounidense -particularmente las firmas privadas más importantes directamente involucradas en el programa espacial de EE.UU.- ha defendido el desarrollo privado de la actividad espacial y todo lo relacionado con el espacio. En 1961, Ralph J. Cordiner, representado como uno de los decanos del establecimiento comercial estadounidense, entonces era presidente de General Electric (un contratista principal de chárter de la NASA y el programa espacial de EE.UU.), contribuyó con un capítulo titulado "Competitive Private Enterprise in Space" a la antología "Peacetime Uses of Outer Space". Aunque reconoció en su momento la realidad de tener que depender inicialmente de la vasta y conveniente organización, los recursos y el poder del gobierno de EE.UU. para abordar eficazmente el desafío espacial soviético inmediato, Cordiner abogaba por el dominio del sector privado, en última instancia, de la actividad espacial, en concordancia con los ideales capitalistas estadounidenses.
De hecho, Syncom, el sistema pionero de satélites de comunicaciones de Hughes Aircraft Company, se concibió originalmente como respuesta competitiva directa de la industria privada estadounidense al exitoso despliegue del Sputnik en 1957, el icónico evento de la Guerra Fría que desencadenó la carrera espacial. Mientras que Syncom finalmente se desarrolló con éxito en 1963, el Doctor Harold Rosen, ingeniero de la compañía Hughes responsable de desarrollar, defender y liderar a Syncom (hermano de Ben Rosen, capitalista y emprendedor de Silicon Valley y analista de sistemas de Wall Street), citó una falta general de confianza en las capacidades iniciales de lanzamiento del gobierno de EE.UU. Luego explicó el largo período de gestación del proyecto Syncom:
Este no fue el momento más auspicioso (finales de la década de 1950) para proponer un programa espacial comercial... La impresión más vívida que la mayoría de la gente tenía de las actividades relacionadas con el espacio fue el lanzamiento de cohetes en Cabo Cañaveral.
Mientras que NewSpace es actualmente un fenómeno o fuerza de mercado principalmente horizontal que atraviesa o "converge" muchos "verticales" tradicionales y existentes en la industria espacial (por ejemplo, mercados verticales) -donde se incluyen naves espaciales, lanzaderas espaciales, vehículos y servicios, investigación científica, etc.- el último objetivo de NewSpace es que puede convertirse en una verdadera tecnología de propósito general (o meta-tecnología), permitiendo de forma única la creación de nuevos, emergentes e incluso inimaginables verticales, que incluyen:
Corretaje de investigación científica con NanoRacks
Educación con Enterprise In Space desarrollando un programa de educación en línea con compañías de NewSpace
Arte y cultura con JP Aerospace's Exobiotanica, proyecto/exposición
Medioambiente gubernamental
Gráficos de los vuelos suborbitales SpaceShipOne, SpaceShipTwo y New Shepard a julio de 2021 por CMG Lee. Cuando el refuerzo y la cápsula alcanzaron diferentes altitudes, se traza la mayor. En el archivo SVG, coloque el cursor sobre un punto para mostrar detalles.
Esquemas reguladores
En los Estados Unidos, las empresas y actividades de NewSpace están reguladas principalmente por la Oficina de Transporte Espacial Comercial de la FAA (generalmente conocida como FAA/AST). Sin embargo, dada la intersección de potencialmente muchos y variados intereses de la agencia en cualquier empresa NewSpace (por ejemplo, FAA, FCC, NOAA, DOD, NASA, FDA, DOE, DOC, etc.), y la participación de NewSpace como industria, parece que aún no se ha desarrollado y puesto en práctica un esquema regulatorio de EE.UU. comprensivo y fácil de usar para la satisfacción general de los participantes de NewSpace:
En este momento, existen brechas significativas entre la autoridad reguladora del gobierno de los EE. UU. y el proceso de licencias para empresas espaciales comerciales de reciente creación [es decir, empresas y proyectos de NewSpace]. Existen procesos para algunas empresas, pero no para otras. [...] En muchos casos, no está claro qué agencia, si es que hay alguna, ni qué firma comercial podrá obtener la aprobación. [...] La falta de reglas, autoridades y procesos claros está aumentando de manera innecesaria el riesgo para estas empresas. Peor aún, puede llevar a algunas de ellas a trasladarse a otros países en los que existe una mayor claridad normativa o menor supervisión.
El panorama actual de la industria aeroespacial desde el año 2010 se caracteriza por una transición significativa hacia el paradigma del New Space, impulsado por la proliferación de pequeños satélites, como nanosatélites, microsatétlites y el estándar CubeSat, siendo un ejemplo representativo de la democratización del acceso al espacio para universidades y otros organismos el programa UPM-Sat impulsado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en Madrid (España), y coordinado por el Instituto Universitario de Microgravedad "Ignacio Da Riva" de la UPM. Esta evolución ha permitido democratizar el acceso al espacio, reduciendo costes y tiempos de desarrollo mediante el uso extensivo de componentes comerciales (COTS) en lugar de hardware tradicional endurecido por radiación. No obstante, la integración de estas tecnologías en la órbita terrestre baja (LEO) plantea desafíos críticos de fiabilidad debido a las condiciones extremas del entorno espacial, que incluyen el vacío absoluto y la exposición constante a radiación ionizante. Los principales riesgos para el hardware comercial se dividen en efectos acumulativos, como la dosis ionizante total (TID) y el daño por desplazamiento (DD), y efectos de evento único (SEE), provocados por el impacto de partículas cargadas.
Para mitigar estas vulnerabilidades, las misiones modernas emplean estrategias de resiliencia definidas por software, redundancia jerárquica y mecanismos de Detección y Corrección de Errores (EDAC) para proteger la integridad de los datos, como los códigos Hamming y la limpieza de memoria (scrubbing), mientras que las arquitecturas de Detección, Aislamiento y Recuperación de Fallos (FDIR) permiten al sistema reaccionar ante anomalías mediante reinicios selectivos o el uso de imágenes de respaldo. También, la implementación de actualizaciones Over-the-Air (OTA) seguras es vital para corregir errores latentes y adaptar la misión a nuevos parámetros operativos una vez en órbita.
La tendencia hacia misiones más autónomas ha fomentado el uso de la Inteligencia Artificial y la computación heterogénea. Plataformas como GPUs, FPGAs y aceleradores hardware especializados permiten procesar grandes volúmenes de datos de sensores en tiempo real, optimizando el ancho de banda de descarga y permitiendo aplicaciones avanzadas de observación terrestre y navegación autónoma. La validación de estos sistemas mediante pruebas de inyección de fallos (FIT) y ensayos ambientales rigurosos (vibración y termovacío) sigue siendo el pilar fundamental para garantizar el éxito en entornos tan hostiles y de difícil acceso.
12Achenbach, Joel (23 de noviembre de 2013). «Which way to space? Flights of fancy may launch the industry’s future». washingtonpost.com. The Washington Post. Archivado desde el original el 19 de febrero de 2017. Consultado el 21 de febrero de 2017. «To hear the dreamers tell it, this is the next Silicon Valley. The Mojave Air and Space Port is the spiritual heart of the industry that people call 'New Space.' [...] Old Space (and this is still the dreamers talking) is slow, bureaucratic, government-directed, completely top-down. Old Space is NASA, cautious and halting, supervising every project down to the last thousand-dollar widget. Old Space is Boeing, Lockheed, Northrop Grumman. Old Space coasts on the glory of the Apollo era and isn’t entirely sure what to do next. [...] New Space is the opposite of all that. It’s wild. It’s commercial, bootstrapping, imaginative, right up to the point of being (and this is no longer the dreamers talking) delusional. [...] Many of the New Space enterprises are still in the PowerPoint stage, with business models built around spaceships that haven’t yet gone to space. A bold attitude and good marketing aren’t enough to put a vehicle into orbit. The skeptics among the Old Space people will say to the upstarts: Where’s your rocket? How many times have you launched? Can you deliver reliably? Repeatedly? Safely? We put a man on the moon — what have you done? [...] Old Space and New Space turn out to be symbiotic. New Space companies need NASA contracts, and NASA needs New Space companies to pick up the agency’s slack.»
12Achenbach, Joel (21 de febrero de 2017). «NASA, heeding Trump, may add astronauts to a test flight moon mission». washingtonpost.com. Archivado desde el original el 16 de febrero de 2017. Consultado el 17 de febrero de 2017. «Newt Gingrich, an influential adviser to Trump when it comes to space issues, is among those pushing for a more entrepreneurial space program. In an email to The Washington Post, Gingrich...blasted NASA for becoming an agency that avoids risk, and said the space program should leverage the enthusiasm and money of the many billionaires interested in commercializing space. [...] 'The key is to liberate space from government monopoly and maximize the inventive entrepreneurial spirit of the Wright brothers, Edison, Ford and other classic Americans,' Gingrich wrote. 'Done properly we can be on the moon in President Trump's first term and orbiting Mars by the end of his second term.'».
12Cordiner, Ralph (1961). «Competitive Private Enterprise in Space». wordpress.com. McGraw-Hill Book Company, Inc. Archivado desde el original el 17 de noviembre de 2016. Consultado el 17 de noviembre de 2016.
12Hagerty, James (10 de febrero de 2017). «Harold Rosen Launched an Era of Global Satellite Communications». wsj.com. Archivado desde el original el 21 de febrero de 2017. Consultado el 21 de febrero de 2017. «After the Soviet Union launched its Sputnik satellite in 1957, American scientists were under the gun to top that stunning feat. Harold Rosen, an electrical engineer at Hughes Aircraft Co., proposed small, spinning satellites that could relay telephone calls and TV signals around the world.»
↑«NewSpace 2017: Convergence». Archivado desde el original el 26 de febrero de 2017. Consultado el 10 de marzo de 2017. «NewSpace converges every vertical of the space industry together with transformational new partners across sectors. [...] [This] cross-disciplinary collaboration [is] critical to creating a sustainable space economy, which in turn fuels innovation in areas from healthcare to construction.»
↑Sheraz, Sadiq (18 de noviembre de 2013). «Silicon Valley Goes to Space». kqed.org. Archivado desde el original el 1 de marzo de 2017. Consultado el 28 de febrero de 2017.