| Nine Culliford | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Janine Devroye | |
| Nacimiento | 29 de marzo de 1930 | |
| Fallecimiento |
5 de julio de 2016 Uccle (Bélgica) | |
| Sepultura | Saint-Gilles Cemetery | |
| Nacionalidad | Belga | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Peyo (1951-1992) | |
| Hijos | Thierry Culliford | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Colorista de historietas e historietista | |
| Empleador | Le Journal de Spirou | |
| Seudónimo | Nine | |
Nine Culliford, nacida como Janine Devroye (29 de marzo de 1930-5 de julio de 2016), fue una colorista de historietas belga. Desarrolló una prolongada carrera vinculada a algunas de las principales series de la historieta franco-belga, especialmente Johan y Pirluit, Los Pitufos y Benoît Brisefer.
Se encargó durante décadas de la coloración de las páginas del Studio Peyo, tuvo un papel determinante en la identidad visual de Los Pitufos al decidir que los personajes fueran azules. Tras la muerte de Pierre Culliford, continuó trabajando y supervisando el color de las producciones de Studio Peyo.
Comenzó a trabajar en las series de Pierre Culliford, Peyo, asumiendo el trabajo de colorear sus páginas.
La obra de Culliford se desarrolló en una época en la que buena parte de la producción se realizaba de manera artesanal y con una fuerte división de tareas entre los distintos colaboradores. La coloración pasó a ser su principal especialidad y su participación se extendió durante décadas por las diferentes series producidas en el entorno del Studio Peyo. Su actividad no terminó con la muerte de Pierre Culliford en 1992, sino que continuó dentro del estudio y de las nuevas producciones realizadas por otros dibujantes y guionistas.
Nine Culliford trabajó como colorista en las páginas de varias de las series más conocidas asociadas al estudio, entre ellas Johan y Pirluit, Los Pitufos y Benoît Brisefer. Su función consistía en establecer y aplicar las gamas cromáticas de personajes, escenarios y objetos, contribuyendo a fijar una continuidad visual reconocible entre álbumes realizados a lo largo de varias décadas.
Su trabajo siguió siendo parte de las publicaciones incluso después de 1992. Además de Los Pitufos, continuó participando en los colores de Benoît Brisefer y en las nuevas producciones relacionadas con otras series del catálogo. En sus últimos años todavía aparecía acreditada como responsable del color; el álbum número 34 de Los Pitufos, Les Schtroumpfs et le demi-génie, publicado en abril de 2016, unos meses antes de su muerte, contó con colores de Culliford.
Una de las aportaciones más conocidas de Nine Culliford fue la elección del azul como color de piel de los Pitufos. Cuando los personajes aparecieron por primera vez dentro de una aventura de Johan y Pirluit, fue ella quien estudió qué color permitiría diferenciarlos de su entorno. Según explicó posteriormente, descartó el verde porque los personajes podían confundirse con la vegetación, el rojo porque resultaba demasiado llamativo y el amarillo porque no ofrecía el resultado que buscaba. De ese proceso de eliminación surgió el azul. Le Lombard recordó tras su fallecimiento que Culliford había propuesto el azul por considerarlo más armonioso dentro de los escenarios dominados por el verde de la vegetación.
La decisión se convirtió en uno de los elementos gráficos más reconocibles de la serie y terminó definiendo la imagen internacional de los personajes.
Tras la muerte de Peyo en diciembre de 1992, Culliford continuó desarrollando su propia función profesional en el estudio. Siguió preparando las indicaciones de color para los nuevos álbumes y, conforme la estructura de producción creció, pasó a supervisar el trabajo cromático de las obras realizadas por los distintos colaboradores, especialmente las nuevas entregas de Los Pitufos.
El estudio mantuvo un funcionamiento familiar, pero la participación de Nine Culliford siguió estando específicamente ligada a la producción artística. Uno de sus hijos, Thierry Culliford, asumió progresivamente responsabilidades relacionadas con los guiones y la coordinación de las historietas, mientras que su hija Véronique Culliford se ocupó de otros aspectos de la explotación y continuidad de las creaciones. Nine permaneció como responsable y supervisora del color, convirtiéndose en uno de los principales elementos de continuidad gráfica entre la etapa original y las nuevas producciones.
Su contribución recibió un reconocimiento explícito en la película de animación Smurfs: The Lost Village (2017), dedicada en parte a su memoria. El director Kelly Asbury recordó durante la promoción de la película que Nine Culliford había sido quien escogió el azul de los personajes para hacerlos destacar visualmente respecto a su entorno, subrayando así la importancia de su decisión.
Nine Culliford contrajo matrimonio con Pierre Culliford en 1951. La pareja tuvo dos hijos, Thierry y Véronique Culliford. Aunque su vida familiar estuvo estrechamente relacionada con el estudio, Culliford desarrolló dentro de ese entorno una actividad profesional propia como colorista y posteriormente como supervisora de color, mientras sus hijos terminaron asumiendo otras responsabilidades relacionadas con la continuidad creativa y empresarial de las series.