Una nube de combate (combat cloud, en inglés), también llamada nube de combate multidominio o nube táctica, es una red en malla global para la distribución de datos y el intercambio de información dentro del teatro de operaciones y del campo de batalla, donde cada usuario contribuye y recibe de manera transparente información esencial y puede utilizarla en toda la gama de operaciones militares para el cumplimiento de la misión asignada.
Estos sistemas están aun en desarrollo y se podrán convertir en una parte esencial de un futuro sistema de combate avanzado. La nube de combate es, por tanto, una red de datos militares de alta seguridad que conecta en tiempo real sensores, armas y plataformas (aéreas, navales, terrestres, espaciales y cibernéticas) para mejorar la toma de decisiones. Utiliza IA, big data y conectividad 5G para permitir el combate colaborativo.
A través del Fondo Europeo de Defensa, la Unión Europea ha financiado múltiples proyectos que apoyan el objetivo de desarrollar las nubes de combate multidominio. Se espera que estos proyectos arrojen resultados entre 2026 y 2028.
Otro desarrollo importante en curso es la nube de combate del Futuro Sistema Aéreo de Combate o FCAS, un caza de sexta generación desarrollado por Alemania, España y Francia, con Airbus como principal contratista y Thales Group e Indra como socios tecnológicos.
También en Estados Unidos se están desarrollando diferentes nubes tácticas como un pilar fundamental de su modernización militar, mediante diferentes proyectos que permitirán conectar en tiempo real sensores, armas y plataformas (aéreas, navales, terrestres, espaciales y cibernéticas), mejorando así la toma de decisiones mediante aplicaciones de Inteligencia Artificial (IA) y Big Data.
La integración de medidas cibernéticas y electromagnéticas, propias de este enfoque, busca acortar los ciclos de decisión y mantener así la superioridad informativa en el campo de batalla, ampliando las capacidades de cada parte integrante, pero genera a su vez una dependencia de cada elemento de combate hacia los datos y la infraestructura aportados por la red.
Así por ejemplo, la capacidad de nube de Estados Unidos es tan crítica para los elementos procedentes de dicho país que se considera que su gobierno podría controlar o bloquear sistemas de combate europeos o de otros países, como el F-35, a través de su infraestructura de red. El hecho de que dicho avión venga equipado con el software ODIN (anteriormente ALIS) le hace depender por completo de los permisos de Estados Unidos hacia el uso de su nube táctica, creando una auténtica dependencia tecnológica de Europa respecto del gobierno norteamericano.
La respuesta a esta realidad exige el desarrollo de un proyecto completo de defensa, como el sistema FCAS de Alemania, España y Francia, aunque otros enfoques también parecen posibles. Italia, Japón y Reino Unido abogan por una sustitución de estos elementos de software e infraestructura de red que el F-35 comparte con Estados Unidos y que generan dicha dependencia tecnológica. El sistema GCAP (Global Combat Air Programme) es la respuesta programada por estos tres países en ese sentido de superar dicha dependencia real para sus aviones F-35 sin necesidad de su reemplazo completo.