| Numa Moraes | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Héctor Numa Moraes Rosa | |
| Nacimiento |
28 de abril de 1950 (76 años) Curtina (Departamento de Tacuarembó, Uruguay) o Departamento de Tacuarembó (Uruguay) | |
| Nacionalidad | Uruguaya | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Compositor, Cantante, Guitarrista | |
| Géneros | Canto popular, Folclore | |
| Instrumento | Guitarra | |
| Distinciones | ||
Héctor Numa Moraes Rosa (Curtina, Tacuarembó, 28 de abril de 1950) es un docente, cantautor y guitarrista uruguayo de música popular.
Desde temprana edad, Numa Moraes mostró una fuerte inclinación por la música. A los ocho años comenzó a estudiar bandoneón y teoría musical en el Conservatorio Municipal. Su infancia transcurrió en distintos puntos del interior uruguayo debido al trabajo de su padre, quien era comisario y fue destinado a San Gregorio de Polanco. Durante esa etapa, al no contar con profesores de música en la localidad, Moraes centró su atención en el dibujo y el canto.
En 1961 regresó a Tacuarembó, donde retomó formalmente su formación musical, esta vez orientado a la guitarra clásica, bajo la tutela del maestro Domingo Albarenga.
Su carrera artística comenzó en 1966, actuando como cantor en kermeses, tablados, clubes y escuelas de Tacuarembó y localidades aledañas. Ese mismo año conoció al profesor, poeta y ensayista Washington Benavides, quien sería una influencia central en su trayectoria. Junto a él comenzó un proceso de colaboración artística que daría sus primeros frutos en el álbum debut Del amor, del pago, del hombre / La alarma (1968), en el que musicalizó textos de poetas como Gustavo Adolfo Bécquer y Manuel Acuña, además de piezas del acervo folklórico norteño.
En 1969 se radicó en Montevideo y profundizó su formación con el reconocido músico Daniel Viglietti. En 1970 lanzó el álbum Canto pero también puedo, en el que musicalizó poemas de escritores tacuaremboenses como Washington Benavides, Walter Ortiz y Ayala, Circe Maia y Olyntho María Simões. Su siguiente trabajo, La patria, compañero, también de alto impacto, amplió su repertorio con textos de poetas uruguayos y latinoamericanos, consolidando su voz como referente del canto popular comprometido.
En 1972, como consecuencia del contexto político y la censura impuesta por la dictadura cívico-militar, su música fue prohibida, lo que lo obligó a exiliarse. Primero se trasladó a Buenos Aires, y luego pasó por Chile, Cuba, Suecia, Francia y finalmente Holanda, donde residió hasta 1984. Su llegada a Europa fue facilitada por el compositor germano-holandés Konrad Boehmer, quien había adquirido los derechos de La patria, compañero y lo editó en los Países Bajos. En ese país, Moraes estudió guitarra en el Conservatorio Real de La Haya con el maestro Antonio Pereira Arias, y fue docente allí entre 1983 y 1984.
Al retornar a Uruguay en 1984, retomó su labor artística y comenzó una intensa actividad de difusión del repertorio musical nacional a través de la radio. Ese mismo año se integró al programa La canción nuestra, y más tarde conduciría En la Tarde del Sur en Emisora del Sur, consolidando también una faceta como comunicador y curador musical.
A lo largo de su carrera, Moraes se ha destacado por su interpretación y musicalización de obras poéticas, tanto uruguayas como internacionales, siendo uno de los pocos exponentes del canto popular que no ha producido textos propios. Su colaboración con la obra de Washington Benavides ha sido especialmente reconocida, por la sensibilidad con que ha sabido expresar su poética, que, en palabras de la crítica, «celebra nuestra flora y fauna, a la vez que recorre alegrías y dolores humanos».
En 2011, junto al maestro Alfredo Escande, publicó el libro Numa Moraes, de Curtina a La Haya, donde repasa anécdotas personales y momentos clave de su trayectoria, en paralelo con la evolución de la música popular uruguaya y sus principales exponentes.

En el 2003 fue distinguido con el Charrúa de Oro en el Festival Nacional de Folclore de Durazno.
El 25 de marzo de 2008, el Intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich, lo declaró Ciudadano Ilustre de la ciudad de Montevideo, en reconocimiento a su «excepcional trayectoria artística» y su contribución al acervo cultural nacional.
También recibió el Premio Morosoli de Plata y el Premio Tabaré.
En el 2016 el intendente de Montevideo le entregó la Medalla Guitarra Negra en homenaje a su trayectoria y aportes a la música popular uruguaya y a la construcción de la identidad nacional.