Daniel-Henri Pageaux (pronunciado /paʒo/) es un crítico literario, hispanista y comparatista, Catedrático Emérito de Literatura General y Comparada en la Universidad de La Sorbona («Sorbonne Nouvelle»). Codirector de la Revue de littérature comparée Es miembro correspondiente de la Academia de las Ciencias de Lisboa, Doctor 'honoris causa' por la Universidad de Enna/Sicilia y Premio Juan Andrés de Ensayo e Investigación en Ciencias Humanas. Es también novelista, en francés con el seudónimo de "Michel Hendrel", y en español con el de "León Moreno".

La labor investigadora llevada a cabo por D.-H. Pageaux abarca tres áreas culturales y literarias: el mundo hispanoparlante (Europa, Hispanoamérica, Filipinas), el mundo “lusofono” (Portugal, Brasil y África) y las “francofonías” (África, Américas y Océano Índico). Ha dedicado sus estudios a 1) la historia y metodología de la “literatura general y comparada”, con manuales así como artículos, ensayos, conferencias y seminarios; 2) al género novelesco; 3) a la literatura de mediación (viajes, crítica, ensayo); y 4) a fenómenos culturales como el “exotismo”, la literatura “colonial” y lo que en literatura comparada se denomina “imágenes” y disciplinariamente Imagología.
Uno de sus principales objetivos en torno a la “imagología” ha sido la elaboración de un método de estudio de la “imagen” textual, pero también de las “ideas” con las que se elaboran dichos textos. Son tres los niveles de análisis o los momentos de una posible “lectura” desde lo menos hasta lo más literario: 1/ La palabra, desde el recuento de ocurrencias lexicales hasta la elaboración de redes y campos semánticos, pasando por la expresión peculiar que es el estereotipo; 2/ El sistema de relaciones jerárquicas; 3/ El texto como argumento, o “scénario” (alusión al mito estudiado por Lévi-Strauss), poniendo de manifiesto cuatro actitudes interculturales fundamentales: “manía”, “fobia”, “filia” y una cuarta dimensión a partir del juego entre “relaciones” positivas o negativas, unilaterales o dialógicas. De manera más general se trata de reconstruir la “lógica” de un imaginario que, según el texto o el problema contemplado, oscila entre un imaginario “social” muy cercano a lo que se llama ideología y un imaginario “simbólico” que viene expresado en un texto mediante “imágenes”, temas, mitos, pero también metáforas o imágenes elementales o meramente “personales,” en la medida en que remiten a lo que suele llamarse “mito personal”.
La imagología, desde este método, ha propiciado una teoría de la literatura o más bien unos elementos teóricos, basados esencialmente en los tres niveles del “mensaje” literario (1/ socio-histórico o normas sociales, 2/ estético o convenciones estéticas o género, 3/ imaginario o modelización simbólica), y las cuatro dimensiones que lo definen (emisor, receptor, “contenido” y modelo). La creación poética o artística se presenta como una posibilidad mediadora entre el hombre que la inventa y el mundo en el que vive.
La obra literaria, cualquiera que sea, abre un espacio propio en un campo social y cultural. Elabora también una forma dentro de un repertorio de formas, de géneros, de modelos (o a veces incluso contra dicho repertorio), se inscribe en la jerarquía de los géneros en un momento poético y cultural determinado. Por último, instaura un orden de significación y de comunicación distinto, que depende de lo simbólico. Es asignar al imaginario no tanto un contenido (una materia, unos temas) como ciertos mecanismos de actuación y ciertas funciones, esencialmente la de interponerse entre el hombre con su experiencia vivencial y lo que él denomina mundo real para darle sentido y también cuestionarlo.