Pandemia de COVID-19

La pandemia de COVID-19 (conocida popularmente como pandemia de coronavirus) es una pandemia derivada de la enfermedad ocasionada por el virus SARS-CoV-2.​​ Su primer caso fue identificado en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan,​ capital de la provincia de Hubei, en la República Popular China, al reportarse casos de un grupo de personas enfermas con un tipo de neumonía desconocida. La mayoría de los individuos afectados tenían vinculación con trabajadores del Mercado Mayorista de Mariscos del Sur de China de Wuhan.​ La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoció como una pandemia el 11 de marzo de 2020.​

Hasta el 2 de marzo de 2021, se ha informado de más de 115.2 millones de casos de la enfermedad en 255 países y territorios en el mundo, con 2.560.602 millones de fallecidos. Por otra parte, para octubre de 2020, la Organización Mundial de la Salud estimaba que al menos un 10 % de la población mundial ya se ha contagiado de esta enfermedad (unas 780 millones de personas infectados aproximadamente), debido al gran subregistro de casos a nivel mundial.​​

El virus se transmite generalmente de persona a persona a través de las pequeñas gotas de saliva, conocidas como microgotas de Flügge, que se emiten al hablar, estornudar, toser o espirar.​​​ . También está documentada la transmisión por aerosoles ( < 5μm). Se difunde principalmente cuando las personas están en contacto cercano, pero también se puede difundir al tocar una superficie contaminada y luego llevar las manos contaminadas a la cara o las mucosas. Su período de incubación suele ser de cinco días, pero puede variar de dos a catorce días.​​ Los síntomas más comunes son la fiebre, la tos seca y dificultades para respirar.​ Las complicaciones pueden incluir la neumonía, el síndrome respiratorio agudo o la sepsis.​​​ Para febrero del 2021, hay varias vacunas siendo utilizadas por distintos países.​​ En la OMC, un grupo de 99 países en vías de desarrollo liderados por India y Sudáfrica y con el apoyo de Médicos sin Fronteras piden por la suspensión temporal de las patentes de las vacunas contra el COVID-19 mientras dure la pandemia. A este pedido se oponen, entre otros países, la mayoría de los miembros de la Unión Europea, Estados Unidos y Brasil.​​​​​

Las medidas de prevención recomendadas incluyen lavarse las manos, cubrirse la boca al toser, el distanciamiento físico entre las personas y el uso de mascarillas, además del autoaislamiento y el seguimiento para las personas sospechosas de estar infectadas.​ Las personas de la tercera edad y las que tienen padecimientos como la diabetes, cardiopatías, enfermedades respiratorias, hipertensión arterial o inmunodeficiencias tienen un riesgo mucho mayor de contraer la enfermedad y de llegar a tener complicaciones graves, por lo que se aconseja el confinamiento domiciliario tanto como sea posible.​

Asimismo, se ha confirmado que otros animales —como perros, gatos, tigres, leones y murciélagos— pueden contraer el COVID-19 al igual que los seres humanos. Aún está en estudio si los animales también deberían tomar las mismas medidas de distanciamiento que los seres humanos para evitar su propagación.​​ Para evitar la expansión del virus, los gobiernos han impuesto restricciones de viajes, cuarentenas, confinamientos, cancelación de eventos y el cierre de establecimientos.

La pandemia ha tenido un efecto socioeconómico disruptivo.​ Se han cerrado colegios y universidades en más de 124 países, lo que ha afectado a más de 2200 millones de estudiantes.​ Un tercio de la población mundial se encuentra confinada, con fuertes restricciones a la libertad de circulación,​ lo cual ha conducido a una reducción drástica de la actividad económica​ y a un aumento paralelo del desempleo.​ Se han desatado maniobras de desinformación y teorías conspirativas sobre el virus,​​ así como algunos incidentes de xenofobia y racismo contra ciudadanos chinos y de otros países del este y sudeste asiático.​ Debido a la reducción de los viajes y al cierre de numerosas empresas, ha habido un descenso en la contaminación atmosférica.​​

Enfermedad

Síntomas​

La enfermedad por coronavirus de 2019,​ más conocida como COVID-19​ e incorrectamente llamada neumonía por coronavirus,​ es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2.​​

Produce síntomas similares a los de la gripe o catarro, entre los que se incluyen fiebre, tos,​ disnea, mialgia y fatiga.​​ En casos graves se caracteriza por producir neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda,​ sepsis​ y choque séptico que conduce a cerca de 3,75 % de los infectados a la muerte según la OMS.​ No existe tratamiento específico; las medidas terapéuticas principales consisten en aliviar los síntomas y mantener las funciones vitales.​

La transmisión del SARS-CoV-2 se produce mediante pequeñas gotas —microgotas de Flügge​— que se emiten al hablar, estornudar, toser o espirar, que al ser despedidas por un portador (que puede no tener síntomas de la enfermedad o estar incubándola)​ pasan directamente a otra persona mediante la inhalación, o quedan sobre los objetos y superficies que rodean al emisor, y luego, a través de las manos, que lo recogen del ambiente contaminado, toman contacto con las membranas mucosas orales, nasales y oculares, al tocarse la boca, la nariz o los ojos.​​ Esta última es la principal vía de propagación, ya que el virus puede permanecer viable hasta por días en los fómites (cualquier objeto carente de vida, o sustancia, que si se contamina con algún patógeno es capaz de transferirlo de un individuo a otro).​

Los síntomas aparecen entre dos y catorce días, con un promedio de cinco días, después de la exposición al virus.​​​​ Existe evidencia limitada que sugiere que el virus podría transmitirse uno o dos días antes de que se tengan síntomas, ya que la viremia alcanza un pico al final del período de incubación.​​ El contagio se puede prevenir con el lavado de manos frecuente, o en su defecto la desinfección de las mismas con alcohol en gel, cubriendo la boca al toser o estornudar, ya sea con la sangradura (parte hundida del brazo opuesta al codo) o con un pañuelo y evitando el contacto cercano con otras personas,​ entre otras medidas profilácticas, como el uso de mascarillas. La OMS desaconsejaba en marzo la utilización de máscara quirúrgica por la población sana,​​ en abril la OMS consideró que era una medida aceptable en algunos países.​

No obstante, ciertos expertos recomiendan el uso de máscaras quirúrgicas basados en estudios sobre la Influenza H1N1, donde muestran que podrían ayudar a reducir la exposición al virus.​ Los CDC de Estados Unidos recomiendan el uso de mascarillas de tela, no médicas.​

Antecedentes

Desde décadas antes de 2020, varios científicos, autores y figuras mediáticas advertían sobre la posible aparición de un virus con capacidad de generar una pandemia que tuviera consecuencias devastadoras para el mundo. Exitosos libros como A Dancing Matrix (1994) de Robin Marantz Henig, The Coming Plague (1994) de Laurie Garrett y The Hot Zone de Richard Preston (1995) tocaron este tema y coincidieron en que mundialmente no existía la preparación suficiente para lidiar con algo así.​

En el siglo xxi las advertencias continuaron, y aunque durante ese tiempo surgió la pandemia de gripe A (H1N1) de 2009-2010, muchos autores y expertos continuaron centrando su preocupación en la aparición de una pandemia similar a la pandemia de gripe de 1918, que ha sido la más letal de ese siglo xx. Mientras que, por otro lado, la de 2009-2011 fue la menos letal de ellas, con un número de contagios y muertes estimadas que coincidieron en buena parte con los que una gripe estacional puede causar anualmente, y con un nulo impacto social e económico a nivel mundial. Algunos de los expertos que advirtieron sobre una posible pandemia fueron:​

  • El científico Vaclav Smil: escribió en su libro Global Catastrophes and Trends (2008), que «la posibilidad de una pandemia de influenza durante los próximos 50 años es virtualmente del 100 %».
  • El científico David Quammen: habló en su libro Spillover (2013) que el siguiente «cataclismo» provocado por una pandemia, similar a las de 1918 sería más probablemente debido a un virus de origen animal.​
  • El virólogo y experto en influenza Robert Webster: dijo en su libro Flu Hunter: Unlocking the secrets of a virus (2019) que «una pandemia mortal y disruptiva» era «solo cuestión de tiempo», y que «la naturaleza eventualmente va a desafiar de nuevo a la humanidad con un equivalente al virus de la influenza de 1918».
  • Jeremy Konyndyk, exdirector de la Oficina de USAID de Asistencia para Desastres Externos de Estados Unidos: escribió en un artículo de 2017 que «una nueva gran crisis sanitaria global es una cuestión de 'cuándo', no de 'si'», y añadió que el virus sería comparable al de la pandemia de 1918.

Otra de las advertencias, que se popularizó durante la actual pandemia, fue la charla TED que dio Bill Gates en 2015, donde habló sobre la falta de políticas de preparación ante una posible pandemia causada por algún virus altamente infeccioso y bajo circunstancias que alienten su diseminación; y una vez más, presentó un modelo de los contagios que provocaría un virus como el de 1918.​ Según dijo Bill Gates, para un reportaje a The Wall Street Journal, también instó a los candidatos presidenciales de las elecciones de Estados Unidos de 2016 a priorizar esfuerzos en preparativos ante una posible pandemia.​

Durante la actual pandemia también cobraron notoriedad obras que trataron temas relacionados con epidemias, especialmente la película Contagion (2011),​ basada en eventos como la pandemia de 2009 y la epidemia de SARS de 2002-2004, y que fue bien recibida por la comunidad científica por su cercanía con la realidad; o la novela The Eyes of Darkness (1981), donde se relata la creación de un virus con 100 % de letalidad, llamado «Wuhan-400» en algunas ediciones de este libro.​

Origen de la pandemia

Brote epidémico en Wuhan

Los hospitales de Wuhan detectaron los primeros casos de la nueva enfermedad a mediados de diciembre de 2019, estos primeros contagios detectados se dieron en el ámbito del Mercado Mayorista de Mariscos del Sur de China de Wuhan.​

Estos primeros casos, diagnosticados en un principio como una neumonía de origen desconocido, fueron los que iniciaron las alertas sanitarias que llevaron a que en la primera semana de enero se identificase como causante de la enfermedad desconocida a un nuevo coronavirus, al que se denominó al principio 2019-nCoV.

El 9 de febrero de 2021, una comisión internacional de la OMS enviada a China para investigar los orígenes de la pandemia in situ, concluyó que el foco inicial de la pandemia fue el determinado desde un principio, el mercado mayorista de Wuhan, sin poder determinar cómo llegó a él el virus, existiendo casos en los que no se ha podido hallar relación con el mercado: «No hemos encontrado pruebas de grandes brotes que pudieran vincularse antes del 19 de diciembre en Wuhan o en otros lugares. También podemos estar de acuerdo en que encontramos una circulación más amplia del virus en Wuhan en diciembre, no solo limitada al mercado de Huanan», descartando un origen distinto al salto animal-humano y, descartando igualmente, la existencia de casos anteriores a aquel diciembre de 2019.​

Los coronavirus circulan principalmente entre animales, pero han evolucionado e infectado a los humanos (convirtiéndolos así en virus zoonóticos), como se ha visto en el SARS, el MERS y otros cuatro tipos de coronavirus encontrados en humanos que causan síntomas respiratorios similares a los del resfriado común. Los seis tipos de coronavirus conocidos hasta ahora se pueden contagiar de humano a humano.​​

Propagación internacional de la enfermedad

Ya en diciembre la enfermedad se había extendido en silencio a Europa, en concreto a ParísMilán y Turín,​ pero sin ser descubierta hasta estudios muy posteriores.

La alerta de la Organización Mundial de la Salud, aun sin conocerse todavía si era posible el contagio de persona a persona, hizo que se dispararan las alarmas en otros países asiáticos en los que en 2003 sufrieron el brote de SARS. Regiones y países cercanos a China pusieron en marcha los escaneos por infrarrojos a viajeros.​

El 13 de enero la OMS informó sobre el entonces primer caso confirmado fuera de China. Una mujer china de 61 años vecina de Wuhan que el 8 de enero viajó en vuelo directo de Wuhan a Tailandia en compañía de cinco miembros de su familia en un grupo de 16 personas. Fue detectada en el aeropuerto de Suvarnabhumi (BKK) al presentar fiebre alta. Hospitalizada, el 12 de enero dio «positivo por coronavirus por reacción en cadena de la transcriptasa-polimerasa inversa (RT-PCR)». «Informó de que había visitado regularmente un mercado local de productos frescos en Wuhan antes de la aparición de la enfermedad el 5 de enero de 2020; sin embargo, no informó de que hubiera visitado el Mercado Mayorista de Mariscos del Sur de China, donde se detectaron la mayoría de los casos».​​

La Comisión Nacional de Salud de China confirmó el 20 de enero de 2020 que el nuevo coronavirus se transmitía entre humanos.​ Al mismo tiempo, empezaron a darse casos de la enfermedad entre personal sanitario y el virus saltó a Corea del Sur.​ La OMS advirtió de que podría originarse una epidemia internacional,​ temor que se incrementó por la cercanía de las celebraciones del Año Nuevo Chino, durante las cuales muchos millones de personas se desplazan de una provincia a otra.​

Declaración de pandemia

La Organización Mundial de la Salud declaró el 30 de enero de 2020, la existencia de un riesgo de salud pública de interés internacional, bajo las regulaciones del Reglamento Sanitario Internacional,​​​ y posteriormente el 11 de marzo de 2020 que la enfermedad se consideraba ya una pandemia por la alta cantidad de personas infectadas (118 000) y muertes (4291) que había causado alrededor del mundo (114 países).​​

Incidencia

En relación con la incidencia, los casos de covid-19 comprobados mediante análisis genético (PCR) ascienden a unos 115.2 millones al 2 de marzo de 2021, pero la OMS estima que la cantidad real de infecciones es probablemente mucho mayor, en torno a 780 millones o 10 % de la población mundial.​

Representatividad de los datos

Cada país está informando de los casos de COVID-19 verificados en su territorio en base al análisis genético de muestras en laboratorio. Sobre todo en los primeros meses de la pandemia, estas cifras no eran necesariamente representativas de la propagación real del virus porque la cantidad de pruebas de Covid realizadas variaba mucho de un país a otro, según los medios disponibles y las estrategias de contención adoptadas.[cita requerida]

Durante los primeros días de la pandemia, Corea del Sur fue el único país donde se realizaron análisis sistemáticos de grandes conjuntos de población, unos 10 000 al día, con 210 000 contabilizados hasta el 10 de marzo. En el extremo contrario, Japón solo había analizado 10 000 muestras en total hasta el 10 de marzo y el Reino Unido estaba haciendo 1500 análisis hasta el 11 de marzo, cuando su gobierno ordenó aumentar la cadencia un 500 %.​ Estados Unidos había analizado solo 1583 muestras hasta el 5 de marzo.​

En España, a 25 de marzo de 2020 se calculaba que podría haber entre 300 000 y 900 000 infectados frente a los 39 000 casos registrados oficialmente. La importante diferencia se debe a que la mayoría de los portadores del virus pasan la enfermedad sin ningún tipo de síntomas.​ En China no se reportan los pacientes asintomáticos como casos de COVID-19 incluso si dan positivo en la prueba.​

La situación cambió en los meses siguientes, a medida que cada país se fue equipando en sistemas de pruebas de covid, principalmente por PCR. Es posible que se pasase al extremo contrario, en el que los positivos reportados eran superiores a los casos reales de la enfermedad porque la excesiva sensibilidad de las pruebas PCR señala como positivos a personas que ya han pasado la enfermedad pero tienen aún en su cuerpo restos de ARN no viable, es decir, de virus muertos que ya no infectan.​

En cuanto a las cifras de fallecidos, los criterios son también dispares según los países. En Italia se cuentan como víctimas de la pandemia a los muertos que habían dado positivo pero no a muchos ancianos fallecidos en residencias sin haberles hecho la prueba;​ mientras que en Bélgica se contabiliza en las cifras de fallecidos a todos los muertos en residencias con síntomas similares a los de COVID-19, aunque no se les hayan hecho tests.​ En España se ha constatado que la sobremortalidad durante la epidemia es entre un 50 y un 70 % más alta que las cifras oficiales de fallecidos por COVID-19 verificados por prueba PCR.​​​

Número de casos registrados por PCR

Nota: la lista puede presentar desactualizaciones respecto a las fuentes.
Líneas resaltadas:      Sin casos activos.     Todos los pacientes se recuperaron.

Estudios de seroprevalencia

Mientras que las pruebas PCR detectan la presencia del virus SARS-CoV-2 en cantidades significativas en una persona en ese momento, las pruebas de anticuerpos detectan que una persona ha estado expuesta al virus en los últimos meses, aunque ya no lo tenga en la actualidad.

Varios países y territorios han realizado campañas de tests de anticuerpos para determinar qué porcentaje de su población ha sido infectada por el virus. Los resultados se resumen en la tabla siguiente.

Muertes acumuladas por meses

2020

2021

Territorios sin casos registrados

Existen en el mundo una cantidad de territorios que han informado no tener casos o que no han informado casos. Se trata en general, de territorios de difícil acceso, ya sea por su distancia a los grandes centros poblados o por una alta regulación de su ingreso. La mayor parte de los casos son islas. Destaca un territorio que tiene frontera terrestre con otro que sí tiene casos: Turkmenistán.

Corea del Norte

COVID-19 Outbreak Cases in North Korea.svg

La pandemia de COVID-19 en Corea del Norte A diciembre de 2020 sigue siendo el único país que aún se desconoce algún caso confirmado, aunque fuentes del gobierno de su país hermano Corea del Sur, sospechan que la enfermedad ha afectado al país. Se cree que la supuesta llegada del virus a Corea del Norte no proviene de la Corea del Sur, que ha tenido una gran cantidad de casos de COVID-19 reportados, sino más bien de China, de donde se originó el virus. Esto se debe a que las restricciones fronterizas son más flexibles entre China y Corea del Norte que entre Corea del Norte y Corea del Sur, que tiene una frontera fuertemente militarizada, mientras que el tráfico y el comercio del mercado negro es prominente en la frontera entre China y Corea del Norte. Sin embargo, los presuntos casos de COVID-19 en las dos provincias chinas (Liaoning y Jilin) que limitan con Corea del Norte han sido bajos.​

El 23 de enero, medios de prensa estadounidenses afirmaron que había casos sospechosos en Sinuiju y que fueron puestos en cuarentena.​ Por el contrario la información oficial desde el interior del país indica que no hay casos confirmados hasta el momento.​

A mediados de marzo, no estaba claro si el gobierno había evitado satisfactoriamente la propagación de COVID-19, si estaba ocultando deliberadamente los casos confirmados, o si simplemente no era capaz de realizar pruebas fiables para detectar el virus.​

Turkmenistán

Turkmenistán, dada sus severas y estrictas medidas de control sobre los asuntos de estado (salud, política, cultura, educación etc), el país, tal como ha ocurrido con Corea del Norte, convirtieron a esta nación en una de las más herméticas y represivas del planeta, lo cual llevó a no presentar cifras concretas sobre si existen o no casos confirmados de la pandemia de COVID-19.​ No existe información oficial sobre el impacto del virus en dicho país, pues toda la prensa es controlada por el régimen del presidente Gurbanguly Berdimuhamedow.​ Sin embargo, diversas fuentes y las sospechas de los expertos indican que la pandemia estaría afectando al país.​​

Continentes afectados

Asia

El primer caso de la Pandemia de COVID-19 en Asia y en el mundo se detectó en Wuhan y finalmente se extendió al resto de la República Popular China. Posteriormente, muchos otros países asiáticos comenzaron a confirmar casos, siendo algunos de los países más afectados Corea del Sur, Malasia e Irán. El modelo sofisticado del brote sugiere que, si bien el número de casos en el país de China habría sido mucho mayor sin intervenciones como la detección temprana y el aislamiento de los infectados, un 66 % menos de personas se habrían infectado si China hubiera implementado medidas tan poco como una semana antes. Hasta el 7 de mayo, se han notificado casos en todos los países asiáticos excepto Turkmenistán y Corea del Norte, aunque estos países han sospechado casos. No se han reportado casos en los territorios externos de Navidad y Cocos.​​

Europa

La pandemia de COVID-19 en Europa es parte de la pandemia de COVID-19 provocada por el coronavirus SARS-CoV-2. El primer caso de COVID-19 en Europa se detectó el 25 de enero en Francia: un hombre de 80 años procedente de la provincia de Hubei, que luego falleció el 15 de febrero. El 14 de febrero murió un turista chino en París, en la que se creyó se trataba de la primera muerte por COVID-19 fuera de Asia​ pero posteriormente se descubrió que un hombre fallecido en la ciudad española de Valencia el 13 de febrero también estaba infectado de coronavirus, que había contraído en Nepal.​

Los casos iniciales se informaron en Francia, Alemania y otros países con un número relativamente bajo de casos. El 21 de febrero, se informó un gran brote en Italia, principalmente en el norte, cerca de Milán. Los casos crecieron rápidamente y el 13 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró a Europa el nuevo epicentro del virus después de que la situación mejorara en China.​ Desde esa fecha, el número de casos en cada país europeo se ha duplicado en períodos de entre dos y cuatro días.​

A partir del 17 de marzo de 2020, todos los países de Europa han informado al menos un caso de COVID-19 (siendo Montenegro el último en hacerlo),​ seguidos por la Isla de Man el 19 de marzo, el Estado con reconocimiento limitado de Transnistria el 21 de marzo. Más de 50 países han informado al menos una muerte. Supone el segundo continente más afectado del mundo por la pandemia habiendo superado 2.5 millones de casos confirmados y más de 190 000 muertes.

América

La pandemia de COVID-19 en América es una epidemia continental que inició con la detección del primer caso de esta enfermedad el 21 de enero de 2020 en los Estados Unidos, un hombre de aproximadamente 30 años, originario del estado de Washington, que había viajado recientemente a China.​

Se notificaron casos en todos los países de América del Norte, América Central y por último el Caribe después de que Bonaire confirmara un caso el 18 de abril.

El coronavirus se informó por primera vez en América del Sur el 26 de febrero cuando Brasil confirmó un caso en São Paulo. Desde entonces, los gobiernos de toda la región tomaron una serie de medidas para proteger a sus ciudadanos y contener la propagación de COVID-19. Todos los países sudamericanos, incluyendo al departamento de ultramar francés de Guayana Francesa y las Islas Malvinas reportaron presencia de coronavirus dentro de sus fronteras.​

África

El primer caso de la pandemia de COVID-19 en África se confirmó el 14 de febrero de 2020 en Egipto,​​ En África subsahariana el primer caso fue confirmado en Nigeria.​ La mayoría de los casos importados identificados han llegado de Europa y los Estados Unidos, a diferencia de otros continentes en los que provenían de China.​ Varios países africanos tienen sistemas de salud poco desarrollados, por lo que se estima que puede existir subestimación en los casos reportados.​ África representa el 17% de la población mundial​, pero solo un 3,5% de las muertes por COVID-19 comunicadas.​

La propagación de COVID-19 en África ha generado alarma debido a que muchos de los sistemas de salud en el continente son inadecuados, tienen problemas como falta de equipo, falta de fondos, capacitación insuficiente de los trabajadores de la salud y transmisión de datos ineficiente.

Se temía que la pandemia pudiera ser difícil de mantener bajo control en África y podría causar enormes problemas económicos si se extendía ampliamente.​​ Hacia mitad de abril de 2020, el suministro de ventiladores era bajo en gran parte de África: 41 países tienen solo 2000 ventiladores entre ellos, y diez países no tienen ventiladores en absoluto. Incluso los suministros básicos como el agua y el jabón están sujetos a escasez en algunas partes del continente.​

Matshidiso Moeti, de la Organización Mundial de la Salud, dijo que el lavado de manos y el distanciamiento físico podrían ser un desafío en algunos lugares de África. El aislamiento social puede no ser posible, y los desafíos pueden verse exacerbados por la prevalencia de enfermedades como la malaria, el VIH, la tuberculosis y el cólera.​ Los expertos afirman que una estrategia basada en pruebas podría permitir a los países africanos reducir el aislamiento social que causa enormes dificultades a quienes dependen de los ingresos obtenidos cada día para poder alimentarse a sí mismos y a sus familias. Incluso en el mejor de los casos, desde Naciones Unidas se afirma que las 1300 millones de personas del continente necesitarán 74 millones de equipos de prueba y 30 000 respiradores en 2020.​

Oceanía

La Pandemia de COVID-19 en Oceanía comenzó el 25 de enero de 2020 con el primer caso confirmado informado en Melbourne, Australia.​ desde entonces se ha extendido a otras partes de la región, aunque muchas pequeñas naciones insulares del Pacífico hasta ahora han evitado el brote cerrando sus fronteras internacionales.​ El último país en declarar el inicio de la pandemia fueron los Estados Federados de Micronesia, el 8 de enero de 2021​ Hasta el 11 de enero, cinco estados soberanos de Oceanía aún no han informado ningún caso: Kiribati, Nauru, Palaos, Tonga y Tuvalu.

Antártida

La Pandemia de Enfermedad por Coronavirus en Antártida es parte de la Pandemia de COVID-19 provocada por el virus SARS-CoV-2. Debido a su lejanía, la Antártida fue el último continente en tener casos confirmados de COVID-19 y una de las últimas regiones del mundo afectadas directamente por la pandemia. Los primeros casos se reportaron en la Base General Bernardo O'Higgins del Ejército de Chile, ubicada en el Territorio Chileno Antártico, el 21 de diciembre de 2020,​ casi un año después de que se reportaran los primeros casos de la enfermedad en el resto del mundo. Al 22 de diciembre de 2020 hay 58 casos confirmados de la enfermedad en el continente.​

Prevención

Las estrategias para prevenir la transmisión de la enfermedad incluyen- el distanciamiento social, el uso de máscaras, lavarse las manos, evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sin lavar, toser o estornudar en un pañuelo desechable o pliegue del codo.​

Mascarillas

Mascarillas con válvula de salida. Esas válvulas expulsan el aire sin filtrar, pudiendo transmitir el virus.

Muchos países, gobiernos, y asociaciones como la CDC y la OMS, recomiendan usar mascarillas o coberturas faciales de tela quirúrgica, especialmente en lugares públicos donde haya mayor riesgo de transmisión y donde las medidas de distanciamiento social sean difíciles de mantener.​​ Esta recomendación busca reducir la propagación de la enfermedad entre personas con síntomas y sin síntomas, y es complementaria a otras medidas preventivas como el distanciamiento social. Utilizar cubiertas faciales limita el volumen y la distancia de viaje de las gotitas que se dispersan al hablar, respirar y toser.

Las mascarillas se recomiendan más a quienes puedan haber sido infectados y a los cercanos a alguien que pueda tener la enfermedad. Y se recomienda a los profesionales de la salud que interactúan directamente con pacientes con COVID-19 que utilicen mascarillas que sean al menos tan protectoras como la mascarilla N95, o las certificadas por NIOSH u otro organismo equivalente, además de que usen otros complementos de protección personal.

Cuando no se usa máscarilla, el CDC recomienda cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo al toser o estornudar, o con la parte interna del codo si no se dispone de pañuelo. Se recomienda la higiene adecuada de las manos después de toser o estornudar.

Hay mascarillas que llevan alguna válvula de exhalación (es decir, de salida) para expulsar el aire de la respiración sin filtrar. Por ello, si su portador estuviese infectado (y puede estarlo sin saberlo), transmitiría el virus a través de la válvula, incluso estando la mascarilla certificada. Así que las mascarillas con válvula de salida no están recomendadas para controlar la pandemia.

Vacunas

Una anciana recibiendo la vacuna tozinamerán, en Gijón en diciembre de 2020.
Mapa de países por estado de aprobación      Para uso general, vacunación masiva en curso      EUA (o equivalente) Concedida, vacunación masiva en curso      EUA Concedida, vacunación limitada      Aprobado para uso general, vacunación masiva prevista      EUA Concedida, vacunación masiva prevista      EUA Pendiente

Las vacunas contra el o la COVID-19 comprenden al conjunto de vacunas que tratan de prevenir la enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2, responsable de la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 .

Para febrero de 2021, diez vacunas han sido autorizadas para su uso público por al menos una autoridad reguladora competente. Además, hay 66 vacunas candidatas en investigación clínica, de las cuales 17 en ensayos de fase I, 23 en ensayos de fase I-II, 6 en ensayos de fase II y 20 en ensayos de fase III.​ Las vacunas contra la COVID-19, se pueden clasificar según el vector que utilizan para introducir el material del SARS-CoV-2. El vector puede ser una versión inactivada del propio coronavirus, otro virus (generalmente un adenovirus) al que se le ha insertado ARN del SARS-CoV-2, o bien ARN mensajero solo.

Las diez vacunas que se encuentran en uso son:​

La eficacia más alta contra los síntomas obtenida hasta ahora por una vacuna contra la COVID-19 es del 95%, un valor similar a la inmunidad natural que se obtiene al infectarse con el virus SARS-CoV-2.​ ​ Otras vacunas, sin embargo, presentan una eficacia menor, algunas de solo el 50%.​ Otra diferencia importante entre las diferentes vacunas es su temperatura de conservación. Mientras que las vacunas de adenovirus o coronavirus inactivados se conservan en refrigeradores, las de ARN mensajero requieren congeladores a -20 ºC (Moderna) o incluso a -80 ºC (Pfizer), lo cual complica su distribución.​​​

Debido a la capacidad de producción limitada de los fabricantes de vacunas, los estados han tenido que implementar planes de distribución por etapas, que dan prioridad a la población de riesgo, como los ancianos, y a las personas con alto grado de exposición y transmisión, como los trabajadores sanitarios.​ ​ A 1 de febrero de 2021, se habían administrado 101,3 millones de dosis de vacunas COVID-19 en todo el mundo, según informes oficiales de las agencias nacionales de salud.​ A diciembre de 2020, los estados habían comprado por adelantado más de 10 mil millones de dosis de vacunas;​ de ellas, aproximadamente la mitad habían sido adquiridas por países de ingresos altos que representaban el 14% de la población mundial.​ En la OMC, un grupo de 99 países en vías de desarrollo liderados por India y Sudáfrica y con el apoyo de Médicos sin Fronteras piden la suspensión temporal de las patentes de las vacunas contra el COVID-19 mientras dure la pandemia. A este pedido se oponen, entre otros países, la mayoría de los miembros de la Unión Europea, Estados Unidos y Brasil.​​​​​

Desinformación

Grafiti en Madrid (España) con la frase «Covid escusa [sic] crash bursátil», en referencia a que la enfermedad COVID-19 es una excusa intencionada para desplomar la economía real.

Después del brote inicial de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19), surgieron teorías de conspiración y desinformación con respecto al origen, la escala, la prevención, el tratamiento y otros aspectos de la enfermedad.​​​​ La desinformación se difundió a través de las redes sociales,​​ mensajes de texto,​ así como los medios estatales de algunos países.​​

La información médica errónea sobre formas de prevenir, tratar y autodiagnosticar la enfermedad por coronavirus ha circulado en las redes sociales.​ Algunas afirmaciones falsas pueden ser estafas comerciales que ofrecen pruebas en el hogar, supuestos preventivos y curas "milagrosas".​​ La Organización Mundial de la Salud ha declarado una "epidemia de información falsa" de información incorrecta sobre el virus, lo que plantea riesgos para la salud mundial.​

Algunas piezas de desinformación afirmaban que el virus era un arma biológica con una vacuna patentada, un esquema de control de la población o el resultado de una operación de espionaje.​​​ Algunas de estas teorías de desinformación y conspiración pueden tener participación estatal.​​​ Algunos líderes mundiales también han minimizado la amenaza del virus y han difundido información errónea.​​​

Negacionismo

El negacionismo de la COVID-19 es la creencia de que la enfermedad infecciosa COVID-19 (causada por el virus SARS-CoV-2) y la pandemia que esta ha provocado en 2019 y 2020 no son reales o la gravedad de las mismas no es elevada.

Manifestante en Ohio llevando una pancarta llamando al COVID-19 como "fake virus" (virus falso).

Algunos negacionistas rechazan directamente la existencia del COVID-19, mientras que otros aceptan que la enfermedad existe pero niegan su gravedad, afirmando que la alarma mundial está injustificada. Otros sostienen sin pruebas que el agente infeccioso fue creado en el laboratorio chino de Wuhan donde comenzó el brote, con la colaboración de gobiernos mundiales como China y EE. UU., producto de las empresas farmacéuticas o incluso del empresario multimillonario Bill Gates.​​ Los supuestos motivos detrás de estas teorías van desde una guerra biológica entre potencias hasta una gran estrategia de publicidad.​

Por otro lado, las recomendaciones de la comunidad científica frente a la pandemia del coronavirus fueron puestas en duda por algunos líderes mundiales como el presidente Donald Trump de Estados Unidos,​ Jair Bolsonaro de Brasil​ y López Obrador de México,​ entre otros, quienes llegaron a afirmar que el virus es una pequeña gripe o resfriado que desaparecería pronto, priorizando la estabilidad de la economía sobre las medidas de aislamiento.​​​ Bolsonaro calificó la emergencia sanitaria como "histeria" o "fantasía".​ El presidente Donald Trump también llegó a sugerir que tenía evidencias de que el coronavirus fue fabricado en un laboratorio chino pese a que el director de Inteligencia Nacional de EE. UU., John Ratcliffe, declaró que el virus "no era artificial ni genéticamente modificado".​ Antonio Pappalardo, exgeneral de los carabineros de Italia apareció en unas manifestantes en contra del gobierno de Giuseppe Conte, declarando que "el problema de nuestro planeta no es esta especie de estúpida gripe llamada coronavirus, utilizada por las grandes potencias para someternos. Son las radiaciones electromagnéticas, hay demasiados radares, demasiadas antenas”.​

En España, la revista Discovery Salud publicó un artículo titulado: "No hay pruebas de la existencia del 'coronavirus chino' ".​ El cantante español Miguel Bosé declaró que la pandemia fue “la gran mentira de los gobiernos” y una estrategia de Bill Gates para inyectar microchips a la humanidad y poder controlarla por medio de la red de telefonía 5G.​​ El 11 de junio se realizó una manifestación antivacunas y anticoronavirus en la plaza del Callao de Madrid.​

Controversias

Taiwán

El 28 de marzo de 2020, durante la pandemia mundial de COVID-19, Bruce Aylward, subdirector de la OMS, fue entrevistado en The Pulse, un programa de actualidad de Radio-Televisión Hong Kong (RTHK).​ La periodista Yvonne Tong preguntó sobre el estado de Taiwán en la OMS y si la OMS reconsideraría la membresía de Taiwán después de que Taiwán acusase a China de negarle la entrada.​ Aylward pareció esquivar la pregunta, luego, cuando se le preguntó si todavía estaba en línea, afirmó que no escuchó la pregunta, culpando a los problemas de conexión a Internet.​ Tong se ofreció a repetir la pregunta, pero fue interrumpida por Aylward, quien le sugirió que continuara con otra. Tong repitió la pregunta, momento en el que Aylward terminó la llamada.​ Cuando se le devolvió la llamada, se le pidió a Aylward que "comentara un poco sobre cómo le ha ido a Taiwán hasta ahora", a lo que respondió: "Ya hemos hablado de China".​​ Luego terminó formalmente la entrevista.​

Vicepresidente de Taiwán en entrevista con la BBC.

La biografía en inglés de Aylward fue eliminada de la página web de liderazgo de la OMS en los días posteriores a la entrevista.​​ Sin embargo, un portavoz de la OMS explicó que fue eliminado después de una solicitud del personal de Aylward el 27 de marzo para archivarlo. "El momento fue desafortunado ya que la entrevista en vídeo se volvió viral poco después de esto", dijo el portavoz.​ El ministro de Asuntos Exteriores de Taiwán, Joseph Wu, comentó sobre la entrevista en un tuit, diciendo que la OMS "debería dejar a un lado la política para enfrentar una pandemia", y señaló la cobertura positiva sobre la respuesta de Taiwán a la pandemia en los medios globales y pidiendo que no se les confunda como parte de China.​

Después de la entrevista del 2 de abril, el Secretario de Comercio y Desarrollo Económico de Hong Kong, Edward Yau, criticó a RTHK por lo que llamó «[una violación del] Principio de Una China y los propósitos y la misión de RTHK como emisora ​​de servicio público, como se específica en la Carta [RTHK]».​ La RTHK respondió revisando el programa y no encontró ninguna violación de su carta.​

La OMS ignoró la información de Taiwán sobre 7 casos de SARS provenientes de Wuhan desde el 31 de diciembre de 2019.

En abril el gobierno de Taiwán hizo público un correo electrónico que fue enviado a la OMS el 31 de diciembre solicitando información sobre un posible brote en Wuhan, diciendo que habían visto informes de siete personas infectadas con una enfermedad similar al SARS.​​

El Sr. Chen agregó que si China no notificó a la OMS que era evidencia de un encubrimiento por parte de Beijing, o si China notificó a la OMS, entonces fue un «incumplimiento del deber» de la organización no transmitir información.​

Alegaciones de intromisión de China

Las declaraciones emitidas por Xi Jinping el 3 de febrero declararon la necesidad de un énfasis por parte de los medios estatales en «contar las historias conmovedoras de cómo [las personas] en la línea del frente están previniendo y luchando contra el virus» como una prioridad de cobertura, mientras que el alto funcionario Zhang Xiaoguo dijo que su departamento «trataría la propaganda con respecto a las medidas de control y prevención del virus como su máxima prioridad».​​ Por ejemplo, se ha observado que las organizaciones de medios estatales People's Daily y Global Times, junto con el subdirector de información Zhao Lijian del Ministerio de Relaciones Exteriores, publican elogios efusivos sobre la respuesta de Beijing a la epidemia,​ como una amplia cobertura de la construcción acelerada de los nuevos hospitales en Wuhan (que Zhao afirmó se completó en 16 horas),​ la cuarentena de Wuhan con su población de 11 millones y la cuarentena «sin precedentes de la provincia de Hubei». Aunque tales esfuerzos tuvieron un efecto cuestionable sobre la epidemia, ya que los nuevos hospitales estaban operando a menos de la mitad de su capacidad debido a la escasez de camas y recursos médicos​​, mientras que el cierre de Wuhan llegó demasiado tarde para ser efectivo cuando millones se habían ido, el Financial Times y otros señalaron que tales acciones ampliamente publicitadas fueron un «golpe de Estado de relaciones públicas» que mostraba que el «gobierno dominante y centralizado» de China era particularmente adecuado para lidiar con el brote,​​ creando la impresión de que Beijing intervino directamente a pedido de Xi Jinping.​​​​​​

Los observadores han advertido que si bien «la admiración de los trabajadores médicos de primera línea es generalizada y sincera», los medios estatales también deberían destacar la realidad de que muchos de esos trabajadores «carecen de equipo de protección» y que más de 3000 han sido infectados desde el brote y que la atención de los medios puede brindarles apoyo público para obtener algunos equipos muy necesarios. El New York Times ha señalado que tales intentos de propaganda del gobierno para controlar la narrativa se han visto con desconfianza entre los individuos más jóvenes, quienes, a diferencia de las personas mayores, dependen menos de los medios estatales y en su lugar han buscado «información de primera mano y estudios en los medios de comunicación profundos sobre la epidemia en la web», lo que sugiere que el gobierno central no estaba en contacto con la población más joven.​

John Mackenzie, miembro del comité de emergencia de la Organización Mundial de la Salud, criticó a China por ser demasiado lenta para compartir todos los casos infectados, especialmente durante las principales reuniones políticas en Wuhan después de que Tedros Adhanom elogió a China por ayudar a «prevenir la propagación del coronavirus a otros países».​ El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo que China era «muy reservada y desafortunada» con respecto a la información sobre la pandemia.​ Yanzhong Huang, un experto en salud de la Universidad de Seton Hall, dijo que China podría haber sido más contundente y que hubo «un encubrimiento de inacción».​

La comunidad de inteligencia de Estados Unidos dice que China redujo intencionalmente su número reportado de casos de coronavirus.​ Medios como político, Foreign Policy y Bloomberg han afirmado que los esfuerzos de China para enviar ayuda a los países afectados por el virus es parte de un impulso de propaganda por la influencia global.​​​ El jefe de política exterior de la UE, Josep Borrell, advirtió que existe «un componente geopolítico que incluye una lucha por la influencia a través del hilado y la política de generosidad».​ Borrell también dijo que "China está presionando agresivamente el mensaje de que, a diferencia de Estados Unidos, es un socio responsable y confiable”.​

El escritor estadounidense Gordon G. Chang describió la entrevista de Bruce Aylward, sobre la negación a responder preguntas sobre Taiwán, como emblemática de la influencia de China sobre las organizaciones internacionales.​ El 2 de abril, The Globe and Mail mencionó la entrevista de Aylward como un ejemplo de la «deferencia sorprendente» de la alta dirección de la OMS hacia China, señalando que la contribución financiera china a la OMS es minúscula en relación con la de los Estados Unidos. En febrero de 2020, Aylward dirigió una delegación de la OMS a Wuhan por la crisis del coronavirus. El personal chino en la delegación de Aylward ascendió a 12 de un total de 25, y se informó que pudieron manipular el lenguaje utilizado en el informe final de la delegación. Más tarde, uno de los delegados declaró que el equipo «quería llamarlo un patógeno peligroso», y sentían que la palabra «peligroso» podría estar vinculada al bioterrorismo. El informe final se refiere al coronavirus como «un nuevo patógeno que es altamente contagioso, puede propagarse rápidamente y debe considerarse capaz de causar enormes impactos en la salud, la economía y la sociedad».​

Impacto

Sanitario

Gráfico del aumento de defunciones por COVID-19 desde enero a abril de 2020 según los datos de la Organización Mundial de la Salud a nivel mundial.

El colapso sanitario de 2020 es el desbordamiento acaecido en los sistemas hospitalarios de diversos países del mundo a raíz de la pandemia de COVID-19.​ El virus ha puesto tales sistemas al límite, provocando que se vieran sobrepasados y paralizados, especialmente por insuficiencia de la infraestructura, el personal y los medios necesarios para afrontar las circunstancias epidemiológicas. La misma Organización Mundial de la Salud informó de que las muertes por enfermedades tratables pueden «aumentar drásticamente»,​ el colapso también afecto a otros campos como la sobrepoblación en campo santos y la saturación de los servicios funerarios.​​​

Uno de los principales puntos que mostraron el colapso, fue el desbordamiento de cadáveres en calles de Wuhan (China),​ Guayaquil y Quito (Ecuador),​ así como la excavación de fosa comunes, morgues provisionales y sepulturas e incineraciones en masa en países como Estados Unidos,​ Brasil,​ Italia​ e Irán.​ En el continente americano los sistemas de salud ya se encontraban en una frágil crisis por la epidemia de dengue de 2019-2020 según la Organización Panamericana de la Salud, que continúa paralelamente a la pandemia de coronavirus.​

Salud mental

La salud mental durante la pandemia de enfermedad por coronavirus se ha visto afectada alrededor del mundo.​El COVID-19 está impactando los trabajos e ingresos de las personas, también afectando su capacidad social, la confianza puesta en personas e instituciones, causando así también, un largo plazo de ansiedad y preocupación.​

Impacto sobre otras enfermedades respiratorias

Al propagarse la pandemia por el hemisferio norte, la epidemia anual de gripe terminó abruptamente. En el hemisferio sur, prácticamente no hubo epidemia de gripe en 2020 durante el invierno austral (junio-septiembre). También se ha observado una fuerte disminución de casos de infección por virus sincitial respiratorio. No están claras las causas pero se atribuye a la disminución del tráfico internacional de pasajeros, al uso de mascarillas y a las medidas de distanciación social.​

Socioeconómico

Países del mundo cuyas economías entraron en recesión en 2020 (en marrón).
Personas en Wuhan haciendo cola frente a una farmacia para comprar máscaras quirúrgicas.

La pandemia de COVID-19 ha provocado, entre otras cosas, un impacto socioeconómico global, a raíz del efecto sanitario directo de la propia enfermedad y sobre todo de los esfuerzos por controlar su expansión, que provoca rápidamente la saturación de los sistemas sanitarios si no se aplican medidas de prevención y restricción. Esto está afectando tanto a la economía de los países como al estilo de vida de sus ciudadanos.​

Esta crisis, a veces llamada el Gran Confinamiento o la crisis económica por Coronavirus, está causando la mayor recesión mundial de la historia.​​ Podría ocasionar que la economía mundial se reduzca un 5% durante el 2020, en vez de crecer hasta el 2,5% como se preveía un año antes.​ De manera colectiva, los empleos destruidos representan más de una cuarta parte de todos los puestos de trabajo en estas economías. A medida que las empresas pierden ingresos, el desempleo aumenta considerablemente, lo que transforma una perturbación en la oferta sobre una perturbación en la demanda aún más extensa para la economía.​

Durante los primeros meses, cuando la epidemia se limitaba casi exclusivamente a China, se produjo escasez generalizada de productos farmacéuticos,​ electrónicos ​y otros productos manufacturados debido a la paralización de numerosas fábricas en China.​​ En ciertas localidades (en particular en Italia y Hong Kong)​​ se observaron compras de pánico y la consiguiente escasez de comida y otros artículos esenciales de abastecimiento.​ La caída de la demanda de materias primas por el parón de actividad en China primero y luego en el resto del mundo llevó a fuertes caídas de precios, en particular del petróleo, lo cual perjudicó a los países y empresas productores. El miedo de los inversores les llevó a refugiar su dinero en valores considerados seguros, en particular la deuda pública de los países percibidos como más solventes.

Los mercados bursátiles mundiales empezaron a caer fuertemente el 24 de febrero de 2020 debido al aumento significativo en el número de casos de COVID-19 fuera de China continental.​​ Para el 28 de febrero de 2020, los mercados bursátiles de todo el mundo acumulaban los mayores descensos de una semana desde la crisis financiera de 2008.​​​ Algunos comentaristas llamaron a esta caída un «cisne negro»​, si bien el inventor del concepto de cisne negro no está de acuerdo con la etiqueta porque considera que una pandemia como la de covid-19 era altamente probable.​ Las fuertes caídas prosiguieron las semanas siguientes, con fuertes bajadas el 9 de marzo y el 12 de marzo.

A mediados de marzo la gravedad de la crisis obligó a intervenir a los gobiernos y a los bancos centrales de muchos países, a través de la política monetaria y la fiscal para evitar el colapso de la economía​​ Los mercados bursátiles rebotaron rápidamente debido a la intervención de los bancos centrales de las principales potencias financieras, que inundaron de liquidez el sistema y redujeron fuertemente los tipos de interés. El índice estadounidense S&P500 recuperó su valor anterior a la pandemia en junio ​ y en noviembre se batió el récord de subida mensual en las principales bolsas del mundo.​ Además de las acciones, también subieron fuertemente otros activos como el oro ​ y las criptomonedas.​ Los mercados de Estados Unidos y de Alemania terminaron el año en máximos históricos, mientras que los de otros países como el Reino Unido y España cerraron 2020 con fuertes pérdidas.​ Las principales fortunas del mundo vieron aumentar su patrimonio alrededor de un 24% a lo largo del año.​

A medida que se propagaba la pandemia, se cancelaban o posponían las conferencias y eventos mundiales en tecnología, moda, deportes, entre otros.​

Mercado de valores

Movimiento del Dow Jones Industrial Average entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, que muestra el máximo histórico en febrero, y el desplome en febrero y marzo durante la pandemia del COVID-19.

El colapso del mercado de valores de 2020 fue un colapso global del mercado de valores que ocurrió entre febrero y abril de 2020, durante el inicio de la pandemia de coronavirus de 2020.​​​

El promedio industrial Dow Jones, el índice S&P 500 y el NASDAQ-100 cayeron en una corrección el 27 de febrero durante una de las peores semanas de negociación desde la crisis financiera de 2007-08.​​ Los mercados durante la semana siguiente (del 2 al 6 de marzo) se volvieron extremadamente volátiles, con oscilaciones del 3 % o más por sesión diaria (excepto el 6 de marzo).​​ El 9 de marzo, los tres índices de Wall Street cayeron más del 7 % y la mayoría de los mercados mundiales reportaron severas contracciones, principalmente en respuesta a la guerra de precios del petróleo entre Rusia y Arabia Saudí.​​ Esto se conoció coloquialmente como Lunes Negro (Black Monday en inglés), y fue la peor caída desde la Gran Recesión en 2008.​​ Tres días después del Black Monday hubo otra caída, Jueves Negro (Black Thursday en inglés), donde las acciones en Europa y América del Norte cayeron más del 9 %. Wall Street experimentó su mayor caída porcentual en un solo día desde el Lunes Negro de 1987, y el FTSE MIB cayó casi un 17 %, convirtiéndose en el mercado más afectado durante el Jueves Negro.​​​

A mitad de marzo la gravedad de la crisis obligó a intervenir a los gobiernos y a los Bancos Centrales a través de la política monetaria y la fiscal para evitar el colapso definitivo de la economía.​​

Financiero

Movimiento del precio del WTI a partir de 2019. El 20 de abril de 2020 los precios cayeron por debajo de cero por primera vez en la historia.
La crisis financiera asociada con la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 tiene un impacto amplio y severo en los mercados financieros, incluidos los mercados de acciones, bonos y materias primas (incluidos el petróleo crudo y el oro). Los principales eventos incluyeron una guerra de precios del petróleo descrita entre Rusia y Arabia Saudita después de no alcanzar un acuerdo con la OPEP+ que resultó en un colapso de los precios del petróleo crudo y el colapso del mercado de valores en marzo de 2020. Los efectos sobre los mercados son parte de la recesión del coronavirus y entre los muchos impactos socioeconómicos de la pandemia.

Aviación

Vuelo casi vacío de Pekín a Los Ángeles, 15 de marzo de 2020.
Desinfección de un avión, 6 de marzo de 2020.

La pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 ha tenido un impacto significativo en la industria de la aviación debido a las restricciones de viaje resultantes así como por la reducción de la demanda de vuelos. Lo anterior ha ocasionado que los aviones vuelen vacíos entre aeropuertos, se hayan cancelado vuelos, se hayan cerrado aeropuertos y que la gran mayoría de aviones se encuentren en tierra. Las aerolíneas han jugado un papel directo en la forma en que la enfermedad COVID-19 se propagado alrededor del mundo.​​

De acuerdo al cuarto informe de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo del 14 de abril de 2020, se estima una reducción de ingresos del 55 % a nivel global para el 2020 por venta de pasajes.​Los fabricantes de aviones y los operadores de aeropuertos también han despedido empleados. Según algunos comentaristas​, la crisis resultante es la peor jamás encontrada en la historia de la aviación.

Transporte

Pegatinas rojas colocadas en cada asiento de un metro en Moscú, el tren anima a las personas al distanciamiento social

La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto significativo en el transporte público. El uso del transporte público también ha ayudado a propagar mayormente la COVID-19.​​ No obstante, las empresas de los diferentes medios de transporte, ya sea por disposiciones legales o por iniciativa propia, han tomado medidas a fin de evitar al máximo los contagios, limitando el aforo por asientos o metro cuadrado, además de realizar desinfecciones periódicas con elementos como radiación ultravioleta (UV), generadores de ozono y oxígeno activo, además de la utilización de sustancias químicas que debilitan o destruyen al virus.​

Empresas como Apple y Google han proporcionado informes en tendencias de movilidad, rastreando la posición geográfica de dispositivos móviles para comparar los traslados en transporte público, privado, y a pie, en las principales ciudades de diferentes países. Con esta información se puede obtener gráficos para comparar de manera visual el modo en que se ha visto impactada la movilidad a raíz de la pandemia. En el caso de Apple, los datos se han generado desde el 13 de enero de 2020, fecha que se consideró como punto de referencia, a partir de la cual se comparan las fechas subsecuentes, reduciéndose la movilidad para el día 29 de octubre de 2020 a un 34% de la que se tuvo el 13 de enero, manejando en la Ciudad de México, por nombrar un ejemplo.​

Educación

La pandemia ha obligado a estudiantes a tomar clases virtuales.

La pandemia de COVID-19 ha afectado a los sistemas educativos en todo el mundo. Casi la totalidad de instituciones educativas de todos los niveles debieron cancelar sus actividades presenciales, en cumplimiento de las disposiciones adoptadas por las autoridades de los distintos países, tendientes a disminuir la propagación de la pandemia y sus consecuencias fatales.

Cierre de instituciones educativas debido a la COVID-19:     Cierres de escuelas en todo el país     Cierres de escuelas localizados     Sin cierre de escuelas     Sin datos

Según un informe de UNICEF, a inicios de mayo de 2020 aproximadamente 1287 millones, un 90% del total de estudiantes del mundo, estaban afectados debido al cierre de instituciones educativas, 182 países continuaban la interrupción total de los servicios de educación y 8 lo hacían parcialmente de modo local en distintas jurisdicciones.​

El cierre de escuelas en respuesta a COVID-19 ha arrojado luz sobre diversos problemas sociales y económicos, incluida la deuda estudiantil,​ el aprendizaje digital,​​ la inseguridad alimentaria,​ la carencia de un lugar permanente para residir,​​ el acceso a servicios de salud,​ el acceso a internet,​ los servicios destinados a personas con alguna discapacidad,​ entre otros.

En respuesta al cierre de escuelas, la UNESCO recomendó el uso de programas de aprendizaje a distancia y aplicaciones y plataformas educativas abiertas que las escuelas y los maestros pueden utilizar para llegar a los alumnos de forma remota y limitar la interrupción de la educación.​ Algo menos de 100 países adoptaron alguna forma no presencial o digital a fin de no interrumpir totalmente la continuidad de los procesos de enseñanza - aprendizaje. Un número similar de países optaron por mantener el cierre de los establecimientos hasta que las tasas de propagación bajaran a límites no riesgosos.​

La pandemia de enfermedad por coronavirus puede profundizar la crisis de aprendizaje global,​ e incrementar significativamente el número de estudiantes afectados por «pobreza educativa». Más del 50% de los niños de países de ingresos medios o bajos se encuentran en esa situación.​ La desigualdad educativa ya existente puede incrementarse exponencialmente debido a las diferencias en el acceso a elementos básicos como un escritorio donde realizar las tareas o el instrumental tecnológico, sumada a las diferencias del nivel educativo alcanzado por los padres o cuidadores, responsables en esta instancia de apoyar el proceso de aprendizaje de los niños.​

Internet

El #Yomequedoencasa es originario de España y se expandió a algunos países hispanoamericanos,​ el movimiento vía redes sociales busca promover la inmovilización social para evitar el avance de la pandemia de COVID-19.​

El impacto en internet de la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 es un fenómeno producido por el incremento de la transferencia de información por este medio. Se debe a la mayor utilización de servicios en línea, relacionados con el ocio, la enseñanza y el teletrabajo, por parte de los ciudadanos a causa de la cuarentena establecida en numerosos países.​

Como consecuencia de este incremento en la transferencia de información, la velocidad y disponibilidad de internet se han visto afectadas en algunos lugares. Al mismo tiempo, algunos gobiernos y organizaciones han pedido a sus ciudadanos hacer un uso responsable de la red,​​ y obtenido de los grandes distribuidores de vídeos por internet una reducción de la calidad de imagen para ahorrar ancho de banda.​

Sinofobia y sentimiento antiasiático

La sinofobia y sentimiento antiasiático por la pandemia de COVID-19 representa un aumento de prejuicio, xenofobia y racismo contra el pueblo chino, así como otros de Asia Oriental en varias partes del mundo, especialmente en Occidente y entre naciones asiáticas.​​​​

Cuarentena, toque de queda y aislamiento

Países con restricción de desembarque de extranjeros en rojo.

La cuarentena, restricción a la movilidad nocturna y aislamiento por la Pandemia de COVID-19 son las acciones generadas por los recortes de libertades decretados en varias partes del mundo, con el fin de controlar la expansión de la enfermedad del COVID-19 del que no existen antecedentes en la historia de la medicina moderna sobre su supuesta efectividad.​

Los gobiernos nacionales o regionales ordenaron el cierre de establecimientos no esenciales, y que los ciudadanos permanezcan en sus hogares, saliendo únicamente para trabajar —si estuviese exceptuado— o para adquirir necesidades básicas (alimentos, medicinas, etc.), afectando en parte la salud mental e inclusive física, debido al cierre de gimnasios y la restricción de realizar actividades deportivas.

Ha afectado a más de la mitad de la población mundial, y ha provocado que muchas industrias, fábricas y empresas de todo tipo reduzcan su actividad habitual, trabajen en condiciones restringidas; e incluso cesen temporal o definitivamente sus actividades, especialmente en establecimientos no esenciales como ser: restaurantes, bares, centros educativos, centros comerciales, cines, negocios minoristas y toda actividad o evento que implique aglomeraciones; causando por ende un gran impacto socioeconómico en gran parte del mundo. Así mismo, hubo arrestos por violar estas medidas; e inclusive protestas en contra de estas medidas.

Si bien hay varios tipos de cuarentena en diferentes países del mundo (como la nacional, o la parcial: que va por ciudades y/o regiones); estas cuarentenas por lo general en principio implican un aislamiento estricto y suspensión de la mayoría de las actividades no esenciales, para luego ir desescalando o flexibilizando las medidas y retornar paulatinamente a la normalidad con las medidas de prevención, como son el distanciamiento físico, evitar aglomeraciones, la higienización de las manos, el uso de la mascarilla, entre otros.

La primera cuarentena directa por la pandemia de COVID-19 tuvo lugar en la República Popular China, cuando el gobierno ordenó el encierro de la provincia de Hubei el 23 de enero de 2020 que incluía a Wuhan, ciudad en donde apareció el SARS-CoV-2 que origina la enfermedad.

En lo que respecta al rumbo ambiental, las emisiones de gases de dióxido de nitrógeno cayeron a niveles mínimos históricos a 6 % a nivel mundial repartido entre las producciones cesadas en China y la Unión Europea.​ Provocó la caída del precio del petróleo a 1,8 millones en barriles de crudo, según Rystad Energy.​ En varios países se abrieron museos virtuales a causa del confinamiento, para distraer a la población.​ Discord registró una caída el 16 de marzo por su excesivo uso durante la pandemia.​

Algunos países de Europa están viviendo la segunda oleada de casos por coronavirus en aumento desde mediados de octubre de 2020 como el caso de Francia, Países Bajos, Reino Unido, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Malta, Rumanía, Eslovenia, Irlanda, Grecia, Italia, Austria entre otros que están tomando medidas como la restricción a la movilidad nocturna, cierre de bares, restaurantes, cines y actividades comerciales no esenciales, uso obligatorio de mascarillas, prohibición de reuniones sociales. Otros países como España están viviendo su tercera oleada.

Protestas contra las medidas de inmovilización

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Las protestas contra la cuarentena, toque de queda y aislamiento son manifestaciones, disturbios y saqueos en varias parte del mundo contra las políticas de inmovilización social y sus respectivas consecuencias, tomadas por los gobiernos para frenar la expansión de la pandemia de COVID-19.​

Las protestas más significantes se desarrollan en América,​​ y Europa,​ la mayoría han sido esporádicas, aunque reciben el apoyo de algunos grupos políticos de diferentes ideologías.​ Además de los grupos vulnerables, las protestas también tienen presente el descontento de sanitarios por la ineficacia de sus respectivos gobiernos para garantizarles seguridad y evitar un colapso en los sistemas de salud.​​​​

El Fondo Monetario Internacional el 15 de abril de 2020 advirtió en su informe semestral que la crisis económica por el coronavirus originaría oleadas de disturbios como las desarrolladas en 2019 en varias partes del mundo, ante la posible percepción de que las políticas de recuperación económica son insuficientes o solo favorecen a los más ricos.​ Facebook comunicó que eliminaría todo contenido que haga apología a las protestas contra la inmovilización social, el propio Mark Zuckerberg calificó las difusiones de las protestas por redes sociales de «información errónea dañina».​

Religión

Un sacerdote católico celebra la eucaristía en un templo vacío mientras la retransmite por Internet.

La pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 ha impactado en la religión de varias maneras, incluida la cancelación de las celebraciones de diversas religiones, el cierre de las escuelas dominicales, así como la cancelación de peregrinaciones en torno a celebraciones y festivales.​ Muchas iglesias, sinagogas, mezquitas y templos están ofreciendo culto a través de transmisiones en vivo durante de la pandemia.​

Las organizaciones religiosas han colaborado a paliar los efectos de la pandemia realizando donaciones económicas, de material sanitario o de alimentos. Se han enviado suministros de desinfección, respiradores purificadores de aire, protectores faciales, guantes, reactivos de detección de ácido nucleico de coronavirus, ventiladores, monitores de pacientes, bombas de jeringa, bombas de infusión y alimentos a las áreas afectadas, ​ e incluso han ofrecido pruebas gratuitas de COVID-19 al público.​ Surgieron iniciativas para ofrecer escucha psicológica o acompañamiento a personas que se encontraban solas durante la cuarentena. También se pusieron a disposición de las autoridades civiles edificios religiosos para su uso como albergues u hospitales improvisados.

Los partidarios de muchas religiones se han reunido para rezar por el fin de la pandemia de COVID-19, para que Dios ayude a los afectados y dé a los médicos y científicos la sabiduría para combatir la enfermedad;​​​ En los Estados Unidos, el presidente Donald Trump designó el 15 de marzo de 2020 como un Día Nacional de Oración para que los estadounidenses busquen la ayuda de Dios en medio de la pandemia.​​ El 27 de marzo, el papa Francisco presidió un momento extraordinario de oración en el atrio de la Basílica de San Pedro, en el que impartió la bendición Urbi et orbi.​

Cultura

Eventos

Varios eventos locales, nacionales y mundiales de todo tipo (conciertos, eventos sociales, deportivos, religiosos, entre varios otros) han sido suspendidos o aplazados a causa de la pandemia​​. Muchas ligas deportivas profesionales de varios países del mundo, especialmente de Europa y América, han suspendido temporalmente o por un plazo determinado, el desarrollo de los juegos.​ Así mismo, tanto como el Festival de la Canción de Eurovisión 2020, por primera vez en su historia, y otros eventos deportivos mundiales como la Eurocopa 2020, la Copa América 2020, la Temporada 2020 de Fórmula 1 y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, han sido cancelados o aplazados hasta el año 2021, entre varios otros eventos.​

Cine

Letrero en la puerta de un cine Regal de Nueva York cerrado en marzo de 2020.

La pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 ha tenido un impacto sustancial en la industria del cine. En todo el mundo y en diversos grados, los cines y las salas de cine se han cerrado, los festivales se han cancelado o pospuesto, y los estrenos de películas se han trasladado a fechas futuras o se han retrasado indefinidamente. Cuando los cines y las salas de cine cerraron, la taquilla global cayó en miles de millones de dólares, mientras que el streaming se hizo más popular. El stock de las salas de cine cayó dramáticamente. Muchos éxitos de taquilla originalmente programados para ser lanzados entre marzo y diciembre fueron pospuestos o cancelados en todo el mundo, y las producciones cinematográficas también se detuvieron. Se han pronosticado pérdidas masivas en la industria.

La industria cinematográfica china había perdido US$2 mil millones en marzo de 2020, después de haber cerrado todos sus cines durante el período del Año Nuevo Lunar que sustenta a la industria en toda Asia. Estados Unidos tuvo su fin de semana de taquilla más bajo desde 1998 entre el 13 y el 15 de marzo.

Teatro

Medidas de control de aforo, al 33%, en una conferencia performativa en el Instituto del Teatro de Barcelona
Reducción del aforo al 33% por el COVID-19 en el marco del III Congreso MUTIS de investigación y práctica escénica. Conferencia performática de Ana Bustamante, Shopie Kasser y centro Moveo. Instituto del Teatro de Barcelona, 12 de marzo de 2020.

La pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 y, en especial, sus medidas de confinamiento han afectado de manera directa en las artes escénicas. Con la parálisis de la economía y el estado de alarma sanitaria los teatros, ateneos, centros cívicos y demás salas de exhibición han cerrado,​ se han cancelado o pospuesto las ruedas, muestras y festivales, y tanto la iniciativa privada como la asociativa y los teatros públicos han cancelado sus programaciones y estrenos o los han retrasado indefinidamente. Con el cierre de la actividad regular algunas productoras han cedido material a los hospitales​ y gran número de creadores, actores y bailarines han acudido al mundo digital, en especial a las redes sociales, para respaldar las diversas iniciativas sociales,​ reivindicar el sector​ o simplemente aportar nuevo contenido cultural y seguir haciendo arte.​

Al igual que para las salas de cine, se prevé que muchos espacios de exhibición no puedan superar un largo periodo de inactividad. En algunos países se han aplicado medidas de congelamiento de los alquileres y acceso a créditos blandos para empresas con los que mitigar y poder sobrevivir al parón de actividad. El cierre de los teatros, tan habitual en épocas pasadas no se había producido a lo largo del pasado siglo XX, al menos no de manera generalizada, ni tan siquiera durante las dos guerras mundiales, siendo como era entendido el teatro como uno de los tres pilares fundamentales de propaganda junto con la radio y el cinematógrafo y, por lo tanto, todavía es difícil prever el impacto económico o la pérdida de tejido que sufrirá el sector, pero desde el primer momento se está viendo su impacto.​​

Por sexo

Un estudio publicado en The Lancet señala que "entender cómo los brotes de enfermedades afectan de manera diferente a hombres y mujeres es fundamental para desarrollar políticas de intervención equitativas e igualitarias".​
El impacto de la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 por sexo y género se refiere a la relación de la presencia de la COVID-19 con hombres y mujeres, en el desarrollo de los roles de género y la tasa por mortalidad variable en función al sexo, aunque ambos siendo igualmente vulnerables.​ La mortalidad a causa de la COVID-19 es más alta en hombres según algunos estudios realizados en China e Italia.​​​ Paralelamente, hay mayor porcentaje de profesionales de la salud, particularmente enfermeras, que son mujeres, y tienen mayores probabilidades de ser expuestas al virus.​ El cierre de colegios, las cuarentenas y el acceso reducido a la sanidad debido a la pandemia de COVID-19 puede afectar diferencialmente a los sexos y, posiblemente, exacerbar las disparidades existentes.​

Alimentación

La pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 ha impactado sobre la producción y distribución de alimentos, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria de vastos sectores de la población de la mayoría de los países.​

El sistema de abastecimiento y distribución de alimentos consta de varias etapas, necesarias para que los productos básicos no elaborados en su lugar de origen lleguen a los consumidores finales.​ La interrupción de cualquiera de las etapas, —por ejemplo el transporte, la elaboración en plantas manufactureras, la distribución mayorista y minorista—, afecta a la totalidad del sistema.​

La gran mayoría de las estrategias diseñadas para minimizar los impactos negativos de la pandemia están relacionadas con la asistencia y la protección de los diversos actores de la cadena de suministros de alimentos, que incluyen a los productores de bienes primarios, las industrias de elaboración de productos, los mercados locales de abastecimiento y la logística que enlaza a todo el sistema.​ La asistencia directa e inmediata a las poblaciones vulnerables​ y la coordinación de políticas entre los distintos gobiernos son algunas de las medidas propuestas a fin de evitar la crisis alimentaria a escala global.​

Ambiente

Las imágenes del Observatorio de la Tierra de la NASA muestran una gran reducción de la contaminación en Wuhan, China, al comparar los niveles de NO2 a principios de 2019 (arriba) y a principios de 2020 (abajo).​
La disrupción global causada por la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 ha causado numerosos efectos en el medio ambiente y el clima. Debido al cese de la actividad, se ha confirmado una importante disminución de dióxido de nitrógeno (NO2), una de las principales sustancias emitidas por el transporte y la industria. ​ La severa disminución de la movilidad ha hecho que muchas regiones hayan experimentado una reducción en la contaminación del aire.​ En China, el confinamiento y otras medidas resultaron en una reducción de las emisiones de partículas, que podrían haber evitado al menos 77.000 fallecimientos en dos meses,​ así como una bajada de un 25% de las emisiones de dióxido de carbono.​ Aun así, la pandemia también ha interrumpido algunas iniciativas de diplomacia medioambiental, causando la postergación de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2020.​

Véase también

En relación con esta pandemia

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Notas

Referencias

Enlaces externos

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